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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2012

El imperio de la ley de la oligarqua: De Rusia a Oklahoma

Mark Ames
The Daily Banter/ Truth Out

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


A finales de los aos ochenta, despus del colapso total del experimento de privatizacin masiva en la Rusia de Boris Yeltsin, algunos de los ms serios proselitistas del libre mercado trataron de buscar el sentido de todo el asunto. El colapso sin precedentes de la economa de Rusia y de sus mercados de capital, el saqueo generalizado, la silenciosa exterminacin de millones de rusos por el choque y la pobreza (La expectativa de vida de los varones rusos cay de 68 aos a 56 aos) -las terribles consecuencias de imponer ideas libertarias radicales de libre mercado a una cultura diferente result peor que cualquier escenario del peor de los casos imaginado por los creyentes convencidos del libre mercado.

De todos los desastrosos resultados de ese experimento, lo que molest a muchos de los creyentes convencidos occidentales del libre mercado no fue tanto la pobreza masiva y el colapso de la poblacin, sino ms bien el modo en que las cosas salieron tan mal en las nuevas compaas e industrias privatizadas de Rusia. Era lo que supuestamente deba salir bien. Segn la teora operativa desarrollada por los padres fundadores del libertarialismo/neoliberalismo, Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises, Milton Friedman y los otros una compaa de propiedad privada siempre superar a una compaa estatal porque la propiedad privada y el nimo de lucro incentivan a los propietarios a fortalecer sus compaas, hacerlas ms eficientes, ms competitivas, etc. La teora promete que todos se benefician con excepcin del viejo y malvado Estado y los perezosos.

Esa era la teora libertaria dominante que enmarcaba todo el experimento de privatizacin de la doctrina de choque en Rusia y otros sitios. En realidad, como todos se vieron obligados a admitir en 1999, las compaas privatizadas de Rusia fueron despojadas y saqueadas con toda la rapidez con que sus nuevos propietarios privados podan hacerlo, dejando a millones de trabajadores sin salarios y la mayor parte de la industria rusa en una situacin mucho peor que aquella en la que la dejaron los comunistas.

La mayor parte de los proselitistas del libre mercado desde el neoliberal de Clinton Michael McFaul (actual embajador de Obama en Mosc) al fan libertario de Pinochet, Andrei Illarionov (actualmente en el Instituto Cato) culparon a todo menos a los experimentos de libre mercado por el colapso de Rusia.

Pero algunos de los ms serios creyentes, cuya fe libertaria se estremeci por lo que sucedi en las empresas de Rusia, necesitaban algo ms sofisticado que un simple blanqueo histrico.

Por suerte para ellos, Milton Friedman suministr la respuesta a un entrevistador del Instituto Cato: Rusia careca de imperio de la ley, otro eslogan neoliberal/libertario que se hizo dominante a finales de los aos ochenta. Sin el imperio de la ley, argumentaron Friedman y el resto de los fieles del libre mercado, la privatizacin tena que fracasar. Lo que sigue es la respuesta de Friedman en el Informe Libertad Econmica del Mundo 2002 del Instituto Cato:

CATO: Si reflexionamos sobre la cada del comunismo y la transicin de la economa centralmente planificada a una economa de mercado, qu hemos aprendido en la ltima dcada sobre la importancia de la libertad econmica y otras necesidades que puedan ser necesarias para apoyar la libertad econmica?

MILTON FRIEDMAN: Hemos aprendidola importancia de la propiedad privada y el imperio de la ley como base para la libertad econmica. Justo despus de la cada del Muro de Berln y el colapso de la Unin Sovitica, solan preguntarme frecuentemente: Qu tienen que hacer esos Estados excomunistas pra convertirse en economas de mercado? Y sola decir: Se puede describir eso en tres palabras: privatizar, privatizar, privatizar. Pero me equivocaba. No era suficiente. El ejemplo de Rusia lo muestra. Rusia privatiz pero de una manera que cre monopolios privados, controles econmicos privados centralizados que reemplazaron los controles centralizados del gobierno. Resulta que el imperio de la ley es probablemente ms bsico que la privatizacin. La privatizacin no tiene sentido si no se tiene el imperio de la ley. Qu significa privatizar si no se tiene seguridad de la propiedad, si no se puede utilizar la propiedad como lo desee?

Otros explicaron con ms detalle la racionalizacin de Friedman, argumentando que sin ese imperio de la ley para proteger su propiedad privada, los nuevos propietarios privados de las industrias de Rusia eran incentivados a saquear sus compaas lo ms rpido posible por temor a que el Estado volviera a robrselas. Por cierto, toda esta racionalizacin se debilit porque los oligarcas rusos robaron sus compaas para comenzar, y los ladrones tienden a robar lo que han robado. Pero no importa, la ideologa libertaria se salv, ya que declararon que el experimento de privatizacin de rusia "no fue un autntico libre mercado" porque no exista el imperio de la ley de Friedrich Hayek.

El motivo por el cual menciono esto ahora es porque durante el mes pasado, uno de los oligarcas ms rapaces de EE.UU., Aubrey McClendon, fue sacado a la luz por Reuters por saquear Chesapeake Energy, el segundo productor de gas natural del pas despus de Exxon-Mobil. Se descubri que McClendon, cofundador, director ejecutivo y hasta hace algunas semanas presidente de Chesapeak, diriga un hedge fund dentro de Chesapeake, beneficindose personalmente de paso de grandes posiciones de negociacin que su sociedad annima Chesapeake tena en los mercados de gas y petrleo.

Reuters tambin descubri que McClendon adquiri pequeas participaciones personales de pozos de gas natural comprados por Chesapeake, luego peda prestado contra las reservas de los pozos de los mismos bancos a los que Chesapeake peda prestado, bsicamente, los bancos lo sobornaban de paso con ventajosos acuerdos de prstamos mientras McClendon organizaba prstamos menos que ventajosos a su sociedad annima, Chesapeake enviaba las utilidades de los bolsillos de los accionistas y empleados de Chesapeake a los bancos y a las cuentas de Aubrey.

Los perdedores en todo esto, como siempre, empleados, jubilados, y accionistas. Como inform Reuters, Chesapeake pertenece a un pequeo puado de compaas cuyos paquetes de jubilacin 401k consisten sobre todo de acciones de Chesapeake, y la compaa exige que los empleados conserven sus acciones durante el perodo mximo permitido por la ley:

Miles de trabajadores de Chesapeake tienen carteras de inversiones para su jubilacininvertidas en acciones de Chesapeake, que han bajado fuertemente despus de las revelaciones de los negocios del Ejecutivo Jefe, Aubrey K. McClendon.

Pero mientras los inversionistas al por menor e institucionales han vendido sus acciones, los empleados no tienen siempre esa opcin.

A McClendon no es la primera vez que le pillan saqueandoChesapeake a costa de los accionistas, inversionistas en el fondo de pensiones y empleados: En 2008, McClendon apost y perdi cerca de 2.000 millones de dlares en acciones de Chesapeake Energy que posea el 94% de la participacin personal de Aubrey en Chesapeake en una exigencia de depsito cuando cayeron los precios de gas natural. Ya veis, Aubrey apost a que los precios del gas natural seguiran subiendo vertiginosamente.

Pero como sus pares de la oligarqua, la prdida de Aubrey se convirti en la prdida de todos, menos de Aubrey: Obtuvo un rescate de director ejecutivo de su consejo de administracin que le gratific con una bonificacin de 75 millones de dlares, lo que aument su remuneracin total en 2008 a 112 millones, convirtindole en el director ejecutivo mejor pagado de EE.UU. Corporativo en ese ao. Incluso a pesar de que las utilidades de Chesapeake bajaron a la mitad y sus acciones cayeron un 60% eliminando hasta 33.000 millones de dlares de riqueza de los accionistas.

Ahora nos informan de que Aubrey se estaba beneficiando ese mismo ao a costa de Chesapeake.

Hay tanto ms que odiar de Aubrey McClendon que esto, los millones que McClendon entreg a la organizacin anti-gay de Gary Bauer Estadounidenses unidos para preservar el matrimonio y a los Veteranos por la Verdad Swift Boat, el papel que McClendon y su esposa heredera de Whirlpool en el robo de tierra del frente marino de Benton Harbor, un barrio bajo afroestadounidense y la ciudad ms pobre de Michigan, a fin de expandir un campo de golf de un country club exclusivo para residentes de St. Joseph, donde McClendon posee varios terrenos. La esposa de McClendon, Katie, es de St. Joseph, as como el primo de Katie, Fred Upton, el congresista republicano de St. Joseph. Aubrey y su esposa son estos das lo que pasa por realeza (sin nobleza obliga): Katie de la fortuna Whirlpool, Aubrey como heredero de la fortuna Kerr-McGee. (Si habis visto la pelcula Silkwood recordaris Kerr-McGee como la compaa que liquid a la activista sindical interpretada por Meryl Streep).

Solo es una de las muchas historias de sociedades annimas que se han transformadoen confabulaciones para saquear y robar al pblico y enriquecer a un puado nfimo de oligarcas. Lo vimos en los aos ochenta cuando Reagan desregul los Aorros y Prstamos, que rpidamentese tranformaron en un medio de saqueo, fraude y pillaje; lo vimos en los aos 2000 despus de la desregulacin del sector financiero.

El problema es mucho ms profundo que el fetiche del imperio de la ley de Milton Friedman. El imperio de la ley no es ms que otra distraccin para encubrir el continuo saqueo, fracaso y crueldad de la oligarqua. El problema es sistmico, y ms importante an, ideolgico. Todava operamos segn las mismas premisas neoliberales/libertarias que heredamos de la era de Hayek-Mises-Friedman, una ideologa que considera que nociones como el bien pblico son en el mejor de los casos extraas y falsas ilusiones, tan opuestas a la actual, an dominante, an existente ideologa fundacional, que dice que libertad es lo mismo que la implacable busca del egosmo individual, la adquisicin ilimitada de propiedad privada y riqueza, enmarcada dentro de un fro y materialista imperio de la ley.

Es donde comienza el problema. Por eso, cada semana, podra relatar otra historia de otro Aubrey McClendon o Dick Parsons y nunca terminarn hasta que la ideologa que las posibilita sea enterrada.

Mark Ames es autor de: Going Postal: Rage, Murder and Rebellion from Reagan's Workplaces to Clinton's Columbine.

Fuente: http://truth-out.org/news/item/9409-the-oligarchys-rule-of-law-from-russian-to-oklahoma

rCR



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