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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2012

Poltica del lenguaje

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Ricardo Garca.


El capitalismo y sus defensores mantienen el domino a travs de los recursos materiales de cuyo control disponen, en especial el aparato del Estado y sus empresas productivas, econmicas y comerciales, as como mediante la manipulacin de la conciencia popular a travs de idelogos, periodistas, profesores universitarios y publicistas, que fabrican los argumentos y el lenguaje donde enmarcar los asuntos diarios.

Hoy da, las condiciones materiales de la inmensa mayora de la poblacin trabajadora se han deteriorado enormemente cuando la clase capitalista ha depositado la totalidad de la carga de la crisis y la recuperacin de sus beneficios sobre las espaldas de las clases asalariadas. Uno de los aspectos llamativos de esta regresin en curso y sostenida de los niveles de vida es la ausencia de un levantamiento social importante hasta la fecha. Grecia y Espaa, con una tasa de desempleo superior al 50 por ciento entre la poblacin de 16 a 24 aos y de casi el 25 por ciento en general han vivido una docena de huelgas generales y numerosas protestas de mbito nacional en las que han participado millones de personas; pero no han conseguido producir ningn cambio real de gobierno, ni de poltica. Los despidos masivos y los dolorosos recortes salariales, de pensiones y servicios sociales prosiguen. En otros pases, como Italia, Francia e Inglaterra, las protestas y el descontento encuentran expresin en el espacio electoral, donde se ha expulsado de sus cargos a quienes los ocupaban, que han sido sustituidos por la oposicin tradicional. Pero a lo largo de toda la agitacin social y profunda erosin socioeconmica de las condiciones de vida y de trabajo, la ideologa dominante que da forma a los movimientos, los sindicatos y la oposicin poltica es reformista : emite llamamientos para defender las prestaciones sociales existentes , incrementar el gasto pblico y las inversiones y ensanchar el papel del Estado all donde la actividad del sector privado no ha conseguido invertir o crear empleo. En otras palabras: la izquierda proponer preservar aquel pasado en el que el capitalismo sintonizaba con el estado de bienestar.

El problema es que este capitalismo del pasado ha desaparecido y ha emergido un nuevo capitalismo ms virulento e intransigente creando un nuevo marco mundial y un aparato del Estado poderoso y afianzado inmune a todo llamamiento a la reforma y reorientacin. La confusin, frustracin y desorientacin de la oposicin popular masiva se debe, en parte , a la adopcin por parte de autores, periodistas y profesores universitarios de izquierda de los conceptos y el lenguaje propugnado por sus adversarios capitalistas: un lenguaje concebido para hacer ininteligibles las autnticas relaciones sociales de explotacin brutal, el papel central que desempean las clases dominantes en la inversin de las conquistas sociales y los vnculos profundos entre la clase capitalista y el Estado. Los publicistas, universitarios y periodistas capitalistas han desarrollado toda una letana de conceptos y trminos que perpetan el gobierno capitalista y distraen a los crticos y a las vctimas de quines son los responsables de este marcado deslizamiento hacia el empobrecimiento generalizado.

Incluso cuando formulan sus objeciones y denuncias, los crticos del capitalismo utilizan el lenguaje y los conceptos de sus defensores . En la medida en que el lenguaje del capitalismo ha ingresado en el lenguaje general de la izquierda, la clase capitalista ha consolidado una hegemona o dominio sobre sus adversarios ms antiguos. Peor an: la izquierda, al combinar algunos de los conceptos bsicos del capitalismo con crticas aceradas, crea ilusiones sobre la posibilidad de reformar el mercado para que sirva a fines populares. Esto no consigue identificar a las principales fuerzas sociales que deben ser expulsadas de las alturas del control de la economa, ni el imperativo de desmantelar un Estado clasista. Mientras que la izquierda denuncia la crisis capitalista y los rescates de la banca por parte del Estado, su propia pobreza de pensamiento socava el desarrollo de acciones polticas masivas. En este contexto, el lenguaje de la confusin se convierte en una fuerza material: un vehculo del poder capitalista cuyo uso principal es desorientar y desarmar a sus adversarios anticapitalistas y obreros. Lo hace asimilando a sus crticos intelectuales mediante el uso de trminos, los marcos conceptuales y el lenguaje que presiden el anlisis de la crisis capitalista.

 

Los eufemismos fundamentales que prestan servicio de la ofensiva capitalista

Los eufemismos tienen un doble significado: lo que connotan los trminos y lo que realmente significan. Las concepciones eufemsticas bajo el capitalismo connotan una realidad favorable o una conducta y actividad aceptables que estn absolutamente disociadas del engrandecimiento de la riqueza de la lite y la concentracin de poder y privilegio. Los eufemismos disfrazan el empuje de las lites de poder para imponer medidas de clase y reprimir sin que se les identifique adecuadamente , ni se les haga responsables , ni sean blanco de la oposicin de la accin popular masiva.

El eufemismo ms habitual es el trmino mercado, al que se atribuyen rasgos y potencialidades humanas. Como tal, se nos dice que el mercado requiere recortes salariales, disocindolo as de la clase capitalista. Los mercados, el intercambio de bienes o la compra y venta de artculos llevan existiendo desde hace miles de aos en diferentes sistemas sociales de contextos enormemente diferenciados. Han sido globales, nacionales, regionales y locales. Involucran a distintos agentes socioeconmicos y comprenden unidades econmicas muy diferentes, que abarcan desde iniciativas comerciales de mbito estatal gigantescas hasta plazas de pueblos y aldeas campesinas en rgimen de semi-subsistencia. Los mercados han existido en todas las sociedades complejas: esclavistas, feudales, mercantiles, de principios del capitalismo y del capitalismo tardo competitivo, monopolista industrial y financiero.

Cuando se estudian y analizan los mercados y con el fin de dar sentido a las transacciones (a quin benefician y a quin perjudican), se debe identificar con claridad las clases sociales principales que dominan las transacciones econmicas. Escribir en general sobre los mercados es engaoso porque los mercados no tienen existencia independiente de las relaciones sociales que definen qu se produce y qu se vende, cmo se produce y qu constelaciones de clases sociales conforman la conducta de los productores, los vendedores y la mano de obra. La realidad del mercado actual se define por los bancos y las corporaciones multinacionales mastodnticas, que dominan los mercados de trabajo y de bienes. Escribir acerca de los mercados como si se desenvolvieran en una esfera situada al margen y ms all de las atroces desigualdades de clase es ocultar la esencia de las relaciones de clase contemporneas.

Para comprender mnimamente la situacin, es fundamental tener en cuenta, pero se deja al margen de los anlisis actuales, el poder incontestado de los capitalistas propietarios de los medios de produccin y distribucin, la propiedad capitalista de la publicidad, los banqueros capitalistas que conceden o deniegan crditos y las autoridades del Estado (designadas por capitalistas) que regulan o desregulan las relaciones comerciales. Los resultados de sus polticas se atribuyen a las demandas de ese mercado eufemstico que parecen estar divorciadas de una realidad brutal. Por tanto, como dan a entender los propagandistas, ir contra el mercado es oponerse al intercambio de bienes:algo a todas luces absurdo. En cambio, identificar las demandas que el capitalismo impone a la mano de obra, incluyendo los recortes en salarios, bienestar y seguridad, es enfrentarse a una forma de conducta mercantil explotadora concreta segn la cual los capitalistas pretenden obtener mayores beneficios en perjuicio de los intereses y el bienestar de la mayora de trabajadores asalariados.

Al refundir las relaciones mercantiles de explotacin capitalistas con los mercados en general, los idelogos obtienen varios resultados: disfrazan el papel fundamental de los capitalistas al tiempo que evocan una institucin con connotaciones positivas, es decir, un mercado en el que las personas adquieren bienes de consumo y se socializan con amigos y conocidos. En otras palabras, cuando el mercado, al que se retrata como un amigo y benefactor de la sociedad, impone medidas dolorosas lo hace supuestamente por el bienestar de la comunidad. Al menos, eso es lo que los propagandistas empresariales quieren que la opinin pblica crea cuando comercializa su imagen virtuosa del mercado; enmascaran la conducta predadora del capital privado de perseguir mayores beneficios.

Uno de los eufemismos ms habituales lanzados en plena crisis econmica es la austeridad, un trmino empleado para encubrir la cruda realidad de los recortes draconianos de salario, pensiones y bienestar social, as como el acusado incremento de los impuestos regresivos (IVA). Medidas de austeridad significa polticas para proteger e incluso incrementar los subsidios del Estado a las empresas y generar mayores beneficios para el capital y mayores desigualdades entre el 10 por ciento ms rico y el 90 por ciento ms pobre. La austeridad lleva implcita disciplina, simplicidad, ahorro, responsabilidad, lmites con los artculos de lujo y el gasto, evitacin de gratificacin inmediata en aras de la seguridad del futuro... una especie de calvinismo colectivo. Connota un sacrificio compartido hoy da por el futuro bienestar de todos.

Sin embargo, en la prctica, la austeridad describe polticas diseadas por la lite financiera para instaurar reducciones de los niveles de vida y los servicios sociales especficos de clase (como la salud y la educacin) disponibles para trabajadores y asalariados. Significa que se pueden desviar fondos pblicos en una medida an mayor para pagar las elevadas tasas de inters a los ya acaudalados titulares de bonos de deuda, al tiempo que se somete a la poltica pblica a los dictados de los amos del capital financiero.

En lugar de hablar de austeridad, con sus connotaciones de disciplina severa, los crticos de izquierda deberan describir con claridad las polticas de la clase dominante contra las clases trabajadoras y asalariadas, que incrementan las desigualdades y concentran an ms riqueza y poder en la cspide de la pirmide social. Las polticas de austeridad son, por consiguiente, una expresin de cmo las clases dominantes utilizan el Estado para depositar la carga del coste de sus crisis econmica sobre el trabajo.

Los idelogos de las clases dominantes asimilaron conceptos y trminos que la izquierda utilizaba originalmente para promover mejoras en el nivel de vida y los convirtieron en sus guas. Dos de esos eufemismos, tomados de la izquierda, son reforma y ajuste estructural. Reforma, durante muchos siglos, se refera a cambios que reducan las desigualdades e incrementaban la representacin popular. Reformas eran cambios positivos que aumentaban el bienestar pblico y limitaban los abusos de poder de los gobiernos oligrquicos y plutocrticos. Sin embargo, durante las tres ltimas dcadas los principales economistas acadmicos, periodistas y autoridades bancarias internacionales han subvertido el significado de reforma para convertirlo en su contrario: ahora alude a la supresin de los derechos laborales, el fin de la regulacin pblica del capital y el recorte de subsidios pblicos que facilitan el acceso de los pobres a la comida y el combustible. En el vocabulario capitalista actual, reforma significa inversin de cambios progresistas y restauracin de los privilegios de los monopolios privados. Reforma significa fin de la seguridad laboral y promocin del despidos masivo de trabajadores mediante la reduccin o eliminacin de las indemnizaciones por despido. Reforma ya no significa cambios sociales positivos; ahora significa inversin de aquellos cambios que tanto esfuerzo costaron y restauracin del poder sin lmites del capital. Significa retorno a la fase anterior y ms brutal del capital, anterior a la existencia de organizaciones sindicales, cuando la lucha de clases fue eliminada. De ah que reforma signifique ahora restauracin de privilegios, poder y beneficios para los ricos.

De manera similar, las cortesanas lingsticas de la profesin econmica han cooptado el trmino estructural, como cuando se emplea en ajuste estructural, para ponerlo al servicio del poder desbocado del capital. Nada menos que a finales de la dcada de 1970, cambio estructural aluda a la redistribucin de tierras de los grandes terratenientes para los sin tierra; cambio de poder de los plutcratas a las clases populares. Estructuras se refera a la organizacin de poder privado concentrado en el Estado y la economa. Hoy da, sin embargo, estructura se refiere a las instituciones y polticas pblicas que nacieron de las luchas sindicales y ciudadanas para garantizar la seguridad social, para proteger el bienestar, la salud y la jubilacin de los trabajadores. Cambios estructurales es hoy da el eufemismo para aplastar esas instituciones pblicas, poner fin a las restricciones sobre la conducta depredadora del capital y destruir la capacidad de la mano de obra para negociar, luchar, o preservar sus conquistas sociales.

El trmino ajuste, como en ajuste estructural, es en s mismo un eufemismo anodino que lleva implcito la sintonizacin , la modulacin cuidadosa de las instituciones y polticas pblicas para que recuperen la salud y el equilibrio. Pero, en realidad, ajuste estructural representa un ataque frontal contra el sector pblico y un desmantelamiento generalizado de la legislacin protectora y los organismos pblicos organizados para proteger la mano de obra, el medio ambiente y los consumidores. Ajuste estructural enmascara un ataque sistemtico contra los niveles de vida del pueblo en beneficio de las clases capitalistas.

La clase capitalista ha cultivado toda una cosecha de economistas y periodistas que hacen proselitismo con un lenguaje desvado, evasivo y engaoso con el fin de neutralizar la oposicin popular. Por desgracia, muchos de sus crticos de izquierda suelen recurrir a la misma terminologa.

Dado que la corrupcin generalizada del lenguaje es tan preponderante en los debates actuales sobre la crisis del capitalismo, la izquierda debera dejar de recurrir a este conjunto de eufemismos engaosos asimilados por la clase dominante. Resulta frustrante ver la facilidad con la que los siguientes trminos entran en nuestro discurso:

 

Disciplina de mercado.- El eufemismo disciplina connota un carcter fuerte, serio y deliberado ante los obstculos, en contraposicin a la conducta evasiva e irresponsable. En realidad, cuando se empareja con mercado se refiere a que los capitalistas se aprovechan de los trabajadores desempleados y utilizan su influencia y poder polticos para despedir masivamente a los trabajadores e intimidar a quienes conservan un empleo para ser ms explotados y recibir ms carga de trabajo, con lo que producen ms beneficios por menos sueldo. Tambin encubre la capacidad de los amos capitalistas de elevar la tasa de beneficio reduciendo los costes sociales de produccin, como la proteccin laboral y medioambiental, las prestaciones sociales y las pensiones.

 

Shock de mercado.- Se refiere a que los capitalistas se dedican a realizar despidos masivos y bruscos, recortes salariales y reduccin de planes de salud y pensiones con el fin de mejorar las cotizaciones burstiles, aumentar los beneficios y garantizar mayores incentivos para los directivos. Al vincular el trmino neutro y anodino mercado con shock, los apologistas del capital disfrazan la identidad de los responsables de las medidas, de sus brutales consecuencias y los inmensos beneficios de que goza la lite.

 

Demandas del mercado.- Esta expresin eufemstica est pensada para antropomorfizar una categora econmica, para difuminar las crticas de quienes detentan el poder y son de carne y hueso, sus intereses de clase y sus garra desptica sobre la mano de obra. En lugar de demandas del mercado, la expresin debera decir: la clase capitalista ordena a los trabajadores que sacrifiquen sus salarios y su salud para garantizar ms beneficios a las corporaciones multinacionales, un concepto claro que tiene ms probabilidades de despertar la ira de quienes se ven afectados negativamente.

 

Libre empresa.- Eufemismo ensamblado a partir de dos conceptos reales: la empresa privada que busca el lucro y la libre competencia . Al suprimir la imagen subyacente del beneficio privado de la minora en perjuicio de los intereses de la mayora, los apologistas del capital han inventado un concepto que subraya las virtudes individuales de la empresa y la libertad, en contraposicin a los vicios econmicos autnticos de la codicia y la explotacin.

 

Libre mercado.- Eufemismo que presupone la competitividad libre, justa e igualitaria en mercados no regulados, restando importancia a la realidad del dominio del mercado por parte de monopolios y oligopolios dependientes de los rescates estatales masivos en tiempos de crisis capitalista. Libre alude especficamente a la ausencia de normativas pblicas e intervencin del Estado que defiendan la seguridad laboral, as como la proteccin de los consumidores y el medio ambiente. En otras palabras, libertad enmascara la desvergonzada destruccin del orden ciudadano por parte de los capitalistas privados a travs del ejercicio desbocado del poder poltico y econmico. Libre mercado es el eufemismo para aludir al gobierno absoluto de los capitalistas sobre los derechos y los medios de vida de millones de ciudadanos; en esencia, la autntica negacin de la libertad .

 

Recuperacin econmica.- Esta expresin eufemstica significa recuperacin de los beneficios por parte de las principales corporaciones. Disfraza la ausencia total de recuperacin de los niveles de vida de las clases media y trabajadora, la inversin de los beneficios sociales y las prdidas econmicas de los titulares de hipotecas, los deudores, los desempleados de larga duracin y los propietarios de pequeas empresas en quiebra. Lo que se pasa por alto con la expresin recuperacin econmica es que el empobrecimiento masivo acab convirtindose en un requisito esencial para la recuperacin de los beneficios empresariales.

 

Privatizacin.- Este concepto describe la transferencia de empresas pblicas (por lo general, las que arrojan beneficios) a grandes capitalistas bien relacionados a precios muy inferiores al de su valor real, lo que conduce a la prdida de servicios pblicos, de empleo pblico estable y al aumento de los costes para los consumidores cuando los nuevos propietarios privados elevan los precios y despiden a trabajadores... todo en nombre de otro eufemismo, la eficiencia .

 

Eficiencia.- Aqu la eficiencia no se refiere ms que a las cuentas de resultados de una empresa; no refleja los elevados costes de la privatizacin soportados por los sectores correspondientes de la economa. Por ejemplo, la privatizacin del transporte aade costes a las empresas volvindolas menos competitivas en relacin con sus competidores de otros pases; la privatizacin elimina servicios en regiones menos lucrativas, lo que desemboca en el colapso econmico local y el aislamiento con respecto a mercados nacionales. A menudo, las autoridades, que sintonizan con los capitalistas privados, retirarn deliberadamente inversiones de empresas pblicas y nombrarn a compinches polticos incompetentes en el marco de una poltica de paternalismo con el fin de degradar servicios y fomentar el descontento pblico. Esto genera una opinin pblica favorable a la privatizacin de la empresa. Dicho de otro modo: la privatizacin no es una consecuencia de las ineficiencias intrnsecas de las empresas pblicas, como les gusta argumentar a los idelogos del capitalismo, sino un acto poltico deliberado concebido para reforzar los beneficios del capital privado a costa del bienestar pblico.

 

Conclusin

El lenguaje, los conceptos y los eufemismos son armas importantes de la lucha de clases desde arriba, concebidos por periodistas y economistas capitalistas para maximizar la riqueza y el poder del capital. En la medida en que los crticos progresistas e izquierdistas adoptan estos eufemismos y su marco de referencia, sus crticas y las alternativas que proponen se ven limitadas por la retrica del capital. Poner comillas entre los eufemismos puede ser una seal de desaprobacin, pero no sirve para promover un marco analtico distinto, necesario para el xito de la lucha de clases desde abajo. Y lo que es igual de importante, elude la necesidad de una ruptura fundamental con el sistema capitalista, incluido su lenguaje corrupto y sus conceptos engaosos. Los capitalistas han derribado las conquistas ms esenciales de la clase trabajadora y nosotros no podemos contraatacar el dominio absoluto del capital. Esto debe volver a plantear la cuestin de la transformacin socialista del Estado, la economa y la estructura de clases. Una parte intrnseca de este proceso debe ser el rechazo absoluto de los eufemismos utilizados por los idelogos capitalistas y su sustitucin sistemtica por expresiones y conceptos que reflejen fielmente la cruda realidad, que identifiquen claramente a los responsables de esta decadencia y que definan a los agentes polticos de la transformacin social.

 

 



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