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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2012

Ejrcitos Anti Restitucin, otro alias de la estructura paramilitar

Juan Alberto Snchez Marn
Rebelin

Nuevas amenazas contra lderes del proceso de restitucin de tierras. La estructura paramilitar acta en la nueva fase como una garante del despojo llevado a cabo durante aos, sostiene el congresista Ivn Cepeda Castro.


En Colombia, forzoso es reconocerlo, existe tino metonmico para nombrar las ms grandes maldades y aberraciones. Los recin inventados Ejrcitos Anti Restitucin son un ejemplo.

Anti restitucin de qu? De la tierra, a primera vista. La tierra es el mvil primero y ms notorio de la violencia larvada que padece el pas. Por su tenencia venimos de guerra en guerra desde los albores del siglo XIX, desde los tiempos de Centralistas y Federalistas, y de Supremos.

Por el control de la tierra se han masacrado pueblos y comunidades, y se han cubierto de sangre regiones enteras. Durante el perodo de la llamada Violencia, hacia la mitad del siglo anterior, las partes ms ricas de Colombia fueron rojas o azules segn un absurdo partidismo que esconda en realidad una despiadada recomposicin de la propiedad sobre la tierra.

Pero ni siquiera es necesario retroceder ese medio siglo. Unos pocos lustros atrs el narcotrfico y el paramilitarismo le dieron vuelta al mapa rural colombiano y elevaron brbaramente y en pocos aos la concentracin de la propiedad.

El minifundio, mdula durante dcadas de la significativa economa cafetera, prcticamente, desapareci. Los escasos supervivientes se hicieron ms pobres. Y as con lo dems: pequeas parcelas ganaderas, reducidas extensiones dedicadas a frutales u hortalizas, minsculos sobrevivientes de los cultivos de pan coger, cedieron a la pujanza empresarial de los grandes.

Una pujanza que se abri paso a machetazo limpio, balazos en la sien de los pequeos agricultores tercos y motosierras para coadyuvar en la reparticin de las partes a lo largo de los ros Cauca, Magdalena, Sucre, Catatumbo, Sin, Atrato, San Juan, con sus riachuelos y quebradas. Algunos de los mismos ros que distribuyeron la sangre de las setenta guerras civiles de todo el siglo XIX. Y tambin de los que la llevaron al mar durante buena parte del XX.

Es el pas, sus ros ms secos y contaminados, con sus invariables prcticas sanguinarias: Para causar dolor y escarmentar. Ms ac, para desaparecer y no dejar rastro. Algo aportaron las tcnicas del Cono Sur y la asimilada Doctrina de la Seguridad Nacional estadounidense en este aspecto.

No obstante, ni esa larga cruenta guerra casi ininterrumpida que es la historia de Colombia ha logrado el exterminio deseado; la pretendida dominancia gentica de prsperos y poderosos. Es cierto que la hegemona ha sido constante, pero nunca absoluta.

Cuando el adolorido da seas de que todo lo soportado no fue suficiente; si en el escarmentado pesa ms el eterno retorno a su lote perdido; si el sucio animal eliminado vuelve vuelto viudas, hijos, familias desamparadas Los usurpadores precisan soluciones!

Que estn a la mano en un pas con miles de sicarios desempleados, miles de paramilitares siempre en rebusque, miles de ex guerrilleros buscando postor, miles y miles de delincuentes que no saben ni quieren hacer otra cosa como no sea delinquir. Vas para salir adelante en las que el dinero fcil es el comn denominador.

Soluciones adecuadas a los tiempos, que cambian de nombre para que la historia se repita sin que lo parezca. Los Mochuelos godos se transformaron en los pjaros de la Violencia, que a su turno se vuelven los sicarios, stos los traquetos, todos autodefensas o Convivir, paramilitares o Bacrim. Y cualquier mezcla al gusto.

Los Ejrcitos Anti Restitucin son otro nombre del mismo mal. El eufemismo de moda. Para hacer lo de siempre: Amenazar, aterrorizar, escarmentar, desplazar, asesinar, violar, poseer. Sobre todo, como me lo expres el representante Ivn Cepeda en un reciente dilogo, porque son los garantes del despojo.

Analiza Ivn Cepeda tres fases del paramilitarismo en el pas: Una primera fue la poblacin y el control de regiones, el momento del despojo, realizado mediante toda clase de masacres y crmenes de lesa humanidad.

Vino despus un trabajo activo para captar las instituciones del estado local. Esa fue la segunda fase. Y afrontamos ahora una etapa en la que la estructura paramilitar sirve de guarda y garante de ese despojo, dice Cepeda.

Lo cierto es que hasta ahora no se le ha restituido nada a nadie. Promete el gobierno colombiano reintegrar al menos cuatro millones de hectreas a igual nmero de vctimas. Algo que ponen en duda el senador Jorge Robledo y los representantes Ivn Cepeda y Wilson Arias, como fue expuesto en el debate de control efectuado en el Senado al ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, sobre la poltica de tierras. (1)

En otra palabras: Ni siquiera se ve hoy en da clara la idea de restituir cosa alguna, ni se ha movido mucho para crear las condiciones que supone una compleja poltica de esa clase.

Y si los gestores de la idea, los ponentes, los fervientes promotores, los maosos ejecutores andan con la Ley vuelta metas, trmites de procesos, gestiones administrativas, casos en diagnstico a cuento de qu el estorbo y la oposicin de polticos, terratenientes, ganaderos, industriales, multinacionales, hasta de clrigos?

Anti restitucin de qu, cuando hasta el momento lo que se aprecia es una representacin dirigida al contentillo en cifras y al impacto meditico que generan unas cuantas esperanzas, as sean rotas despus y remendadas a bala?

Anti restitucin, claro, de la tierra. Quin lo duda. Pero ms all de la tierra que se pisa, anti restitucin del respeto y la memoria. La tierra puede ser el smbolo, pero la dignidad es el hecho cierto, ms real y tangible que cualquier extensin de terreno sin un peso para cultivarlo y con todos los vientos en contra.

Aclara Ivn Cepeda: La poltica de restitucin del presidente Santos es tmida, carece de un alcance serio. Pero a ese proceso hay que agregar que existen comunidades organizadas, indgenas, campesinas, con largas luchas de resistencia, que han impedido incluso el despojo.

Una idea que permite comprender mejor por qu tan frrea oposicin a la propuesta por parte de los bandoleros. Tambin hay miedo en el asesino armado hasta los dientes frente a la vctima frgil; lo han elucubrado la psicologa y los estudios del comportamiento criminal. En este caso, adems, una expoliacin preventiva, que dara pbulo a los cientficos sociales.

El mapa del control territorial colombiano por parte de los principales actores armados enfrentados nunca ha sido esttico. Las fronteras van y vienen segn la fuerza y direccin de las corrientes que los nutren: El narcotrfico, las extorsiones, el impuesto voluntario, el auspicio empresarial, la colaboracin transnacional, las entradas de lavaderos y testaferratos. Y de acuerdo con el impulso, condescendencia o falta de actuacin que algunas guarniciones militares dispongan.

Como no lo fueron las mal llamadas bandas criminales, tampoco ahora este autodenominado ejrcito lo conforman pistoleros sueltos y sin rumbo. Por el contrario, se trata de armazones constituidos y contratados por familias poderosas y prestantes de las distintas regiones del pas adonde el gobierno apunta con su Ley.

Ni siquiera son bandas o grupos. Son ejrcitos que tienen jerarqua de mando y control, seala el congresista. Los ejrcitos anti restitucin son fuertes en departamentos como Cesar, Sucre, Magdalena, Guajira y Nario, pero su presencia y expansin est en todo el pas.

Son organizaciones que no difieren de las desmovilizadas durante el gobierno del ex presidente lvaro Uribe Vlez porque es la misma estructura, un producto directo de la farsa que fue Ley de Justicia y Paz. Su continuidad: paramilitares con aos de trayectoria, como lo han denunciado el propio Cepeda y varias ONGs, como la Corporacin Arco Iris; el Movimiento Nacional de Vctimas de Crmenes de Estado, MOVICE; la Asociacin Colombiana Horizonte de Poblacin Desplazada, ASOCOL; la Coordinadora Nacional Campesina, CNC, y Fundepaz. (2)

Abriendo el ao, la estructura paramilitar y narcotraficante conocida como los Urabeos mostr los dientes y paraliz seis departamentos en unas horas. Un paro armado que en realidad era un luto forzado por la muerte de Juan de Dios suga David, alias Giovanni, ex miembro de la desmovilizada guerrilla del EPL, heredero de Don Mario y uno de los cabecillas ms temibles, abatido das antes en el Choc por la Polica Nacional. Demostraron tanto poder que el ao 2012 en aquella vasta regin de Colombia no empez sino hasta despus del paro, el 5 o 6 de enero.

As, pues, sin un metro devuelto, las amenazas que empiezan a llover al norte y al sur niegan la restitucin siquiera de un milmetro. Urabeos, guilas Negras, Machos, Erpacs, Mondongueros, Rastrojos

El primero de junio, Juan David Daz, lder en Sucre del MOVICE, hijo de Eudaldo Daz, el alcalde de El Roble asesinado por orden del entonces gobernador paramilitar Salvador Arana, recibi una amenaza de muerte firmada por el siniestro Ejrcito Anti Restitucin. En la misma zona, no hace mucho, fue asesinado el tambin lder del MOVICE Rogelio Martnez.

Meses atrs fue amenazado el lder del proceso de restitucin Freddy Antonio Rodrguez Corrales, quien representa a 95 familias que solicitan la apropiacin de una parcela en la hacienda Bella Cruz, en el Cesar, de dondefueron desplazadas, en 1996, ms de 300 familias por los paramilitares de Juan Francisco Prada Mrquez, alias Juancho Prada.

El listado de amenazadas con nombres propios es extenso. En las tierras requeridas, mientras el gobierno estampa los sellos, los campesinos an no cultivan alimentos, pero los victimarios no han dejado de sembrar el terror. Y de cosecharlo.

Colombia es un pas donde las vidas ni siquiera pertenecen al rey, como en la Francia de Luis XIV, antes de Montesquieu, sino a ilustres seores feudales del Caribe, los Llanos, Antioquia, el Pacfico, el Eje Cafetero, el Valle del Cauca. Las prcticas de los siglos IX y X se le cruzaron a las del XVIII y los seores terratenientes quedan rigindose por los derechos consuetudinarios que su imaginacin perversa a bien tenga. Y en los rebatos entre unos y otros huyen despavoridos o caen muertos muchsimos compatriotas. Nadie protege. El propio seor feudal es quien persigue y ultima.


(*) Juan Alberto Snchez Marn es periodista y director de cine y televisin colombiano.

http://juanalbertosm.com


NOTAS:

(1) Verdad Abierta: Las dos caras de la restitucin de tierras. 30 de mayo de 2012. http://bit.ly/Kt2HmK

(2) El Espectador: Denuncian nuevo ejrcito 'anti-restitucin' de tierras. 22 de febrero de 2012. http://bit.ly/wuHYZy



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 


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