Portada :: Opinin :: La Izquierda a debate
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2012

El fin del invierno ideolgico

Ramn I. Centeno
Rebelin

Informe al Comit Central del Partido Obrero Socialista de Mxico.


Cuando se desplom el estalinismo en la URSS y Europa del Este, Francis Fukuyama, idelogo de la democracia liberal, anunci el Fin de la Historia. Aunque este disparate terico ha sido refutado una y otra vez, su mensaje poltico sintetiza el sentimiento de la poca abierta a partir de aqul momento: es imposible algo superior a un capitalismo parlamentario.

Pero veinte aos despus, las cosas comienzan a cambiar. Un dato revelador: la recesin econmica abierta en 2008, ha propagado enormes dudas en las bondades del capitalismo entre sus mismos gurs:

Hoy Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal considerado gur del sistema financiero, tuvo que admitir: comet un error en suponer que los intereses propios de las organizaciones, especficamente bancos y otros, eran tales que eran los ms capaces para proteger a sus accionistas y sus intereses en las empresas, y dijo que en su ideologa de libre mercado he encontrado una falla. No s qu tan significativa o permanente es, pero he estado muy angustiado por ese hecho, afirm en una audiencia ante el Congreso en torno a la crisis.

Durante casi dos dcadas (hasta 2006), Greenspan control el banco central de Estados Unidos, desde donde promovi la desregulacin. El representante federal demcrata Henry Waxman le pregunt hoy a Greenspan si no funciona su ideologa del libre mercado, a lo cual respondi: absolutamente, precisamente. sa es precisamente la razn por la cual me sorprend, porque por unos 40 aos o ms yo trabaj con evidencias considerables de que s funcionaba excepcionalmente bien. (Brooks 2008)

Hoy Marx es incluso ledo en Wall Street, la capital financiera mundial ubicada en Nueva York. Por ejemplo, el acadmico marxista Terry Eagleton, en una charla que ofreci en Sheffield a propsito de su ltimo libro Por qu Marx estaba en lo correcto?, cont la amplia recepcin que este tuvo en la seccin de Negocios de la librera en lnea Amazon. Como Eagleton coment, no es que los lectores a cargo del capital lean a Marx para aprender de comunismo, sino para entender el capitalismo. Sus libros tradicionales resultan insuficientes para resolver una incertidumbre ideolgica de tal magnitud que prefieren leer al enemigo.

A diferencia del crack de 1929, aunque el modelo econmico actual est en una crisis equiparable, hoy no hay una alternativa dentro del orden imperante como la que hace setenta aos represent el keynesianismo. Por ello, aunque ya nadie espera gran cosa de las recetas econmicas neoliberales, estas se siguen aplicando, pero ahora como muertos vivientes. En palabras de Paul Krugman, quien gan el premio Nobel de economa en 2008:

Estamos viviendo en un mundo de polticas econmicas zombies polticas que deberan haber sido asesinadas por la evidencia de que todas sus premisas son errneas, pero que continan deambulando a pesar de todo. Y todo mundo se pregunta cundo su reino del error terminar. (Krugman 2012)

Esta situacin ya ha abierto grietas en el mundo Occidental, materializadas por el movimiento Occupy, conocidos como los Indignados en el mundo de habla hispana. Miles de personas salieron a tomar las calles para manifestar su oposicin al orden hegemnico. Aunque ese movimiento careci por completo de un programa poltico, es importante como sntoma de descontento, pues seala la existencia de un mayor auditorio para discursos anti-capitalistas.

En otras palabras, hemos entrado en una situacin que Antonio Gramsci defina como de morbilidad poltica, donde lo viejo no termina de morir, y lo nuevo termina de nacer. Las implicaciones de un cuadro de esta naturaleza pueden ser identificadas en un pasaje que el mismo autor nos ofrece:

Si la clase dominante ha perdido el consenso, ya no es dirigente, sino nicamente dominante, detenta la pura fuerza coercitiva, lo que indica que las grandes masas se han alejado de la ideologa tradicional, y ya no creen en lo que antes crean. (Gramsci 1981)

 

Pero aqu es necesaria una alarma. La existencia de este agrietamiento en la ideologa dominante, no significa un paso automtico de las masas a la rebelin. De hecho, uno de los efectos secundarios del desplome del estalinismo -en particular- ha sido el traslado de la alternativa comunista -en general- al catlogo de lo inverosmil. As lo hizo notar el filsofo leninista Slavoj iek a los manifestantes de Occuppy Wall Street en un discurso que les ofreci:

el sistema dominante ha oprimido incluso nuestra capacidad para soar. Fjense en las pelculas que vemos todo el tiempo. Es fcil imaginarse el fin del mundo. Un asteroide destruyendo toda la vida, etctera. Pero no puedes imaginar el fin del capitalismo. (Sarahana 2011)

Este es el antiguo problema de Marx sobre la conciencia de clase. La pregunta generalmente planteada durante el siglo XX fue por qu el proletariado no se convierte de clase en s en clase para s? Pero la pregunta principal es otra: cmo intervenimos los comunistas para lograr esa metamorfosis? Este ya era el enfoque de Lenin, cuando observ que la conciencia comunista no surge espontneamente en las masas, sino que slo puede ser el resultado de una accin de los revolucionarios organizados con la intencin de producir ese convencimiento. Es decir, lo nuevo debe luchar para nacer, y como parte de ese esfuerzo, ayudar a morir a lo viejo que se resiste.

El capitalismo no se sepultar a s mismo, por eso, a cada da que pasa se hace ms urgente liquidarlo porque sino, lo que nos espera es la catstrofe.

iek (2009) nos ofrece cuatro grandes contradicciones del capitalismo global que nos obligan a sepultar la idea del comunismo como utopa y, en cambio, recuperar el sentido de urgencia contenido en la vieja nocin de Marx del comunismo como un movimiento que reacciona ante contradicciones reales.

Primero, la amenaza sobre nuestra naturaleza externa: el deterioro del planeta est orillando a la especie a vivir prximamente en un ambiente invivible. Segundo, el peligro de que nuestra naturaleza interna, como nuestro legado gentico, caiga en manos de empresas que, por ejemplo, han patentado las semillas de crecientes cultivos de alimentos. Tercero, estn los bienes culturales comunes, como el lenguaje y la educacin que sufren la inadecuacin de la propiedad privada sobre la llamada propiedad intelectual.

Son estos tres grandes grupos de entidades comunes a todos los seres humanos, los que ponen nuevamente de pie la referencia al comunismo. Se trata, entonces, de una radicalizacin de la nocin del proletariado de Marx. De algn modo, hoy todos somos proletarios, en peligro de ser reducidos a formas de vida que debemos evitar a toda costa.

Pero falta la cuarta contradiccin, la cual ordena a las otras tres y se refiere a las masas ms excluidas de la humanidad, las que ya estn radicalmente precarizadas: debemos ingeniar cmo dotarlas del cuchillo que les permita cortarle el cuello al capitalismo. Este proceso, de intrusin de los excluidos en el espacio sociopoltico tiene un nombre heredado por la Grecia Antigua, como nos recuerda iek: democracia. Esa es nuestra misin.

El invierno ideolgico est llegando a su fin, pero nadie sabe que surgir cuando termine el deshielo. El matrimonio utpico entre la democracia liberal y el capitalismo est acabado. Las grietas en la ideologa dominante son cada vez ms visibles para todos, y nuestras ideas tienen ms espacio dnde jugar.

Sin embargo, aunque se avizoran ya las oportunidades, slo jugarn a nuestro favor si vamos rabiosamente por ellas. Como dice Samuel Farber, un veterano socialista de origen cubano:

La poltica, como la naturaleza, aborrece el vaco, y si una nueva izquierda revolucionaria y democrtica no responde a la crisis y necesidades populares [], fuerzas nefastas, como se ha visto en muchas otras partes del mundo, ocuparn ese espacio poltico para promover sus propsitos. (Chaguaceda 2012)

Esta es nuestra hora.


Referencias

Brooks, David. 2008. El gur Greenspan confiesa que fue un error confiar en el libre mercado. La Jornada, http://bit.ly/JU9AJ4 .

Chaguaceda, Armando. 2012. Samuel Farber y la crtica socialista de la realidad cubana. Cubaencuentro, http://bit.ly/J0besC .

Gramsci, Antonio. 1981. Cuadernos de la crcel. 1a. ed. 4 vols, El hombre y su tiempo. Mxico: Ed. Era.

Krugman, Paul. 2012. Death of a Fairy Tale. The New York Times, 27 April, A27.

Sarahana. 2011. Slavoj iek speaks at Occupy Wall Street: Transcript. In The Parallax: Impose Magazine.

iek, Slavoj. 2009. How to Begin from the Beginning. New Left Review (57):43-55.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter