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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2012

Imperialismo y violencia en Colombia

James Petras
Rebelin

Texto escrito a pedido de la conferencia nacional sobre "Multinacionales, Violencia, Libertad Sindical y Democracia en Colombia", organizado por el sindicato internacional SINALTRAINAL en su 30.0 aniversario, 26 de julio, 2012, Universidad Autnoma de Colombia, Bogot.Traducido por Silvia Arana para Rebelin


Introduccin

La intervencin militar de EE.UU. en Colombia constituye la guerra de contra-insurgencia ms larga en la historia mundial reciente. Comenz cuando el Presidente John F. Kennedy cre en 1962 los "Boinas Verdes", y se intensific en el nuevo siglo con el programa militar de siete mil millones de dlares del Presidente Clinton (Plan Colombia) iniciado en el 2001 y que hoy contina con Obama con el establecimiento de siete nuevas bases militares. La guerra que EE.UU. libra en Colombia ya lleva 50 aos. Diez presidentes estadounidenses, 5 demcratas y 5 republicanos, liberales y conservadores, se han alternado para llevar adelante una de las ms brutales guerras de contra-insurgencia jams registradas en Amrica Latina. En trminos de matanza de civiles, de sindicalistas y de activistas de derechos humanos, de desplazamiento de campesinos, la oligarqua apoyada por EE.UU. tiene la dudosa distincin de figurar en los primeros puestos de la lista de gobernantes tiranos.

Para entender la sangrienta historia de la intervencin imperial de EE.UU. en Colombia es necesario examinar varios aspectos clave de la relacin en un contexto histrico comparativo que resalte las especificidades de la clase dominante de Colombia y la importancia geo-poltica estratgica del pas para la hegemona de EE.UU. en el hemisferio.

Colombia: Una clase dominante tras la hegemona

La violencia es endmica en una sociedad regida por una clase gobernante 'cerrada' a travs de partidos oligrquicos del siglo XIX (y sus facciones rivales) durante la mayor parte del siglo XX y XXI. Colombia difiere de la mayor parte de pases latinoamericanos, en los que a principios del siglo XX, se expandi la representacin de diversos partidos de clase media. En el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial y especialmente durante la Depresin del 30, Amrica Latina presenci el surgimiento de partidos socialistas, comunistas y nacional populistas al igual que de regmenes tipo Frente Popular. Sin embargo, Colombia permaneci congelada en el tiempo en un sistema poltico cerrado dominado por dos partidos oligrquicos, compitiendo con balas y votos.

En el periodo inmediato posterior a la II Guerra Mundial emergi la figura nacionalista y populista de Jorge Elicer Gaitn, este fue asesinado y el pas entr en una etapa de bao de sangre que cubri a toda la sociedad llamada la "Violencia". Facciones de las oligarquas conservadora y liberal financiaron bandas armadas para asesinarse los unos a los otros, dando como resultado ms de trescientos mil muertos. Las oligarquas terminaron la guerra interna firmando un acuerdo de alternancia en el gobierno, el llamado "Frente Nacional" que consolid ms an el control del poder impidiendo que cualquier nuevo movimiento poltico alcanzara cualquier tipo de representacin significativa.

Incluso cuando emergi una seudo alternativa, bajo el mando del populista de derecha, Rojas Pinilla, las masas urbanas y los pobres del campo fueron sometidos por los ejrcitos privados de los terratenientes, mientras que el movimiento obrero urbano fue brutalmente reprimido por los militares y la polica. Los disidentes demcratas integraban en general una faccin del Partido Liberal; mientras que los activistas obreros se congregaban en torno de los sindicatos militantes y del clandestino o semi legal Partido Comunista o de pequeos partidos socialistas.

La Guerra Fra y la penetracin imperialista de EE.UU.

Con el inicio de la Guerra Fra, Washington hall en la alianza oligrquica bipartidista un cmplice muy bien dispuesto, especialmente despus de la eliminacin de Gaitn y de la salvaje represin de los militantes sindicalistas que trabajaban en los complejos agrcolas controlados por EE.UU. Comenzando con los acuerdos militares anticomunistas bilaterales y multilaterales de principios de los 50, la poltica colombiana qued congelada en un patrn de subordinacin y colaboracin con Washington, mientras EE.UU. expanda su poder imperial desde Amrica Central y el Caribe hacia el resto de Amrica Latina.

Las similitudes entre los sistemas polticos bipartidistas de Colombia y de EE.UU. y la exclusin de cualquier oposicin efectiva en ambos pases, facilit la continuidad y colaboracin. Como resultado, la oligarqua colombiana no enfrent los desafos que surgieron de tanto en tanto en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

La Revolucin Cubana y la alianza entre EE.UU. y Colombia

La Revolucin Cubana, especialmente la transicin hacia el socialismo y la multiplicacin de movimientos guerrilleros en Amrica Latina, marcaron un punto de inflexin en las relaciones entre EE.UU. y Colombia. Colombia se transform en un pas central para la estrategia contrarrevolucionaria de Washington. Fue como un "laboratorio" de EE.UU. en la lucha contra el auge revolucionario de los 60.

Colombia fue una suerte de trampoln desde el que Washington lanz una contra- ofensiva apuntalada en regmenes militares para establecer un imperio de pases dependientes-clientes, abiertos a los intereses econmicos de EE.UU. y obedientes a los dictados de la poltica exterior de Washington.

Imperialismo estadounidense y nacionalismo latinoamericano: Imposiciones y adaptaciones

El imperio estadounidense no surgi completamente formado a fines de la II Guerra Mundial. Tuvo que confrontar y vencer muchos obstculos y desafos internos y externos. Internamente, a fines de la II Guerra Mundial, despus de cinco aos de guerra, la mayora de los ciudadanos de EE.UU. exigan una desmovilizacin militar (1945-1947) lo que debilitaba la capacidad de intervencin contra los nuevos gobiernos progresistas en Guatemala, Chile, Argentina y otros pases. Sin embargo, con la Guerra Fra y la "guerra caliente" en Corea, EE.UU. se rearm y se lanz en pos de la hegemona mundial. Gobiernos progresistas y social democrticos y sus lderes fueron expulsados del poder y encarcelados en Venezuela, Guatemala y Chile. A lo largo de la dcada del 50, Washington apoy la primera (pero no la nica) "Era de Dictadores y Libre Mercado". En ella se incluyen Odra en Per, Prez Jimnez en Venezuela, Ospina y Gmez en Colombia, Trujillo en Repblica Dominicana, Duvalier en Hait, Somoza en Nicaragua, Armas en Guatemala, Batista en Cuba.

Entre 1948 y 1960 el imperio estadounidense dependi completamente de la fuerza bruta de los dictadores y de la complicidad de las oligarquas agro-minera locales para establecer su dominacin.

El Imperio, basado en dictaduras de derecha, no dur ms de una dcada. Comenzando con la victoria del Movimiento 26 de Julio en Cuba, una dcada (1960-1970) de insurrecciones revolucionarias a lo largo del continente desafiaron el poder imperial y a los colaboradores clientes del Imperio.

El imperialismo estadounidense, ante la extincin de sus clientes dictatoriales, se vio forzado a adaptarse a la nueva configuracin de fuerzas compuestas por partidos electorales reformistas de clase media , a una nueva generacin de radicales y a un movimiento revolucionario de intelectuales, campesinos y obreros inspirados por el ejemplo de Cuba.

En 1962 Washington lanz una nueva estrategia llamada "La Alianza para el Progreso" (AP) para dividir a los reformistas de los revolucionarios: la AP les prometa a los regmenes reformistas de clase media tanto ayuda econmica como asesores militares, armas y fuerzas especiales para destruir a los insurgentes revolucionarios. Es decir, la violencia imperial se hizo ms selectiva : estaba dirigida contra los movimientos revolucionarios independientes e involucraba una mayor participacin militar directa en los programas de contra-insurgencia de los regmenes elegidos por voto.

Colombia, la excepcin: Represin con reforma

En contraste con el resto de Amrica Latina, donde reformas agrarias, democrticas y nacionalistas se desarrollaron a la par de los programas de contra-insurgencia (Chile, Ecuador, Per, Brasil y Venezuela) en Colombia la oligarqua sigui en el poder, bloqueando el surgimiento de una alternativa reformista-democrtica y dependiendo completamente de una estrategia de militarizacin total y de polarizacin poltica entre revolucin y reaccin .

En Colombia, el Imperio estadounidense no tuvo que elegir entre un rgimen reformista de clase media y un movimiento revolucionario porque el sistema oligrquico bipartidista dominaba la arena electoral. EE.UU. no necesit combinar el "palo con la zanahoria" sino que concentr todos sus esfuerzos en fortalecer el poder militar de la oligarqua dominante.

La clase gobernante de Colombia descart cualquier tipo de "reforma agraria" a diferencia de Chile, Per y Ecuador por la razn obvia de que ellos eran la lite terrateniente. La oligarqua colombiana no tuvo ninguna presin del nacionalismo militar para nacionalizar las industrias estratgicas, como en Bolivia (estao y gas) y Per (petrleo y cobre) porque los militares estaban bajo el mando de EE.UU. y estrechamente vinculados a la emergente narco-burguesa.

Hacia fines de los 60, Colombia se convirti en la pieza clave (el "modelo") de la poltica de EE.UU. para Amrica Latina. La regin pas del reformismo al nacionalismo radical y al socialismo democrtico a principios de los 70, especialmente los pases andinos y el Caribe.

Colombia era la anomala en la regin andina gobernada por nacionalistas como Guillermo Rodrguez en Ecuador, Juan Velasco Alvarado en Per, J J Torres en Bolivia y socialistas democrticos como Salvador Allende en Chile. La clase gobernante colombiana funcionaba como el "contrapunto" de EE.UU. en el lanzamiento de su segunda y ms brutal ofensiva contrarrevolucionaria que comenz con el golpe de estado de 1964 en Brasil.

A continuacin EE.UU. invadi y ocup la Repblica Dominicana en 1965/66 y apoy el derrocamiento de Allende, Rodrguez, Torres, Velasco Alvarado en los pases andinos. Luego, EE.UU. apoyara golpes militares en Argentina (1976) y Uruguay (1972).

El Pentgono organiz escuadrones de la muerte mercenarios en El Salvador y Guatemala matando cerca de trescientos mil campesinos, obreros indgenas, maestros y otros ciudadanos. EE.UU. organiz desde Honduras un ejrcito mercenario (los "Contras") para destruir la revolucin Sandinista.

La clase gobernante de Colombia, con el apoyo de expertos en contra-insurgencia de EE.UU. e Israel, trat de seguir el liderazgo contrarrevolucionario de EE.UU. involucrndose en una "poltica de tierra quemada" para derrotar a la insurreccin popular. Pero los narco-presidentes Turbay, Betancur, Barco, Gaviria y Samper solo obtuvieron xitos parciales -destruyeron la Unin Patritica, una organizacin legal y popular, pero incrementaron el tamao, alcance y cantidad de miembros de la insurgencia armada.

La segunda ola de "Dictadores y Libre Mercado" (1970-1980) -incluyendo Pinochet (Chile), Videla (Argentina) y lvarez (Uruguay)- llegaron a tener presin popular y a enfrentar crisis irresolubles causadas por la deuda externa a principios de la dcada del 80. Una vez ms el imperialismo estadounidense enfrentaba un desafo y una disyuntiva: o continuar con los dictadores y la crisis financiera aguda o instrumentar una "transicin democrtica" que permita preservar el estado y una economa neoliberal.

La era dorada del imperialismo... Neoliberalismo y elecciones, 1990-2000 (excepto Colombia)

La dcada del 90 fue testigo del mayor saqueo de las economas latinoamericanas desde la poca de Pizarro y Corts. Los presidentes Menem en Argentina, Salinas y Zedillo en Mxico, Cardoso en Brasil, Snchez de Lozada en Bolivia y Fujimori en Per privatizaron y desnacionalizaron -en general va decretos presidenciales- ms de cinco mil empresas, minas, recursos energticos, bancos y redes de telecomunicacin pertenecientes al estado valuados en ms de mil billones de dlares. En la dcada de 1990, ms de 900 mil millones de dlares salieron de Amrica Latina en forma de ganancias, royalties y pagos de intereses a corporaciones multinacionales, bancos y especuladores. En Colombia, el narcotrfico se convirti en la principal fuente de ganancias mientras la oligarqua tradicional se una a la "narco-burguesa" en el lavado de miles de millones de dlares va cuentas " correspondence " en los principales bancos de EE.UU. en Miami, Wall Street y Los ngeles.

La transicin de dictaduras militares a sistemas neoliberales autoritarios elegidos por voto, en Colombia fue la transicin de un estado oligrquico a un narco-estado . Los escuadrones de la muerte paramilitares y los militares saquearon a millones de campesinos y enfrentaron a la insurgencia armada. No hubo ninguna "transicin democrtica", la oposicin democrtica fue asesinada! Entre 1984 y 1990 fueron asesinados ms de cinco mil miembros de la Unin Patritica.

Los imperialistas de EE.UU. consideraban al neoliberalismo latinoamericano de los 90 como el "modelo" de expansin a escala mundial. La frmula consista en combinar el saqueo con la privatizacin en Amrica Latina y la apropiacin militar en Colombia.

La crisis del modelo militarista-neoliberal del Imperio, 2000-2012

Las bases de la supremaca imperial de EE.UU. en Amrica Latina fueron construidas en su totalidad sobre cimientos frgiles : pillaje, saqueo y corrupcin condujeron a una profunda polarizacin de clases y una crisis econmica que culmin con las insurrecciones populares que derrocaron a los regmenes apoyados por EE.UU. en Argentina, Bolivia y Ecuador. En Brasil, Uruguay y Venezuela los presidentes neoliberales en el gobierno fueron derrotados por partidos de centro-izquierda y partidos nacional-populistas.

En Colombia, el rechazo masivo al gobierno neoliberal y narco-burgus se expres mediante la abstencin electoral masiva (por encima del 75%): el crecimiento exponencial de la influencia y la presencia de la insurreccin armada en ms de un tercio de las municipalidades y la retirada tctica del Presidente Pastrana, quien acept una zona desmilitarizada para la paz directa en negociaciones con las FARC-EP.

Colapsaron las bases del dominio imperial de EE.UU. construidas sobre el colaboracionismo de los regmenes neoliberales-clientes. Entre 2000 y 2005 los movimientos populares sociales derrotaron al golpe contrarrevolucionario y al paro patronal (lock-out) en Venezuela (2002-2003). Un Presidente Chvez victorioso aceler y radicaliz el proceso de cambio socio-econmico y profundiz la poltica exterior antiimperialista de Venezuela. Argentina, Brasil y Uruguay rechazaron los acuerdos de libre comercio de EE.UU.

Una vez ms Colombia iba en contra de la ola progresista de la regin. La narco-burguesa y la oligarqua optaron por la militarizacin total para bloquear el surgimiento de los movimientos populares democrticos presentes en el resto de Amrica Latina. La respuesta de Colombia-EE.UU. a la revolucin democrtica en la regin fue el "Plan Colombia" financiado por los gobiernos de EE.UU., Colombia y la Unin Europea.

Plan Colombia: La respuesta imperialista al movimiento democrtico de Amrica Latina

El Plan Colombia fue la respuesta de EE.UU. a la propagacin de la revolucin popular democrtica a travs de Amrica Latina. Representa el mayor programa de ayuda militar de EE.UU. en toda la regin y fue diseado para cumplir con varios objetivos estratgicos:

  1. Cercar a Colombia del "contagio" de la revolucin anti-neoliberal, que debilitaba el Acuerdo de Libre Comercio de las Amricas propuesto por EE.UU.
  1. Desarrollar la capacidad de Colombia para amenazar y presionar al gobierno antiimperialista de Venezuela y proporcionar a EE.UU. mltiples bases militares desde donde lanzar una intervencin directa contra Venezuela si ocurriera un golpe "interno".
  1. Importantes funciones polticas y econmicas de carcter interno. Fue diseado para militarizar la sociedad y vaciar el campo: 300.000 soldados junto a 30.000 fuerzas paramilitares de los escuadrones de la muerte forzaron a millones de personas a abandonar los territorios controlados por la guerrilla. Los guerrilleros perdieron recursos de inteligencia y apoyo logstico pero ganaron nuevos reclutas. Como resultado de la poltica de "tierra quemada" de Uribe/Santos y la violencia masiva, nuevos sectores econmicos, especialmente mineros, petroleros y del agro, recibieron inversiones extranjeras, sentando las bases en 2012 para el acuerdo de libre comercio firmado por Obama y Santos.
  1. Hay una conexin directa entre el Plan Colombia (2001), la militarizacin del estado, la represin indiscriminada y la desposesin (2002-2011), la profundizacin de la liberalizacin neoliberal y el acuerdo de libre comercio (2012).
  1. Colombia tiene un rol geo-poltico estratgico en la militarizacin del imperio estadounidense.

En el Medio Oriente, Sur de Asia y Norte de frica, EE.UU. ha usado el pretexto de la "guerra contra el terrorismo" para invadir y establecer un imperio de bases militares en alianza con Israel y la OTAN. En Amrica Latina, EE.UU. en alianza con Colombia y Mxico con el pretexto de la "guerra contra las drogas" ha construido un imperio de bases militares en Amrica Central, el Caribe y de manera creciente en el resto de Amrica Latina. Actualmente, EE.UU. tiene bases militares en Colombia (8), Aruba, Costa Rica, Guantnamo (Cuba), Curaao, El Salvador, Honduras (3), Hait, Panam (12), Paraguay, Per, Repblica Dominicana y Puerto Rico (varias).

EE.UU.: Un imperio militarizado

Debido a la declinacin relativa del poder econmico de EE.UU. y al incremento del militarismo, hoy el imperio estadounidense es, en gran parte, un imperio militar en guerra perpetua. Los estrechos vnculos de Washington con Colombia reflejan la similitud de caractersticas estructurales del estado fuertemente inclinado hacia las instituciones militares y de la economa sesgada hacia polticas neoliberales y de libre mercado.

Una vez ms, Colombia representa una anomala en Amrica Latina. Casi diez aos despus de que Amrica Latina rechazara el neoliberalismo y ocho aos despus de que los gobiernos de centro-izquierda rechazaran un acuerdo de libre comercio con EE.UU., Colombia bajo el mando de Uribe-Santos acepta el neoliberalismo y un acuerdo de libre comercio con Washington.

Para hacer frente a dos iniciativas econmicas principales de Venezuela, el Plan Caribe y ALBA, que desafan la hegemona estadounidense en el Caribe y la regin andina, Washington estrecha sus vnculos con Colombia mediante el acuerdo de libre comercio.

Conclusin

El imperio estadounidense depende de regmenes colaboracionistas en todo el mundo para defender su dominio militar. En Amrica Latina, Colombia es su aliado primordial y ms activo, especialmente en la regin del Caribe y Amrica Central.

Al igual que EE.UU., el estado colombiano militarizado no encaja con la situacin de Amrica Latina. EE.UU. carece de nuevas iniciativas econmicas para ofrecerle a Amrica Latina, ha perdido una influencia significativa mientras se produjo una disminucin en el comercio, la inversin y la participacin en el mercado. Debido a que Colombia, como estado neoliberal militarizado complementa el proyecto global de EE.UU., se ha convertido en un receptculo especial de ayuda militar masiva de EE.UU. -precisamente para evitar que se una al nuevo bloque de estados independientes progresistas y que esto genere un mayor aislamiento de Washington.

La creciente dependencia colombiana de la economa de EE.UU. a travs del acuerdo de libre comercio significa el sacrificio de un amplio sector de productores agrcolas y manufactureros pero incrementa las oportunidades para la oligarqua y los inversores extranjeros en minera, petrleo y finanzas. El acuerdo de libre comercio aumentar las oportunidades de la burguesa narco-financiera que lava ms de 20 mil millones de dlares anuales en ganancias de las drogas a travs de los principales bancos de EE.UU. y la Unin Europea.

Colombia es el "estado modelo" del imperio estadounidense en Amrica Latina. Es un pas gobernado por una triple alianza de la narco-oligarqua, la burguesa neoliberal y los militares. El rgimen de Santos depende cada vez ms del influjo a gran escala del capital extranjero, orientado hacia la produccin destinada a los mercados externos. Los gastos militares, el terror indiscriminado del rgimen de Uribe, el aislamiento poltico de los poderes econmicos regionales (Venezuela, Brasil, Argentina) y las limitaciones de una economa estadounidense estancada son serios obstculos para el modelo neoliberal. El Presidente Santos trata de reconciliar estas "contradicciones internas". Santos ha reemplazado el terror indiscriminado con los asesinatos selectivos de activistas clave de los sindicatos y de los movimientos sociales y de derechos humanos. Se ha enfocado en cooptar a los polticos electoralistas y en enfocar las actividades de los paramilitares hacia la eliminacin de los opositores populares en las nuevas reas mineras y de inversin. Ha combinado la firma de acuerdos econmicos importantes con Venezuela con la profundizacin de los vnculos militares con EE.UU.

Los acuerdos de Santos con la Casa Blanca y la estrategia de diversificar la dependencia y el libre mercado se apoyan en cimientos domsticos y globales muy frgiles. La represin del disenso, los impuestos regresivos, la depresin de los estndares de vida, los millones de desposedos rurales han conducido a un vasto crecimiento de las desigualdades , a la demanda masiva reprimida y a una creciente presin popular. Los compromisos militares con EE.UU. imponen un pesado costo econmico sin compensacin econmica. El costo del militarismo fomentado por EE.UU. perjudica los esfuerzos comerciales colombianos para expandirse en los mercados regionales. La economa de EE.UU. est estancada, EE.UU. est en recesin y los pronsticos para 2012 no son alentadores, especialmente para una economa abierta como la colombiana.

Con el inicio del siglo XXI los pases de Amrica Latina enfrentaron una situacin similar: crisis de los regmenes neoliberales, decadencia de la economa de EE.UU. y una clase gobernante incapaz de crecer externamente y sin voluntad de desarrollar el mercado interno. Esto dio como resultado revoluciones democrticas que condujeron a la ruptura parcial con la hegemona estadounidense y el neoliberalismo. Una dcada despus, Colombia enfrenta una situacin similar. La cuestin es si Colombia seguir al resto de Amrica Latina terminando con el militarismo imperial y emprendiendo un camino nuevo de desarrollo. Ha llegado el momento de que Colombia deje de ser una "anomala poltica", deje de ser un cliente del imperialismo militar. Los movimientos populares colombianos, como lo demuestra Marcha Patritica, estn preparados para hacer su propia revolucin popular democrtica y antiimperialista y emprender su propio camino hacia el Socialismo del siglo XXI.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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