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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2012

Las nuevas estrategias blicas

Alberto Piris
Repblica.com


La incesante evolucin de la tecnologa del armamento ha ido introduciendo a lo largo de la Historia modificaciones en el modo de hacer la guerra. Es fcil entender que esto ha tenido repercusiones en muchos aspectos sociales, como es la variable naturaleza de los conflictos armados, la estratificacin social producida por el hecho blico (los privilegios de los guerreros, caudillos, reyes y dems hombres de armas), la justificacin religiosa del asesinato (convertido en muerte legalizada y elogiable), y en numerosos otros asuntos que pueden pasar desapercibidos si no se reflexiona sobre ellos. Tal es, por ejemplo, el hecho de que la estructura poltica de los Estados se fue configurando como consecuencia de las guerras que stos libraban: recabar fondos para sostenerlas y articular alianzas para ganarlas fueron los quehaceres que haran nacer a los ministerios o secretaras de Hacienda y de Asuntos Exteriores en todos los Estados, incluido el Vaticano.

No se va a hacer aqu una completa descripcin de cmo las innovaciones tecnolgicas han influido en la guerra: la aparicin de la plvora multiplic el efecto letal de las armas blancas o arrojadizas; las ametralladoras de la 1 Guerra Mundial, los submarinos, aviones y carros de combate de la 2 G.M. cambiaron tanto el modo de combatir como luego haran los helicpteros en Corea o Vietnam; en los ltimos decenios, la informtica del campo de batalla ha supuesto una revolucin en lo relativo a los sistemas de mando, enlace, informacin y comunicaciones, esenciales para materializar cualquier estrategia. No aludo a las armas nucleares, nunca utilizadas en combate (su empleo en Hiroshima y Nagasaki no fue accin de guerra sino de brutal exterminio de poblacin civil), aunque la posibilidad de su uso haya generado innumerables teoras estratgicas, a cual ms irracional, algunas todava vigentes.

Como curiosidad cabe recordar que la invencin del estribo (hacia el siglo IV a.d.C.) hizo del caballo un instrumento de guerra. Frente a la potencia de choque de la caballera pesada, poco podan hacer las mesnadas de campesinos a pie; en su poca, fue tan resolutiva para el combate como los tanques del siglo XX. Solo los nobles enriquecidos podan poseer caballos y armaduras, por lo que la palabra caballero se convirti en un ttulo militar de nobleza, como el orden ecuestre de la antigua Roma que hoy permite llamar a Berlusconi il cavaliere. El estribo, por ltimo, hizo posible entre nosotros la tan usual expresin: qu desea el caballero?.

En este orden de ideas, nuevas evoluciones tecnolgicas parecen apuntar a otros modos de hacer la guerra, concebidos en EE.UU. pero que seguramente se extendern por todo el mundo. Se est configurando una estrategia basada en la combinacin de un nuevo instrumento blico -el avin radiodirigido- y una nueva forma de combatir en tierra -la de las fuerzas de operaciones especiales (FOE)-. Se la ha dado en llamar la estrategia de Obama, porque es bajo su presidencia cuando est cobrando creciente importancia en la poltica exterior de EE.UU.

En otra colaboracin en este medio (13-01-2012) he aludido ya a los drones (nombre en ingls de los aviones no tripulados), que actan desde Somalia a Filipinas, con una multiplicada actividad de la que poco se sabe, ya que por motivos de seguridad el Pentgono y la CIA (principales operadores de estos aparatos para ver y matar desde lejos) se resisten a difundir datos concretos. Solo la documentacin pblica sobre nuevos contratos de adquisicin permite prever que desde 2012 hasta 2016 el promedio diario de salidas (vuelos de misin) de estas aeronaves se multiplicar por ms de 12. Esto significa que ms pases se vern afectados por sus vuelos (habr ms vctimas colaterales), se crearn nuevas bases de lanzamiento, se producirn ms accidentes y ms conflictos internacionales. Es improbable que logren victorias resonantes ni que resuelvan conflictos. Pero extendern la presencia militar de EE.UU. y suscitarn nuevas oleadas de hostilidad.

El segundo elemento de esta nueva estrategia son las fuerzas de operaciones especiales de EE.UU.: boinas verdes, rangers, los SEAL de la Marina, etc. Como los que desde el cielo cayeron sobre el refugio pakistan de Osama Ben Laden, y al hacerlo crearon un conflicto con el Gobierno de Islamabad que sigue sin resolverse. Para el presidente Obama el uso de las FOE tiene la ventaja de que no necesita la aprobacin de los rganos parlamentarios: son su ejrcito privado. Si una operacin fracasa, nadie lo sabe; si tiene xito -como el asesinato de Ben Laden- se difunde a los cuatro vientos.

A pesar de la resonancia que en los medios de comunicacin est teniendo la nueva estrategia militar de EE.UU., no conviene dejarse deslumbrar. Solo hay que ver en ella una forma complementaria de hacer la guerra, preferentemente la llamada guerra asimtrica contra terroristas u organizaciones hostiles no estatales. Si alguna vez las divisiones acorazadas de Corea del Norte cruzaran la lnea de demarcacin -cosa posible, aunque hoy poco probable-, la estrategia que habra que utilizar volvera a ser la tradicional, ms parecida a la de la 2 G.M. que al combate disperso que hoy se observa en Afganistn. En fin, esto confirma una vez ms que la guerra es un camalen, como grficamente escribi Clausewitz y razonadamente desarroll Raymond Aron.

Fuente: http://www.republica.com/2012/06/07/las-nuevas-estrategias-belicas_504119/



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