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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2012

Frente a su caridad, la Justicia Social

Javier Couso
Hablando Repblica


Estamos asistiendo en estos momentos al debate sobre la exencin de la Iglesia al pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Este impuesto, que afecta a toda persona o familia que tenga en propiedad un inmueble, tiene numerosas excepciones. Desde aristcratas que se escudan en la calificacin singular de sus edificios, hasta organizaciones de todo tipo que alegan razones de facilitacin democratica o de fomento de alguna actividad, en teora, beneficiosa para la comunidad.

Est claro que, en momentos en los que se atacan, de manera atroz, pilares bsicos como la sanidad o la educacin con la excusa de una deuda que los causantes no explican de manera convincente, es nomal que una gran parte de la sociedad y las instituciones pongan sus ojos en otras formas de conseguir financiacin. No es casual ni es la primera vez. Ya en el pasado se ha intentado sanear el estado de las arcas pblicas obligando a la Iglesia a contribuir con las propiedades infrautilizadas. Es en 1798 cuando se produce el primer intento de desamortizacin eclesial.

Era de esperar que la curia catlica y sus medios de propaganda, incluyendo los santos todlogos, pusieran el grito en el cielo y hablaran de persecucin. Pero lo escandaloso es que el mayor propietario de inmuebles, despus del mismo estado, no contribuya al financiamiento de lo pblico por medio de un impuesto que s paga la mayora de la poblacin de un pas en el que la propiedad de viviendas es sensiblemente superior al alquiler. Y es que no estamos hablando de centenares de inmuebles en manos de la corporacin catlica sino que la cifra supera los cien mil segn estimaciones de organizaciones como Europa Laica a partir de datos de los ayuntamientos, ya que la propia Iglesia se niega a dar los nmeros reales.

A esta propiedad de facto se une el fenomeno de la inmatriculacin, por el cual la institucin catlica pone a su nombre en el registro de la propiedad, locales, edificios o tierras que usa por cesin municipal, apropiandose de una manera corsaria de patrimonio que en ningn caso est claro le pertenezca.

An as, no quiero centrarme en esta apropiacin indebida o bula para no contribuir al soporte del estado, sino en las ideas fuerza que los propagandistas catlicos y de la derecha pepera lanzan en cualquier debate o columna y que calan entre la, cada vez ms irreflexiva, opinin pblica. Argumentos que llevan en su esencia la explicacin de una sociedad aorada que, con ptina de modernidad, pretende imponerse en estos tiempos de poder neoliberal.

Sumado a la ya sealada mana de persecucin por parte del "radicalismo" laico, el ideario que se repite en cualquier medio donde se defienden los privilegios de la Iglesia es el del papel que juega la ONG Critas Diocesana. Organizacin que se encarga de realizar actividades en el entorno de la pobreza en base a aportaciones y subvenciones que paga el Estado con unos impuestos cuya contribucin la Iglesia trata de escatimar.

Se llega incluso a acusar a cualquier otra organizacin o partido de dejar en la estacada a las personas abocadas a la pobreza y a afirmar que la ltima tabla de salvacin la constituye Critas, amenazando as al estado con que el cese de esta labor costara mucho dinero a las arcas pblicas.

No es mi intencin hacer una diatriba contra Critas, al contrario, creo que mayoritariamente realizan una gran labor de apoyo y asistencia en medio de la exclusin social y me consta que el nivel de corrupcin es infinitamente menor que en la mayora de las onegs.

Pero lo que quiero denunciar es el modelo social que subyace en el proyecto de la derecha, antes vinculada a la omnipresente Iglesia Catlica, y que ejemplifica la caridad, concepto renovado tras el rearme moral de Reagan y sus herederos neocoms con el trmino de compasin.

La idea central de un sistema basado en la caridad o la compasin es la asuncin y perpetuacin de una sociedad donde los pobres y los ricos lo son por voluntad divina o propia: Dios te hace pobre o t eres el responsable de tu pobreza. Este pensamiento encuentra su exacerbacin en el calvinismo que entroniza el ser rico como una muestra de la eleccin que Dios hace de las personas a las que quiere favorecer y la pobreza como un estigma de una suerte de pecado social del que uno mismo es culpable.

En la derecha patria, vinculada a la curia como herencia del nacional-catolicismo franquista, la pobreza se entiende como una suerte de desastre natural que azota a una parte de la poblacin y que debe ser paliada por aquellos que tienen, en un cnico ejercicio de desprendimiento voluntario de lo que sobra, . De ah el entronque entre la antigua caridad religiosa y las modernas tesis del capitalismo de compasin, adaptado al progresismo mundialista como la filantropa de los magnates guais-progres". En todas las vertientes de esta moral, no se piensa en la raz de la exclusin o la pobreza, ni en las causas que abocan a tantas familias al infierno de un cuarto mundo en medio del escaparate de la abundacia primer mundista.

La izquierda debe oponerse con energa a esta moral y a los proyectos polticos que representan, porque promueven y mantienen este asistencialismo que perpeta un modelo de sociedad en que la injusticia es algo natural como lo puede ser la lluvia o el viento. Ese asistencialismo caritativo pala algo el sufrimiento, pero no acaba con l. Se ocupa de algunos sntomas, pero deja intacta la infeccin.

Nuestro proyecto social debe ser radicalmente diferente, no somos darwinistas en lo social ni creemos que la pobreza sea algo natural sino fruto de un injusto reparto. Frente a dejar la asistencia al albur del desprendimiento de los que tienen de sobra, nosotros promovemos la Justicia social que permita a cualquier persona vivir con dignidad.

No puede haber cientos de miles de familias sin casa y casas vacas, hogares donde se come una sola vez en medio de la sociedad de los excedentes alimentarios, personas sin dinero para asistencia mdica y miles de profesionales sanitarios en paro,... Es el modelo el que est enfermo, el artificial, el nocivo.

La Justicia social es el antagonismo de la caridad, la compasin o la filantropa y debe ser el andamiaje que construya un autntico pas soberano al servicio de sus ciudadanos. Donde la sanidad, la vivienda, la alimentacin o la educacin no dependan del capricho de voluntarios o adinerados que laven sus conciencias. Frente al nuevo feudalismo financiero que nos quiere esclavos, nuestro proyecto es el de la Justicia.

Frente a su caridad, la Justicia Social.

Fuente: http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2012/05/frente-su-caridad-la-justicia-social.html


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