Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2012

Entrevista a Shlomo Sand, autor del libro "La invencin del pueblo judo"
"El sionismo rob el trmino religioso Tierra de Israel y lo convirti en un trmino geopoltico"

Dalia Karpel
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


El concepto de patria es uno de los ms sorprendentes, y quizs tambin uno de los ms destructivos de la era moderna, dice el profesor Shlomo Sand. En su nuevo libro, When and How Was the Land of Israel Invented?, (Kineret, Zmora-Bitan Dvir, en hebreo), Sand analiza la actitud del movimiento sionista hacia ese territorio desde su concepcin. Ms particularmente se centra en descubrir cmo adopt el sionismo la idea del derecho histrico a esa tierra y consolid una tica basada en la memoria de un antiguo pueblo cuyos antepasados ​​ fueron hebreos que vivan en el reino de Jud, en el primer y segundo perodo del Segundo Templo. Segn Sand, la tierra de Israel no fue la patria histrica del pueblo judo.

El sionismo rob el trmino religioso Tierra de Israel [Eretz Israel] y lo convirti en un trmino geopoltico, dice. La Tierra de Israel no es la patria de los judos. Se convierte en patria de origen a finales del siglo XIX y principios del XX, solo a partir del surgimiento del movimiento sionista.

El libro anterior de Sand, La invencin del pueblo judo (Verso, 2009, traducido por Yael Lotan) levant furor. Sand rechaz la existencia de un pueblo judo que se exili hace 2.000 aos y sobrevivi al exilio. La mayora de los judos de Europa del Este, segn l, son descendientes de sociedades o personas que se convirtieron al judasmo en suelo europeo. Este concepto contradice flagrantemente la Declaracin de Independencia de Israel, donde dice que Eretz Israel (la Tierra de Israel, Palestina) fue la cuna del pueblo judo. Aqu se form su identidad espiritual, religiosa y poltica. Aqu lograron por primera vez su soberana, crearon valores culturales de significado nacional y universal y legaron al mundo el eterno Libro de los Libros [Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores israel]. Sand sostiene que durante 2.000 aos los judos no constituan un pueblo y que solo la religin, las creencias y la cultura los unan.

Era de esperar que La invencin del pueblo judo no se recibiera con aplausos en Israel. Sin embargo, su autor admite que no se imaginaba que el libro caera como una bomba. Las reacciones negativas fueron diversas. Algunos rechazaron de plano la principal conclusin y los hechos histricos en los que se bas, mientras que otros desestimaron la investigacin y afirmaron que no haba nada nuevo en el libro, que todo era conocido y aceptado, al menos por los historiadores. (Por alguna razn ligeramente diferente, l tambin se decepcion cuando la edicin en lengua rabe del libro se public en Ramallah. A Sand no le invitaron a la presentacin del libro, a pesar de que fue recibido en la Universidad Al Quds de Jerusaln por el presidente de la institucin, el profesor Sari Nusseibeh).

Eso fue hace unos cuatro aos, pero la hostilidad hacia l parece que se intensifica. Recientemente, cuenta, ha estado recibiendo ms mensajes de odio y llamadas telefnicas obscenas. La semana pasada recibi por correo un sobre que contena un polvo blanco y una carta denominndolo antisemita y enemigo de los judos, junto con la promesa de que sus das estaban contados.

La invencin del pueblo judo estuvo en las listas de best-sellers en Israel durante 19 semanas y se ha traducido a 16 idiomas. Las versiones china, coreana, indonesia y croata estn en marcha. En marzo de 2009, recibi el premio Aujourd'hui, a la obra de no ficcin o histrica, presentado por los periodistas franceses. Entre los ganadores anteriores del premio se incluyen acadmicos de gran prestigio como Raymond Aron y George Steiner.

Sand tambin acumul una gran cantidad de horas de vuelo para dar conferencias sobre el libro en Francia, Gran Bretaa, Canad, Estados Unidos, Blgica, Japn, Rusia, Alemania, Eslovenia, Marruecos, Bulgaria, Hungra, Suecia, Finlandia, Noruega e Italia. El cajn de su escritorio y la bandeja de entrada contienen cientos de cartas de todo el mundo, tanto de judos como de seguidores de otras religiones, que se adhieren a sus conceptos.

Sand es profesor de poltica y cultura del Departamento de Historia de la Universidad de Tel Aviv. Cuando camina por los pasillos del edificio Gilman, que alberga la Facultad de Humanidades (en la que l mismo estudi hace 40 aos y a la que regres como profesor despus de 10 aos en Pars), tiene un creciente sentimiento de soledad. Los colegas que alguna vez fueron sus amigos y lo invitaban a sus casas, pasan a su lado como si fuera invisible. Solo sienten envidia, murmura Sand.

Siente placer al estar en el centro de una controversia que tantos intelectuales han atacado?

Un hombre de mi edad que decidi escribir estos libros y se convirti en un paria de la comunidad acadmica en Israel no disfruta de eso. Me gustara que me aceptaran ms y me atacaran menos. Me siento mejor en el extranjero. Los intelectuales, de Tony Judt a Eric Hobsbawm, me dijeron que el libro es revolucionario. Tengo un ego como todo el mundo, tal vez un poco ms, y sin tal reconocimiento no podra haber escrito el libro nuevo. Tambin me imagino que la gente encontrar algunos errores en l. Es imposible atravesar civilizaciones y culturas de ese periodo de tiempo sin cometer errores. En el libro anterior, la revisin ms injuriosa encontr cuatro errores, los cuales ya han sido corregidos. Pero si alguien fuera a demostrar que las tesis fundamentales del libro son totalmente infundadas, eso me doblegara.

Es consciente de que algunos de sus crticos lo consideran con desprecio?

No me desprecian, me odian. La historiadora Anita Shapira me acus de negar al pueblo judo, pero aadi que el libro es brillante. El historiador Israel Bartal arremeti contra m y contra mi libro La invencin del pueblo judo, est viviendo de m, apareciendo en todo tipo de lugares acadmicos de todo el mundo y argumentando contra el libro. Entiendo que la obra gener un malestar considerable.

Por qu?

Si mi tesis es correcta, y hace 500 aos no existan los franceses, los pueblos rusos, italianos o vietnamitas, por la misma razn no exista el pueblo judo, y la historia del exilio de un pueblo judo en siglo I o II, en conjuncin con la destruccin del Segundo Templo, fue imaginada. Y la implicacin es que los historiadores de los departamentos de la historia del pueblo judo han estado tratando con Brara [basura, en argot hebreo] desde hace aos. Sus departamentos no tienen legitimidad. Usted no encontrar un departamento de la historia del pueblo ingls en la Universidad de Cambridge. Y ahora llega Sand, del Departamento de Historia General, y afirma que esas personas estn trabajando en un departamento que es un mito y cuya existencia no se justifica, porque no haba pueblo judo de una nica extraccin. Si estoy en lo cierto, estn empantanados.

La nacionalizacin de la Biblia

Y toda la congregacin de Jud, con los sacerdotes y los levitas, y toda la multitud que haba venido de Israel, y los extranjeros que salieron de la tierra de Israel, y los que habitaban en Jud, se regocijaron ( Crnicas 2, 30:25)

La idea del nuevo libro, dice Sand, fue provocada por la crtica de La invencin del pueblo judo.

El historiador britnico pro sionista Simon Schama escribi que mi libro haba fracasado en su intento de cortar la conexin entre la tierra de los antepasados ​​ y la experiencia juda. Otros crticos escribieron que mi intencin fue desafiar el derecho de los judos a su antigua patria histrica, la tierra de Israel. Me sorprendi. Ni por un momento pens que el libro cuestionara ese derecho, porque nunca pens que los judos tuvieran un derecho histrico sobre esta tierra.

Nunca me imagin, contina Sand, que a principios del siglo XXI habra crticas justificando la existencia de Israel a travs de argumentos basados en el patrimonio de miles de aos de antigedad. Desde que soy consciente de m mismo he defendido nuestra presencia aqu debido a la difcil situacin de los judos, desde finales del siglo XIX, cuando Europa expulsaba a los judos y Estados Unidos cerr sus puertas en un determinado momento, y no por los anhelos nacionales o el derecho histrico.

Cundo se convenci de que La invencin es un libro incompleto?

Me di cuenta de que el libro no era lo suficientemente equilibrado y que tendra que aadir lo que faltaba a travs de otro estudio sobre los modos de invencin de la Tierra de Israel como un espacio territorial del pueblo judo. Esto se refiere al concepto de la Tierra de Israel segn la historiografa sionista, centrndose en el territorio y en el proceso de solucin que ha estado ocurriendo aqu durante los ltimos 120 aos.

Emple mis conocimientos tericos, tanto en lo que respecta a la aparicin de las naciones y los pueblos, como con respecto al trmino patria. Examin el momento en el que este lugar se convirti en un territorio nacional para los judos y por qu era necesario adherirse a cualquier precio a la narracin de un pueblo con un mismo origen, que dej su patria hace 2.000 aos, vag y vag, lleg a las puertas de Mosc, hizo un giro en U y decidi regresar a su tierra natal.

El segundo mito que hay que desmantelar es que la Tierra de Israel siempre fue propiedad del pueblo judo y prometida por Dios, que incluso dio a sus emisarios una escritura de propiedad, a saber, la Biblia, que el sionismo, a pesar de su laicismo, nacionaliza y convierte en una obra sobresaliente de la historia.

En el concurso de este ao sobre la Biblia, celebrado en Psaj, el Ministro de Educacin, Gideon Saar, dijo, Creemos de todo corazn que la actualizacin de la colonizacin es un retorno a la tierra de nuestros antepasados ​​ y que este derecho se entrelaza con el derecho del pueblo judo a la seguridad nacional... El patriarca Abraham y el patriarca Jacob vinieron a Hebrn, a Beit El hace casi 4.000 aos, mucho antes de que fueran objeto de inters de los medios

No existe nada que pruebe que el territorio nacional ha pertenecido al pueblo judo desde los tiempos bblicos, y lo demuestro en el libro. Ese es un enunciado mtico caracterstico de los lderes nacionales de la historia moderna de los ltimos 200 aos. El mito del territorio ha funcionado bien desde el comienzo del siglo XX. El sionismo no es el nico caso. Para crear las naciones en el presente y con vistas al futuro, los pueblos eternos se crean con el concepto del pasado. Hace 70 aos todos los franceses estaban convencidos de que eran galos, igual que los alemanes en la primera mitad del siglo pasado, que se crean descendientes directos de los teutones. Ese tipo de percepcin por lo general se diluye en medio de la filosofa y el pensamiento en la vida cotidiana de los europeos occidentales. Aqu, sin embargo, se sigue implantando en la conciencia histrica-poltica de muchos israeles.

Muchos estudios ponen en duda verdades histricas de la Biblia. En su nuevo libro, Ha-Shem: los nmeros secretos de la Biblia hebrea y el Misterio del xodo de Egipto (en hebreo), el profesor Israel Knohl, que es observador de la religin, desafa el evento el del Monte Sina, tal como se describe en la Tor, y sostiene que el xodo de Egipto no tiene ninguna conexin con la realidad.

Tengo la mayor consideracin por los estudios realizados por los arquelogos como Israel Finkelstein y Ze'ev Herzog de la Universidad de Tel Aviv, y por el erudito de la Biblia Nadav Naamn, pero no estoy de acuerdo con todos ellos. Estoy mucho ms convencido de la Biblia por la investigacin llevada a cabo por investigadores no israeles y no sionistas, como Niels Peter Lemche, Philip Davies y Thompson Thomas. Confo en ellos y han adoptado el enfoque de que la Biblia se escribi ms o menos entre el siglo V a.C. y el siglo III de nuestra era. Se comenz a escribir despus del exilio de la lite poltica-intelectual de Jud a Babilonia. Al parecer, los libros de la Biblia se compusieron solo despus de que muchos de los que haban estado en Babilonia vinieran a Jerusaln con el acuerdo de los persas. No hay duda de que los talentosos autores saban el significado del exilio de primera mano. Resuena como una amenaza concreta a lo largo de la Tor y los libros de los profetas.

Investigadores como Thompson ven la Biblia como una ficcin teolgica. De la misma manera que el Julio Csar de Shakespeare no es informativo en lo que respecta a la poca antigua de la Roma imperial, la Biblia no nos pueden ensear los hechos histricos. Las historias de la Biblia son la base de la civilizacin occidental y tambin la base del Nuevo Testamento y el Corn. Son textos literarios asombrosos, pero de ninguna manera son libros de historia, es por eso que yo, como historiador, hago caso omiso de ellos. Finkelstein y Herzog encontraron que nunca ocurri la salida de Egipto y que la tierra de Canan no fue conquistada de inmediato, por no mencionar a Abraham, que es una figura mitolgica. En resumen, creo que el nacionalismo judo moderno -el Sionismo- tom la teologa y la convirti en la historia.

Herencia cristiana

Ahora, cuando muri Herodes, he aqu que se apareci un ngel del Seor en sueos a Jos en Egipto, diciendo: Levntate, toma al nio y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque aqullos que buscaban la vida del nio estn muertos (Mateo 2: 19-20)

La palabra patria (Moledet, en hebreo), aparece 19 veces en toda la Biblia hebrea, casi la mitad de las veces en el Gnesis, pero el trmino se refiere a su tierra de nacimiento o el lugar donde se origina una familia. Los hroes de la Biblia nunca partieron para defender su patria con el fin de ganar una eleccin o por razones de patriotismo poltico, seala Sand en el nuevo libro. Los textos bblicos, escribe, muestran que la religin de Yahv no surgi en el territorio que Dios destina a sus elegidos. De hecho, enfatiza, de acuerdo con la Biblia en s misma el nacimiento del monotesmo se produjo fuera de la Tierra Prometida.

Dios aparece por primera vez en el contexto de un pasaje de Harn, en el sur de la actual Turqua, donde ordena a Abraham, un arameo, Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostrar (Gnesis 12:1). Abraham realmente hace su camino a la tierra, pero no se queda all mucho tiempo y va a Egipto. El segundo encuentro con Dios -la promulgacin de la Ley a Moiss- tiene lugar en el desierto del Sina, segn la Biblia, despus del xodo de Egipto.

Sand recuerda a sus lectores que ni Abraham (Abram, como se refiri ms adelante), ni Moiss, eran naturales de Canan. Abraham enva a su hijo, Isaac, de vuelta a su tierra natal para casarse, e Isaac, a su vez enva a su hijo, Jacob, de Canan a Aram Naharaim, donde se casa con Lea y Raquel, y engendra 12 hijos y una hija con ellas y con sus concubinas Los hijos, junto con dos hijos de Jos, se convertirn en los padres de las tribus de Israel, todos han nacido en una tierra extranjera, con la excepcin de Benjamn, que naci en Canan.

Abraham, su esposa, la novia de su hijo, la hija-en-ley y las concubinas de su nieto y casi todos sus bisnietos fueron, segn el relato mtico, los nativos de la Media Luna norte frtil que emigr a Canan por mandamiento del Creador, escribe Sand. Recuerda que todos los hijos de Jacob bajaron a Egipto, donde sus descendientes, la simiente de Israel, nacieron en el transcurso de 400 aos y sin dudar en casarse con mujeres locales.

En ese caso, cul es el origen del trmino Tierra de Israel como patria de los hebreos?

En mi opinin, el trmino apareci despus de que los romanos cambiaron el nombre del pas de Jud a Siria-Palestina, y entonces la gente comenz a hacer hincapi en el concepto de Tierra de Israel. Sin embargo, en el Talmud es un rea que se extiende geogrficamente desde el sur de Acre, al norte de Ashkelon, y el trmino aparece en el contexto de un mandamiento. La Tierra talmdica de Israel no es un trmino geopoltico, es un trmino teolgico que se refiere a una tierra santa, cuyos habitantes deben obedecer los mandamientos especficos relativos a esa tierra.

Sand advierte de que ni en el pasado ni hoy, el trmino Tierra de Israel corresponde a la esfera de la jurisdiccin del Estado de Israel. En hebreo se ha utilizado durante muchos aos como el nombre estndar para la regin que se encuentra entre el mar Mediterrneo y el ro Jordn. En el pasado reciente, se aplic tambin a extensas reas al este del Jordn.

Sand busc en vano el trmino Tierra de Israel en los dos Libros de los Macabeos y en los escritos histricos de Flavio Josefo, todos los cuales se refieren a la poca del Segundo Templo. Cuando l [Josefo] describe el territorio que fue el escenario de los acontecimientos de la rebelin, escribe Sand, divide la zona en tres territorios diferentes: la zona de Galilea, la de Samaria y la de Jud. Estas tres regiones no constituyen una unidad territorial, y la Tierra de Israel como un concepto no se encuentra en sus escritos.

Sand lleg a la conclusin de que el nombre de Tierra de Israel, como uno de los muchos eptetos de este territorio -otros son Tierra Santa, la tierra de Canan, la tierra de Sin, la tierra de Hart- probablemente apareci por primera vez despus de la destruccin del Segunda Templo, e, irnicamente, en el Evangelio de Mateo en el Nuevo Testamento. Incluso eso es excepcional y de nica vez. El Nuevo Testamento generalmente prefiriere el trmino Tierra de Jud.

Dentro de las comunidades judas, el trmino Tierra de Israel solo se arraig algn tiempo despus de la destruccin del Segundo Templo, cuando el monotesmo judo mostr signos de regresin en toda la cuenca mediterrnea a raz del fracaso de las tres revueltas contra los paganos que se fomentaron durante 70 aos (la Gran Revuelta, la rebelin de la dispora y el levantamiento de Bar Kojba). No fue sino hasta el siglo II de nuestra era cuando los romanos dieron el nombre de Palestina al territorio y muchos de los habitantes comenzaron a convertirse al cristianismo, cuando nos encontramos, en la Mishn y el Talmud, el primer uso vacilante de la Tierra de Israel, agrega Sand.

Pero ese trmino, escribe, en su versin rabnica cristiana o juda, difiere de su significado moderno: No fue hasta principios del siglo XX, despus de una estancia temporal en el crisol del protestantismo, cuando la teolgica Tierra de Israel se convirti y puli finalmente como un trmino puramente geo-nacional.

Sin embargo, la Declaracin de Independencia cuenta una historia diferente: Despus de haber sido forzosamente exiliado de su tierra, el pueblo le guard fidelidad durante toda su dispersin y jams ces de orar y esperar su retorno para la restauracin de su libertad poltica. Impulsados ​​ por esta impronta histrica y tradicional, los judos procuraron en cada sucesiva generacin restablecerse en su patria ancestral.

Esta tierra es un lugar sagrado en el que es difcil subsistir. Cito, sin distorsin, las referencias donde se seala cuidadosamente que los judos no fueron a vivir aqu, porque teman profanar la tierra sagrada, debido a la gran carga que implicaba cumplir los preceptos en ella. Estaban preocupados por la posibilidad de contaminar el lugar santo mediante la aplicacin de la vida cotidiana como tener hijos, enfermar, y as sucesivamente.

Por 1.600 aos los judos creyentes no queran venir aqu. El Talmud contiene una prohibicin explcita de no tomar por asalto el muro, que sigue vigente desde el perodo talmdico hasta la poca de Moiss Mendelssohn, el primer filsofo judo de la era moderna. Todos ellos saben que el pueblo judo no debe violentar el muro, lo que significa que no debe haber una inmigracin colectiva a la Tierra Santa.

Por qu vienen los peregrinos cristianos a Tierra Santa en masa, mientras que pocos judos vinieron, e incluso en su mayor parte solo para morir y ser enterrados all?

Me sorprend al descubrir que miles de peregrinos cristianos llegaron aqu, mientras que hasta el siglo XI, no conocemos ningn caso de un peregrino judo. Otros testimonios, tambin, sugieren que ningn judo lleg aqu antes del siglo XI. Sabemos del poeta y pensador Rab Yehuda Halev, que planeaba ir a Tierra Santa en el ao 1140, pero no tuvo xito. Una razn de esto podra ser que los judos pertenecan a comunidades conservadoras que teman por su propia existencia y no avalaban viajes privados espontneos. Un judo que quisiera embarcarse en un viaje como ste saba que no exista una estructura institucional para ayudarlo.

El peregrino cristiano, en cambio, podra acogerse en las iglesias y posadas en todas partes. El viaje tambin era mucho ms difcil para los judos, que tenan que comer comida ritual, cumplir los preceptos y asegurar la existencia de un qurum para la oracin. Llegaron judos a la Tierra Santa al final de sus vidas, para morir y ser enterrados all, y as se aseguraban un lugar en el mundo venidero. Por qu el abuelo de mi padre traicion a su familia, tom todos los ahorros y viaj de Lodz a Jerusaln? Porque quera ser como los que adelantan por la derecha: Quera ser el primero antes del inicio de la resurreccin de los muertos.

Usted escribe que no es la idea de patria la que engendr el nacionalismo, pero s que el nacionalismo dio lugar a la patria en la era moderna. Fue el sionismo el que cre la interpretacin de patria entre los judos?

No. Zvi (Heinrich) Graetz escribi el undcimo volumen de la obra Historia de los judos a principios de la dcada de 1850. Este es el primer trabajo proto-nacional de la historia [juda]. Graetz invent al judo en el sentido moderno del trmino y establece su lugar de nacimiento en una tierra del Medio Oriente. Escribe: Esa franja de tierra era Canan (hoy llamada Palestina), que linda con la frontera de Fenicia al sur y se extiende a lo largo de la costa mediterrnea. No saba lo que fue la Tierra de Israel o dnde estn sus fronteras, como menciona al principio del libro.

El primer sionista pragmtico, contina Sand, fue Israel Belkind, uno de los primeros colonos en Palestina, antes de la aparicin del nacionalismo palestino. Belkind, el coordinador del movimiento Bilu [cuyos miembros llegaron a Palestina en 1882], escribi que los rabes eran descendientes de los antiguos hebreos. Tanto l como el primer grupo de Bilu, agreg, se encontraron con mucha de nuestra gente, nuestra propia carne y sangre. Belkind traz su mapa. Al norte la tierra se extenda hasta Acre, al este hasta el desierto de Siria y al sur hasta el ro de Egipto.

Del mismo modo, Eliezer Ben Yehuda, en su libro 'Tierra de Israel, publicado en 1883 en Jerusaln, se imagina la nueva tierra de acuerdo con las fronteras de la Tor de Moiss, de Wadi el-Arish a Sidn, desde Sidn hasta el monte Hermn. Evoca un territorio imaginado y toma la Biblia como prueba de su existencia. Ellos no creen en Dios, pero creen en la Tierra Prometida. Antes de morir, Dios les prometi la tierra.

El primer libro que marca y analiza las fronteras fue escrito en yiddish, en 1918, por los dos brillantes intelectuales de la poca. Su ttulo es La Tierra de Israel en el pasado y el presente y los autores son Yitzhak Ben-Zvi y David Ben-Gurion. Su mapa de la Tierra de Israel abarca ambos lados del Jordn, incluye la regin de El Arish, y se extiende a Damasco.

Qu pasa con los Congresos Sionistas?

Herzl habl de un territorio. No haba fronteras en su poca, porque el pas era parte del Imperio Otomano, y la palabra 'Palestina' se refiere a una regin indeterminada. El trmino Palestina- Tierra de Israel fue elaborado por representantes del Mandato Britnico. Los primeros Congresos Sionistas utilizaron el trmino Palestina, pero an no se referan a las fronteras; la Biblia resonaba poderosamente al fondo. Esto es muy importante. Qu es, despus de todo, el sionismo? Es un movimiento secular que sabe que tiene que explotar un mito y se convierte en la Biblia. Los lderes sionistas, desde Max Nordau a Arthur Ruppin, tomaron la Biblia y la convirtieron en la historia secular. Esto no se debera considerar una manipulacin de por s, ellos realmente crean en eso. Estos creadores de mitos se cuelgan de los mitos, de la necesidad de una tierra y de un pueblo eterno, y en su imaginacin construyen un territorio nacional. El sionismo, que se pens en grande, se apropi del trmino 'Tierra de Israel de la herencia talmdica y lo tradujo en un trmino geopoltico nacional.

Recuerdos del 67

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprob una resolucin que apelaba al establecimiento de un Estado judo en Eretz Israel; la Asamblea General llam a los habitantes de Eretz Israel a tomar las medidas que fueran necesarias para la aplicacin de esa resolucin (Declaracin del Establecimiento del Estado de Israel, 14 de mayo de 1948).

Sand comienza su nuevo trabajo al compartir con sus lectores una experiencia personal. Su objetivo es aclarar el origen de su acercamiento intelectual a la mitologa de territorio nacional, las tumbas de los antepasados ​​ ancestrales y grandes piedras talladas. El 5 de junio de 1967, Sand era un joven soldado de la reserva en una brigada que combati en el rea de Jerusaln. Su batalln conquist el barrio de Abu Tor, a un costo elevado: 17 soldados murieron y decenas resultaron heridos. Me acompa la suerte, y con no pocos esfuerzos me mantuve con vida. Despus de la batalla l y sus compaeros fueron llevados a ver el Muro de los Lamentos.

El tamao de las piedras labradas me dio miedo, escribe Sand. Recuerdo que me sent pequeo y muy dbil en su presencia. Yo no imagino que alguna vez fuera la pared del templo y que la mayor parte del perodo transcurrido desde la destruccin -en contraste con la cima de la poca del Monte del Templo, se les prohibi a los creyentes judos pisar por miedo a ser contaminados por los muertos- no haba sido considerado un lugar sagrado.

Sin embargo, contina, los agentes seculares de la cultura comenzaron a recrear una tradicin con la ayuda de los lbumes de la supuesta victoria que se centraban en una fotografa de tres soldados [la referencia es a una foto de David Rubinger de los soldados en el Muro - EDS], que tenan los ojos nublados con 2.000 aos de anhelo por la pared de escaso espesor y sus corazones desbordantes por la liberacin de la tierra de los antepasados.

Despus de la guerra, Sand y otros soldados fueron enviados a custodiar el Hotel Intercontinental de la cima del Monte de los Olivos, antes en manos jordanas (hoy es el Seven Arches Hotel), junto al antiguo cementerio judo. Cuando llam a su padre para contarle dnde estaba, ste le record la historia de su abuelo, un jasid de Lodz, que decidi poco antes de su muerte hacer el viaje a Jerusaln y ser enterrado en el Monte de los Olivos.

Shlomo Sand naci en 1946 en un campamento de refugiados en Linz, Austria. Se cri en un hogar comunista secular. Su padre abandon la sinagoga para protestar por el alejamiento de su madre (la abuela de Sand) de las primeras filas de la sinagoga despus de la muerte de su marido porque ella no poda seguir pagando el precio del asiento. El padre de Sand no quera circuncidarlo, pero cuando fue a Hamburgo para manifestarse contra el desembarco forzoso en suelo alemn de los inmigrantes ilegales a bordo del xodo, su madre y su abuela cedieron a la tradicin y a la presin social. (Estoy a favor de la circuncisin con la condicin de que todo el mundo as lo decida, dice Sand).

En 1948, el padre de Sand, comunista, decidi que su lugar estaba en Palestina, junto a los combatientes contra las fuerzas britnicas. La familia se mud a un apartamento abandonado en la antigua Jaffa. El padre de Sand encontr trabajo como conserje y como guardia nocturno en el edificio del Partido Comunista, y su madre trabajaba como mujer de limpieza. Por recomendacin de sus padres, Sand se uni a la Liga Juvenil Comunista cuando era adolescente. Mientras tanto, la familia se mud a un apartamento de dos habitaciones cerca del cine Noga en Jaffa. Sand no era un gran estudiante, pero devoraba los libros. Expulsado de la escuela en el dcimo grado, comenz a estudiar electrnica por la noche, trabajando de da en un negocio de reparacin de radios.

Sand fue reclutado en 1965 en la brigada paramilitar del Nahal, sirviendo en Yad Hanna, un kibutz comunista. Despus de su liberacin reanud sus vnculos con el Partido. En 1968 se le ofreci la oportunidad de unirse a sus filas y estudiar cine en Lodz. En lugar de eso, firm una peticin contra la invasin sovitica de Checoslovaquia y se qued en Tel Aviv. Se uni a la izquierda radical Matzpen grupo y fue detenido varias veces por distribuir panfletos. Pero tampoco permaneci mucho tiempo en Matzpen. Sand recuerda que fue uno de los pocos del grupo que no estaban en la universidad, ya sea como alumno o profesor, y, en consecuencia, sufri la estructura de poder de la jerarqua intelectual de la organizacin. Adems, el cuestionamiento de la organizacin de la existencia de Israel no era de su agrado, y se fue.

Despus de obtener un certificado de matriculacin en 1971, estudi historia y filosofa en la Universidad de Tel Aviv. En 1975 se matricul en la Escuela de Estudios Avanzados de Ciencias Sociales de Pars y escribi su tesis doctoral sobre Georges Sorel y el marxismo. Diez aos despus regres a Israel y es profesor de la Universidad de Tel Aviv desde entonces. En la actualidad trabaja en un nuevo libro sobre la poltica de identidad en Israel y en otros lugares, con el foco en el problema de mantener una cultura juda secular en el mundo de la cultura israel.

En su nuevo trabajo sobre la invencin de la Tierra de Israel revela un secreto que mantuvo durante 45 aos. Dos meses despus de una temporada de servicio de reserva en 1967, fue llamado de nuevo y enviado a la estacin de polica a la entrada de Jeric. Los soldados que estaban all le dijeron que algunos palestinos que trataron de cruzar el Jordn por la noche y regresar a sus hogares fueron abatidos a tiros de forma sistemtica, mientras que los que hicieron el intento a la luz del da fueron arrestados. Sand fue asignado a custodiar a los prisioneros.

Una noche, en septiembre de 1967, fue testigo de que unos soldados abusaban de un anciano palestino que haba sido detenido con una gran cantidad de dlares en su poder. Me sub a un cajn y vi una escena desgarradora por la ventana, escribe. El detenido estaba sentado atado a una silla, y mis buenos amigos fueron a golpearlo en todo el cuerpo y, ocasionalmente, presionando las colillas de cigarrillos en sus brazos. Me baj del cajn, vomit y volv a mi puesto tembloroso y asustado. Un poco despus sali una camioneta con el cuerpo... Mis amigos me gritaron que iban hasta el ro Jordn para deshacerse del cuerpo.

Usted estaba armado, por qu no intervino? Usted pudo haber disparado al aire, pedir ayuda .

Perd el sentido por completo. Tena miedo de intervenir. El hecho de no haber hecho nada para pararlos me deprimi durante aos, y resuena dentro de m hasta hoy. Por eso lo escribo en el libro, porque todava tengo sentimientos de culpa. Me da vergenza no haber hecho nada. Cuando volv del servicio de reserva en Jeric, fui a ver a diputado Meir Wilner [jefe del Partido Comunista de Israel] y le cont el hecho. Tambin consult con [el escritor] Omer Dan, a quien haba conocido durante la guerra, cuando ambos nos vimos sacudidos por un disparo en Abu Tor. Omer, que era cinco aos mayor que yo, me adopt. l y Wilner dijeron que haba demasiados casos como se y no haba nada que hacer. Esa noche sent que haba perdido mi patria, especialmente mi infancia en el barrio de Jaffa, junto con mis padres, los vecinos y la escuela. Una patria concreta que perd en ese momento.

Por qu recuerda esto ahora?

En el libro hago un ajuste de cuentas nacional. Usted sabe, yo no soy antinacional. Soy un israel y me pueden llamar un patriota israel. Hay barrios en Tel Aviv, que siento como mos, rincones de calles conectados con acontecimientos y experiencias de amistades y amores. El patriotismo de Israel no es solo un discurso sobre la tierra o los mitos de la guerra. Es parte de los pequeos amores y de las pequeas demostraciones y experiencias relacionadas con la literatura hebrea y el lenguaje. He vivido en Francia durante 10 aos, y los lectores de mis libros perciben mi nacionalidad francesa en la forma de analizar y en el enfoque de las teoras, pero los libros estn escritos en hebreo. Me estoy acercando a la salida. Estoy en una edad avanzada y ya no puedo convertirme en otra persona.

Volvi usted a la muerte del hombre palestino con el fin de decir: Mira, yo soy uno de ustedes y alguna vez pude haberme transformado en un criminal de guerra?

Como todos, yo tambin soy un poco de un criminal de guerra. Eso es parte de mi vida. Algn tiempo despus de aquel servicio en la reserva en Jeric, me convert en un activista de Matzpen, distribua panfletos, escriba consignas en las paredes por la noche y me dieron palizas. Yo era un miembro de la periferia poltica. No soy una vctima, pero mi angustia psicolgica comenz entonces, a los 20 aos. La poca de Matzpen me dio mucho, y la actividad poltica era un tipo de curacin. Ms tarde abandon la organizacin con el corazn roto, y en la desesperacin me hund en las drogas. Mi pareja y mi mejor amigo entraron en la herona. Tal vez porque soy de Polonia no los segu y en lugar de entregarme a la herona hice los exmenes de matriculacin y entr en la universidad. El mejor amigo se suicid. Otros se fueron del pas.

Usted tambin se fue, pero volvi. Ha pensado en salir de Israel desde entonces?

Mi israelismo es, sin justificaciones, del Holocausto. Simplemente es la cotidianeidad de Israel, que yo no eleg. Hubo un momento en que me poda haber quedado en Francia, ya tena la ciudadana francesa. Regres aqu por el sol de Tel Aviv, por la playa y por Jaffa. Recientemente volv a leer la famosa entrevista con [el escritor y periodista] Amos Elon, en la que explica por qu se fue de Israel a la Toscana. Dijo que ya no quera vivir aqu. Yo no me quiero ir. Yo escribo un libro en vez de mudarme. No soy un idiota que piensa que los libros cambian el mundo, pero s que cuando el mundo cambia, la gente busca otros libros.

Se necesita una aldea

El Estado de Israel estar abierto a la inmigracin juda y el crisol de las disporas fomentar el desarrollo del pas en beneficio de todos sus habitantes, estar basado en la libertad, la justicia y la paz como imaginaron los profetas de Israel, asegurar la completa igualdad de derechos sociales y polticos de todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizar la libertad de religin, conciencia, idioma, educacin y cultura ( Declaracin del Establecimiento del Estado de Israel, 14 de mayo de 1948).

Sand dedica su nuevo libro a la memoria de los habitantes de la aldea de Sheikh Munis, un espacio especfico que est enraizado como una herida dentro de m. El ltimo captulo analiza la historia del pueblo, en cuyas tierras se construyeron la Universidad de Tel Aviv y varios museos despus de que sus habitantes originarios, buscadores de la paz, se convirtieron en refugiados en 1948. Sand, adems de trabajar en la universidad, vive en Ramat Aviv Gimmel, un barrio de clase alta que tambin se encuentra en la tierra de la antigua villa.

No propone borrar la universidad con el fin de establecer una aldea y los huertos de cultivo en su lugar. Cree, sin embargo, que es obligacin del Estado de Israel reconocer la catstrofe que se infligi a los dems por el hecho mismo de su creacin. En cuanto a la universidad, se debe poner en la puerta de entrada una placa en memoria de aqullos que fueron desarraigados de Munis Sheik, el pueblo pacfico que desapareci como si nunca hubiera existido.

Por qu en un trabajo histrico basado en la investigacin y la teora cree que es necesario promover su opinin de que Israel debera ser un Estado de todos sus ciudadanos?

En mis libros anteriores me he centrado en lo intelectual y en la conexin entre la historia y el cine. En La invencin del pueblo judo y en el nuevo libro quera ser ms honesto y revelo mis motivaciones ideolgicas. Los dos libros constituyen un ataque directo y mordaz a la historiografa sionista. Cito a Walter Benjamn, quien dijo que el historiador debe cepillar la historia a contrapelo.

El hecho de que defienda una ideologa no me hace un buen ni malo historiador. Todos los historiadores tienen una ideologa. Un historiador que escribe la historiografa nacional tiene que reconocer eso. Decid exponer mi ideologa para que el lector entienda que vengo de un lugar muy especfico.

Teme a las represalias?  

No pens que el primer libro caera como una bomba. Saba que despertara oposicin, pero no me imaginaba que pudiera generar un tumulto. Cuando [el periodista y crtico] Boaz Evron anticip argumentos similares en su libro de 1988 A National Reckoning [versin en Ingls, 1995: Estado judo o nacin israel?], nadie protest. Ahora comprendo que me fui a los extremos. Avraham Burg [Ex-MK], me dijo que en la dcada de 1950 el equipo de ftbol Beitar Jerusaln [identificado con el partido Herut de derecha] contaba con 5.000 fans y Hapoel Katamon [identificado con la federacin de trabajadores] tena uno solo. Durante un juego, los aficionados del Beitar gritaron El rbitro es un hijo de puta y el fan del Hapoel se levant y los atac. Burg dijo que yo soy como ese fan.

Algunas personas lo tomaron como una provocacin, y tal vez haya algo de megalomana en eso

Soy profundamente temeroso, que es lo contrario de un megalmano. Quieres decir que me siento impulsado por ser egocntrico? S y no. Reflexiono sobre las cosas. Si yo fuera un megalmano no habra escrito esos libros. Habra escrito Una breve historia de la humanidad, por ejemplo [se refiere a una corriente de best-sellers en Israel]

Tampoco es exacto decir que estoy predicando un enfoque poltico. En mi libro anterior critico un Estado etnocntrico, y en el nuevo libro se establece una aproximacin crtica a un pas que se expande sin cesar.

Me gustara cambiar el patriotismo de la tierra de Israel -que se aferra a los mitos, no puede salir de Hebrn y nos est llevando a ser una nacin ocupante de una poblacin conquistada- por patriotismo israel. Estoy en contra de un Estado binacional. Como demcrata, abogo por una repblica de Israel dentro de las fronteras de 1967, porque el hecho de que el sionismo haya logrado forjar una vida, la sociedad, el lenguaje y la cultura de aqu no se pueden borrar. La justificacin de nuestra existencia aqu es el hecho de que el proyecto sionista ha creado aqu un pueblo israel, y no un pueblo judo. Lo ideal sera un tipo de confederacin entre dos repblicas, israel y palestina.

Por ltimo, existe un pueblo palestino?

No. Los palestinos son rabes que han vivido en esta regin durante cientos de aos. La colonizacin sionista forj el pueblo palestino. De todas las excelentes crticas que he recibido, una que destac fue de Moncef Marzouki, que ahora es presidente de Tnez. Escribi: Debemos aplaudir a Shlomo Sand, y nosotros tambin estamos obligados a escribir libros como stos sobre la historia de los rabes.

Shapira y Bartal contra Sand

La profesora Anita Shapira dirige el Instituto Chaim Weizmann para el Estudio del Sionismo e Israel de la Universidad de Tel Aviv. Este otoo, la Prensa de la Universidad de Nueva Inglaterra publicar su libro Israel: A History (Israel: una historia), que narra la historia del sionismo, la comunidad juda en Palestina anterior a l948 y el Estado de Israel, desde el principio hasta el siglo XXI.

No haba nada nuevo en el primer libro del profesor Sand, dice Shapira. Es, despus de todo, el viejo debate sobre el nacionalismo, desde la dcada de 1980: El nacionalismo contienen un ncleo de inters histrico, o es una creacin del siglo XIX? Aparte de recurrir a la terminologa extrema, Sand no hace nada all que no hayamos discutido antes.

Nosotros [en el instituto] enseamos sobre la base de un concepto histrico que estableca que haba de hecho una colectividad juda, que se consideraba un pueblo, no solo en el sentido religioso, sino en el sentido de una entidad cuya esencia trasciende lo meramente religioso. La expresin 'todos los judos son responsables uno por el otro no es religiosa. Sand repite los mismos mantras que ya estaban en el lugar comn en los aos 1980 y 1990 y los recicla. (Y, por cierto, yo no he dicho que el libro de Sand es brillante dije que est bien escrito).

Los judos son un pueblo extraterritorial. Cuando un judo en Europa se preocupa por otro judo en Yemen, lo hace porque se identifica con l como miembro de su pueblo. En el caso de la calumnia de Damasco, cuando los judos de Francia y Gran Bretaa, que son personas ostensiblemente francesas e inglesas de la fe mosaica, se indignaron, fue porque se identificaban con la nacin juda. Se trata de una identidad nacional. No he visto entre los catlicos la preocupacin por sus correligionarios de otro pas.

El profesor Israel Bartal, del Departamento de Historia del Pueblo Judo y Judasmo Contemporneo de la Universidad Hebrea de Jerusaln, pregunta: Estoy 'viviendo' de Sand? Esa es una exageracin salvaje. No recuerdo nunca haber sido invitado a hablar de su libro. El nico acto en el que habl de su libro... fue en un acto pblico celebrado en la Universidad de Tel Aviv.

Lamento la forma impertinente del discurso que ciertas personas se toman la libertad de utilizar cuando sus colegas no estn de acuerdo con sus opiniones. Es un estilo que genera tristeza y compasin, y est destinado a despertar pasiones. Mi trabajo trata de la Europa del Este y de la historia de Polonia, y cuando le el trabajo de Sand, de alguna manera me record a la Unin Sovitica de los aos 1930 y 1940. Escrib una crtica de su primer libro, pero me temo que no capt la profundidad de mi crtica, es decir, que tom la mayor parte de sus argumentos de la historiografa sionista y luego afirm que lo que estos departamentos estn haciendo en las universidades no es de importancia.

De hecho soy uno de los primeros investigadores de la historia de la Tierra de Israel y la historia del nacionalismo judo que argument que el sionismo recre el pueblo judo como el concepto de una nacin. Mi primer libro describe cmo el movimiento sionista tom un grupo pre-moderno y lo redefini como pueblo y como nacin. Entonces, qu est diciendo otra vez, y por qu dice que es lo contrario de lo que los historiadores sionistas afirman?

 

Fuente original: http://www.australiansforpalestine.net/63729



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