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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2012

La deriva especulativa

Juan Jos Colomer Grau
Rebelin


No podemos dejar de percibir que la crisis ha tomado un aspecto circular, en la medida en que a las decisiones en materia de dficit pblico tomadas por los gobiernos han seguido reacciones burstiles y movimientos financieros de desconfianza. Esto se testa principalmente a travs de las continas cadas de la bolsa y el aumento de las primas de riesgo. Para atenuar la cada y el aumento se anuncian reuniones a todos los niveles, lo cual, produce una especie de expectativa que suaviza las condiciones que devienen de nuevo en pnico y tormenta una vez anunciadas las nuevas medidas surgidas de dichas reuniones, todas ellas, no est de ms decirlo una vez ms, encaminadas al expolio del dinero real de la gente y que ha convenido en llamarse recortes o rescates.

As, la crisis parece haber quedado anclada en el siguiente patrn: medidas gubernamentales (recortes, rescates bancarios)-pnico-medidas gubernamentales-pnico Ahora bien, este aspecto circular no permanece siempre igual a s mismo sino que ms bien, a cada vuelta que le damos al patrn, es ms que visible un desgaste; ya que el dinero que se quita de un sitio para ponerlo en otra parte no es infinito, desgaste que se ha traducido en un empobrecimiento de la poblacin, principal afectada del desvo.

El caso es que nos encontramos de nuevo en una fase de reformas por venir en un escenario casi total de agotamiento. Por utilizar un smil, estamos ante las ltimas gotas de la naranja, exprimida hasta el punto de que ya se est extrayendo el jugo a la piel. En este caso la piel se trata, principalmente en Europa, del esqueleto del estado del bienestar, sus principios bsicos: sanidad, salarios altos, jubilacin y educacin. Los sucesivos pnicos desatados despus de paquetes reformistas se han demostrado en este sentido como una aceleracin de la mquina de exprimir. Aceleracin que por otra parte especula con el punto mximo de beneficio en forma de prima de riesgo y el dinero que an resta por desviar. En este sentido, el pnico, lejos de ser una reaccin ante la amenaza por la propia vida, es la campanada que abre las apuestas acerca de la capacidad de la mquina, el punto mximo de especulacin sobre un territorio en amenaza de quiebra.

Los gobiernos, durante estos ataques de pnico, solo se dedican a observar la evolucin de las cifras y a preparar los anuncios de nuevas reformas, pasando por el altavoz de los medios de desinformacin de masas. En esta intervencin de los medios, el pnico pasa de ser el catalizador de la orga especulativa a convertirse en reaccin irracional ante el miedo por la propia vida, tanto colectiva como individual. O reformas o catstrofe total. Asimismo, al miedo a la catstrofe total se le agrega una falsa esperanza de que algn da, no muy lejano, la rueda del crdito volver a circular y a irrigar el sistema para que brote la recuperacin econmica. En otras palabras, solo con las reformas es posible la recuperacin. Ahora bien, qu es exactamente lo que se quiere recuperar? Es posible, por ejemplo, recuperar un sistema de pensiones y salarios altos despus de la reformas? Es posible recuperar la sanidad universal y casi gratuita despus de privatizarla? Es posible un trabajo seguro despus de otorgar el poder a los patronos en la negociacin colectiva? La recuperacin, vista desde el punto mass meditico, es una recuperacin en las cifras macroeconmicas y nada ms. Lo importante es que aumente el PIB, baje el paro, baje el dficit, aumenten las exportaciones y por tanto los niveles de competitividad. Recuperacin, por lo tanto, de unas cifras anteriores al desencadenamiento de la crisis y que se supone que hace bien a todos. No obstante, cabe recordar que ha habido un desgaste, un desvo.

 

La especulacin incide sobre lo real desgastndolo mediante la conversin de recursos reales en beneficio. All donde no hay beneficio podramos denominarlo el desierto de lo especulativo. All no hay nada con lo que se pueda comerciar. All lo especulativo y la fluctuacin financiera no estn. Pero ms importante que no estar es que tambin puede que hayan dejado de estar, lo cual supone que han sacado el mximo beneficio y han advertido de que ya no pueden sacar ms; entonces se van a otra parte, a un nuevo yacimiento, a un nuevo pas emergente. Lo especulativo deja tras de s territorios agotados, los desertiza. En este sentido los esfuerzos de los gobiernos con las reformas se encaminan a demostrar que an se pueden sacar beneficios si no retiran la inversin. No se vayan todava, an hay ms, lo cual supone una apuesta poltica por lo especulativo y con las reservas sociales de dinero como aval.

No hay que perder de perspectiva el hecho de que cuando lo especulativo ha desertizado un territorio deja tras de s una poblacin. Una poblacin a la que haban adulado, ofrecido, atosigado y a veces colmado mientras era rentable. Trabaja y consume, compra pisos, endudate con tan solo ensear tu nmina mensual. En otros territorios es mejor vender armas y desertizarlo con guerras. La poblacin es considerada por lo especulativo como un factor ms a tener en cuenta en el rdito esperado a corto, medio y largo plazo. Lo mismo ocurre con su muerte. Aunque la muerte suele dispararse cuando la poblacin se encuentra, de golpe, en medio del desierto, ya sin el espejismo de la nmina y el crdito ilimitado.

La desertizacin no se produce tan solo mediante la retirada. Puede haber una permanencia condicionada. Es evidente que la permanencia solo se produce si hay beneficios a esperar. Ahora bien, la obtencin de beneficios pasa claramente por una devaluacin de la poblacin, de su trabajo, y de sus condiciones de vida. En este sentido el desierto sera la esclavitud, all donde solo eres un cuerpo que ejecuta ordenes, veinte horas al da, siete das a la semana. Pero la permanencia condicionada depende de la connivencia de la clase poltica, la cual sanciona la esclavitud y la legitima, en nombre de un sacrificio nacional que finalmente nos devolver a los buenos tiempos. Asimismo asegura por derecho el desvo del dinero invertido en la poblacin hacia la esfera de lo especulativo, preferentemente en forma de deuda.

La connivencia de la clase poltica con la esfera especulativa pone en evidencia que la gestin de la crisis mediante la circulacin del patrn al que antes aludamos, esta deviniendo en una economa sin poltica. Una economa sin poltica en tanto que la poblacin no tiene peso decisorio y a cambio es determinada como un factor pasivo a la hora de calcular los beneficios posibles, tal y como puede serlo el clima, la plaga de langostas o el precio de la moneda. En este sentido nos estamos enfrentando a un dominio total de la economa especulativa basado en la amenaza de abandono y en el horizonte de esclavitud.

Ahora bien, tanto la amenaza de abandono como el horizonte de esclavitud no resultaran efectivos sin el altavoz de los medios de comunicacin de masas, en la medida en que el abandono es presentado como miedo a la gran catstrofe, mientras que el horizonte de la esclavitud es presentado como una apelacin al sacrificio , con el cual, adems de evitar el abandono se regresar tarde o temprano a los buenos tiempos. As, aceptar el supuesto del miedo y el supuesto del sacrificio significa por tanto aceptar el dominio total del capital, la aceptacin total de la plusvala como nica fuente de bien. En este sentido cabe decir que es bueno si es rentable, es malo si no lo es. Y es bueno a pesar de que la rentabilidad pasa por la financiacin de guerras o por el desahucio de miles de familias. Supone aceptar la buena fortuna de un trabajo por horas tres das a la semana y dependiente de una llamada los das que quedan por ocupar, con letras e impuestos e ivas e irpfs con porcentajes que solo dejan para comer pasta y con suerte una lata de salsa, y no te pongas enfermo, porque la enfermedad solo es rentable si la puedes pagar y ya sabes cul es el precio de la gripe. As, la poblacin, bajo la deriva hacia el dominio total de lo especulativo, se encuentra bajo la encrucijada del miedo y de la esclavitud.

Pero, no son el miedo y la esclavitud una catstrofe en s mismos?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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