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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2005

Cronopiando
Los restos del Fuc

Koldo
Rebelin


Cranme si les digo que puedo seguir viviendo lo que me quede de vida en la incertidumbre de saber cuntas cabezas, troncos y extremidades tena el pirata de Coln como para que sus venerables restos se hallen esparcidos actualmente por innumerables criptas, tumbas, nichos, cofres, fosas, sepulcros y panteones de aqu, de all y acull.

Y es que me importa un bledo que semejante proliferacin de despojos, distribuidos tan generosamente, haga del almirante un inslito caso de reproduccin post morten hasta el punto de que no hay muerto en la historia de la humanidad que haya dispuesto de tantos cadveres, por supuesto, todos debidamente homologados, con sus correspondientes sellos de garanta y el aval de brillantes forenses, historiadores y gusanos.

A riesgo de quedar en evidencia y delatar mi supina ignorancia, confieso que sigo sin entender la trascendental importancia que para el gnero humano tiene conocer, ahora como entonces, qu tibia perteneca a Don Cristbal, qu peron era de su hermano Diego y qu costillas de su hijo Hernando; cuntas de sus fosas nasales descansan en Pontevedra y cuntos metatarsos en Burkina Faso.

Si aparece quien subvencione investigaciones semejantes, un servidor nada tiene que objetar al cientfico despilfarro y me parece loable que se practique la prueba del ADN no slo a los innumerables restos de Coln sino, incluso, a todos sus supuestos descendientes.

Todo sea por determinar, sin asomo de duda, si los restos del almirante que reposan en Santo Domingo son ms genuinos que los que se hallan en Sevilla y stos ms autnticos que los descubiertos en Gnova y casi tanto como los encontrados en Tanganica, mientras seguimos a la espera de un nuevo hallazgo de genuinos restos en Kuala Lumpur.

Lo que a uno deja estupefacto, aunque no s ni cmo me sorprendo con tanta agua que ha pasado por debajo del puente, es que, al margen de tanta exagerada malversacin de recursos para confirmar lo que a nadie le importa, se haya hecho del enigma un asunto de primer orden por la repercusin turstica que supondra para la ciudad que atestige tener la genuina vescula del almirante Fuc.

Y me sorprende porque, si los verdaderos restos del pirata aparecieran realmente en la Polinesia, habra un milln de turistas volando para esas islas todos los aos, tirndose fotografas junto al busto de Coln y llevndose reproducciones en corcho de la carabela en que consum el crimen, lo que me confirma la psima opinin que tengo de los turistas que pudiendo encontrar en las vacaciones verdaderos motivos de felicidad embarcan su cretinismo en aventuras como la descrita.

Y es lamentable que la bsqueda de los verdaderos restos del filibustero ande un ao s y otro tambin en las primeras pginas del mundo; y penoso que uno venga a criticarlo y a volver a prodigarle titulares, pero lo peor es que, 500 aos despus, siga Coln desembarcando en playas extranjeras y comprometiendo externas deudas por cuentas de colores y espejitos.

Y si al menos de esos restos saliera un buen caldo...pero ni eso.

([email protected])




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