Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2012

La Jiribilla: Arca de nuestra resistencia

Rosa Miriam Elizalde/Iroel Snchez
La Pupila Insomne


Esto es una enciclopedia de la cultura cubana, fue la expresin con que el ensayista Vctor Fowler acogi el DVD con los primeros 100 nmeros de La Jiribilla. Poco ms de dos aos acumulaba entonces la revista cultural que se asomara a la Internet el sbado 5 de mayo de 2001. Un camino que aun era corto cuando Fowler expres aquella idea, acumula hoy once aos de continuo crecimiento y sus actuales animadores nos han solicitado a quienes participamos de su nacimiento un texto a propsito de tal celebracin.

A la altura del naciente siglo XXI, era evidente la existencia de un debate en la Red alrededor de la cultura cubana muchas veces falseado con dinero e intenciones aviesas- en el que no se participaba desde Cuba. La posibilidad de construir un espacio que diera voz desde la Isla a los intelectuales cubanos haba surgido del anlisis crtico de esa realidad entre las instituciones de la Isla, especialmente el Instituto Cubano del Libro (ICL) y el Ministerio de Cultura. La incipiente experiencia en la web de espacios como Cubaliteraria, animaba la posibilidad de sostener una web que liderara la informacin del acontecer artstico y literario cubano, se hiciera eco de nuestra rica vida cultural y denunciara manipulaciones y falsedades. Para ello, haba que hacer una publicacin que, centrada en el periodismo polemizara, abordara asuntos tab en profundidad, a la vez que fuera irreverente, diversa e iconoclasta.

Era necesaria una experiencia con el trabajo periodstico en la web. De, ah la idea de aliarse al diario Juventud Rebelde, que posea una slida redaccin cultural. El director en aquel momento -Rogelio Polanco- acogi con entusiasmo la propuesta e incorpor al proyecto de inmediato a Rosa Miriam, la subdirectora del diario, quien estara al frente de la redaccin de la revista digital, mientras Iroel, entonces al frente del Instituto Cubano del Libro, se ocupara de la coordinacin general de cada nmero.

Desde la oficina de Polanco, hablando por telfono tarde en la noche con el Ministro de Cultura, Abel Prieto, fuimos barajando varios nombres surgidos de la obra de Samuel Feijo y Nicols Guilln hasta que estuvo de acuerdo con la lezamiana denominacin definitiva: La Jiribilla.

El webmaster del diario digital Granma Internacional y creador de la edicin web de Juventud Rebelde, Orlando Romero, program y dise en tiempo rcord la primera versin de la revista, que demoraba toda la madrugada en actualizarse por FTP, con un modem telefnico antediluviano (en su agenda del 2001, Rosa conserva an el nmero de IP al que nos conectbamos, 209.250.134.244, con el usuario giribilla y la contrasea giri709, debidos a la psima ortografa del tcnico que nos habilit la cuenta).

Para que se tenga una idea del esfuerzo de actualizacin en las precarias condiciones de la red local, en 1999 Cuba tena un ancho de banda internacional total de solo 832 kbps, menos que el de un hogar con un servicio DSL o conexin por cable de alta velocidad y menos de la cincuentava parte del ancho de banda del acceso a Internet de mi campus de la Universidad de California, segn el investigador norteamericano Larry Press[1]. La conexin a inicios del 2001 no aventajaba demasiado esa cifra, con la diferencia de que se haban triplicado los accesos y por tanto, la red estaba terriblemente congestionada: el estimado de cuentas era de 25 000 -de ellas ms de 3 000 de la red Infomed-, bsicamente para el uso del correo electrnico.[2]

EL PRIMER NMERO

El diseo de la maqueta de La Jiribillla deslumbr a todos. Frente a la primera arquitectura, elaborada por Orlando, y ya con algunos materiales, el martes 17 de abril de 2001, en el Ministerio de Cultura, Abel, un grupo de dirigentes del sector y varios intelectuales propusieron ajustes y nacieron varias de las secciones. Se incorporara al equipo de asesores el joven diplomtico Eugenio Martnez (Pochi), entonces subdirector del Departamento de Atencin a Cubanos Residentes en el Exterior (DACRE), de la Cancillera cubana, quien ofrecera una ayuda inestimable para contactar a colaboradores que, desde Miami y otras ciudades de los Estados Unidos y Mxico, fundamentalmente, se iran sumando al proyecto.

Nuestro objetivo era incorporar a la ms variada y mltiple representacin (de la cultura cubana); la que contenga sin contradicciones los mensajes ticos ms elaborados y la ms autentica y vigorosa cultura popular. Lo mejor en estos casos, y es lo que queremos hacer siempre, es dejar hablar a nuestra cultura, a nuestros creadores. La cultura cubana es capaz de representarse por s misma.[3]

Ya entonces habamos decidido que sera una revista de actualizacin semanal un da fijo a la semana -finalmente sera los viernes en la noche, para no interferir en la produccin editorial de Juventud Rebelde, particularmente de su edicin ms fuerte que sala los domingos- y tambin dedicar el primer nmero al escritor Reinaldo Arenas. Se expresaba en esos das con particular virulencia una campaa de prensa contra la Isla a raz del estreno, el 24 de febrero de ese ao, de la pelcula basada en el libro Antes que anochezca, del escritor holguinero emigrado a Estados Unidos. Nuestro primer nmero contaba con las colaboraciones de Pedro de la Hoz y Enrique Ubieta, mientras Manuel Gonzlez Bello hara la labor de edicin de los textos. Eugenio Marrn escribi una crnica sobre Delfn Prats, Eliades Acosta entrevist a Toms Fernndez Robaina y Dean Luis Reyes rese los resultados del concurso Celestino, de la Asociacin Hermanos Saz en Holgun, adems del cuento de Arenas El cometa Halley y un texto paradigmtico del norteamericano Jon Hillson, La poltica sexual de Reinaldo Arenas, que encontr Rosa en Internet, hallazgo que devendra el inicio de una valiosa colaboracin con Hillson, fallecido repentinamente antes de que terminara ese ao.

En las primeras horas de la madrugada del martes 1 de mayo de 2001 ya estaba on line el primer nmero de La Jiribilla. Una pequea nota en la seccin Qu hay de nuevo? de JR anunciara el sbado 5 de mayo la salida del semanario digital nacimiento que, en azar concurrente del que no nos percatamos entonces, coincida con el cumpleaos de Marx-, aluda a Lezama y a Roa, y presentaba formalmente el nuevo suplemento de Juventud Rebelde.

LA REACCIN NO SE HIZO ESPERAR

Muchos esquemas saltaran por los aires desde ese primer nmero que hizo rabiar a varios redactores en El Nuevo Herald contra la revista, con una valiosa contribucin a su posicionamiento y una discusin acerca del grado de oficialismo de una publicacin que, inslitamente para ellos, citaba en son de burla en sus secciones El Gran Zoo y Noticias de Pueblo mocho, materiales de ese peridico emblemtico de la contrarrevolucin cubana y debutaba abordando la obra de un escritor convertido en smbolo por la propaganda contra Cuba. En la primera semana tuvimos ms de 48 000 visitas, un rcord para nuestra tambin naciente expresin de los medios cubanos en Internet.

No todo fueron ataques verbales. En julio, ya tenamos seales de agresiones cibernticas desde Estados Unidos, hasta que lograron tumbarnos literalmente el sitio. Respondimos con humor en el editorial del primer nmero de agosto: Al que no quiere caldo, le dan cuatro direcciones de Internet. Aprendimos el ABC de la defensa de un sitio web, duplicar los dominios y crear espejos, de modo que desde entonces la revista digital se poda encontrar en su direccin original alojada en el proveedor Cubaweb, pero agregamos otras por si acaso. Betina Palenzuela Corcho, jefa de la Divisin de Servicios web de Citmatel, comenz a ser desde entonces nuestra habitual y paciente consejera.

El odio de Miami aumentaba proporcionalmente con las seales de una audiencia creciente en Estados Unidos, que tributaba las dos terceras partes del trfico a la revista. Nos llegaban decenas de cartas por correo electrnico y la primera crtica, nada menos, de Wired, la ms prestigiosa publicacin de la poca en Estados Unidos especializada en temas de Internet.

En un artculo publicado el 26 de julio de 2001[4], el periodista ngel Gonzlez de Wired calificaba a La Jiribilla como un sitio de contenidos incisivos, bien diseado y lleno de humor; absolutamente profesional; altamente capacitado; inteligente publicacin. Aada que era actualizado todos los viernes con artculos de alta calidad, algo que usted no esperara de un pas bloqueado. No pasaba por alto que en el tercer mes de vida de la publicacin colaboraban y aportaban materiales inditos Silvio Rodrguez, Amaury Prez, Miguel Barnet, Enrique Nez Rodrguez, Pablo Armando Fernndez, Roberto Fernndez Retamar, Cintio Vitier, el pintor Kcho

Wired tambin reconoca la guerra desleal que en el mbito de la Internet padeca la Isla. Los exiliados cubanos -adverta- haban tomado a la web para sus batallas desde antes. Operando desde los Estados Unidos -con las ventajas del dinero y el fcil acceso a la tecnologa de las telecomunicaciones- los exiliados han puesto en marcha una impresionante gama de artculos independientes y sitios que critican al rgimen de Castro Pero el gobierno cubano ha invertido en una fuerza de trabajo altamente preparada para unirse a la revolucin de la tecnologa.

FIDEL: HABR TODAS LAS WEB QUE QUERAMOS

Con una guerrilla editorial de apenas tres personas los dos autores de este texto y Orlando Romero, a quien poco despus sustituira Ren Hernndez-, todas en horas extra, el apoyo y la convocatoria de Abel Prieto, y sin oficina propia ni salarios, creci y creci el sitio en sus primeros nmeros, incorporando documentos, audio, video y mezclando todas las posibilidades de Internet.

En los inicios, cada encuentro en los que participaban nuevos compaeros, gestaba otras secciones e incorporaba ms autores. Aparecieron as, entre muchas otras cosas, los Filminutos, la caricatura, los libros digitales, la galera y la formidable coleccin musical de la discoteca de La Jiribilla. Manuel Henrquez Lagarde, que se incorpor al equipo a partir del tercer nmero, sera el responsable de los principales editoriales y otras notas de opinin elaboradas en el fragor de una produccin editorial definida, la mayora de las veces, por el suceso noticioso de ltima hora en el mbito de la cultura nacional.

Fuera de la red surgieron primero los cuadernos de La Jiribilla, lamentablemente de efmera vida, y La Jiribilla de papel que con frecuencias variables vive hasta hoy. Habra que aadir los intentos, inditos para la poca en la Isla, de establecer transmisiones en vivo por Internet (streaming). El 25 de octubre comenzamos con un concierto de jvenes trovadores en el Centro Pablo, de La Habana Vieja, al que asisti el lder de la Revolucin cubana, Fidel Castro. Magda Resik, tambin colaboradora de la revista, reseaba sus palabras:

El hecho, por ejemplo, de que [email protected]mina.cu se estuviera transmitiendo en vivo a travs de La Jiribilla, para todo el mundo, significa que podemos hacer ms uso que ningn otro pas de esos medios. No estamos atrapados por la propaganda comercial, los anuncios -record-, e hizo notar cuntas posibilidades habr para las nias y los nios de la Isla, gracias a los programas educacionales e instructivos emprendidos por el gobierno.

Habr muchas ms oportunidades, y pginas Web todas las que queramos agreg, y todos los nios desde los cinco aos aprendiendo la computacin, que no es slo para comunicarse o para buscar una informacin. Una computadora es un maestro, te ensea hasta ortografa, te ensea muchas cosas. Tener una computadora es tener diez capitolios llenos de libros. Todo lo que se ha escrito desde que el hombre aprendi a leer y a escribir, puede estar en una computadora. Es un instrumento que en el tiempo nuestro no conocimos. Ahora, desde preescolar, ya los nios van a estar manejando la computadora.

El lder cubano insisti en todo lo que se puede aprender y todo lo que se puede transmitir haciendo un buen uso de los recursos tecnolgicos del mundo moderno: est en nuestras manos lograr eso apunt.[5]

Con el tiempo, prcticamente todos los nombres de significacin en la creacin artstica y literaria cubana, dentro y fuera de la Isla, han pasado por La Jiribilla, muchos han aportado trabajo y madrugadas para que no haya jams un sbado que amanezca sin el mensaje de la cultura cubana en la Red. Su contribucin en el enfrentamiento a la dursima campaa meditica contra Cuba en 2003 y a articular poco despus la Red de redes En defensa de la humanidad no es desdeable. No hay figura intelectual de relevancia que nos haya visitado que no est en sus pginas desde Gore Vidal a Luis Eduardo Aute-, ni evento que no haya tenido una cobertura abarcadora del ngel inquieto dibujado por Jos Luis Farias. Recordamos a Noam Chomsky mirando asombrado las fotos de la presentacin de su libro que acababa de ocurrir, ya publicadas en la Red.

Pionera, como lo fue Infomed -creada en 1998 y la primera red informtica concebida ntegramente desde los valores de la Revolucin-, La Jiribilla aport a la naciente web nacional una estrategia editorial que aprovechaba los recursos multimediales, las posibilidades del diseo y las mejores experiencias internacionales en la produccin de contenidos digitales para Internet, en el apogeo de la llamada web 1.0, apoyada en la tradicin cultural cubana. Y lo hizo sacndole el mayor rendimiento posible a las capacidades de conexin instaladas en la Isla, una proeza colectiva a nuestro juicio histrica.

Hoy La Jiribilla es eso que se llama una institucin cultural, entrega premios, hace actos culturales y tiene una bella sede donde se realizan conciertos y valiosas exposiciones de artes plsticas. Sigue su espritu fundacional, sin abandonar su beligerancia iconoclasta y su origen renovador, en un recorrido casi enciclopdico por la cultura cubana; clave para continuar siendo, en palabras de Lezama, arca de nuestra resistencia en el tiempo, cinta de la luz en el colibr, que asciende y desciende, a la medida del hombre. (Publicado en La Jiribilla)


[1] Larry Press, The State of the Internet: Growth and Gaps, INET 2000, 18-21 de julio de 2000, Yokohama, Japn. Vase tambin Jess Martnez, The Net in Cuba, Matrix News, v. 1, n. 1, Austin, enero de 1999.

[2] Nelson P Valds, Cuba y la tecnologa de la informacin: Temas 2002 , no.31-57-71 de octubre-diciembre de 2001, La Habana, Cuba.

[3] ngel Gonzlez: La Jiribilla es una fiesta: La Jiribilla 2001, no. 13, julio de 2001, La Habana, Cuba. Entrevista realizada a Rosa Miriam Elizalde para la revista norteamericana Wired.

[4] Angel Gonzlez, Cuba Zine: Viva la Revolucin: Wired 2001, Lifestyle, 26 de julio de 2001. Ver en la direccin http://www.wired.com/culture/lifestyle/news/2001/07/45485?currentPage=all

[5] Magda Resik, La trova, siempre a guitarra limpia: La Jiribilla, 2001, La Jiribilla, La Habana, no. 25, octubre de 2001. Se puede ver en http://www.lajiribilla.co.cu/2001/n25_octubre/754_25.html

Fuente original: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/05/21/la-jiribilla-arca-de-nuestra-resistencia/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter