Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2012

Una ciudad al borde de la oscuridad
Damasco transpira temor por todos sus poros

Patrick Cockburn
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Damasco parece una ciudad a la espera de que suceda lo peor y no ve forma de evitarlo. La guerra se extiende por el pas y es poco probable que perdone a la capital. Los rebeldes hablan de intensificar los ataques en la ciudad, y as podra acontecer en las prximas semanas.

Estuve en Damasco la pasada semana y el ambiente me recordaba el Beirut de 1975, al comienzo de los quince aos de guerra civil. Una y otra vez, en las conversaciones, la gente me expona de manera realista las cosas desagradables que es muy probable que sucedan, pero muy pocos eran capaces de elaborar ideas verosmiles acerca de cmo impedir el desastre.

Me gustara que la gente en el extranjero dejara de hablar de que aqu est empezando una guerra civil porque sigue siendo una guerra del pueblo contra el gobierno, dijo una comprometida integrante de la oposicin cuando nos sentamos en un caf en Damasco (todo el mundo con el que hablo tiene que guardar el anonimato por razones obvias). Mi interlocutora crea que era la frrea presencia de las fuerzas de seguridad lo que haba motivado que se hubieran suprimido las protestas populares masivas en los das posteriores a la masacre de Hula.

Puede que estuviera en lo cierto, pero en la prctica no suceda gran cosa. Haba menos trfico por las calles y las cadenas extranjeras de televisin trataban de sacar partido de los videos de YouTube que mostraban comerciantes cerrando sus tiendas en protesta por la carnicera de Hula. Pero, al conducir por los alrededores de Damasco, no era fcil apreciar el xito de la huelga ya que, de todos modos, hay muchas tiendas y restaurantes cerrados debido a la ausencia de turistas y al impacto de las sanciones.

Es bastante probable que los rebeldes comiencen en Damasco una campaa de colocacin de bombas y asesinatos selectivos. Esto no es seal de que sean militarmente fuertes sino de que es ms fcil, para un movimiento que carece de armas y combatientes experimentados extender la inestabilidad por esos medios. Los rebeldes pueden hacer eso utilizando como base los bastiones con los que cuentan en los alrededores de la ciudad, en lugares como Duma, que controlan en mayor o menor grado.

Nada de eso son buenas noticias para la gente de Damasco, porque es probable que las represalias y los castigos colectivos del rgimen sean salvajes y prolongados. Es deprimente que Damasco, una de las ciudades ms bellas del mundo, est al borde de convertirse en la vctima del mismo tipo de odio, temor y destruccin que convulsionaron Beirut, Bagdad y Belfast durante los ltimos cincuenta aos.

El sectarismo va profundizando. Los cristianos tienen miedo y son muy conscientes de lo que sucedi a sus correligionarios en Irak despus de 2003. A menudo, los miembros de la oposicin en Damasco culpan a las autoridades del aumento de los temores sectarios. El gobierno solo trata de aterrar a la gente, dijo un activista cristiano de los derechos humanos. La gente de aqu nunca ha tenido problemas con los dems. Seal que los franceses haban tratado de asegurar su dominio imperial explotando las diferencias religiosas y comunales pero no haban conseguido salirse con la suya.

Por desgracia para Siria, el activista tena una visin equivocada de la historia. En 1860, turbas musulmanas irrumpieron en el barrio cristiano de Damasco y mataron entre 5.000y 10.000 personas (las autoridades otomanas restauraron el orden una indirecta aqu, quiz, de cmo otros gobiernos podran disuadir de la connivencia oficial en el asesinato sectario- colgando a su propio gobernador y a 56 de sus oficiales por negligencia en el cumplimiento de su deber y fusilando a cien de los soldados que haban tomado parte en la masacre).

Puede que el actual gobierno sirio est intentando provocar el enfrentamiento sectario para asegurar que las minoras alaues, cristianos, drusos y kurdos- sigan de su parte. Pero no invent esas diferencias comunales aunque la oposicin haya intentado restarles importancia. Pregunt a un diplomtico que reside en Damasco desde hace mucho tiempo qu pensaba l de la imagen que de la crisis siria presentaban al mundo exterior los videos de YouTube editados por la oposicin. Son engaosos, contest secamente. Por ejemplo, cuando muestran las manifestaciones contra el gobierno, los activistas suprimen siempre la parte en la que la multitud grita muerte a los alaues!.

Probablemente, el gobierno cuenta con un ncleo de seguidores que luchar hasta la muerte. Nadie sabe lo grande que ese ncleo puede ser. Un militante de la oposicin, que fue liberado de la crcel el pasado ao, crea que la mayora de los sirios estn preparados para pagar algn precio por derrocar al rgimen. La gente quiere sus libertades aunque haya un terremoto, dijo. Las cosas empeorarn, pero la lucha no ser larga y Asad se ir, dijo. Neg que la oposicin quisiera vengarse y declaro: Yo estaba en Hama en 1982 cuando el gobierno mat a 40.000 personas [la cifra que habitualmente se cita es de 10.000] en 27 das, pero nadie est tratando de vengarse hoy por aquello.

Aunque mi amigo de Damasco era sincero acerca de la falta de apoyo del gobierno, el 5% de los sirios luchan por el rgimen y el 10% los apoyan, pareca consumido por la rabia y la amargura debido al trato recibido por l y su familia (entre todos se haban pasado 65 aos en la crcel). Es difcil creer que los crmenes cometidos por el rgimen en el pasado se puedan olvidar fcilmente como l afirma.

En el corazn de la crisis siria hay una revolucin contra el estado policial gobernado por la familia Asad durante cuarenta aos. Pero hay dos luchas paralelas que contaminan y complican este levantamiento popular. Una es la lucha de las potencias rabes sunnes, dirigidas por Arabia Saud y Catar, contra los chies. La otra es la que dirigen EEUU y los saudes en su confrontacin con Irn, cuyo aliado ms importante en el mundo rabe es Siria. Se est informando ya de que a los insurgentes les estn llegando armas procedentes de Arabia Saud. Las autoridades iraques dicen que los combatientes de Al-Qaida en la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, tristemente clebres por masacrar a aldeanos y viajeros chies, se dirigen de nuevo hacia Siria.

El comprensible autoengao de los activistas en Damasco se corresponde con el menos justificado autoengao de fuera del pas. Determinadas sugerencias recientes, como la de establecer un puerto seguro humanitario en el lado sirio de la frontera turca, son una receta para la guerra (que llena de terror a los armenios de Alepo y a los kurdos de Qamishli, ambas comunidades con muy duros recuerdos del dominio turco). Por otra parte, el bombeo de armas pagado por la monarqua absolutista saud, cuyos motivos son fundamentalmente sectarios y antiiranes, solo servir para exacerbar la violencia.

El Presidente Bashar Al-Asad no va a irse pacficamente y no cree, en absoluto, que tenga que marcharse. Ah yace el problema en el corazn de la crisis siria, en la que Rusia tiene por su parte algn derecho y en la que se equivocan los crticos del Presidente Putin. Al rgimen de Asad se le pide que se reforme y, al mismo tiempo, que se muera de repente y pase a mejor vida. Estos objetivos son contradictorios. Por qu debera modificar su conducta el gobierno sirio cuando el verdadero propsito de las presiones internacionales es el cambio de rgimen?

Los regmenes cambiaron en Irak y Libia porque las potencias occidentales les derrotaron a travs de una guerra (los rebeldes libios no habran durado ni una semana sin el apoyo de la OTAN).

Si las potencias occidentales no van a la guerra en Siria y no pueden conseguir que los turcos les hagan el trabajo sucio, entonces presionarn para que haya reformas y para que el poder se comparta, lo cual dejara en pie una versin modificada del rgimen de Asad. A los rusos les sera difcil oponerse a este plan, que tambin aliviara los temores de Irn. Quiz la alternativa sea una larga guerra que desgarre a Siria.


Patrick Cockburn es un periodista irlands especialista en Oriente Prximo y ms concretamente en Iraq; ha obtenido numerosos premios a lo largo de su carrera, siendo el ms reciente el prestigioso Premio Orwell al periodismo poltico, otorgado en 2009. Es autor de varios libros sobre Oriente Prximo, los ms recientes son The Occupation: War, resistance and daily life in Iraq y Muqtada! Muqtada al-Sadr, the Shia revival and the struggle for Iraq .

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/06/04/city-on-the-edge-of-darkness/

rCR



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