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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2012

Qu es un banquero?

Juan Manuel Arags Estragus
El Peridico de Aragn

Nuestro sistema social y jurdico cobija prcticas tan obscenas que repugnan al sentido tico.


La eficacia de la dominacin radica en convertir en naturales, incluso en inconscientes, los mecanismos del poder. Las cosas son como son y no cabe preguntarse por qu son como son. Es lo que denominamos sentido comn, un sentido comn que no es, nos lo recuerdan desde Gramsci hasta Sousa Santos, ms que una construccin ideolgica cuyo objetivo es mantener intacto el estado de cosas.

En unos momentos en que la banca nos lleva de escndalo en escndalo y que abre voraz sus fauces para tragarse los recursos pblicos que debieran emplearse en la prestacin de servicios a la ciudadana, quiz merezca la pena reflexionar sobre ella. La banca se constituye con las imposiciones que los ciudadanos depositamos. Es decir, el negocio bancario, en su esencia, no es sino la gestin delegada de unos recursos ajenos. A partir de esos depsitos, los bancos realizan negocios para incrementar su patrimonio. Sin embargo, en el proceso, se ha producido una curiosa autonomizacin que ha llevado a que se olvide que, en realidad, los banqueros no hacen sino administrar nuestros capitales.

Esa autonomizacin tiene como efecto la paradoja de que quienes somos los verdaderos propietarios de los capitales podemos llegar a tener dificultades en acceder a nuestros capitales depositados, mientras que quienes los administran realizan juegos malabares con los mismos propios de la prestidigitacin ms obscena. Cmo es posible que los directivos de nuestros bancos acuerden con nuestros capitales indemnizaciones escandalosas como las que reciben sujetos como Rato o Goirigolzarri? Cmo es posible que se indemnice a alguien por abandonar su puesto de trabajo voluntariamente, y ms si su gestin ha sido deplorable, caso de Rato? Cmo se entiende que el resultado de su ruinosa gestin en vez de conllevar responsabilidades administrativas, o incluso penales, deba ser resuelto con dinero de todos? Cmo es posible que estos intiles --que es lo ms suave que se les puede llamar, pues han demostrado su tremenda incapacidad-- e inmorales sujetos no sean inmediatamente apartados de la vida social? Muy al contrario, siguen siendo figuras de referencia y con un lugar de privilegio en la estructura social. Zapatero miraba ansioso a Botn cada vez que tomaba una decisin como si fuera la figura de referencia de nuestra economa y Rajoy ha colocado al frente del Ministerio de Economa a un lacayo de los mercados cuyo principal mrito reside en haber sido el representante en Europa de la empresa que gener el origen de la crisis.

Son delincuentes estos individuos? Son Rato, o Botn, sujetos al margen de la legalidad? La respuesta es, evidentemente, no. Y ah est el problema, que nuestro sistema social y jurdico cobije prcticas tan obscenas, que repugnan al sentido tico. No hay delito en la accin de estos personajes. Lo que est equivocado no es nuestro sentido tico, sino la arquitectura social que ha convertido estas prcticas, como las de la corrupcin, en un lugar comn. Como argumenta el filsofo argentino-mexicano Enrique Dussel, la moral es el sistema de valores construido para defender el estado de cosas, mientras que la tica construye un nuevo sistema desde la mirada crtica sobre lo que hay. En ese sentido, la mirada de nuestra sociedad es una mirada tica, que sobrepasa la moral de lo que hay, que reniega de unas prcticas y discursos que resultan ya indigeribles.

Esa conviccin de la inmoralidad de las prcticas aqu descritas, y de otras muchas que acompaan al sistema, nos debe hacer reflexionar sobre el carcter mismo del sistema. Seamos radicales. No en el sentido que a la palabra se le da en la chchara comunicacional, sino en el que le otorga Marx, en el sentido de ir a la raz de los problemas. No cabe duda, si se reflexiona sobre ello, de la irracionalidad de muchos de los principios sobre los que se fundamenta el mafiocapitalismo que nos ha tocado sufrir. Y esos principios son los que defienden los gestores del sistema, sean banqueros, sean tecncratas, sean polticos sistmicos. Por eso sus recetas, y sus valores, no sirven sino para profundizar la crisis.

Cuenta el socilogo Jess Ibez la historia del maestro zen, que le dice a su discpulo, empuando un palo: "Si dices que este palo es real, te pegar con l, si dices que no es real, te pegar con l, si callas, te pegar con l". La salida, dice Ibez, para evitar el palo, es arrancrselo de las manos y partrselo a Merkel, a Rajoy, a Rubalcaba, a Lagarde (perdn, al maestro), en la cabeza.


Fuente:  http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/que-es-un-banquero-_761709.html



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