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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2012

La pobreza infantil y la escuela pblica

Albert Sales i Campos
Rebelin


2.200.000 nios y nias en situacin de pobreza en Espaa segn UNICEF. Dejando de lado, si es que es posible, las consideraciones morales asociadas, la pobreza infantil constituye un problema social de primera magnitud debido a las consecuencias individuales en las personas que la padecen y a la repercusin que tiene sobre la cohesin social. Las sociedades capitalistas legitiman las desigualdades sociales a travs del mrito y de la igualdad de oportunidades. Es decir, asumiendo que todas y todos disfrutamos de una posicin de salida similar garantizada por la educacin pblica y unos servicios bsicos, disfrutar de mayor riqueza aquel o aquella que ms talento tenga y que ms trabaje. Ya es discutible que entre el grueso de la sociedad "normalizada" se cumpla el principio de igualdad de oportunidades, pero la existencia de la pobreza y la exclusin social entre los nios evidencia, sin lugar a discusin, que hay personas que parten con desventajas sociales evidentes ya desde el nacimiento.

No es muy habitual que los decisores polticos tomen en consideracin estudios empricos que procedan de disciplina social alguna que no sea la economa, pero si alguno de ellos tuviera la tentacin de recuperar las conclusiones de la investigacin sociolgica de los ltimos 10 aos sobre educacin y exclusin social en la infancia se dara cuenta de lo absurdo de considerar la educacin o los servicios sociales un gasto.

La evidencia emprica seala que la posicin socioeconmica de las familias, medida en funcin del nivel de ingresos y de las credenciales educativas de padre y madre, mantiene una asociacin significativa con el rendimiento acadmico de los nios y con el riesgo de abandono escolar. Se hace muy complicado determinar hasta qu punto la relacin se debe a la transmisin de actitudes y valores de la familia los nios y nias o de las tensiones derivadas de las penurias de la escasez econmica. En cualquier caso, hay estudios que confirman que una alimentacin deficiente influye en el desarrollo cognitivo y en el rendimiento escolar de los nios, y otros que muestran que en el caso de que una familia tenga sus miembros en edad de trabajar en la el paro, la percepcin de una prestacin por parte de la seguridad social tiene una influencia estadsticamente significativa en la prevencin del fracaso escolar. Los dficits educativos tienen una relacin muy estrecha con la estructura de oportunidades laborales de las personas y el fracaso escolar es una variable muy relevante para explicar la pobreza y la exclusin a la vida adulta.

La probabilidad de que los nios sufran trastornos mentales tambin aumenta si viven situaciones de pobreza o privacin econmica durante los primeros aos de vida. La incidencia de desrdenes de conducta, de problemas de adaptacin social y de depresin infantil, es mucho ms alta entre los nios y nias en situacin de pobreza que entre el resto de la poblacin infantil. Los niveles de ansiedad que sufren los padres y las madres en situaciones de privacin repercute negativamente en la relacin que mantienen con las criaturas y los anlisis de datos longitudinales apuntan a que la duracin de estas situaciones est correlacionada con la incidencia de desrdenes mentales y trastornos cognitivos en los nios y con la probabilidad de fracaso escolar.

La combinacin de una escuela pblica de calidad y de polticas laborales que faciliten la conciliacin entre las tareas laborales y las tareas de cuidado han permitido a los pases nrdicos mantener los ratios de pobreza infantil ms bajos y la movilidad social ascendente ms alta de la OCDE . La evidencia cientfica sostiene que la proporcin de nios con un rendimiento escolar bajo es menor en los pases donde la pobreza infantil es baja, y que las desigualdades de clase social en el rendimiento escolar tambin es menor en aquellos pases donde hay menos pobreza.

La calidad de la educacin y los niveles de pobreza se retroalimentan convirtiendo as las polticas de lucha contra la exclusin social de la infancia y las polticas educativas de calidad en acciones complementarias.

La escuela puede convertirse en un espacio donde prevenir la exclusin social futura ya desde los primeros aos de vida. La investigacin realizada tanto en Europa como en Estados Unidos pone de manifiesto el papel preventivo que puede ejercer la escolarizacin previa a los 6 aos los nios que viven situaciones de riesgo social. En el estudio Itinerarios y factores de exclusin social (de Sebasti Sarasa y Albert Sales, publicado en 2009) se constataba que entre las personas con una situacin normalizada durante la infancia, haber empezado la escolarizacin antes de los 6 aos no tena ninguna influencia estadsticamente significativa sobre su desarrollo cognitivo y sobre su rendimiento escolar, para las personas que s haban vivido la precariedad en la primera infancia, la preescolarizacin presentaba un efecto preventivo estadsticamente significativo. Otros estudios indican que hay habilidades que se pueden adquirir con la familia en los primeros aos de vida y que no necesitan de escolarizacin en caso de vivir en un hogar normalizada, pero que cuando se trata de un hogar en situacin de exclusin social o que pasa momentos de extrema precariedad requieren un espacio de socializacin fuera de la familia. Una guardera pblica y una preescolarizacin pblica y de acceso universal podra ejercer un efecto preventivo de itinerarios vitales marcados por la exclusin.

En etapas posteriores, la intervencin de maestros y otros profesionales de la educacin puede ser clave para reconducir trayectorias de exclusin o para facilitar itinerarios escolares satisfactorios los nios que viven situaciones de precariedad en el hogar. Los problemas de los adolescentes con las figuras adultas de autoridad convierten detonantes de trayectorias de exclusin cuando el individuo no encuentra el apoyo de ninguna persona adulta alternativa y se refugia en el grupo de iguales. La escuela debe tener las herramientas para detectar problemas y participar en las soluciones trabajando conjuntamente con unos servicios sociales especializados.

Los recursos que una sociedad destina a la educacin no pueden ser considerados un gasto. Son una inversin que se recupera con creces cuando las personas llegan a la vida adulta. Si en algn momento, el discurso ideolgico dominante asume esta afirmacin lo hace aceptando que el sistema productivo necesita buenos trabajadores y trabajadoras que se adapten a las necesidades del mercado laboral. Pero desde una perspectiva ms amplia, destinar recursos a una educacin pblica de calidad es una apuesta por la cohesin social. Slo a modo de ejemplo, una intervencin de los servicios sociales solicitada por el equipo de orientacin de una escuela tendra un coste medio anual de unos 300 euros. Partiendo de la base de que los estudios avalan una cierta efectividad de estas intervenciones para evitar la exclusin a la vida adulta, slo hay que comparar este costo con el de una pensin no contributiva (4.709 euros anuales), el de un tratamiento residencial por toxicomana (30.000 euros anuales) o el de un encarcelamiento (24.119 euros anuales), para ver que la prevencin es econmica y humanamente ms rentable que la atencin a las personas que ya se encuentran en situaciones de exclusin severa.

Albert Sales i Campos es Profesor de Sociologa de la UPF.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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