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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2012

Una visita al barrio Hatikva, donde los comerciantes africanos tienen miedo de abrir su negocio
Miedo y asco en el sur de Tel Aviv

Gideon Levy
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Un hombre duerme en las speras calles de Hatikva, un barrio emblemtico de la pobreza. Ellen Barhat, duea de una tienda, se esconde detrs de la persiana de hierro cerrada de su tienda. Slo una estrecha abertura la separa de la calle. Pocos clientes entran en la tienda, que en todo caso tiene muy poco para vender. La puerta del refrigerador ha sido arrancada de sus goznes y Barhat ya retir los fragmentos de las muchas botellas rotas. Slo los ladrillos rojos apoyados en el suelo fueron arrojados a la tienda durante la manifestacin de la semana pasada contra los inmigrantes- y el agujero en la pared de placas de yeso permanecen como evidencia de lo ocurrido en el barrio Hatikva de Tel Aviv.

Cuando nos deslizamos por la estrecha abertura de la tienda esta semana, Barhat se apresur a preguntar: Hay balagan [lo] en la calle?. Es una de las pocas palabras hebreas que conoce. Esta semana abri la tienda solamente en los momentos en que estaba en compaa de sus familiares. Cuando se fueron cerr la persiana de hierro y se acurruc en los dormitorios pequeos de la parte trasera de la tienda. All, en el bao, es donde se escondi cuando los residentes del vecindario arrasaron su tienda. Slo quedaron unas cuantas botellas de vino, todas las de cerveza resultaron destrozadas. Las botellas de la marca egipcia Isla de jugo de guayaba no fueron tocadas.

Barhat cruz el desierto del Sina para venir aqu. Dice que pag 7.000 dlares a sus pasadores. An no est lista para hablar de los horrores que experiment en el camino; es de Eritrea, su hijo de ocho aos qued all. La ltima vez que habl con l fue hace tres semanas. Ella no habla mucho. Tiene 23 aos y ha vivido en Israel durante casi un ao y medio. Hace dos meses alquil este local a una vecina del barrio por 3.500 NIS mensuales.

Los israeles compran en su negocio especias africanas y lentejas, los africanos compran productos bsicos. Cuenta que los manifestantes robaron 9.000 NIS de su caja registradora, su ganancia semanal. Decenas de habitantes irrumpieron en la tienda en la vspera de la fiesta de Shavuot; se apresur a pedir ayuda a un familiar que vino en un taxi compartido, pero cuando lleg el dao ya estaba hecho. Los daos de la tienda se estiman en unos 12.000 NIS, con el robo incluido. Nadie le ha ofrecido compensacin.

Un da de esta semana al medioda el famoso mercado de Hatikva estaba casi vaco de compradores. Aqu estn los medios de comunicacin asquenazes , nos llam un vendedor ambulante. En nuestra infancia, Hatikva [el barrio] se consideraba peligroso. Despus, en la poca del Primer Ministro Menahem Begin, un proyecto de renovacin urbana dio al barrio un aspecto agradable y limpio. Ahora, el abandono reina otra vez. Los restaurantes, que estuvieron de moda durante unos aos ya no son lo que fueron. Algunos han cerrado, otros atienden a una clientela de ultra-ortodoxos. La composicin de la poblacin tambin ha cambiado. Como ocurre en todos los barrios en dificultades, los inmigrantes africanos tambin han llegado a este barrio emblemtico de la pobreza en Tel Aviv.

Hace unos meses lo visit en compaa de Munir Dwek -nuestro taxista cuando estamos en Gaza- que, sorprendentemente, haba recibido una visa de entrada por una sola vez a Israel. Dwek se cri aqu y hasta el da de hoy puede recitar una de las oraciones de Yom Kippur de memoria. Muchos comerciantes del mercado lo reconocieron y lo saludaron con emocin y alegra manifiesta.

Usted viene aqu por el olor y se queda por el sabor, promete un cartel en el mercado. Un trabajador sudans parte el pan a la sombra de un restaurante que te saluda con un cartel que deca: Bienvenido a la tierra de los alimentos de Irak.

No se ven muchos africanos hoy aqu, tampoco miembros de la Polica de Fronteras que enviaron esta semana. Inspectores municipales y miembros de la unidad Oz de la Autoridad de Inmigracin patrullaban las calles comprobando los documentos de los africanos y sus posesiones. La calle adyacente al mercado se llama Rehov Hamevasser (Herald Street): La primera persona que anuncia la salvacin, el rescate, de un individuo o de los grupos en peligro, est cerca, segn la explicacin grabada en la placa de la calle.

En el centro de est la casa de Jabad, Mesas House, un centro para la propagacin del judasmo y el jasidismo para alabar a nuestro Seor, nuestro Maestro, nuestro Rabino, que viva una vida larga, amn, el Rey, el Mesas.

Un color peligroso

La tienda de comestibles del comerciante de Eritrea Bahbolom Ukbzeki es ms grande que la de Ellen Barhat, con chupetes de silicona que previenen los problemas de ortodoncia colgando en la entrada. La abri hace cuatro meses, aunque lleva viviendo aqu cuatro aos. Hay un camin que descarga mercancas para la tienda de comestibles, el conductor es israel y su trabajo est en Eritrea.

Salim Armalat est de compras en la tienda. Parece africano, pero en realidad es un beduino del Nguev. Exmiembro del ejrcito israel es un veterano zapador discapacitado que vive en Lod y renueva casas en el barrio Hatikva. En los ltimos meses tambin a l le abucheron en varias ocasiones y le gritaron: Negro, vete de aqu. La Polica de Inmigracin le ha detenido en varias ocasiones para inspeccionar sus papeles. Le piden una visa. l saca una tarjeta de identidad israel y le dicen: Ests bromeando.

Se divierte con todo el asunto: Mi color se ha vuelto peligroso, dice con una sonrisa. A veces la gente cree que es de la India. Durante las manifestaciones de la semana pasada se escondi, slo para estar en el lado seguro.

Los africanos son buenas personas, dice, pero tambin hay individuos problemticos entre ellos. Tambin hay rabes y judos que crean problemas. Sabe usted cuntos rabes cometen violaciones? Y cuntos judos? Pero no se oye hablar de ellos.

Mientras tanto, Ukbzeki cerr la tienda para llevarnos a otro sitio, donde tena previsto abrir un cibercaf para su hermana, Bahari Yordanos. Pide a Meir, de la tienda de zapatos de al lado, que mantenga un ojo en la tienda de comestibles y en las botellas vacas de fuera. Todo el mundo tienen derecho a vivir, seala Meir.

Ukbzeki ya cuenta en su tienda de comestibles con servicios de comunicacin para los africanos varios telfonos y una computadora- pero quiere expandirse. Aqu est el contrato de alquiler de la nueva tienda, entre Shabo Naomi y Yordanos Bahari: Pas de origen, Eritrea, dice el contrato; 1.500 NIS al mes, a pagar dos meses de antelacin. El da despus de la manifestacin de la semana pasada rompieron las cerraduras de la nueva tienda, donde ya se haban instalado las mesas para los ordenadores. Los equipos todava estn en el camino. Ukbzeki compr nuevas cerraduras, pero las volvieron a rompen ese mismo sbado por la noche. La polica no acudi y tiene que presentar una denuncia en la comisara.

El dueo de la propiedad dice que no es su problema. Mientras tanto, el cibercaf est bloqueado y no puede abrir su negocio. Ukbzeki teme que tambin rompan las prximas cerraduras que compre. Por encima de todo esto cuelgan algunas banderas israeles pequeas, tal vez dejadas el pasado Da de la Independencia. Ya estn en mal estado. Y quiz tambin un poco avergonzadas.

Fuente: http://www.miftah.org/Display.cfm?DocId=24892&CategoryId=5



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