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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2012

Las atrocidades de los dems

Noam Chomsky
The 4th Media

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En su perspicaz estudio Ideal Illusions: How the U.S. Government Co-Opted Human Rights [Ilusiones ideales: cmo el gobierno estadounidense coopt los derechos humanos] el experto en asuntos internacionales James Peck observa: En la historia de los derechos humanos las peores atrocidades siempre la comete otro, nunca nosotros, sea quien sea este nosotros.

Casi cada momento de la historia nos deja innumerables ejemplos de ello. Vamos a fijarnos en los de los ltimos meses.

El 10 de mayo se inauguraron los Juegos Olmpicos de Verano en la cuna griega de estos antiguos juegos. Unos das antes haba pasado prcticamente desapercibida la carta que dirigi el gobierno de Vietnam al Comit Olmpico Internacional (COI) expresando la profunda preocupacin del gobierno y del pueblo de Vietnam por la decisin del COI de aceptar a la compaa Dow Chemical como patrocinadora global del Movimiento Olmpico.

Dow Chemical es la empresa que suministr los productos qumicos que Washington utiliz desde 1961 para destruir las cosechas y los bosques de Vietnam del Sur empapando el pas con Agente Naranja.

Estos venenos contienen dioxina, uno de los cancergenos ms letales que se conocen y que ha afectado a millones de vietnamitas y a muchos soldados estadounidenses. Es muy probable que hasta el da de hoy los abortos y los nios nacidos con malformaciones sean efecto de estos crmenes, aunque dada la negativa de Washington a investigarlo, solo contemos con los estudios de los cientficos vietnamitas y de analistas independientes.

A este llamamiento vietnamita en contra de Dow Chemical se han unido el gobierno de India, la Asociacin Olmpica India y los supervivientes de la espantosa fuga de gas en Bhopal en el ao 1984, uno de los peores desastres industriales de la historia que mat a miles de personas y enferm a ms de medio milln.

Union Carbide, la empresa responsable del desastre, fue adquirida por Dow Chemical, para la cual este desastre es un motivo de preocupacin no pequeo. En febrero Wikileaks revel que Dow Chemical haba contratado a la agencia privada de investigacin estadounidense Stratfor para controlar a los activistas que estn tratando de conseguir indemnizaciones para las vctimas y de que quienes fueron responsables de la catstrofe comparezcan ante la justicia.

Otro crimen muy importante y que ha tenido unos gravsimos efectos persistentes es el ataque de los Marines estadounidenses a la ciudad iraqu de Faluya en noviembre de 2004.

[Antes del ataque a la ciudad] Se permiti salir de ella a las mujeres y nios, si podan hacerlo. Despus de varias semanas de bombardeos empez el ataque con un crimen de guerra cuidadosamente planificado: la invasin del Hospital General de Faluya, en el que se orden a los pacientes y al personal tumbarse en el suelo con las manos atadas. Las ataduras se aflojaron en seguida, se haba asegurado el complejo.

La justificacin oficial fue que el hospital estaba informando de las vctimas civiles y, por lo tanto, se consideraba un arma de propaganda.

La prensa inform de que la mayor parte de la ciudad haba quedado reducida a ruinas humeantes mientras los Marines buscaban a los insurgentes en sus madrigueras. Los invasores prohibieron la entrada a la Cruz Roja. Al no haber una investigacin oficial, se desconoce las dimensiones de este crimen.

Si lo que ocurri en Faluya recuerda a los acontecimientos que tuvieron lugar en el enclave bosnio de Srebrenica, que vuelve a estar de actualidad debido al juicio por genocidio del comandante militar serbio bosnio Ratko Mladic, hay una buena razn para ello. Sera instructivo hacer una comparacin honesta, pero no hay peligro de que se haga: una es una atrocidad y la otra no lo es por definicin.

Como en Vietnam, algunos investigadores independientes informan de que el ataque a Faluya esta teniendo unos efectos persistentes.

Algunos investigadores mdicos han descubierto un incremento dramtico de la mortalidad infantil, del cncer y de la leucemia, incremento que es incluso mayor que los de Hiroshima y Nagasaki. Los niveles de uranio en muestras de aire y del suelo son mucho mayores que en casos comparables.

Uno de los raros investigadores procedente de los pases invasores es el Dr. Kypros Nicolaides, director del centro de investigacin de medicina en el Hospital del Kingngs College de Londres. Estoy seguro de que los estadounidenses utilizaron unas armas que son las causantes de estas deformidades, afirma Nicolaides.

El profesor de derecho estadounidense y Relator de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Originarios James Anaya inform el mes pasado de los persistentes efectos de una no atrocidad mucho mayor.

Anaya se atrevi a hollar un territorio prohibido al investigar las vergonzosas condiciones en las que vive la poblacin originaria estadounidense que queda en Estados Unidos: pobreza, malas condiciones, falta de resultados en la educacin formal (y) enfermedades sociales a unos niveles que exceden con mucho los de otros segmentos sociales de la poblacin estadounidense, inform Anaya. Ningn miembro del Congreso quiso reunirse con l y la cobertura meditica [dada al informe] fue mnima.

En las noticias han aparecido mucho los disidentes despus del dramtico rescate del activista chino de derechos humanos ciego Chen Guangcheng.

La conmocin internacional, escribi Samuel Moyn en The New York Times el mes pasado, provoc el recuerdo de anteriores disidentes como Andrei D. Sakharov y Aleksandr I. Solzhenitsyn, los hroes del bloque oriental de otros tiempos que fueron los primeros en convertir los derechos humanos internacionales en un grito que una a los activistas de todo el mundo y en una cuestin fundamental en las agendas de los gobiernos occidentales.

Moyn es autor de The Last Utopia: Human Rights in History [La ltima utopa: los derechos humanos en la historia], publicado en 2010. En The New York Times Book Review Belinda Cooper puso en tela de juicio el que Moyn situara el origen de la prominencia contempornea de estos ideales en los frustrados pasos dados por (el presidente estadounidense Jimmy) Carter para inyectar los derechos humanos en la poltica exterior y en los Acuerdos de Helsinki de 1975 con al Unin Sovitica, al centrarse en los abusos de la esfera sovitica. En su opinin la tesis de Moyn no es convincente ya que es mucho ms fcil de construir una historia alternativa de su propia cosecha.

Es cierto: la alternativa obvia es la que ofrece James Peck, al que los medios dominantes apenas tienen en cuenta a pesar de que los hechos relevantes son sorprendentemente claros y conocidos, al menos para los acadmicos.

As, en Cambridge History of the Cold War John Coatsworth recuerda que desde 1960 al hundimiento de la Unin Sovitica en 1990 la cantidad de presos polticos, de vctimas de la tortura y de ejecuciones de disidentes polticos no violentos en Amrica Latina super con mucho a la de los de la Unin Sovitica y sus satlites de la Europa del este. Pero como eran no atrocidades, estos crmenes, que en gran parte son atribuibles a la intervencin estadounidense, no inspiraron una cruzada de derechos humanos.

Inspirndose tambin en el rescate de Chen, el columnista de The New York Times Bill Keller escribe que los disidentes son heroicos, pero pueden ser molestos para los diplomticos estadounidenses que tienen importantes negocios que hacer con pases que no comparte nuestros valores. Keller critica a Washington por no estar a veces a la altura de nuestros valores emprendiendo una accin rpida cuando otros cometen crmenes.

No faltan disidentes heroicos dentro de los dominios de influencia y de poder estadounidense, pero son tan invisibles como la vctimas latinoamericanas. Mirando casi al azar por el mundo encontramos a Abdulhadi al-Khawaja, cofundador del Centro Bahrain para los Derechos Humanos, preso de conciencia para Amnista Internacional que se enfrenta en estos momentos a morir en la crcel a consecuencia de una larga huelga de hambre.

Y el padre Mun Jeong-hyeon, el anciano sacerdote coreano que result gravemente herido cuando participaba en una multitudinaria manifestacin de protesta contra la construccin de una base naval estadounidense en la isla Jeju, llamada Isla de la Paz, ahora ocupada por las fuerzas de seguridad por primera vez desde las masacres de 1948 del gobierno de Corea del Sur impuesto por Estados Unidos.

Y el profesor universitario turco Ismail Besikci, que se vuelve a enfrentar a un juicio por defender los derechos de los kurdos. Ya ha pasado gran parte de su vida en la crcel debido a la misma acusacin, incluso en la dcada de 1990, cuando el gobierno Clinton suministraba a Turqua enormes cantidades de ayudad militar, en un momento en que el ejrcito turco perpetraba algunas de las peores atrocidades de la poca.

Pero estos casos junto con otros que son demasiado numerosos para mencionarlos son no existentes segn los principios oficiales.

Fuente: http://www.4thmedia.org/2012/06/04/somebody-elses-atrocities-ideal-illusions-how-the-u-s-government-co-opted-human-rights/



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