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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2005

Entrevista al jazzman israel y activista propalestino
Gilad Atzmon, msico y disidente

Fernando Ortiz de Urbina
Cuadernos de Jazz


Preludio: 11-M en el Pizza Express

Londres, Pizza Express (uno de los mejores clubes de la ciudad, a pesar del nombre). Viernes, 11 de marzo, primer aniversario de la masacre de Madrid y vspera del cincuentenario de la muerte de Charlie Parker. Una fecha idnea para ver a Gilad Atzmon, activista poltico, polemista, filsofo, escritor, pero, sobre todo, saxofonista de jazz y lder del Orient House Ensemble, uno de los grupos ms slidos de la escena britnica.

Atzmon se encuentra en plena campaa de presentacin de su segunda novela, My One and Only Love, publicada en ingls y a punto de ser editada en Francia y Grecia. Su msica (el ltimo disco reseado en el nmero 86 de Cuadernos de Jazz) es una solucin de bebop y msica mediterrnea, sazonada con tango, free jazz y cabaret alemn. En directo ofreci la ya acostumbrada mezcla de msica y stira poltica, como en el tango dedicado a dos tiranos que, por impopulares, deciden cambiar de sexo y emigrar a Buenos Aires para ejercer la prostitucin bajo los nombres de Georgina y Antonella, Bush y Blair. Tambin sonaron Lili Marlene, My One and Only Love y temas propios como Liberating the American People.

Una semana despus charlbamos en su casa. Atzmon, judo israel de ascendencia rusa, es un hombre alto, recio y velludo, apasionado, amable y de carcajada fcil. Habla ingls con fuerte acento mediterrneo, su conversacin est sembrada de aforismos y deriva indefectiblemente hacia la poltica.

Un judo antisionista que toca jazz en Inglaterra Por qu Londres?

De hecho, no vine a tocar sino a estudiar filosofa. Y era caro de narices, no esperaba que lo fuera tanto. As que me tuve que poner a trabajar y no tard mucho en darme a conocer, a la gente le gustaba mi msica. Ya haba trabajado como msico de sesin y productor pero no quera tocar ms. Cuando vine aqu estaba harto de Israel, esto me gusta, sobre todo cuando hace buen tiempo. En general me gusta la gente, son divertidos como pblico, son pueteramente anrquicos, y de todas formas apenas hay ingleses en Londres. Es un sitio muy interesante, aunque los servicios pblicos son una ruina. Hay algo profundamente inhumano que los propios ingleses son los primeros en sufrir. De hecho, hay ms de un msico en este pas que cuando no se encuentra bien, coge un vuelo barato y va al mdico a Espaa. Este matiz asesino no es exclusivo de Inglaterra, ocurre en pases que nunca han sido derrotados, pases gobernados por una lite anquilosada en el poder. Es muy triste.

Qu le llev a abandonar Israel?

Hay quien tiene la impresin de que fui un hroe cuando serv en el ejrcito israel en la guerra del Lbano. En absoluto. No hice ms que ver a aquella gente, los palestinos estaban por todas partes!, y me di cuenta: Mierda, estoy viviendo en territorio palestino! Fue entonces cuando decid ponerme en marcha; y no es slo que no quisiera vivir en tierra palestina sino que no poda aceptar lo que estaba sucediendo all, al principio fue un cierto sentimiento de culpa. Vine a Londres para estudiar filosofa germnica y no estaba demasiado interesado en la poltica. No recuerdo cundo se me ocurri hacer aqu el mster de filosofa, luego empec el doctorado, se supona que deba empezar a ensear y me di cuenta de que la Universidad es un lugar bastante horrendo, casi tanto como Israel. Decid escribir un libro, hacer filosofa en un formato diferente y as sali Gua de perplejos. Eso fue todo, y estaba satisfecho con ello, nunca pens que se llegase a publicar. Por entonces fue aumentando mi popularidad, no tena tiempo para la universidad y el doctorado y dije que le den prefiero tocar jazz por cuatro duros hasta que me muera, y eso fue todo.

Cundo empez con el jazz?

A los 17 aos, bastante tarde. Yo crec en Jerusaln y de adolescente me gustaban Queen, los Beatles, ya sabes; entonces vi a Boris Gamer, un msico ruso, saxofonista, tocando como un poseso en la tele. En ese mismo momento decid que me tena que comprar un saxo. Antes haba tocado algo el clarinete pero no me lo haba tomado demasiado en serio, y al cabo de un mes ya era un saxofonista. Durante dos o tres aos practicaba alrededor de catorce horas diarias. Probablemente toco algo mejor ahora, pero es muy fcil.

Atzmon relata en uno de sus incontables artculos cmo se cri en un entorno marxista, y se refleja en su explicacin de la historia del jazz como una dialctica de lucha(s).

En la dcada de los 50, el jazz era la voz comn de los negros clamando por la liberacin. Yo sostengo que el jazz era un movimiento genuino de rebelin antiamericano y fue derrotado. Los estadounidenses negros fueron vencidos y nunca han logrado los objetivos por los que lucharon tanto, se quedaron atascados en unos pocos lemas y tpicos, como el del tamao de sus penes, y as se qued el asunto. Y eso fue suficiente para convertirlos en carne fresca, carne de can para la ideologa expansionista de EE UU.

Hace poco me pidieron que hiciera las notas para un disco. No suelo hacer este tipo de encargos pero hay gente que me pide que les escriba algo, me lo suelen pedir porque les gusta mi msica y creen que hay algo en la suya que voy a comprender. Es muy confuso porque, en el fondo, yo toco bebop. Me pongo a escuchar el disco y es horroroso; el pianista trata de sonar como Brad Mehldau, y Mehldau es fantstico. El saxofonista trata de sonar como Michael Brecker, y Brecker es fantstico, es el nico capaz de tocar de verdad como Michael Brecker. Todos tratan de tocar como alguien, no hay un solo momento sincero en esa msica y no s cmo escabullirme de ese encargo, porque no es un trabajo, no cobro por ello. El jazz no es una msica genuina.

Quizs lo fue y ha dejado de serlo.

John Lewis, de Time Out, hizo una resea de mi primer pase en el Pizza Express, una crtica muy interesante. No me gust, mantuvimos correspondencia por e-mail, me ofendi en principio, pero al final nos entendimos. Segn l, Wagner dijo que los judos no pueden generar msica porque copian la cultura del pas en el que viven, o sea, que generamos msica pero no es autntica. Gilad Atzmon concuerda con Wagner, su msica no es autntica, y lo cierto es que hasta ah estoy de acuerdo, pero luego me atacaba por ser antisionista, y no tengo problema con eso, pero me comparaba con Wagner por el antisemitismo. En fin, estoy de acuerdo en que a la actividad artstica juda le falta autenticidad pero creo que ah reside la fortaleza de los judos.

Creo que la poltica de la identidad es totalmente insostenible. Si alguien dice soy gay, soy gay!, lo que quiere decir es que se identifica. En esos trminos, nunca podras decir quin eres porque cuando intentas describirte ests usando una terminologa, un lenguaje preexistente. Nunca se puede acceder a uno mismo, siempre se trata de un proceso de autoidentificacin, el idioma, la jerga, el lenguaje corporal... son formas de identificacin. Si eres judo eres extranjero de todas maneras, y mientras no te tomes demasiado en serio y se es el problema de los sionistas, todo encaja por eliminacin: eso no soy yo, eso tampoco, eso tampoco... El caso es que al crtico de Time Out le gusta mi msica, premi mi disco como el mejor de 2004, no es que no le guste. Lo que pasa es que yo no creo en la autenticidad; yo creo en la belleza. Yo soy un artista, mi trabajo es buscar la inspiracin esttica y a eso me dedico.

En realidad, Atzmon se dedica a bastante ms. Al terminar de hablar sobre el problema de la identidad, toma unas notas para la conferencia que dar dentro de dos das en SOAS, la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres, que versar sobre el problema de la identidad, que trata en su segunda novela.

Aun aceptando la imposibilidad de ser autntico, llama la atencin hasta qu punto no copia a otros saxofonistas de bebop, a pesar de la huella evidente de Charlie Parker y Cannonball Adderley.

He tardado aos en conseguirlo. Sola copiar a los grandes, pero por ejemplo, Coltrane sola dejar de tocar cuando se daba cuenta de que estaba copiando a alguien. Creo que ya tengo mi propio repertorio de frases, de ideas, pero mi ritmo y mi armona son fundamentalmente bebop. Es la msica que comprendo, en realidad es la nica msica que conozco. No tengo formacin acadmica.

El bebop es uno de los dos sabores principales de su msica. De dnde sale exactamente el otro, el del Mediterrneo oriental? Es palestino? judo?

No me gusta la msica kletzmer. Puedo tocar kletzmer muy bien, pero lo odio. Me llev aos darme cuenta de que hay una msica juda con alma, que en realidad es europea, y cuyo mayor virtuoso quizs sea Giora Feidman. Lo hace realmente bien, una msica calma y con sentimiento. En cambio, cuando se trata de msica juda moderna, la msica de la identidad juda, de judos radicales como John Zorn, no la soporto. Un buen amigo mo ha grabado con Zorn, y me pas un disco que crey que sera interesante que lo researa. Pero es msica estridente, vulgar, violenta. Es ms violenta que los jodidos colonos de los territorios ocupados de Cisjordania. En mi opinin, el kletzmer es msica gitana tan mal tocada que se ha convertido en un estilo.

He estudiado la msica griega durante cinco, quizs siete aos. Para m esta msica es profunda, como la rabe, la influencia andaluza, ya sabes, el modo frigio [canturrea]. Me inspiro en la msica griega y turca, y la egipcia, pero no soy un experto. El mejor cumplido que me han hecho es que la ma es la mejor versin occidental de esa msica. Es verdad que he vivido en Jerusaln y he odo a los muecines todos los das, pero nunca tocara as en Israel...

Sin solucin de continuidad, Atzmon salta de un tema a otro.

... No puedo regresar a Israel. La nica relacin con mi tierra es comer humous, falafel, y tratar de producir esa msica. No puedo regresar porque soy un oponente poltico. As que, cuando tengo morria, recurro a eso, a la comida y la msica.

Le han prohibido la entrada en Israel?

No, pero... Hace unos das puse un correo en circulacin anunciando la publicacin de mi libro. A las pocas horas haba una crtica en Amazon masacrndolo. La escribi una persona de Tel Aviv, y de hecho s quin es. Tengo mis espas [risas]. Una vez llam a mi informtico porque tena un virus y le coment no s, igual es el Mossad, y me dijo no, al Mossad lo puedo ver aqu, cuidando de tu ordenador porque quieren libre acceso para ver qu ests haciendo, as que quizs debera quejarme al Mossad Con probabilidad sera algn judo estadounidense joven haciendo de las suyas.

Bsicamente, estoy aportando ideas que pueden considerarse ilegales, un delito. Pero esto pasa hasta en Europa. Si dijeras que en el Holocausto no murieron seis millones de judos sino 5.999.999, cometeras un delito. Y de hecho, puedo probar que fueron menos de tres millones y en realidad no importa porque aunque slo se tratara de una familia aniquilada, su sufrimiento sera suficiente para fundamentar un argumento o para provocar empata.

Lo que yo sostengo es que los sionistas fueron los mayores colaboradores de los nazis, y lo podemos respaldar con hechos ms que probados. Tambin sostengo que Israel no tiene derecho a existir, que el antisemitismo es una invencin juda y respaldo cualquier forma de resistencia contra Israel.

El da que le vi en el Pizza Express se cumpla un ao de la masacre de Madrid Qu le pareci la conmocin poltica que sigui al atentado?

Est bastante claro: el terror es imbatible y tenemos demasiado que perder. Por supuesto, lo sent por todas las personas que murieron y por sus familias, pero sera probable que nos pasase a nosotros aqu, en Inglaterra. Este pas es muy vulnerable! Matar gente es muy fcil, aqu y en cualquier parte. La consideracin importante es dnde matar y sus implicaciones tcticas.

Volviendo a la msica, es paradjico que actualmente el sector ms conservador del jazz lo constituyan afroamericanos como Wynton Marsalis o Stanley Crouch.

Reconozco que a veces expongo mis ideas de forma demasiado simplista [Atzmon coge papel y lpiz, y dibuja]. Hay unas pocas corrientes en el jazz. Tenemos la principal, revolucionaria. Dentro de estas corrientes est Duke Ellington, que propuso que el jazz era la msica clsica de EE.UU. Por su parte, Marsalis est tratando de desarrollar el jazz segn un modelo clsico, as que, de alguna manera, es una corriente muy legtima.

Ahora bien, para m, como filsofo, mi premisa es el jazz trata sobre la libertad. Segn la escuela alemana, la filosofa es la bsqueda de la condicin de la posibilidad. As, la esttica sera la condicin de la posibilidad de la belleza, qu es la belleza? qu sentimos en realidad? Algunos filsofos sostienen que el arte moderno es filosofa, porque plantea la pregunta qu es arte? Si lo aplicamos al jazz, tenemos un vector social, una tendencia que apunta hacia la libertad, y a la vez celebra la libertad en s mismo. En muchas ocasiones, en poltica, se ha reclamado la libertad de distintas formas. En el caso del jazz, queremos libertad, mostramos qu libertad queremos pero, para hacerlo, debemos liberarnos primero. Ahora bien, los hombres no pueden ser libres porque, por ejemplo, tocas el saxo y si tocas segn los acordes, incluso cuando tocas contra los acordes, no eres libre, aunque se es el objetivo. El jazz es una lucha dialctica en potencia y ah reside su belleza

Ya no supone la lucha por la liberacin de la que habla al principio

El jazz ya no lucha por la libertad como un movimiento poltico porque no lo es, ya no se asocia con ningn movimiento poltico, y tampoco apunta a la libertad como actividad musical. Por qu? Porque vivimos en una era muy orquestada desde el punto de vista comercial. Producimos msica cuya apreciacin se refleja en su mrito comercial, o sea, que mi disco es fantstico porque ha vendido 2.500 copias en dos meses, ha establecido un nicho que, una vez alcanzado, anula cualquier bsqueda de autenticidad, de motivacin social o poltica, y lo que queda es nicamente un movimiento temtico o semntico, ya sabes, unas pocas frases, unos colores producidos por el timbre de los instrumentos. Algo lamentable. En un artculo explicaba que, una vez que esta forma de resistencia social fue aniquilada, fue cuando la burguesa blanca increment su inters por el jazz y cuando el jazz se volvi acadmico, cuando florecieron Berklee, Mannies y todas esas escuelas. El jazz pas de tratar de decir lo mximo posible a decirlo lo ms rpido posible. Esto es lo que pas en los 70 y los 80, se convirti en un ruido ininteligible. Ahora tenemos un retorno del jazz porque, para empezar, tenemos estanteras en las tiendas con esta etiqueta. Si a una cantante como Norah Jones, por ejemplo, la pusieran en country estara perdida, pero si la pones en jazz, despierta inters. Ahora estamos jugando con diversas tcticas comerciales, somos vctimas de las maniobras comerciales, y te digo una cosa: me hace la vida muy sencilla.

En qu sentido?

Porque yo voy por el camino contrario. No entro en el juego ni intento meter mi disco en la radio. Me importa un rbano! Quiero llegar a la gente y para m, tocar una semana en un club del centro de Londres es un problema.

Por qu?

Porque hay muy poca gente que se lo puede permitir. Si quieres ir con tu pareja tienes que conseguir una canguro, tienes que sacar el coche, aparcarlo, comer algo, beber... quin se lo puede permitir? En cierta manera yo estoy tocando para la burguesa, me di cuenta el otro da en el Pizza Express. As que en junio voy a hacer una gira por Londres, en los peores garitos, porque ah est la gente que se supone que debe escuchar jazz, y que de hecho lo escucha y lo disfruta.

La stira es componente fundamental en las actuaciones de Atzmon. En uno de sus nmeros la banda toca una suerte de libre improvisacin y, al cabo de unos momentos, el saxofonista explica que han solicitado una subvencin del Arts Council of England, y que sa es la msica que les gusta.

La parodia sobre el ACoE, trata de ridiculizar a la burguesa blanca y cmo el jazz se ha incorporado al sistema?

Desde luego. Cmo podemos resistir si dependemos de ese dinero? Es una maniobra muy inteligente. Antes era la burguesa la que patrocinaba a los msicos pero lo que distingua a esos burgueses era que les motivaba la esttica, como pasaba en la corte de Federico II. Dentro del concepto de la democracia liberal, la burguesa la forman los polticos, gente que busca el poder, y son ellos los que deciden quin toca y quin no. Y, al parecer, su conocimiento esttico es bastante banal y queda la impresin de que todo lo que se produce en este pas, al menos todo en lo que yo he participado organizado por estas instituciones, era sorprendentemente perjudicial y muy impopular. De ah la reaccin del pblico a nuestra parodia: saben que es una farsa.

Tambin podra entenderse como una crtica al free...

Es fundamental aclarar este punto, porque s que hay quien cree que es una crtica al free. Yo no tengo ningn problema con el free. Hay free alucinante y free apestoso, como hay bebop alucinante y bebop apestoso. Tan solo trato de ridiculizar a esos polticos vacuos. Cuando tocamos en Europa mantengo el argumento pero digo que soy un compositor moderno.

Qu le parece entonces la subvencin del jazz con dinero pblico?

Estoy a favor. En ese sentido, en el continente se hace de forma ms inteligente que en Inglaterra, porque en el continente se apoya la MusiK, como he titulado mi ltimo disco. Music representa el mantenimiento de la hegemona, del poder; MusiK, con K mayscula, es la bsqueda de la belleza. Diferencio entre la K, la bsqueda esttica, y la c, que es la transformacin de la esttica en un efecto material, en algo comercial, la misma diferencia entre Kultur y culture.

Una vez toqu en Espaa, un buen local, el piano estaba muy bien. Si toco en Europa del Este, lo mismo. Hace poco tocamos en uno de los mejores teatros de Exeter, y el estado del piano era lamentable. Si cobras 20 [30 ] por entrada, cmo es posible que el piano no se afine todos los das.

Sus conciertos incluyen msica, comedia y stira poltica. Se plantea que la parte poltica pueda ocultar la musical? Qu apartado tiene preferencia?

No me interesa tanto la poltica, a veces ni sacamos el tema. De hecho estoy cansado de la poltica, no me interesa como tal. No interferira en la poltica britnica a menos que empezaran a matar a mi gente. Eso es lo que est haciendo [Blair], as que lo masacro. Todas las noches l masacra iraques, yo lo masacro a l. Estoy comprometido, eso es todo. Pero a veces pienso que soy un estpido metindome gratis en estos follones.

Proyectos para el futuro?

Creo que el tamao del grupo es el adecuado, pero viajar es un problema. En definitiva somos un grupo de jazz, no hacemos demasiado dinero. Cuando ganamos ms dinero incluimos ms msicos [risas]. Y todava me sorprende porque estamos saliendo adelante sin patrocinadores. Mis discos venden sorprendentemente bien.

En el mundo del jazz tendemos a olvidarnos de que esto tambin es un negocio.

Desde luego. En primer lugar soy msico pero tambin soy un hombre de negocios y tengo que vender mi msica. Hoy tengo una posicin buena, quizs la ms alta del jazz britnico. Hay mucho que perder Podra estrellarme!, ya han tratado de estrellarme.

Los tres personajes principales de su ltima novela, un msico, su agente, y una espa que usa su cuerpo como herramienta de trabajo tienen que ver con usted?

En efecto, tambin soy una prostituta. De ah salen todos mis personajes, no soy tan inteligente. S cmo funciona este negocio de la msica, y apesta.

Eplogo

Al final de nuestra charla, Gilad admiti que est cansado. Si se visita su website se puede apreciar la productividad de este hombre en discos, libros, las correspondientes promociones, entrevistas, conciertos, artculos, conferencias, etc. De momento, sigue gestionando directamente todo lo que hace, pero no ve el momento de escapar al Pirineo francs:

De verdad que necesito unas vacaciones, relajarme, dice con tono de desesperacin. Escaparme con mi saxo y mi ordenador porttil...... para ensayar y seguir escribiendo, se supone.

Atzmon puede parecer petulante por esa aplastante franqueza que le protege de falsas modestias. Tambin es cierto que, como todo hombre posedo por la necesidad de exponer su pensamiento, cae en la contradiccin y la paradoja (como ejemplo, el plato conmemorativo de la boda del Prncipe Carlos y Lady Di que tiene en su casa). Pero lo que, en cualquier caso, resulta innegable es su coherencia artstica y personal a la hora de defender su obra. El xito de crtica y pblico constituye una inusual pero justa recompensa. Para esos msicos que creen ciegamente en su propio mensaje debera ser un rayo de esperanza.

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Entrevista aparecida en Cuadernos de Jazz, n. 88, Mayo-Junio de 2005 (Madrid)

www.cuadernosdejazz.com

 



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