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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2012

Marat contra la presuncin de inocencia

Manuel Navarrete
Rebelin


DUPERRET

Con esa gente quiere gobernar el pas?


MARAT

Embusteros!

Vosotros detestis al pueblo.

Siempre veris en el pueblo una masa bruta e informe

sin ojos ni cabeza

porque estis separados de l.


(Persecucin y asesinato de Jean-Paul Marat.

Drama en dos actos, de Peter Weiss. Traduccin de Alfonso Sastre)


Un par de Marats

Jean-Paul Marat (1743-1793) fue un defensor del pensamiento ilustrado. En consecuencia, defenda firmemente el principio de la presuncin de inocencia. No puede decirse lo mismo de otro Marat, colaborador habitual de medios de comunicacin anticapitalistas. Este segundo Marat, al parecer, est un tanto obcecado con la cuestin del 15 M. Sin embargo, a diferencia de los textos de Jean-Paul, sus artculos no respetan en absoluto la presuncin de inocencia. Al menos cuando se trata de enjuiciar a los indignados.

Pedro Honrubia escribi hace tiempo un artculo titulado Marat, pasndose de listo . Parece que la insistencia de Marat haba terminado por agotar su paciencia. En suma, Marat comenzaba a ser insultante, pues pareca considerarnos a todos idiotas (exceptundose a s mismo, claro). Bsicamente, nos haban dado a todos gato por liebre en nuestras mismsimas narices, sin que logrramos siquiera darnos cuenta.

Pero lo ms molesto era en realidad la falta de rigor analtico de Marat. ste (en el mejor de los casos) se empeaba en mostrar una sola cara de la moneda, ocultando sistemticamente todo dato que pudiera contradecir su tesis preconcebida. Y, pese a las palabras de Honrubia, Marat ha seguido erre que erre, convertido en el obsesivo azote del 15 M, hasta el da de hoy.

Somos muchos los que consideramos que el fenmeno llamado 15 M est lejos de ser un movimiento unitario y cerrado; y que, en todo caso, de acotarse debidamente, es merecedor de una crtica mesurada y honesta, que hable de sus limitaciones pero tambin de sus virtudes. Sin embargo, lo que Marat nos ofrece est demasiado lejos de ser algo as.


Tomar la parte por el todo?

Para empezar, Marat procede de la siguiente manera: he descubierto dentro del 15 M a alguien que es de derechas. Por tanto, el 15 M es, en s mismo, de derechas. La falacia argumental es tan evidente y simplista que no tiene nada que comentar. Segn ese mtodo, si descubres a un rojo dentro del 15 M (por ejemplo, el que suscribe estas lneas), eso demostrara tambin que el 15 M es comunista. Es decir, el mismo mtodo demostrara al mismo tiempo dos cosas totalmente contradictorias, de donde se deduce que el mtodo es errneo.

Somos marxistas, es decir, dialcticos. Comprendemos que los fenmenos no son puros, que no tienen una sola cara, sino que son contradictorios, revisten complejidad, estn interpenetrados. Sin embargo, a la vez, estamos lejos del relativismo posmoderno, ya que consideramos que los fenmenos son analizables sobre la base de las predominancias y de que, finalmente, una cara acaba siempre por hegemonizar a la otra.

En otras palabras, como marxistas no buscamos formas puras, ya resueltas, sino formas en movimiento, que llegarn a uno u otro fin en funcin de nuestra praxis humana. Desde este punto de vista, qu es el 15 M? En qu direccin se mueve? Intentaremos analizarlo para responder a Marat.


Vale contradecirse

Porque Marat se niega a analizar el 15 M con seriedad. Y, lo que es peor, a hacerlo con honestidad. Leamos las tres ltimas entradas de su blog, http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/ . Lo primero que llama la atencin es que todo vale para Marat cuando se trata de criticar al 15 M. Incluso contradecirse de manera flagrante.

Primeramente critica el pacifismo de este movimiento para, dos prrafos ms abajo, condenar tambin su exitoso sabotaje al Metro de Madrid, en protesta contra la subida del precio del abono. Es decir, que si unas lneas ms arriba nos recordaba, como buen marxista, que la revolucin se hace por la fuerza, de pronto comienza a hablarnos de que este tipo de acciones slo favorecen a la reaccin y los gobernantes de turno, por lo que lo principal era acudir a la manifestacin pacfica de CC OO y UGT al da siguiente.

Interesante tpico! Probablemente, Marat no diga lo mismo de los bloqueos que, de manera admirable, estn efectuando los mineros asturianos en estos das. O de los cortes de carreteras que acompaan, afortunadamente, a toda Huelga General que se precie. Pero cuando se trata del 15 M nuestro autor tiene un rasero especial.

En un artculo nos dice que, en realidad, detrs del 15 M lo que hay es una conspiracin neoliberal que todos, quiz a causa de nuestra estupidez, nos hemos tragado. En el siguiente, en cambio, critica al 15 M por ser excesivamente socialdemcrata y basarse en las teoras de Vicen Navarro. En qu quedamos?

Pero hay ms, porque si Marat le exigiera la misma dosis de pensamiento comunista a todo el mundo, debera comenzar por renegar de Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista, CC OO y UGT, entre otras muchas. Y es que, cuando esas organizaciones hablan de la ciudadana, Marat calla. Pero si lo hace el 15 M

Marat tiene siempre dos varas de medir. Una, firme e inflexible, para el 15 M, y otra para el resto de la humanidad.


El 15 M, estallido social o conspiracin illuminati?

Pero no ms rigurosa es la visin de Marat nos ofrece sobre los orgenes del 15 M. Nada que suene a marxista, como analizar la situacin socioeconmica, el paro asfixiante, una clase media en rpido proceso de proletarizacin Nada de eso. Marat est orgulloso de haber descubierto, como si del mismsimo teniente Colombo se tratara, una extraa conspiracin como pistoletazo de salida real de estas movilizaciones populares.

Para demostrarlo, Marat nos habla de Global voices, que, segn l, es una pgina web fundamental para el 15 M. Seguro? Por ms que pregunto desesperadamente a compaeros del 15 M, todava no he encontrado a uno solo que conozca, o que al menos haya odo mencionar alguna vez, la web esa.

Sin embargo, amparado en esa extraa web que en sus largas indagaciones cibernticas ha descubierto, y que nadie del 15 M ha odo citar jams, Marat construye toda su argumentacin. Porque, a travs de los enlaces de esa web, va a otra. Y a travs de los enlaces de esa otra, a una tercera... As, Marat va enlazando de una web a otra (ninguna de las cuales tiene absolutamente nada que ver con el 15 M), hasta llegar a David Rockefeller!

Y, claro, eso lo demuestra todo. Qu mayor prueba podramos pedir? Adems, es muy lgico que la tctica de los bancos sea protestar contra los bancos, tirando piedras contra su propio tejado. Slo quienes somos demasiado simplistas tenemos problemas para comprender eso.

Otro ejemplo de prueba irrefutable para Marat: como el 15 M ha usado una esttica con los colores negro y amarillo, y estos colores tambin son usados por un grupo neonazi de nosequ pas (segn Marat ha podido rastrear con su inseparable ordenador), entonces eso demuestra ms all de cualquier duda que el 15 M es en realidad una conspiracin tejida por los nazis. Elemental querido Watson! Otro ejemplo de creativa deduccin.

El problema es que, siguiendo esa lgica, se puede demostrar prcticamente cualquier cosa en esta vida. Por ejemplo: Jean-Paul Marat era un lder de la revolucin francesa, que era una revolucin burguesa; por tanto, Marat es un infiltrado burgus que intenta hundir al 15 M para defender los intereses de la burguesa.

Por si el primer ejemplo no ha sido suficiente, usemos nuevamente el infalible mtodo inventado por Marat (ir de un enlace a otro para llegar desde los indignados hasta Rockefeller) y probemos con l otro disparate ridculo. Por ejemplo Marat tiene en su web logos de CC OO y UGT. Si vas a las pginas de CC OO y UGT, vers que estos sindicatos han organizado actos con la Junta de Andaluca. Y la Junta de Andaluca ha organizado actos con el rey. El rey fue nombrado por Franco, que a su vez gan la guerra gracias a la ayuda de Hitler. En resumen: Marat es un infiltrado nazi que quiere sabotearnos a todos.

Indignante, verdad? Pues esa es la forma de razonar de este compaero.


La realidad es ms cutre

Yo, naturalmente, tengo otra teora, que, por supuesto, tambin puede estar equivocada. Yo creo que los compaeros de V de Vivienda, los primeros en emplear esos colores y esa esttica, emplearon el negro y el amarillo por una sencilla razn: quedaba guapo.

Y tengo otra teora ms, que tambin puede ser un error: si los nazis intentaban hacer entrismo en el 15 M es porque son ms inteligentes que muchos marxistas digitales y, en consecuencia, comprenden la necesidad de ganar influencia en el movimiento real de las masas, cosa que, naturalmente, slo puede hacerse sobre el terreno, y no desde casa.

Un posible indicio de que Marat se equivoca podra ser el siguiente: si esos neoliberales y nazis que (aunque nuestro defectuoso cerebro no nos permita detectarlo) se ocultan indudablemente tras las protestas contra los recortes y los bancos, han sido lo bastante inteligentes y sutiles como para engaarnos a todos, cmo ahora de repente son tan idiotas como para emplear unos colores que los desenmascaran inequvocamente?

O tal vez saban que la inteligencia escasea entre la izquierda, si exceptuamos, claro, al camarada Marat?


Abajo a la izquierda

Marat est obsesionado por una cuestin: aquel vulgar eslogan que afirma que el 15 M no es de izquierdas ni de derechas. En eso coincido con l: siempre me ha preocupado y asqueado ese lema. Sin embargo, ms all de eslganes y palabras, el 15 M es un movimiento inequvocamente de izquierdas. S, inequvocamente de izquierdas, de lo que de toda la vida de dios se ha llamado la izquierda. As de claro. Y el que todava no se haya querido dar cuenta, sufre un problema cognitivo. Y serio.

Pero, en realidad, la cosa es an ms confusa: la gente identificaba las palabras izquierdas y derechas con el PSOE y el PP. Y, as, torpemente, sin la sapiencia marxista de Marat, se invent un (en realidad no tan) nuevo modo de expresar la lucha de clases: decir que somos los de abajo. Dramtico! Sin embargo, Marat no debera olvidar que, desde un punto de vista estrictamente marxista, los conceptos de izquierdas y de derechas tampoco son tcnicamente correctos.

Teniendo en cuenta esto ltimo, dnde est el drama de que la gente, en lugar de decir izquierdas, diga ahora abajo? Y sin embargo, en un extremo que -hay que decirlo- llega a la manipulacin, Marat atribuye la expresin a algn nazi que, al parecer, ha descubierto en la red. Al parecer, dijo esa frase en octubre de 2011 y, posteriormente los indignados se la copiaron. Qu falsedad ms tremenda! Yo he visto esa frase en carteles desde mayo de 2011, desde el mismsimo inicio del 15 M.

Marat, sencillamente, cuenta la historia al revs: fue el nazi el que copi, como es habitual en su oportunista ideologa, la frase del 15 M, y no viceversa. Pero siempre es posible emplear alguna cita de Primo de Rivera, debidamente descontextualizada, para que se parezca en algo al 15 M y acabar de probar que el 15 M en verdad es nazi. No importa que el falangista negara las contradicciones sociales en pos de un nico cuerpo social nacional que nos abarcara a todos, mientras que el 15 M llama a algunos, a los de abajo, a rebelarse contra otros, contra los de arriba.

Da igual. Partir de dogmas es as. Se sesgan dos frases aqu y tres all para que todo parezca encajar con la tesis preconcebida. Se retuercen y estrangulan las palabras para que parezca que estamos diciendo algo serio. Todo vale.

En un arrebato surrealista an mayor, Marat nos explica cmo los trminos de justicia social, cambio o empoderamiento tienen al parecer el copyright de nosequ lobby neoliberal oculto. Otra prueba ms. No importa que justicia social sea un trmino propio de la izquierda de toda la vida. O que cambio pueda referirse a cualquier cosa, desde un cambio hacia la izquierda hasta otro por la derecha, pasando por algo que no tenga absolutamente nada que ver con la poltica. O que la nocin de empoderamiento sea, por ejemplo, un clsico de la Revolucin Bolivariana de Venezuela, como expresin del surgimiento del Poder Popular.

Marat parece mucho ms preocupado por el lxico, por lo formal y por el qu dirn que por el contenido real de las cosas. Es eso marxista?


El 15 M de la vida real

En realidad, Marat no es ms que un derrotista anacrnico. Habra sido derrotista hace un ao, cuando efectivamente se libr esa batalla que ahora nos narra. Cuando UPyD y grupos por el estilo trataban de infiltrarse en el 15 M. Cuando no se saba hacia qu lado iba a tirar la cosa. Pero, a da de hoy, Marat no es un derrotista, sino un autntico Don Quijote.

La realidad actual? Esas tendencias liberales han sido sencillamente derrotadas en todas partes. El 15 M lo forma en cada ciudad y cada barrio el rojero de esa ciudad y de ese barrio. La indefinicin, la chchara sobre la reforma de la ley electoral o la participacin ciudadana y otras especies similares han quedado definitivamente superadas. Hay una gran diferencia entre el 15 M que nos vende la tele (el nico que Marat conoce) y el 15 M real.

Por ms que Marat busque empresarios y emprendedores de oscuros lobbies, o hasta de los illuminati si as lo desea, la realidad es que el 15 M actual (insisto) lo forman en cada lugar la izquierda social y barrial, la izquierda sindical y la izquierda poltica de ese lugar. Para comprobarlo, le bastara con soltar el dichoso ordenador y acercarse a la asamblea del barrio en el que viva.

El 15 M no se dedica a crear empresas o a defender el neoliberalismo, como de manera (nunca mejor dicho) indignante propone Marat. El 15 M se dedica a protestar contra los recortes sociales. Es neoliberal eso? A parar desahucios, okupar pisos para familias desahuciadas y dejarse la espalda trabajando en Somonte. Es empresarial y derechista eso? A protestar contra los CIEs y ayudar a los sinpapeles. Es fascista eso? Lo dijo Primo de Rivera alguna vez?

Ahora bien, hubo tendencias fascistas dentro del 15 M alguna vez? S, las hubo y fueron derrotadas. Pero no gracias precisamente a Marat. Sino a todos los que nos pringamos en ello y que, leyendo a Marat, no podemos sino sentirnos insultados.


Soviet, asamblea en ruso

A Marat le gusta mucho la pureza. Fantstico. Si por gente como l hubiera sido, ninguna revolucin de la historia se habra producido, porque todas fueron impuras. Empezando por la rusa. Una revolucin, como la del 1905, liderada por un zarista disfrazado como el pope Gapn? Inaceptable. Pero, es ms, no participaban los bolcheviques en los soviets, asambleas populares en las que empezaron siendo una nfima minora? No tenan que aguantar en ellos a mencheviques, liberales, social-revolucionarios o sindicalistas?

Cul era la manera de demostrar las falacias de los oportunistas que trataban de frenar la revolucin? Quedarse en casa chateando por internet (o por telegrama, supongo, en la poca)? O acudir a las asambleas, para discutir directamente con las masas? De qu sirve tener la razn desde un punto de vista teortico y refinado, si no se da a esas ideas una fuerza real que las materialice? No deca Marx que el problema de la verdad y la falsedad se dirime en el terreno de la prctica real?

Deba abandonarse esa tribuna que nos brindaban las circunstancias polticas, para que fueran ocupadas por liberales, fascistas o cualquiera que tuviera las miras estratgicas necesarias para liderar el desencanto social y ponerse al frente de un proceso social cuya direccin an estaba en disputa?


Qu hacemos ahora?

Las revoluciones no son un acto nico. Son procesos, llenos de baches y vaivenes. Los rusos tuvieron que esperar doce aos, de 1905 a 1917, para hacer la suya. Si por Marat fuera, naturalmente, Lenin no habra tomado aquel tren en Finlandia para asistir a una revolucin burguesa como la de Kerensky, probablemente arguyendo que no estaban claros los objetivos.

Una cosa est clara: la situacin actual es culpa nuestra, de la izquierda, de nuestra propia incapacidad. Basta de echar balones fuera; asumamos nuestras responsabilidades. No hemos sido capaces de crear una mayor hegemona ideolgica entre las masas populares.

La cuestin es qu hacer ahora? Trabajar con el movimiento popular para tratar de conducirlo a buen puerto? O aislarnos en nuestra inmaculada pureza, reconociendo de una vez por todas que el marxismo no vale para nada excepto para drselas de listo? Hasta el KKE griego, muy crtico con el reformismo de los indignados de su pas, defiende que hay que estar en las plazas para discutir con el pueblo y convencerlo de sus orientaciones.


La fbrica de excusas

La realidad es que el 15 M no es neoliberal, ni fascista. S que es bastante socialdemcrata, en general, si atendemos a sus reivindicaciones fundamentales (no as sus prcticas, que rayan el anarquismo). Sin embargo, no es como otras iniciativas socialdemcratas (vanse las Mesas de Convergencia, o la propia Izquierda Unida), porque estamos ante un fenmeno nuevo, masivo y sin una estrategia ni un liderazgo demasiado claros.

Las masas estn cabreadas, su situacin empeora. Protestan contra los bancos, contra los ricos. Contra los recortes. Empiezan a comprender que el PSOE y el PP son parte del mismo engao. Pero carecen de direccin. Cmo podra un comunista, en mitad de esta situacin, no ver una preciosa oportunidad para entrar en accin? Para qu servimos entonces los comunistas?

En conclusin, me gustara pedirle a Marat que reconozca que el 15 M no es una conspiracin neoliberal, fascista ni nada por el estilo, sino que, sencillamente, no le apetece participar en l. Respeto la sinceridad y, adems, Marat es libre de apoyar otra clase de iniciativas, si se siente mejor en ellas. Sin embargo, es una irresponsabilidad que, con sus artculos, llame a la desmovilizacin.

Y es que, por desgracia, hay demasiado compaero que no sabe trabajar con las masas, con la gente del pueblo, de la calle. S, hablar con esa gente tan rara que no asume el programa completo de nuestro partido desde la primera conversacin (bah, para qu hablar con fascistas as?). Y esos son los compaeros que han encontrado un autntico oasis en los textos de Marat, ya que les proporcionan la excusa perfecta para quedarse en casita, lugar perfecto donde seguir esperando (sin duda hasta el da de la muerte) una revolucin pura en la que todos sean m-l desde el primer da.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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