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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2012

Movimientos y organizaciones impulsan acciones dirigidas a promover cambio en formas de alimentacin
Soberana alimentaria: iniciativas desde las bases

Juan Nicastro
Noticias Aliadas


La tenencia de territorio o agua, los marcos legales, la presin del paquete tecnolgico de las multinacionales agrcolas, las formas de capacitacin agroecolgica dentro de los movimientos, la autonoma de semillas e insumos agrcolas, el cambio climtico, el consumo alimentario de las grandes ciudades, el acopio y distribucin de los productos, las redes de comercializacin, el nivel de movilizacin social frente a los transgnicos, todos son indicadores, condicionantes unos, potenciadores otros, que en muchos casos estn evolucionando en positivo y mostrando crecimientos en soberana alimentaria.

En el marco de la actual realidad latinoamericana, vistos los efectos de las dictaduras y de la oleada neoliberal de la dcada de 1990, podemos observar que llegar a la soberana alimentaria es una transformacin social compleja que no se resume en cuestiones de produccin agrcola. Es un proceso llamado a motivar o acompaar profundos cambios en las formas de alimentacin, de organizacin entre las personas y de relacin humana con la tierra. Si bien el concepto ha ganado en publicidad, para grandes sectores sobre todo urbanos la soberana alimentaria es todava un problema de campesinos. Releyendo el listado inicial, se ve la mayor complejidad.

A continuacin veremos algunos pocos ejemplos, situaciones que se multiplican en distintos rincones del continente y donde se reflejan varios de esos desafos:

En la cntrica ciudad de Crdoba, Argentina, ha surgido un nuevo grupo de activistas por la soberana alimentaria, el Movimiento de Agricultores Urbanos. Plantean que es vital un cambio desde las ciudades. Matas Snchez, uno de sus integrantes, explica a Noticias Aliadas que frente al plato de comida que en la ciudad vamos a comer, debemos admitir tres situaciones graves: una es el precio, es caro, producto de especulaciones globales antes que verdadera relacin con la produccin. Otra es que no tiene sabor genuino, su seleccin se basa en valores estticos, publicitarios o ubicaciones en las gndolas de los supermercados, y no con lo nutricional. Y lo tercero es que est intoxicado, viciado de qumicos en todo su proceso, produccin, acopio, conservacin, envase. Nosotros adems de plantear recuperar una buena alimentacin y que sea accesible, queremos ser consumidores responsables y, de a poco, tambin productores. Es necesario que la ciudad reaccione.

En Paraguay, la comunidad El Triunfo, en el oriente del pas, es una de las 36 ocupaciones de tierra, unas 7,000 Ha en total, que la Asociacin de Agricultores del Alto Paran (ASAGRAPA), realiz hacia 1989. El Triunfo cuenta con 900 Ha que son desde el 2002 propiedad colectiva de la comunidad. Parte de esa tierra es de uso colectivo tienen dos escuelas, un centro de formacin y un galpn, y el resto de la tierra es de uso familiar. Pocos aos atrs los campesinos esforzadamente cultivaban soja. Ahora cultivan porotos, arroz, maz, mandioca y todo tipo de verduras y hortalizas. Cada campesino tiene entre 7 y 10 Ha, que cubre el autoconsumo y la produccin tradicional o la produccin de hortalizas que luego comercializan en la feria regional de Ciudad del Este, capital del departamento de Alto Paran y fronteriza con Argentina y Brasil, para adquirir lo que no producen sus campos (aceite, sal, herramientas, medicamentos, etc.). Han cambiado un monocultivo destinado a la exportacin por cultivos variados, han abandonado el uso de productos qumicos agresivos y aprenden tcnicas de cultivo sostenible para mejorar los suelos y obtener productos ecolgicos. En cierta forma, es como volver a empezar, y lentamente las tierras vuelven a ser altamente frtiles. Pero el desafo actual es ir ms all: consolidar las comunidades, generando procesos de discusin sobre modelos alternativos de comunidades campesinas, concienciacin poltica y de organizacin comunitaria, para promover proyectos asociativos y comunitarios. En esa lnea sostienen que la propiedad colectiva de los medios de produccin (tierra, herramientas, maquinaria, un camin para comercializar) les garantiza que, a pesar del uso familiar de la tierra, no se producirn diferencias en el seno de la comunidad.

En el norte de Argentina, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), ha demostrado la relacin entre la capacitacin y el resto de los eslabones de la cadena hacia la soberana alimentaria, generando nuevas propuestas pedaggicas y de formacin, que respondan a las necesidades de los jvenes campesinos indgenas y fortalezcan sus capacidades de liderazgo en las comunidades. En su central ubicada en Quimil, en la provincia nortea de Santiago del Estero, desde el 2006 avanza a grandes pasos la Escuela de Agroecologa, diseada en un proceso participativo que integr a las centrales campesinas del MOCASE y del Movimiento Nacional Campesino Indgena (MNCI), para potenciar la agricultura campesina sostenible, fortalecer la produccin familiar y comunitaria, promover el intercambio entre jvenes del movimiento, desarrollar tecnologas y ciencias que reduzcan el impacto ambiental, construir metodologas educativas que articulen la produccin de alimentos ecolgicos con los mercados locales, y generar la inclinacin por el o?cio al productor de alimentos como un arte y una profesin atractivas.

ngel Strappazn, dirigente del MOCASE, inform a Noticias Aliadas que ahora el MNCI va por ms, ya que se ha puesto en marcha la Universidad Campesina que ser de alcance nacional para la formacin de jvenes campesinos, indgenas y trabajadores rurales y urbanos, con ejes en agroecologa, promocin de salud comunitaria, comunicacin popular, maestros/as campesinos/as, y promotores territoriales de los derechos humanos. Esta universidad tendr la carrera de ingeniera agroecolgica, agreg. Apuntamos a la formacin estratgica de jvenes, de cuadros polticos, pero basados en la posibilidad de un nuevo paradigma poltico, el de la soberana alimentaria, que sin duda es uno de los ejes de una nueva era civilizatoria, porque es el resguardo de la biodiversidad, combinada con la produccin superadora del hambre, pero tambin con la ecologa. Se trata de la construccin de un sujeto poltico nuevo.

Venezuela es uno de los pases, como Bolivia y Ecuador, donde las dinmicas polticas han llegado a modificar leyes para generar cierta coyuntura favorable a lo agroecolgico. La Ley de la Salud Agrcola Integral establece que a los fines de la transformacin del modelo econmico y social de la nacin, el Ejecutivo Nacional, a travs de sus rganos y entes competentes, aplicar la agroecologa como base cientfica de la agricultura tropical sustentable, dentro del sistema agroproductivo, desarrollando y ejecutando los proyectos que fueren necesarios con el objeto de motivar y estimular el proceso de produccin de alimentos de buena calidad biolgica, en suficiente cantidad para la poblacin y promover la enseanza y aprendizaje de prcticas agroecolgicas.

En el mismo sentido, un convenio con Cuba ha permitido la instalacin de 17 laboratorios de produccin de biofertilizantes y biocontroladores para el manejo agroecolgico de los sistemas de produccin agrcola del Instituto Nacional de Salud Agrcola Integral. Por ejemplo, el laboratorio Cipriano Castro, ubicado en el occidental estado del Tchira, produce insumos para entregarlos sin costo a los pequeos productores y adems realiza investigaciones participativas en las mismas unidades de produccin con el fin de mejorar la calidad de los insumos y asesorar a los productores que estn incorporando dicha tecnologa.

En Brasil, el asentamiento Filhos de Sep, perteneciente al Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, ocupa desde 1999 6,000 Ha a unos 40 km de la ciudad de Porto Alegre, en el extremo sur. Son 700 familias que aplican un nuevo formato de campamento: se crean unidades de entre 15 y 20 familias, en las que las parcelas individuales se disponen de manera triangular y el vrtice confluye en un centro de manera que las viviendas quedan cercanas entre s (necesario para lo colectivo) y al mismo tiempo cada campesino est sobre su parcela.

En Filhos de Sep descubrieron que el cultivo orgnico de arroz no solo es rentable sino que la productividad por hectrea es exactamente el doble que con agrotxicos. Recuperaron la vieja tradicin campesina que consiste en preparar la tierra para cultivo con patos. Los patos se comen todas las hierbas, limpian el terreno mucho mejor que cualquier veneno agroqumico y adems lo abonan con sus excrementos. Dejamos los patos durante meses y ellos son los que preparan la tierra. Luego, al sembrar el arroz, los quitamos y los vendemos o comemos, relat Huli Zang, del MST, en dilogo con el periodista uruguayo Ral Zibecchi publicado en el 2008 por la Agencia Latinoamericana de Informacin (ALAI). Sin embargo, ahora enfrentan el problema de la certificacin ya que los encargados estn ligados a las empresas que comercializan transgnicos. Derribar las alambradas del latifundio no era tan difcil como luchar contra los paquetes tecnolgicos de las transnacionales, afirm Zang. Filhos de Sep se encuentra festejando 14 aos sin agrotxicos.

En toda Amrica Latina crece el rechazo a los transgnicos, en muchos casos con acciones coordinadas entre varias organizaciones sociales. De esa unin de fuerzas en rechazo a se potencia luego la accin coordinada a favor de nuevas leyes protectoras, redes de comercio justo, produccin agroecolgica, salud comunitaria, educacin popular, entre otras, aumentando la eficacia en la articulacin productiva. Eso se ve en el crecimiento de las redes de comercio justo, donde personas que comenzaron como militantes polticos hoy son consumidores y/o productores orgnicos, o apoyan de diversas maneras los circuitos de distribucin de productos agroecolgicos.

El compartir esta serie de ejemplos no intenta desestimar cuestiones claves como que la soberana alimentaria no ser posible sin soberana de territorio, el debate sobre el modelo agroalimentario mundial y sus corporaciones, la gravedad del cambio climtico o el acaparamiento de agua, por citar algunas. Simplemente es justo suponer que, frente a la densidad de la crisis global, el acercamiento a las experiencias concretas es parte de lo que el socilogo brasileo Boaventura de Souza Santos propone al decir que la realidad es la suma de lo que existe y de todo lo que en ella est emergiendo como posibilidad y como lucha por su concrecin.

Fuente: http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=6646


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