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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2012

El Salvador
Reflexiones sobre una posible candidatura femenina a la Presidencia en 2014

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Durante la reciente presentacin del nuevo Consejo Directivo de la recin recuperada empresa Yacimientos Petrolferos Fiscales de Argentina (YPF), la Presidente Cristina Fernndez enfrent lo que se conoce como un momento polticamente incmodo. De sbito se percat que entre los 17 miembros de este consejo que estaba por juramentar no haba ninguna mujer. Cmo toda una experimentada poltica, lejos de reconocer este error y/o comprometerse a rectificarse, tuvo la ocurrencia de justificar esta situacin alegando que la industria petrolera es una cuestin de hombres.

Sus palabras fueron las siguientes: "En el directorio [de YPF] no hemos colocado a ninguna mujer, ahora que me doy cuenta.. , con todo respeto para todo el mundo , el petrleo es ms de hombres .. a decir verdad. Hay que conocer un campo petrolero, estar en un campo petrolero, con esas temperaturas, hoy haba temperaturas de 15 grados bajo cero. Es una tarea muy fuerte, difcil, por eso son tan duros... en general son duros todos en tareas extractivas, como los mineros, por el fro, por el viento". Por supuesto, a la presidenta argentina se le pas un pequeo detalle: los miembros del Consejo Directivo de YPF no tienen que trabajar en los campos petroleros sino en oficinas cmodas y convenientemente climatizadas.

Un lapsus de la Presidenta argentina? Para quienes conocen el estilo de gobernar de este icono de la izquierda latinoamericana, estas declaraciones lejos de sorprender, tan solo reafirman la lnea no feminista de su agenda de gobierno. Para comenzar, en su Gabinete de 22 puestos, apenas hay cuatro mujeres (una de las cuales es su cuada Alicia Kirchner) y adems gobierna actualmente con el apoyo de la Conferencia Episcopal de Argentina, gracias a sus declaraciones pblicas y contundentes en contra de todas las formas de interrupcin legal del embarazo.

Mujeres presidentas de gobiernos de derecha no actan de forma muy diferente a como lo hace Cristina Fernndez en cuanto al avance de la igualdad de gnero. Tomemos el caso de Laura Chinchilla, Presidenta de Costa Rica. En su gabinete de 23 miembros, solo 6 son mujeres, y entre sus principales planes para el fortalecimiento de las polticas pblicas de Costa Rica se encuentra la negociacin de un concordato con el Vaticano, para hacer ms directa y fluida la relacin entre la iglesia y el Estado en asuntos de polticas pblicas, incluyendo las polticas de salud sexual y reproductiva de las mujeres costarricenses.

Por su parte, Angela Merkel, la primera mujer Canciller de Alemania, es una declarada anti-feminista. Cuando fue Ministra de la Mujer se pronunci contra la libre regulacin del aborto y contra el establecimiento de cuotas femeninas para ocupar cargos directivos. Como Canciller no ha impulsado ni ha apoyado directamente ni una tan sola medida a favor de la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, y ha optado por polticas ms conservadoras de apoyo a la mujer y a la maternidad/paternidad el aumento del subsidio econmico para madres/padres que se dediquen al cuidado exclusivo de sus hijos/as en casa hasta los tres aos de edad, en detrimento de los recursos destinados a las guarderas pblicas, lo cual inevitablemente incidir en una menor participacin econmica de las mujeres.

Significan estos ejemplos que las mujeres no pueden hacer la diferencia en la presidencia de un pas? Por supuesto que no, las mujeres pueden hacer una diferencia en el poder poltico y existen muchos casos que lo evidencian.

Michelle Bachelet gobern con el primer gabinete paritario de Amrica Latina (10 hombres y 10 mujeres) y entre sus principales logros se encuentra haber impulsado una poltica estatal para la igualdad de gnero, que hizo que Chile avanzara en el ndice Global de Igualdad de Gnero de la posicin 78 en 2006 a la posicin 48 en 2010, es decir, 30 puestos en solo cuatro aos.

Dilma Rousseff lo est tratando de hacer en Brasil. Aunque debe reconocerse que su gobierno est muy lejos de ser un gobierno paritario (solo hay 9 mujeres entre sus 37 ministros), ella ha declarado que el siglo XXI ser el siglo de las mujeres en Brasil, y para comenzar a construirlo, ha nombrado como nueva Ministra de la Mujer a Eleonora Menicucci, una feminista de firmes convicciones, que no tiene problemas en declararse pblicamente bisexual y de reconocer que tuvo que practicarse un aborto en dos ocasiones. La nueva ministra (que cuenta con el apoyo incondicional de la Presidenta) ha afirmado que el aborto es un problema de salud pblica, que luchar porque en Brasil no se retroceda en materia de legislacin sobre interrupcin de embarazos (los grupos fundamentalistas quieres penalizar todas las formas de aborto, incluyendo el aborto teraputico) y porque las polticas de la mujer lleguen a todas las mujeres brasileas, no solo a las mujeres madres y heterosexuales.

Qu se puede concluir de lo anterior? Al menos tres cosas.

En primer lugar, una mujer en la presidencia o en cualquier instancia de poder no es necesariamente sinnimo de avances para las mujeres. Una mujer con poder puede poner ese poder en funcin del avance de otras mujeres o puede no hacerlo. Por ejemplo, es conocida la ancdota que protagoniz la Doctora Mara Isabel Rodrguez como parte de la comisin creada en marzo de 2009 por el entonces Presidente Electo Mauricio Funes para conformar su primer Gabinete del Cambio, y quin al ser cuestionada por la prensa del porque haban tan pocas mujeres en el mismo se limit a decir que: no haba suficiente oferta de perfiles femeninos calificado para ocupar puestos en el gabinete. Dando a entender que en cambio, todos los hombres que entraron a formar parte de ese gabinete eran hombres con los perfiles profesionales, acadmicos y personales idneos para los puestos, lo cual la realidad se ha encargado de desmentir.

Pero tambin una mujer en el poder, puede usar ese poder para promover retrocesos en la legislacin y/o en las polticas para la igualdad de gnero, e incluso puede usar ese poder para ejercer violencia contra otras mujeres, sean o no sus adversarias polticas. Cuntas mujeres diputadas de la actual Asamblea Legislativa de El Salvador apoyan (o se oponen) a la ratificacin del Protocolo Facultativo de la CEDAW o apoyan sin reservas a cualquier mujer que sea vctimas de acoso sexual, laboral y/o poltico en el seno de sus partidos o del parlamento?

En segundo lugar, la sociedad salvadorea necesita con urgencia a una mujer en la Presidencia de la Repblica y un gabinete de gobierno paritario. Esto es importante para comenzar a desmontar en el imaginario colectivo salvadoreo la percepcin acerca de que el poder es cosa de hombres y/o la creencia generalizada que las mujeres tienen menos capacidad para la poltica que los hombres. Estos mitos solo podrn derribarse cuando ms mujeres se desempeen en cargos polticos del ms alto nivel y le demuestren a la sociedad, en especial a las nias y a las adolescentes, que el rol de las mujeres en la sociedad va ms all de ser princesas, reinas del hogar o heronas de telenovela.

Y esto nos lleva a la tercera cuestin: es necesario que la mujer en la Presidencia (y las mujeres que la acompaen en un Gabinete de Gobierno paritario) tenga conciencia feminista. Tener conciencia feminista significa sobre todo, tener conciencia de ser parte de la mitad de la humanidad que histricamente ha sufrido discriminacin y violencia machista, tanto en el espacio privado como en el espacio pblico. Esta conciencia implica, tener claridad de las causas estructurales e institucionales de la desigualdad y de la violencia de gnero, que determinan que sta discriminacin y la conciencia de que esta violencia y esta discriminacin no desaparecern por la simple voluntad o deseo de las mujeres afectadas de dejar de ser vctimas, sino que tienen que superarse usando el poder del Estado y de las polticas activas a favor de la igualdad

Sin embargo, tener una conciencia feminista no basta, es necesario actuar de forma coherente y consistente en base a esa conciencia, para evitar caer en contradicciones entre lo que se piensa sobre la igualdad de gnero y lo que se hace en materia de polticas pblicas. Una mujer como Ana Vilma de Escobar tendra esa coherencia? Qu hara sobre el tema de los derechos humanos y laborales de las trabajadoras de las maquilas o de los clusters textiles? Los defendera a toda costa (como lo hizo Victoria Marina de Avils cuando era Ministra de Trabajo) u optara por aprovechar su poder para imponer una mayor flexibilizacin y precariedad laboral de las mujeres para atraer ms inversin extranjera directa en ese sector?. Y qu se puede decir de las dirigentes feministas que se mencionan como opciones para una candidatura feminista a la Presidencia y que han sido cmplices por accin o por omisin de graves atropellos contra los derechos humanos y laborales de muchas mujeres salvadoreas, que han sido despedidas o acosadas laboralmente por funcionarias y funcionarios de su partido poltico y/o de la organizacin social en la que militan, simplemente por no ser de su confianza.

Para concluir estas reflexiones, me permito retomar las palabras de la Doctora Brbara Stiegler (Fundacin Friedrich Ebert, 2009) en su disertacin sobre Gnero en el Poder: El gnero en el poder no es neutral en trminos de impacto, aunque el impacto poltico no puede inferirse directamente del sexo al que pertenezcan las mujeres o los hombres en el poder. Una poltica de gnero progresista no es un programa gentico, ms bien requiere el cumplimiento de algunas condiciones para que sta sea puesta en prctica. No obstante, siempre existe un efecto simblico de una mujer en el poder, ya que los estereotipos de gnero siguen teniendo un amplio alcance. Esperemos que la simbologa y la prctica de la igualdad de gnero puedan conjugarse en una prxima candidatura presidencial femenina en El Salvador en el ao 2014.

Julia Evelyn Martnez es economista feminista, profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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