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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2012

Un tratado para repotenciar la acumulacin capitalista en las economas europeas
El ADA en la crisis europea

Alberto Quinez
Rebelin


Las ltimas noticias figuran un escenario cada vez ms catico en Europa. Grecia, vendida por algunos millones al Fondo Monetario Internacional (FMI); Espaa, previsoriamente estancada de aqu a los prximos dos aos, segn la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmicos (OCDE); Italia y Portugal con reducciones presupuestarias en el rea social y tasas histricas de desempleo.

Grecia, por ejemplo, apenas ha comenzado a ver las consecuencias sociales y polticas del elevado desempleo y los recortes salariales. Un ejemplo claro es el considerable crecimiento que el partido nacional socialista est teniendo, no slo en sus aspiraciones electorales sino tambin polticas; y llama a preocupacin que el mismo sentimiento xenfobo ha sido reseado en Espaa y en el triste discurso electoral de Sarkozy.

La reivindicacin especfica de cada pas, o de cada bloque subregional, frente al poder dominante de Alemania podr romper lazos importantes en el futuro prximo, sobre todo con el escenario que se presenta tras la llegada al poder de Franois Hollande en Francia, que ha planteado una postura contestataria a las medidas de ajuste que se estaban implementando en Espaa. Sin embargo, ello depender, en cierta medida, del margen de maniobra que el gobierno de Hollande adquiera tras las elecciones legislativas que se avecinan, sobre la tendencia que siga el ajuste estructural en los dems PIGS (hay que recordar que Portugal e Irlanda obtuvieron una calificacin favorable en la evaluacin del FMI).

Ese es el contexto en que en los prximos aos con lo irreal que pueda sonar la palabra aos cuando segundo a segundo la marea se agita y terriblemente golpea al viejo continente, amenazando con hundirlo-, en ese contexto se jugarn los minutos decisivos en materia de polticas pblicas. En el momento presente, los rines de debate son las polticas fiscal y monetaria; sin embargo, comienza a perfilarse la relevancia que podr tener la poltica comercial sobre todo de cara a la crisis de hegemona de los Estados Unidos. En este sentido, es que debe pensarse el Acuerdo de Asociacin (ADA) que la Unin Europea tiene primariamente firmado con Centroamrica.

El ADA haba venido negocindose desde los tiempos de la administracin Saca, con el pretexto de que este acuerdo pona en la agenda de un socio estratgico, defensor de los derechos humanos y alejado de la visin mercantilista de los Estados Unidos, las necesidades e intereses de las naciones centroamericanas. Adems, claro est, de generar beneficios en materia comercial como la apertura de nuevos mercados y nuevos canales de recursos.

La negociacin del ADA se trmino a mediados de 2010, y se firm en mayo de 2011 un texto de acuerdos bsicos que ser ratificado por los Estados firmantes a finales de junio del presente ao. Despus de ello, los rganos legislativos de cada pas debern ratificar el acuerdo y establecer el inicio de su entrada en vigencia.

El ADA no es ms que otro Tratado de Libre Comercio (TLC); es decir, no es ms que un mecanismo para liberalizar los mercados de bienes y servicios as como los flujos de inversin directa o de cartera. En los discursos oficiales el ADA se ha vendido como un acuerdo de notorias diferencias con los tradicionales TLCs. Las diferencias sustantivas radican en que el ADA contempla, adems del eje de comercio e inversin, los componentes de dilogo poltico y cooperacin para el desarrollo. Sin embargo, los informes de las rondas de negociacin hablan mejor que los polticos de turno: el informe de la ltima ronda de negociacin, fechado en mayo de 2010, muestra menos de una pgina dedicada a los acuerdos en materia de dilogo poltico y cooperacin, mientras que el 90% del documento se dedica a la parte comercial.

Por ejemplo, en el caso del componente de dilogo poltico se sostiene que el Acuerdo [] prev una coordinacin extensiva de posiciones con vistas a desarrollar y defender valores e iniciativas comunes ante los foros internacionales, incluyendo el mbito de la poltica exterior y de seguridad1. Es decir que se asumen agendas y posiciones comunes, a pesar de que estructural y polticamente son regiones distintas (por ejemplo, la diferencia que se deriva del distinto momento en que cada una se encuentra con respecto al proceso de integracin econmica) y a pesar de que el papel que cada regin juega a nivel mundial son claramente diferentes y, en ciertos casos, hasta contradictorios. As, el componente de dilogo poltico se perfila inequvocamente sesgado a los intereses geopolticos de la Unin Europea y a sus estrategias de alianzas que vayan legitimando su poltica hegemnica.

En el componente de cooperacin, el ADA establece una amplia cobertura que permitir una intensa cooperacin en mltiples reas2. Lo que prcticamente no significa nada pues cabe cualquier cosa. Son estas premisas demasiado ambiguas las que resean la poca importancia que en las rondas de negociacin tuvieron las necesidades concretas de las naciones centroamericanas.

Por el contrario, el componente comercial resulta ser el ms desarrollado en las negociaciones, conteniendo de manera bastante precisa los acuerdos en materia de acceso a mercados, reglas de origen, aduanas y facilitacin del comercio, defensa comercial, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstculos tcnicos al comercio, comercio y competencia, contratacin pblica, propiedad intelectual, servicios e inversin, solucin de controversias, integracin econmica regional, y todos los mecanismos especficos que estas reas requieren. De este modo, el desequilibrio entre cada uno de los componentes es notable, donde el sesgo comercial evidencia el carcter mercantilista del ADA.

En el contexto de la crisis europea, el ADA servira como mecanismo para repotenciar la acumulacin capitalista en las economas europeas. Con la apertura de los mercados se ampla la rbita de circulacin de las mercancas producidas en Europa, potenciando la realizacin del plusvalor y reduciendo, por tanto, los riesgos de una crisis de realizacin. No obstante, en el fondo de la disparidad entre oferta y demanda se encuentra la crisis de valorizacin a la que inercialmente tiende el modo de produccin capitalista, esto est signado por la tendencia del capitalismo a ser expulsor neto de fuerza de trabajo sustituyndola por medios de produccin altamente tecnificados; como la composicin orgnica aumenta, se reduce la tasa de ganancia, es decir la rentabilidad de las inversiones.

Adems, los mercados de bienes y servicios en Centroamrica no representan ni la mitad del mercado de los pases ms pobres de la UE. No es que a la UE le interese migrar y realizar la plusvala que en sus mercados interiores no pueden; sino que, ms bien, el inters est centrado en la liberalizacin de las inversiones. Al liberar las inversiones directas y de cartera, los capitales europeos poseen entrada para controlar recursos medioambientales y espacios geopolticos relevantes, poseen entrada a economas con regulaciones laborales ms dbiles, con menos obligaciones fiscales, con ms oportunidad de avasallar los puestos del aparato estatal para disminuir sus costes de transaccin, entre otras cosas.

La liberalizacin de las inversiones mejora la rentabilidad de los grandes capitales. Podra argumentarse que el ADA es un acuerdo entre pases o, ms precisamente, entre Estados y no entre empresas; sin embargo, no es posible desligar el accionar de los Estados de las grandes corporaciones multinacionales. Y, en efecto, las empresas multinacionales, con capacidad de aprovechar los acuerdos comerciales seran los canales para refuncionalizar las transferencias de valor y el medio para potenciar ese canal sera el ADA.

De hecho, la semana pasada el gobierno espaol anunci un trato fiscal preferente para las empresas que repatriaran utilidades; ello muestra que el valor producido en la periferia sera inyectado en las economas europeas para fortalecer el proceso de acumulacin del capital y mantener algunas prerrogativas del Estado de Bienestar, que el proceso de ajuste est desbaratando en toda Europa. Aunque se ha sealado que Europa vive hoy algo a lo que Amrica Latina ha terminado por habituarse, el ajuste no tendr los mismos efectos devastadores en el plano social: la succin de valor que se podra operar en la direccin periferia-centro, va las utilidades de las multinacionales, servira de amortiguador de la gran crisis social que se avecina en los pases ms dbiles de la Unin Europea, como Espaa y Grecia.

As las cosas, para Centroamrica en particular, ser beneficiado con el ADA no significa sino correr con la mala suerte de ayudar a costear la crisis en que la burguesa europea tiene sumidos a millones de personas. Suscribir el ADA abre una fuente de explotacin y expropiacin de nuestros recursos que vendr a sumarse a la vlvula de escape abierta por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (CAFTA-DR).

Con el ADA no tenemos nada que ganar, slo ms cadenas.

Notas:

1 Comisiones de negociacin del ADA. Informe de resultados de las rondas de negociacin del ADA. Pg. 1. Disponible en: http://www.aacue.go.cr/informacion/rondas/CA-UE/Cierre/2010-05-18%20Principales%20Resultados.pdf.

2 Ibd. Pgs. 1 2.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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