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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2012

Todo por la patria (estadounidense)

Javier Couso
Hablando Repblica


Hace unos das escuch con atencin las palabras del Almirante Fernando Garca Snchez, Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) [1], en la entrevista que le hizo un medio de mbito nacional. Como exponente de los mandos modernos del ejrcito espaol, su discurso es medido, cercano, aparentemente exento de estridencias.

Los ejrcitos actuales son conscientes del teatro de operaciones en el que se mueven y adecan su actuacin acorde con l.

La comunicacin no deja de ser otro campo de batalla, quizs uno de los ms importantes. Las derrotas por mala imagen son difciles de levantar.

Por eso la mxima dirigencia de los ejrcitos, los llamados jefes superiores, se entrenan en la forma de comunicar de la misma manera que lo hacen los que se dedican a la alta poltica, sea de empresa o de partido. Hay que crear y vender imagen, modelar la forma en la que quieres que te vean. Acotar el discurso para quedarse en los titulares, tus titulares.

Pasar de puntillas sin profundizar es una tctica para no asustar. Si no te mojas no salpicas. Pareces estar en el centro, equidistante ante unos y otros. Balanceado y comedido, irradias seguridad. Has construido tu relato, has acomodado al oyente en la platea para empezar la representacin.

Pero a pesar de los corss autoimpuestos, las costuras se resquebrajan cuando se toca el tema de Siria. Aqu habla la OTAN y el deseo de intervenir, an sabiendo la complejidad de un escenario donde se juega una nueva guerra fra con la irrupcin de un este ruso-chino que pone las lneas rojas en Siria.

Fernando Garca nos habla con terminologa de Estado Mayor posmoderno cuando relata que la comunidad internacional (lase OTAN) ya est actuando en Siria por medio de las tres d: diplomacia, desarrollo y defensa.

No hay nada en su discurso sobre el terrorismo yihadista, hoy aliado de la OTAN, o sobre el profuso suministro de armas de los pases del golfo a una de las partes contendientes, ni por supuesto acerca de un plan de paz equilibrado, solo palabrera bien medida que conduce a un deseo mal disimulado: la intervencin pura y dura en el marco de la guerra de baja intensidad con coartada humanitaria. Otra vez la guerra humanitaria, diseada para romper el principio de no injerencia surgido en el marco del Derecho Internacional como cortafuegos de las acciones unilaterales del imperialismo.

Nada es extrao en el discurso de estas promociones de mandos y jefes de nuestras Fuerzas Armadas formados en la esfera de influencia estadounidense desde que Franco, por pura supervivencia, abandonara el EJE y se dejara querer, como baluarte antisovitico, por un EEUU en plena guerra fra.

Hoy, muchos aos despus y casi totalmente limpio de rebabas franquistas, las jefaturas de las tres armas que componen el Ejrcito Espaol no solo son pro-OTAN sino que su pensamiento est formado en la defensa de la influencia estadounidense como garanta de un imaginario colectivo libre que forman las naciones occidentales asociadas en la unidad atlntica de destino universal.

Ms que simpatizantes deberamos hablar de mandos cooptados o de una estructura de mando penetrada por una especie de hipnosis colectiva. Ganada la batalla ideolgica y cultural, nuestros jefes y oficiales confunden muchas veces la defensa de su nacin con la defensa de los intereses geoestratgicos estadounidenses.

No hay pensamiento soberano, ni siquiera una estrategia de defensa independiente de una potencia media en el marco de, por ejemplo, un Ejrcito Europeo Alguin se acuerda ya de este proyecto dinamitado por EEUU en el marco de la OTAN y por Gran Bretaa en el de la UE? Los intereses angloamericanos no se podran permitir una Europa con un ejrcito independiente.

Hoy, el supuesto Ejrcito Europeo es un grupo de tarea ms, adscrito a los planes OTAN, planes que, no olvidemos, priman la supremaca de los intereses estaounidenses por encima de los de cualquier otra nacin. Es la coartada Atlntica: Un mismo mar que baa una misma visin occidental del mundo, la angloamericana, off course.

Si el Ejrcito Europeo es un apndice, nuestro ejrcito se queda en mera cohorte en cuanto a la independencia y soberana de sus decisiones. Somos mano de obra barata en las operaciones que se disean al calor de las decisiones tomadas en Washington y que se trasladan a los ejrcitos subalternos por medio de la OTAN.

Los ejemplos afgano o libans son muy ilustrativos de donde desplegamos nuestras fuerzas y sobre todo para qu. En Afganistn, pura y dura intervencin surgida al calor del 11-S que bajo el disfraz de lucha contra el terrorismo busca controlar este pas enclave de autopistas del transporte de energa y centro de la elaboracin mundial de opio, adems de quitar profundidad estratgica a Irn y Rusia. En Lbano, protegiendo a Israel de Hezbollah, nica formacin rabe que consigui fijar sobre el terreno, sostener un combate en el tiempo, e inflingir tremendas bajas, materiales y personales, al ejrcito de Israel, rompiendo de facto la supuesta invulnerabilidad de este.

Resulta bochonorso leer la informacin que desvelaron los cables de la embajada de EEUU en Madrid sobre los mandos de las Fuerzas Armadas [2], a los se llega a calificar de fans de Estados Unidos. No puedo imaginar algo menos leal a un pas que un militar fan de una potencia extranjera. Curioso concepto de patriotismo que es ms cercano al doble agente en el mbito del espionaje o al delito de traicin por colaboracin con una nacin extranjera.

Lamentablemente esto no es nada novedoso, est muy bien explicado en trabajos como Diario de la CIA del ex-agente Phillip Agee, donde se da cuenta de esas labores de penetracin en varios pases y no solo en el mbito castrense sino en el periodstico y cultural, en el imprescindible libro de Joan Garces Soberanos o Intervenidos, o en cualquiera de las investigaciones realizadas por Eva Gollinger sobre la intromisin estadounidense en Venezuela. Pas donde incluso se tuvo que desmontar, en alguna instalacin castrense, clulas al servicio de la inteligencia militar de los EEUU.

En nuestro pas, las acciones de cooptacin no son, normalmente, tan agresivas. Como se apunt antes, la batalla ideolgica y cultural est ganada de antemano, aderazada con premios en forma de viajes de formacin a EEUU en diferentes materias de especializacin militar o la golosina que supone el acceso a la alta tecnologa blica y la posibilidad de poner en prctica teora y materiales en conflictos con una superiodad logstica apabullante.

Cualquier pas que aspire a ser soberano no puede tener unas Fuerzas Armadas cuyos jefes y mandos sean fans de otro pas. Esto que parece propio de una pelcula de Berlanga es la realidad del alto mando espaol.

Un ejrcito al servicio de la patria... estadounidense.

Notas:

[1] Entrevista

[2] Cables

Fuente: http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2012/06/todo-por-la-patria-estadounidense.html



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