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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2012

Lamento por el festival "Vues d'Afrique" de Montreal

Beatriz Leal Riesco
GuinGuinBali


Durante las casi dos semanas de duracin del festival canadiense Vues dAfrique especializado en cine africano, la abigarrada sala del hotel Opus en el barrio de las artes de Montreal se convirti en su cuartel general. El que deba ser el faro gua del evento reflejaba, puede que a su pesar, todas las carencias de un festival en declive. Ni los apoyos gubernamentales ni su prolongada labor histrica lograban ocultar su inadaptacin ante la creciente competitividad que hoy en da existe entre los florecientes festivales internacionales de cine. La sensacin general de los que estuvimos presentes fue la de asistir a un Vues dAfrique con el piloto automtico encendido y circulando sin control en la peligrosa senda de la rutina, motivada por una organizacin que con la edad est demostrando una lacerante falta de creatividad y compromiso en la seleccin de obras, una prdida de respecto hacia su pblico y una dejadez en el trato de autores y profesionales invitados.

En el concurrido Boulevard Saint-Laurent, a apenas cien metros del lugar donde se proyectaban todas las pelculas del programa, la puerta lateral del hotel Opus sostena un pster pegado con descuido. A excepcin de la banderola que colgaba frente al mtico edificio de la National Film Board of Canada a unas manzanas de distancia y al despliegue de merchandising del Cinma Excentris, este pster compona toda la publicidad desplegada en la ciudad sobre Vues dAfrique. Al traspasar la puerta de la planta baja del hotel, la sensacin de abandono exterior se volva desencanto. En una improvisada sala multiusos, jvenes voluntarios trataban de ayudar al visitante a sacar el mximo partido del festival sin mucho convencimiento y sirvindose de un programa lleno de erratas. Compartiendo espacio con la recepcin estaban una pequea sala de prensa; unos sillones que, sin conseguirlo, anhelaban hacer ms confortable el encuentro entre directores y periodistas; una centralita informtica compuesta por dos ordenadores y, como colofn, una raqutica sucesin de sillas a modo de saln de actos. El que deba haber sido el lugar privilegiado para charlas y entrevistas permaneca, como pude constatar das despus, habitualmente desrtico. La planta baja del hotel Opus, tan publicitado en la pgina Web del festival, negaba, con su ambiente srdido y ambiente poco familiar, la propia esencia de cualquier festival que se precie: la celebracin del encanto y la magia del 7 arte, sus creadores y su pblico. Con la voluntad incondicional de enmendar la precariedad y desinters de la organizacin a la hora de concebir un espacio que propiciase la reflexin crtica tras los focos, un grupo de veinte personas acuda al hotel de buena maana para asistir a una serie de conferencias sobre el estado de los cines africanos contemporneos. Por un lado, el inters de algunas de las presentaciones haca lamentar la poca difusin dada a las mismas, por otro, el excesivo hincapi puesto en polticas nacionales francfonas indicaba de nuevo la falta de proyeccin internacional de sus promotores. Aspectos tan relevantes como la coproduccin sur-sur, la necesidad de la independencia industrial y productiva de los propios pases africanos, la emergencia de nuevos gneros y formatos, los retos puestos por las nuevas tecnologas a las generaciones ms jvenes o la necesaria libertad del artista, entre otros, no surgieron ms que de manera tangencial en estos encuentros.

Si en Cannes, Berln o Venecia el despliegue de glamour del Star System es ingrediente principal, en los festivales de cine africano de Occidente las protagonistas indiscutibles son las pelculas. Sin embargo, siendo parte de una audiencia especializada como crtica y curadora de cine africano, el constatar que slo un puado de nombres me resultaba familiar empezaba a plantearme dudas acerca de la programacin. Reconociendo que las nuevas tecnologas han permitido el acceso a la creacin audiovisual de muchos jvenes africanos y queriendo ser sorprendida por nuevos talentos en la seguridad que me ofreca la oscuridad del Cinma Excentris, me acomod en la butaca. La sensacin de duda inicial se torn en desilusin al atender a las proyecciones. Touissant LOuverture y Sur la planche, pelculas ampliamente mostradas con anterioridad en otros festivales cubran el cupo necesario de grandes obras y autores en un cartel de las dimensiones de Vues dAfrique. Touissant LOuverture, biopic histrico dirigido por Philippe Niang con el meditico Jimmy Jean-Louis encarnando al hroe inaugur el festival y Sur la planche, el salto a la ficcin de la documentalista marroqu Lela Kelani, una pelcula sobre cuatro mujeres que buscan su lugar en nuestro presente globalizado y que ya se haba presentado en Cannes el ao pasado con xito de crtica, fue la encargada de clausurarlo.

Entre los estrenos, otro filme marroqu de autora femenina vena acompaado de muchsimas expectacin: Lamant du Rif de Narjiss Nejjar. A pesar de la presencia de la directora y de buena parte del equipo, esta revisin simplificada de la pera Carmen de tonalidad queer y exotizante lleg a provocar no slo el sonrojo de quien escribe sino su desbandada de la sala. En conjunto, las obras de ficcin no estuvieron a la altura que se esperaba aunque se colasen originalidades como Playing Warriors de Rumbi Katedza, original melodrama femenino rodado en Zimbabwe y la primera comedia musical argelina: Essaha de Dahmane Ouzid, una muestra fresca de las transformaciones que se estn viviendo en el pas interpretada por actores no profesionales e inspirada en una popular serie televisiva.

A falta de otras novedades es preciso destacar dos retratos de la juventud magreb en los tumultuosos momentos que siguieron o precedieron a la Primavera rabe, uno en el mbito del documental y otro en el de ficcin: la mirada a las nuevas generaciones tunecinas que Nadia El Fani lanza en su archipremiada Lacit Inchallah y Normal!, la ltima realizacin del argelino Merzak Allouache sobre la desilusin de los jvenes de su pas ya condecorada en Doha-Tribeca. De nuevo pelculas que, al haber sido exhibidas previamente en un sinfn de festivales, no suponan riesgo alguno a los organizadores ni novedad para el espectador. En la seccin documental, la tnica general fue la mediocridad o la excesiva dosis de paternidad europea y canadiense, empaada an ms por la desinformacin y los eventos paralelos de cariz turstico-promocional que enfatizaban una problemtica diferencia africana como la Noche de Marruecos, consistente en un documental folclrico de propaganda del Festival Internacional de cine de Marrakech para televisin y un tentempi de dulces locales con t de menta (sic).

Poco puedo aadir sobre el que ha sido una gran decepcin como amante del cine africano. Para abrir la puerta a la esperanza, slo me queda reflexionar a raz de unas declaraciones de Oliver Barlet en su libro Les cinmas dAfrique des anes 2000. Perspectives critiques (LHarmattan, Pars: 2012): un festival de cine que se especialice en los cines de frica tiene todava hoy el papel de restaurar en su esfera geogrfica y dentro de los lmites que sus medios le permiten una visibilidad considerada an como resistencia y solidaridad. Esta labor determinante en la promocin y visibilizacin de los cines africanos desde el Canad francfono podra estar a punto de perderse si Vues dAfrique no da un cambio de rumbo inminente a su poltica. Su espacio de actuacin geogrfico quedar hurfano de un festival especializado que, durante dcadas, ha sido piedra angular en la conexin entre directores y profesionales del continente con Occidente, debiendo confiar en que los tentculos del Festival Internacional de Cine de Toronto recojan el testigo en una liga mucho ms competitiva y globalizada. Si bien los cineastas africanos aspiran a ser considerados en plano de igualdad con sus colegas de otras latitudes, la realidad es que la prdida de Vues dAfrique implicar una menor difusin de estos jvenes directores en lucha diaria por hacer or su voz a escala internacional. Vista la dificultad que hombres y mujeres de pases perifricos tienen para acceder a la industria cinematogrfica cuando el establecimiento de industrias nacionales potentes ms all de los casos de Marruecos, Nigeria y Sudfrica parece mera utopa, los artistas africanos siguen dependiendo en gran medida de sistemas de financiacin y de estructuras de produccin industrial extranjeras. El desdn y la falta de compromiso de Vues dAfrique en la actualidad, hace flaco favor a los cines y directores africanos.

Como Oliver Barlet, considero que todava hay espacio para los festivales de cine africano, pero en el caso de Vues dAfrique su supervivencia pasa por un giro copernicano en sus estrategias de programacin y actuacin, que lleve a la direccin y a su equipo a explorar crticamente el futuro revelando su comprensin de las complejidades del presente. Slo as podrn escapar del que se me antoja un destino cierto: el de pasar de ser uno de los festivales de cine africano con mayor reconocimiento en Amrica por su espritu crtico y responsable, a transformarse en una muestra residual de pelculas ya premiadas, de producciones secundarias sin cabida en plataformas ms ambiciosas y con una marcada identidad franco-canadiense de trasfondo reaccionario.

*Artculo publicado el 25/05/2012 en el peridico GuinGuinBali (www.guinguinbali.com).



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