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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2012

El nuevo fundraising de las ONG y el ejercicio de la anticooperacin

Ricardo Gayol R.
Rebelin


Inditex, El Corte Ingls, Banco Santander (BSCH), Endesa, Springfield, Womens Secret, Telefnica, Vodafone, Cortefiel, ADIF, Grupo Prisa (El Pas, Cadena Ser, Expansin, etc.), COPE (emisora de la Conferencia Episcopal) Son algunas de las empresas y medios que colaboran con la campaa SOMOS, con la que se homenajea a los socios desde algunas grandes ONG (Accin contra el Hambre, Ayuda en Accin, Cruz Roja, Manos Unidas, Movimiento por la Paz, Mdicos del Mundo, Plan, Intermn, Ongawa, Save the Children, Solidaridad Internacional, etc.). Todas ellas muy respetables, y seguramente las nicas que sobrevivirn a la criba brutal que se est produciendo en todo el movimiento social y asociativo de la cooperacin y la solidaridad internacional en Espaa.

 

Se trata de una operacin muy hbil de la Asociacin Espaola de Fundraising, que al grito de Unidos para cambiar el mundo, se celebra vistiendo una prenda al revs, el da de hoy.

 

Se observa que actualmente la cooperacin ya no tiene como referente aquella reivindicacin histrica de justicia y solidaridad que llev a cientos de miles de ciudadanos/as a las calles durante las movilizaciones por el 07% del PIB, y que marcaron el inicio del despegue de la cooperacin espaola, especialmente la cooperacin descentralizada, basada en un sistema de participacin social muy positivo. La cooperacin actual tiene un mayor enfoque de asistencialismo y caridad, y especialmente, de inters econmico de las grandes empresas espaolas, que encabezan la expansin internacional en su cruzada neocolonialista. La llamada "marca Espaa", distintivo al que tambin pertenece, por lo que parece, la cooperacin espaola, ya sea de origen pblico o privado.

 

Al final resulta ser un cambiar el mundo para que nada cambie. Frente a eso, me quedo con lo que dice Jean Ziegler: no se trata de dar ms, sino de robar menos.

 

Con estas empresas de la mano, defendiendo e imponiendo por el mundo nuestro sistema capitalista y neoliberal, jams se conseguir un solo avance, como no sea slo para curar las heridas que deja el sistema especialmente entre las poblaciones ms vulnerables, sin entrar en la raz del problema, y sin evitar que esas heridas se vuelvan a abrir una y otra vez. El sistema no necesita organizaciones crticas que le plante cara y lo denuncie; necesita organizaciones que vayan poniendo tiritas, o salvitas (o curitas, como se diga), en las heridas que va dejando por el mundo a su paso; algunas de ellas heridas mortales, que no tienen solucin.

 

De nada sirve la aportacin econmica, si al mismo tiempo no hay una responsabilidad y una exigencia poltica de verdadero cambio, de transformacin real de las bases de la injusticia social, de las desiguales relaciones comerciales y econmicas entre los pases ms poderosos y los ms desfavorecidos. No se puede pretender luchar contra la pobreza y al mismo tiempo aupar, defender o ir de la mano del mismo sistema que genera esa pobreza. Vamos, yo jams he visto que para luchar contra la pobreza y contra la desigualdad en las relaciones Norte-Sur, haya que ir de la mano de lo ms representativo de las empresas multinacionales.

 

Una lstima ver una parte importante de la cooperacin espaola ms preocupada por el fundraising que por el verdadero cambio poltico, social y econmico que exige el momento, frente a la crisis econmica, pero sobre todo, medioambiental y alimentaria. Una lstima.

 

Al margen quedan otras organizaciones de base y comits de solidaridad, entrampadas ahora con la crisis, pero que son organizaciones crticas, de espritu transformador, que padecen ms que nadie la crisis. Estas otras organizaciones tampoco van a desparecer aunque indudablemente su capacidad de movilizacin de recursos se limitar significativamente; pero a pesar de ello, mantienen su esencia, su espritu de solidaridad, y su activismo social, lo que les hace invencibles, al contrario, hechas para vencer.

 

Paz Ahora, Paz con Dignidad, Paz y Solidaridad, Iepala, Sodepaz, Soldepaz Pachakuti, Entrepueblos, Acsur Las Segovias, Mundubat, OSPAAAL, y algunas otras (por no mencionarlas a todas), as como decenas, centenares de pequeas asociaciones y comits de solidaridad y cooperacin o amistad entre los pueblos, constituyen el verdadero tejido social de la poblacin ms crtica y consciente polticamente, que son un germen real del cambio necesario. Y que ahora estn sufriendo la peor parte de la crisis, entre otras cosas, porque han preferido ser crticas con el sistema y denunciarlo. Como denuncian habitualmente los abusos y las violaciones de los derechos humanos, sociales y de los pueblos, de la mayora de estas empresas que aparecen ahora colaborando con esta campaa.

 

A eso no debemos renunciar jams. Pero s podemos y debemos renunciar al fundraising a costa de lo que sea, no slo por respetar los principios propios, sino porque en la prctica supone un verdadero ejercicio de ANTICOOPERACIN: lo que das por un lado en forma de ayudas puntuales y asistenciales, lo quitas por otro, en forma de defensa o complacencia con la explotacin de recursos naturales, recursos humanos, mano de obra infantil, alimentos, tierras de cultivo



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