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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2012

Elecciones egipcias bajo mando militar
nete a nuestra resistencia a la contra-revolucin

Lxs Camaradas de El Cairo
Rebelin


A todas las personas a cuyo lado luchamos,

Desde el comienzo de la revolucin egipcia, los poderes han puesto en marcha un crculo vicioso de contrarrevolucin para contener nuestra lucha y la subyugan ahogando las voces del pueblo en un proceso de pequeas reformas polticas sin sentido. Este proceso est destinado a desviar el camino de la revolucin y las demandas del pueblo egipcio de "Pan, libertad y justicia social". Slo 18 das en nuestra revolucin, y desde que echramos a Mubarak del poder, el discurso de las clases polticas y la infraestructura de las lites, incluyendo tanto el Estado como los medios de comunicacin privados, siguen privilegiando la dialctica de la rotacin ministerial, las remodelaciones de gabinete, referndum, comits, constituciones y, lo ms evidente de todo, las elecciones parlamentarias y, ahora, presidenciales.

Nuestra eleccin desde el principio era la de rechazar en su totalidad los intentos del rgimen de arrastrar la revolucin del pueblo a un dilogo ridculo con la contra-revolucin envuelto en el discurso del "proceso democrtico". Un discurso que ni promueve las demandas de la revolucin ni representa ninguna democracia real. As, nuestra revolucin contina; y debe continuar.

Los egipcios se encuentran ahora en un momento vulnerable. El discurso poltico oficial estar haciendo creer al mundo que las tecnologas de la democracia presentan actualmente una eleccin entre dos males. Estos son: Ahmed Shafiq, que garantiza la consolidacin del rgimen saliente y su regreso con venganza, prometiendo abiertamente un asalto criminal a la revolucin bajo los fantasmas fascistas de "seguridad" y "estabilidad" y la falsa promesa de proteccin a las minoras religiosas (a las que el rgimen asalta y aisla sistemticamente como parte de sus campaas de trfico del miedo); y Mohamed Morsi, el candidato de la Hermandad Musulmana, quienes se supone que debemos esperar que puedan "salvarnos" del "antiguo rgimen" a travs del mito del renacimiento cultural -todo ello mientras se consolida su fortaleza financiera y la hegemona regional capitalista necesaria para fomentar un clima de explotacin desenfrenada de la gente de Egipto y sus recursos-. Esta consolidacin, estamos seguros, vendr acompaada por la movilizacin del aparato militar para proteger a la envalentonada clase dominante de la Hermandad Musulmana de la ira y la revuelta de sus vctimas: las masas cuyos lderes de la organizacin han combatido histricamente, condenando y prohibiendo las luchas por la vida, la dignidad y la igualdad.

De acuerdo con los resultados electorales oficiales, la mayora de los electores (75%) no ha optado ni por Shafiq, ni por Morsi en la primera ronda de las elecciones. Nos negamos a reconocer la eleccin del "mal menor" cuando estos males se disfrazan de igual forma para el mismo rgimen. Creemos que hay otra opcin. Y en los tiempos en que el sentido comn se percibe tan alejado de la verdad como es posible, nos encontramos con la necesidad de hablar una vez ms.

Percibimos el asunto de las elecciones presidenciales en Egipto como un intento de la an presente Junta Militar y sus fuerzas contrarrevolucionarias para conseguir una legitimidad internacional que consolide el rgimen existente y propinar an ms letales golpes a la revolucin egipcia. Les pedimos que nos acompaen a resistir la lgica de este proceso que busca afianzar an ms la contrarrevolucin.

Nuestra lucha no existe de forma aislada de las vuestras.

Qu es la revolucin, sino el inmediato e incondicional rechazo de la situacin actual: un poder militarizado, explotacin, estratificacin de clases y violencia policial incesante -pornombrar solo algunas de las caractersticas ms bsicas y cancerosas de la sociedad presente-. Estas realidades estructurales no son exclusivas de Egipto o de la revolucin egipcia. Tanto en el Sur como en el Norte, las comunidades resisten a lo que se supone que debemos aceptar sin cuestionar, en contraposicin con la limitada perspectiva realista que nos dice que la democracia se limita a elegir el menor de los dos males", y que la eleccin de cualquiera de los dos representa una opcin de gobierno en lugar de lo que es: una afirmacin del nico gobierno que existe, el de las relaciones capitalistas salvajes, represivas y deshumanizazoras. Estamos en solidaridad con las masas de personas precarias y amenazadas que han elegido defender su ser de un agresivo sistema global que est en crisis; de hecho, un sistema pulverizador que, en sus horas crepusculares, alcanza niveles sin precedentes de vigilancia, militarizacin y violencia para reprimir nuestras insurrecciones.

Debemos dejar claro que, a pesar de la alabanza del establishment internacional a la naturaleza "democrtica" de la primera ronda de las elecciones presidenciales egipcias, rechazamos con fuerza y categricamente el resultado de estas porque no representan los deseos de los egipcios que lucharon en la Revolucin del 25 de enero.

Adems rechazamos categricamente las elecciones en si mismas por los siguientes motivos:

1 - Incluso para los estndares de los fallecidos e irrelevantes sistemas de representacin que alguna vez existieron en el hemisferio norte, ningunas elecciones libres y justas pueden llevarse a cabo bajo la supervisin de una junta militar sedienta de poder. Una junta que lucha sin descanso por la continuidad de la dominacin poltica y la proteccin de su vasto imperio econmico. Lucha tan implacable que incluso no existe constitucin alguna que defina los poderes de cualquier presidencia. Cmo podemos tolerar la supervisin de una dictadura militar a cualquier proceso poltico, cuando miles de egipcios continan languideciendo en las mazmorras militares despus de que los han sometido a la detencin arbitraria, tortura sistemtica y tribunales militares excepcionales?

2 - El abuso de la ley en favor del poder de los vidos generales militares en el gobierno: con la finalidad de hacer participar al candidato preferido de la junta, el exprimer ministro Ahmed Shafiq, la Comisin Suprema Electoral de las Presidenciales ha hecho simple y descaradamente caso omiso de la ley de exclusin poltica, recientemente aprobada con el fin de prohibir la candidatura de los miembros del rgimen de Mubarak en las elecciones presidenciales.

3 - Lo absurdo de un poder ilimitado concentrado en las manos de una comisin electoral compuesta por figuras centrales de la era Mubarak, quin se supone deben supervisar un proceso "democrtico".

4 - Los vagos programas comercializados por los candidatos con ms respaldo van en contra de los valores y el objeto de la revolucin. La verdadera razn por la que tenemos siquiera estas elecciones hoy y la causa por la cual ms de mil mrtires dieron su vida: "Libertad, pan y justicia social".

Si estas elecciones tienen lugar y son reconocidas a nivel internacional, el rgimen habr recibido el sello mundial de homologacin para vaciar por completo todo por lo que lucha la revolucin. Si estas elecciones pasan mientras permanecemos en silencio, creemos que el prximo rgimen tendr licencia para darnos caza, bloquearnos y torturarnos en un intento de acallar todas las formas de resistencia como es su misma razn de ser.

Seguimos en nuestro camino revolucionario, comprometidos con la resistencia al gobierno militar para poner fin a los tribunales militares que actan sobre los civiles y para liberacin de todos los detenidos en las prisiones militares. Seguimos luchando en los puestos de trabajo, en las escuelas y universidades y en los comits populares de nuestros vecindarios. Pero nuestra lucha es tanto contra los gobiernos como contra los sistemas de apoyo al rgimen que nos reprime. Estamos decididos a auditar los contratos de prstamo que se hicieron y se siguen produciendo entre las instituciones financieras internacionales o gobiernos extranjeros con un rgimen que pretende representarnos, mientras prospera en nuestra explotacin y represin. Hacemos un llamamiento a que nos acompaen en nuestra lucha contra los refuerzos de la contrarrevolucin. Cmo vais a solidarizaros con nosotros? Si estamos bajo ataque, tambin lo estis vosotros, puesto que nuestra batalla es global contra las fuerzas que buscan nuestra obediencia y supresin.

Estamos con la revolucin en curso, una revolucin que slo se har realidad a travs de la fuerza, la comunidad y la persistencia de la gente, no a travs de un txico referndum a favor del rgimen militar.

Lxs camaradas de El Cairo
([email protected])

rCR



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