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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2012

Grecia, Europa: la utopa del desarrollo capitalista

Luis Felip Lpez-Espinosa
Rebelin


Desarrollo sin contradicciones

En pleno fin de los grandes metarrelatos (Lyotard), algo hemos aprendido de las elecciones griegas, o de la irresponsable sumisin de polticos y destacados representantes econmico-mediticos de la sociedad civil hacia las medidas de ajuste: la utopa capitalista se mantiene vigente.

Y es que en efecto, slo se puede seguir apoyando a la derecha griega (la que ama las cuentas del pas para entrar en el club del euro, la que se endeud comprando armamento francs) y slo se puede continuar apoyando las polticas econmicas ortodoxas de reduccin del dficit para pagar la deuda contrada con los estados (polticas que sabemos muy bien nos van a conducir directamente a la depresin econmica) bajo la condicin de que an, como sociedad, nos resistamos a abandonar , en un puro ejercicio de denegacin de lo evidente, una ideologa del desarrollo capitalista que promete un crecimiento ilimitado libre de contradicciones.


Paz europea

Una utopa casi religiosa, que nos habla de un reino milenario de libertad, prosperidad y paz mundial. Como Milton Friedman, los europeos creen que la moneda comn es la base de las relaciones pacficas entre los estados de la Unin, cuando naturalmente esas relaciones son pacficas por ser innecesaria la guerra colonial o imperialista, toda vez que el mercado es comn y las naciones perifricas han abierto sus fronteras pacficamente al capital extranjero de las potencias centrales. Por esa razn, cuando en las elecciones del 17 de junio los griegos votan salvar el euro (o eso interpreta la prensa) lo que realmente hacen es someterse voluntariamente a ese dominio del capital financiero que extiende sus tentculos desde el centro a la periferia de Europa. Y por esta razn el capital satisfecho vuelve la mirada sobre Espaa (el 18 de junio, la rentabilidad del bono espaol a 10 aos supera el 7%, punto de no retorno), pues su posicin de fuerza se encuentra afianzada.


Progreso verde

As con todo. No debe favorecerse el desarrollo econmico, tambin, para salvar el medio ambiente y el planeta, pues a travs de l conseguiramos industrias limpias y productos menos contaminantes?1 El problema es que el proceso de desarrollo econmico tal como funciona en nuestras economas capitalistas es en s mismo altamente contaminante, y el proceso que nos podra llevar (utpicamente) a crecer hasta lograr una economa verde desarrollada al ritmo actual podra sencillamente matarnos a todos y destruir el planeta. Empleando recursos emocionales (todos queremos ser progresistas, ninguno queremos vivir en la escasez de bienes) los partidarios de este particular ecologismo tratan de esconder el problema fundamental debajo de la alfombra, el hecho de que el desarrollo econmico bajo el capitalismo es contradictorio no slo estructuralmente, sino que adems busca la salida de sus contradicciones internas por medio de la explotacin irrefrenable del medio natural.


Prosperidad

El desarrollo econmico, por supuesto, nos traer la prosperidad. Cuando la riqueza de las corporaciones crece, aumenta el bienestar material de las personas, pues esas corporaciones reparten su dinero y crean puestos de trabajo. El problema es que la acumulacin de capital, a que nos lleva el desarrollo capitalista, conduce al estancamiento. Segn el argumento clsico de Paul M. Sweezy, la acumulacin de capital genera un exceso de capacidad productiva que sobrepasa la demanda agregada; esto supone que necesariamente se termina produciendo un excedente cuya absorcin se convierte en un problema (y puede suscitar una crisis de realizacin). Pero en el capitalismo desarrollado (lo que l llama el capitalismo monopolista) encontramos una concentracin de capital en grandes corporaciones que optan por controlar la produccin reduciendo el excedente. De este modo, la capacidad de sobreproduccin, en lugar de desembocar en una sobreproduccin real, es contenida como una sobreproduccin potencial que en la prctica conduce a la escasez de bienes y al estancamiento de la economa. La sobreacumulacin en los sectores productivos de la economa da paso a la financiarizacin, pues el excedente econmico se desplaza a la especulacin financiera, cuyos efectos (en el marco de la desrregulacin neoliberal) conocemos bien.


La lgica fascista: los izquierdistas bloquean el progreso

En las elecciones griegas del 17 de junio, encontramos un hecho inquietante: los fascistas de Aurora Dorada consolidan sus resultados, lo que con toda seguridad har crecerse a los grupos de matones que patrullan cada noche las calles de Atenas y de otras ciudades griegas. Una situacin poltica como la que vive Grecia, de equilibrio de poder entre izquierda y derecha, en un capitalismo en crisis sometido econmicamente, donde las medidas econmicas tomadas van pauperizando a los pequeos propietarios, es la condicin social de la que histricamente han surgido los fascismos. En este sentido, la victoria de la derecha, cuyo programa es perpetuar esta situacin insostenible, har crecer la tensin social que puede estallar de cualquier modo. Esa es la razn de que la derrota de Syriza sea el peor resultado posible para los griegos; la izquierda se queda ahora en la calle (y la colaboracin con el KKE se hace imprescindible), una calle que comparten con la extrema derecha fascista.


Utopas del sistema, movilizaciones contestatarias

En los aos de la Repblica de Weimar, los nazis fueron tolerados porque suponan, para el progresista capital, una oportunidad para resolver una situacin de equilibrio de poder que impeda tomar decisiones econmicas eficaces. El odio de los fascistas a la clase trabajadora los haca idneos para devolver la situacin a la normalidad, del mismo modo como los freikorps (los grupos paramilitares, embrin de las SA) en 1919 reprimieron a los espartaquistas y aplastaron la Repblica de los Consejos de Baviera.

En la Grecia de 2012, una vez ms, la consolidacin de un pequeo partido fascista altamente beligerante va a significar un obstculo para los activistas de izquierda que traten de oponerse, desde la calle, a las condiciones del rescate. Es decir, a las condiciones impuestas desde el gran metarrelato, desde la utopa capitalista de Nueva Democracia, PASOK, Merkel y tutti quanti, utopa compartida por capitalistas y fascistas. Si aguantamos ordenada y disciplinadamente, el sistema se salvar. El problema es que la utopa capitalista constituye un rgimen en s mismo imposible, antagnico, irrealizable en ninguno de sus supuestos (si algo nos ense el fascismo de los aos 30, fueron los lmites del capitalismo as como del imperialismo). Necesitamos darnos cuenta, romper el cristal, accionar el freno de emergencia.


Nota:

1 Bill Blackwater ha publicado un artculo en la Monthly Review donde caracteriza y critica a los idelogos de este ecologismo progresista, tan popular en crculos y think-tanks afines a demcratas y laboristas. The denialism of progressive environmentalists, en Monthly Review, Vol. 64, n 2 (june 2012), en http://monthlyreview.org/2012/06/01/the-denialism-of-progressive-environmentalists.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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