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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2012

Qu ha pasado en las elecciones presidenciales egipcias?
Saqueando una revolucin

Esam Al-Amin
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Hace dos das, quince meses despus de que millones de egipcios liderados por una juventud revolucionaria- se unieran para exigir el fin de una dictadura corrupta y asfixiante y justo en el momento en que deban acudir a las urnas para elegir a un nuevo presidente, esos egipcios aparecen divididos. A lo largo de este perodo transitorio, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que ha gobernado el pas desde que Mubarak fue derrocado en febrero de 2011, ha incumplido su promesa de honrar los objetivos de la revolucin extirpando a los elementos corruptos del anterior rgimen.

Los resultados no oficiales de las elecciones presidenciales muestran que el candidato de los Hermanos Musulmanes, el Dr. Muhammad Mursi, ir a la segunda vuelta junto al ltimo Primer Ministro de Mubarak y candidato antirrevolucionario, el General Ahmad Shafiq. Recibieron el 24% y el 23% de los votos, respectivamente. Mientras tanto, los dos candidatos apoyados por los grupos revolucionarios, el Dr. Abeldmoneim Abol Fotouh y Hamdein Sabahi, recibieron el 17% y el 20% de los votos, respectivamente, mientras el ex Ministro de Asuntos Exteriores, Amr Musa, se quedaba en un distante quinto lugar con menos del 11%.

As pues, qu es lo que ha ocurrido y cmo podemos entender estos resultados?

Los revolucionarios estaban divididos: No hay duda de que el fracaso de los grupos revolucionarios a la hora de unir sus filas y presentar un nico candidato o lista presidencial les ha hecho perder la oportunidad de quedar los primeros en esta primera vuelta y as poder presentarse a la segunda. Combinados, ambos candidatos recibieron el 36% de los votos, lo que les habra garantizado la victoria en la primera vuelta como presidente y vicepresidente. Pero a pesar de los muchos esfuerzos realizados a tal fin, ambos candidatos se negaron a ceder. Abol Fotouh argumentaba que el electorado del pas era favorable a un candidato de procedencia islmica y por tanto l representaba a ese candidato de consenso que podra tender puentes entre islamistas y laicos. Sabahi, por otra parte, defenda que el pas no necesitaba otro candidato islamista tras los resultados de las elecciones parlamentarias, en las cuales a los islamistas les correspondi el 75% de los escaos. En las ltimas tres semanas, los partidarios de Sabahi emprendieron una feroz campaa contra Abol Fotouh, porque solo podan ganar votos a sus expensas al no poder confiar en conseguir muchos apoyos del electorado de Mursi (Hermanos Musulmanes) o del de Shafiq (los antirrevolucionarios fulul o residuos del rgimen anterior). La tctica funcion y los observadores creen que puede que Sabahi haya duplicado sus cifras en las ltimas semanas al llevarse la parte del len de Abol Fotouh.

Baja participacin: A pesar del intenso inters y de todo lo que estaba en juego, parece que la mayora de los egipcios estn ya cansados y decidieron sencillamente no acudir a votar. Algunos grupos revolucionarios haban estado pidiendo finalmente el boicot de las elecciones, afirmando que las elecciones no tienen sentido sin antes limpiar el Estado de fulul o de las garras del ejrcito. Ms de 27 millones de egipcios participaron en las elecciones parlamentarias de finales de ao. Aunque hay 51 millones de votantes registrados, se ha estimado que en esta ocasin solo 24 millones depositaron su voto, es decir, el 47%, comparado con el 62% de las elecciones parlamentarias.

Los Hermanos Musulmanes (HM) van por su lado: Durante la revolucin, todos los grupos que estaban contra Mubarak se unieron en sus demandas para poner fin a la dictadura corrupta. Aunque los HM fueron cautos al principio a la hora de incorporarse a la revolucin, su posterior participacin result ser crucial para el xito de la revolucin. Pero poco despus rompieron el consenso de los grupos revolucionarios y siguieron por su propio camino, confiando en su enorme capacidad para movilizar y organizar. Su entendimiento tcito con el CSFA durante la mayor parte del pasado ao abandonando en momentos cruciales las demandas de los grupos revolucionarios- cre una profunda desconfianza entre ambas partes. Cuando los HM rompieron su promesa y decidieron presentar un candidato, confiaban sobre todo en su capacidad para movilizar a sus seguidores. Ninguno de los grupos revolucionarios de la Plaza Tahrir les prest su apoyo. Sobre el terreno, muchos de los seguidores de los HM atacaron a Abol Fotouh, alienndose an ms a muchos votantes egipcios. El efecto real que se consigui fue desmoralizar a los partidarios de la revolucin. Al final, los HM han recibido en esta ocasin menos de 6 millones de votos, comparados con los ms de 10 millones en las elecciones parlamentarias de hace seis meses.

El candidato del ejrcito y del estado profundo de seguridad: Muchos analistas debatieron acerca de si el CSFA tena un candidato propio en esta carrera. Aunque haban declarado que no estaban a favor de un determinado candidato, el CSFA permiti que se utilizaran los recursos del estado en beneficio de Shafiq. Con el apoyo de la burocracia estatal, el aparato de la seguridad (reconstruido utilizando sus viejos elementos y manteniendo las conexiones con los funcionarios locales a los que nunca se lleg a deponer) movilizaron sus recursos en beneficio del candidato de su preferencia. Muchos informes aparecidos en los medios egipcios mostraban cmo reclutas del ejrcito, oficiales de la polica y empleados estatales fueron instruidos por sus superiores para que votaran a Shafiq o, en caso del personal militar activo que tiene prohibido votar-, hacer que sus familias le votaran. El gobierno dio libre el jueves a todos los empleados estatales para que pudieran depositar su voto por su candidato preferido.

Adems, desde el mes de diciembre, el gobierno designado por el CSFA dej deliberadamente que empeorara la situacin econmica y de la seguridad para hacer que los egipcios de a pie sintieran que la falta de seguridad y las continuas dificultades econmicas eran consecuencia directa de la revolucin. Que creyeran que aunque haban votado por un nuevo parlamento, su situacin haba empeorado. Esto permiti que Shafiq postulara que, una vez elegido, podra traer seguridad en cuestin de 24 horas y que su naturaleza de ley y orden atraera la prosperidad econmica.

Por otra parte, la comisin electoral, que reinstaur a Shafiq despus de que se le prohibiera presentarse al parlamento, no hizo nada para reforzar sus propias leyes acerca de la financiacin de la campaa. La comisin electoral fij un techo de diez millones de libras para cada campaa presidencial. Pero estaba claro que la campaa de Shafiq estaba gastando cientos de millones sin rendir ningn tipo de cuentas. Por ejemplo, se supo que solo el coste de sus vallas publicitarias fue de 22 millones de libras. En televisin se pasaron docenas de anuncios propagandsticos con un coste de 200.000 libras cada uno. El uso en Egipto de enormes cantidades de dinero en poltica no es nada nuevo. Pero esta vez se ha llegado a nuevos hitos sin control alguno.

El reagrupamiento de los fulul: La maquinaria del prohibido Partido Democrtico Nacional de Mubarak y de los empresarios corruptos se puso a funcionar a pleno rendimiento una vez que Shafiq anunci su candidatura. Informaciones procedentes del interior del mismo partido exponen que la esposa del ex director de la organizacin del partido, el multimillonario Ahmad Ezz (que estuvo al frente del fraude electoral de 2010 y que actualmente cumple una sentencia de diez aos de crcel por corrupcin poltica y financiera, adems de otras acusaciones pendientes de juicio), ha pagado 100 millones de libras a las autoridades locales de la regin del Delta para que apoyen a Shafiq. En el corazn del Delta, donde vive gran parte de los campesinos pobres egipcios, las autoridades y alcaldes locales controlan todos y cada uno de los aspectos de sus vidas. Mucha gente ha informado que esas autoridades pagaron millones en lograr que esos campesinos y sus familias votaran a Shafiq. En un revelador momento, un periodista de Al-Jazeera le pregunt a un campesino por qu haba votado a Shafiq y l le contest: A m y a todo el pueblo se nos dijo que votar por Shafiq significaba seguridad y prosperidad. Dijo adems: He trado a toda mi familia para que tambin voten por l. En las cinco provincias del corazn del Delta, Shafiq recibi 2,5 millones de votos, es decir, alrededor del 50% de sus apoyos totales. En cambio, el candidato de los HM, Mursi, recibi 1,7 millones de votos mientras que Sabahi y Abol Futuh reciban 1,3 millones y 1 milln, respectivamente. Los fulul confan en que si Shafiq sale elegido, perdonar finalmente a todas las figuras corruptas del anterior rgimen, incluidos Mubarak y sus hijos en caso de ser declarados culpables. Otros confan en volver a conseguir el estatus que perdieron cuando se derroc al anterior rgimen.

El papel de los sufes: Desde el ascenso de los salafes durante las elecciones parlamentarias, se ha producido una profunda divisin entre los salafes y los grupos sufes a causa de las creencias teolgicas y prcticas religiosas. Hay alrededor de 12 millones de egipcios que afirman seguir esas tradiciones sufes, especialmente en la regin del Delta del Nilo. Los jefes de esos grupos, cuyo sustento depende del turismo religioso, se sintieron amenazados por la retrica de los salafes que prometan acabar con sus ritos paganos. Shafiq explot ese enfrentamiento y declar que l tambin era suf y prometa preservar sus tradiciones. Como compensacin, los jefes sufes le prometieron lealtad.

El voto cristiano: Aunque muchos cristianos coptos se unieron a la revolucin para derrocar a Mubarak, muchos miembros de esa iglesia y dirigentes laicos han expresado su preocupacin por el aumento de los grupos islmicos. Durante muchas semanas, sus lderes declararon que iban a apoyar a un candidato civil, insinuando que sera Amr Musa. Sin embargo, la pasada semana varias personalidades importantes declararon que la abrumadora mayora de los coptos votara por Shafiq porque era el nico capaz de detener la marcha de los islamistas, como declar un dirigente cristiano. El da de las elecciones, las encuestas a pie de urna y los observadores confirmaron que el 70-80% del voto cristiano fue para Shafiq. Tras las elecciones, el patriarca interino de la iglesia copta dijo al peridico al-Shrouk que era consciente de esas informaciones y que ha suspendido a dos altos funcionarios de la iglesia que estn pendientes de que se les investigue.

As pues, qu viene ahora?

No est claro cmo van a reaccionar los dirigentes revolucionarios eliminados ante los resultados de las elecciones. Aunque no hay pruebas de fraudes directos o falsificacin de votos, el papel de las estructuras autoritarias del estado ha influido notoriamente en los resultados, y tampoco puede negarse el uso de dinero para corromper la voluntad poltica de los egipcios. Pero no importa cmo se responda ante las acusaciones, la comisin electoral seguir adelante celebrando el mes prximo la segunda vuelta entre Mursi y Shafiq. Con excepcin de los partidarios de los HM, la mayora de las personas que apoyan la revolucin temen el da en que tengan que elegir entre el candidato de los HM y el candidato fulul.

No obstante, sea como sea, a Shafiq no se le debera permitir que ganara. A cambio del apoyo de los seguidores de Abol Fotouh y Sabahi, los HM deberan ofrecer un gesto sincero a los candidatos y pedir la unidad de todos los partidarios de la revolucin. Pero tales ofertas deben ser algo ms que retrica vaca y tienen que contener hechos significativos de integracin y magnanimidad incluyendo el ofrecimiento de cargos importantes, como seran el de vicepresidente o primer ministro. Si los HM piensan que pueden alcanzar la presidencia sin el apoyo de los grupos revolucionarios, estn totalmente equivocados. No solo la mayora de los partidarios de Musa acabara yndose con Shafiq, sino que los fulul habran llegado ms lejos de lo que nunca se habran atrevido ni a soar, duplicarn sus esfuerzos y utilizarn todas sus viejas tretas para garantizarse la victoria con todo el apoyo de la maquinaria del ejrcito y de la burocracia estatal.

Solo recuperando la determinacin de propsitos y la unidad de accin de los primeros das de la inconclusa revolucin podra sta seguir viva. Los HM no pueden permitirse el lujo de meter la pata una vez ms. Probablemente, la alternativa sea otra revolucin que reemplace a la que est siendo desgraciadamente abortada.


Esam Al-Amin es un escritor independiente colaborador de numerosas pginas en Internet. Puede contactarse con l en: [email protected]

Fuente original: http://www.counterpunch.org/2012/05/25/the-sacking-of-a-revolution/  



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