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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2012

Defender "Tele K"

Javier Couso
Cinereverso


Y sigue la ofensiva. Enseoreados y empoderados por sus resultados en las urnas, se lanzan como hienas a acabar con las conquistas sociales. Van a por todas. Ni la sanidad, ni la educacin, ni la asistencia a los pobres, ni el derecho a la vivienda, todo es susceptible de ser quemado en la hoguera financiera de la que se alimenta la banca usurera.

Tienen un plan y un esquema de aplicacin. Imaginan un futuro y construyen un porvenir, en el que sus negocios y los de sus amigos no tengan restricciones.

Desde la gestin pblica, desde el poder legislativo, se arman los corss que dejan fuera del alcance de la justicia sus actividades. Es la perversin del Estado regulador, es la inversin del Estado desde el propio Estado.

Dentro de la izquierda real, la que quiere de verdad transformar este estado de cosas, se viene haciendo una reflexin colectiva sobre el absoluto dficit, este s social, que se aprecia en la posibilidad de comunicar o transmitir nuestros mensajes a la poblacin.

De una incapacidad de facto, de partidos, organizaciones y sindicatos para conseguir mantener, aunque sea un solo medio con incidencia real, nos vemos abocados a transitar por la orilla de la marginalidad que convierte nuestros gritos en un clamar en el desierto.

No solo no llegamos sino que nos limitamos a retroalimentar a la parroquia de los convencidos, que en una actitud militante se obligan a consumir nuestras producciones.

Y la verdad es que no hay color. No podemos acceder al dinero para conseguir y mantener los caros equipos de produccin periodstica, sea esta escrita, radial o audiovisual, ni siquiera para pagar a una pequea plantilla de verdaderos profesionales. Resultado: frente a productos de buena manufactura tcnica y que enganchan, solo podemos enfrentar la voluntariedad precaria que a pesar de la dedicacin desinteresada suele dar como resultado algo poco atrayente. Esto, sumado a la dificultad en la amplificacin, nos trae de vuelta a ese desierto donde gritar. Donde nadie nos escuchar.

Una de las experiencias casi nicas que estaban cambiando algo este negro panorama era la Televisin de Vallecas, Tele K. 14 aos bregando en ese costoso y difcil mundo audiovisual para llevar una experiencia poltica comunitaria de izquierda, apegada sin artificios a la poblacin de uno de los barrios combativos de la capital.

No solo ha sabido mantenerse contra viento y marea consistorial sino que aprendi a redimensionarse accediendo a una de las pocas licencias de la TDT en manos del espectro popular, Adems de desarrollar una labor docente como escuela formacin de tcnicos audiovisuales que aseguraba sabia nueva para un proyecto de futuro.

El Otro Pas, El kallejn del corto, Agenda Oculta, La cmara lcida, Vallekas nuestro, son solo una pequea muestra de los 18 programas que componen una parrilla entre las que destaca, con letras maysculas, la Tuerka CMI, programa de debate que con una marcada personalidad, una vinculacin al panorama del Hip Hop poltico y la presencia de unos contertulios de todo el espectro poltico (un diez a su equipo de produccin) ha traspasado las barreras de este barrio obrero, para ser vista, a travs de las redes sociales, por miles de personas.

Gente vida de programas dotados de debate ideolgico variado y con personalidades de altura, y La Tuerka consigue hacer palidecer a las escuadras de tontulianos o todlogos de mediocridad pesebrista que pueblan todos los plats polticos de los medios de masas.

Puede que sea por miedo al crecimiento o porque se sienten vencedores y no quieren heridos ni prisioneros, pero el hecho es que la Comunidad de Madrid y en lo que parece una orden directa de la Fhrercita de la Puerta del Sol, se apresta a cerrar Tele K y la televisin hermana Canal33, en base a unos subterfugios que tratan de saltarse a la torera la legalidad dada por la Ley de las Telecomunicaciones[1], Yendo contra la comunidad de propietarios del edificio y no contra las propias televisiones, legales a todos los efectos.

Es curioso asistir al silencio cmplice de los medios o asociaciones de prensa que levantan sus voces cuando algn oligopolio meditico es llamado al orden por un gobierno o corte de justicia debido a sus iniciativas golpistas o conspiratorias. Gritero que emana ms de la defensa de intereses o privilegios que de la defensa de una verdadera libertad de informacin.

Que lo hagan los que mantienen una tesis nica al servicio del capital y sus negocios no nos debe sorprender, pero que la izquierda en toda su extensin no acuda a defender este baluarte de difusin, que bien puede suponer un cimiento sobre el que lanzar nuevas experiencias comunicativas, es un suicidio.

Hoy ms que nunca, personas y organizaciones debemos sentir y defender como nuestra la televisin de Vallecas, TELE-K

[1] Ley 32/2003, de 3 de noviembre, General de Telecomunicaciones.

Fuente: http://cinereverso.org/?p=1198



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