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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2012

Golpe de estado militar en Egipto

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


La revolucin popular de Egipto ha sido cortada en seco por la cpula militar que dirige el pas desde la cada del dictador Mubarak. El Tribunal Constitucional, nombrado durante la dictadura, ha decidido disolver el Parlamento y autorizar la presentacin como candidato a la presidencia de la repblica del exprimer ministro del antiguo rgimen, Ahmed Shafiq, en contra de acuerdo de la cmara baja recientemente elegida. A dos das de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, los supervisores de la democracia rabe decidieron que el pueblo egipcio tena que someterse al dictado imperial: lo mismo que aos atrs en Argelia y despus en Gaza, la voz del pueblo debe ser apagada, cueste lo que cueste, cuando se suponga que el voto de los de abajo puede poner en tela de juicio los intereses econmicos, polticos y estratgicos de los verdaderos amos del mundo. Este es el verdadero rostro de la llamada democracia occidental.

La corrupcin y el despotismo de la cpula del ejrcito representan un verdadero cncer en la historia reciente de Egipto. Formados e instruidos muchos de ellos en academias militares de los Estados Unidos, los altos mandos egipcios han manejado a su antojo desde hace dcadas miles de millones de dlares concedidos por el gobierno norteamericano en concepto de ayuda militar (el segundo pas del mundo en recibirlas, tras Israel). La pobreza creciente del pueblo, la corrupcin desenfrenada de grandes empresarios y polticos, el alineamiento permanente con la poltica USA en Oriente Medio, la alianza poltica y econmica con Israel y el olvido del pueblo palestino encerrado en los despojos de su saqueada tierra, son el fruto amargo de los largos aos de dictadura, protegida y apoyada por las potencias occidentales, en especial por el imperio norteamericano.

El golpe de estado ha tenido su secuencia, sin duda planificada. Primero, el Tribunal Supremo exoner de los cargos de corrupcin a los hijos de Mubarak y a varios exministros (haba caducado el plazo, claro). Hace pocos das, la Junta Militar dirigida por el mariscal Tantawi ha dictado un decreto fascista en virtud del cual el espionaje militar podr detener a los ciudadanos sin orden judicial alguna (a falta de estado de excepcin, se apaan con este atajo). Ahora, el Tribunal Constitucional cuya funcin se debe limitar a garantizar la constitucionalidad de las leyes, decide pisotear la sede de la voluntad popular y disolver el parlamento porque no le gusta. Hay demasiados diputados elegidos en la lista de los Hermanos Musulmanes, perseguidos a sangre y fuego por el corrupto general Mubarak y consortes.

La Junta Militar vuelve a tener todas las riendas del poder: el ejecutivo son ellos; el legislativo vuelve a recuperarlo tras el golpe de estado; y el judicial, con los serviles magistrados nombrados por la dictadura, constituye un instrumento dcil de los generales y sus amos de Occidente. Segn ha anunciado la Junta, esta misma camarilla preparar una nueva Constitucin (?).

Los amantes del pueblo rabe que antes invadieron Iraq, que toleran de buen grado la invasiones israeles de Lbano, que han bombardeado hace poco Libia y que ahora revientan desde dentro a Siria con mercenarios pagados por las petromonarquas, no quieren levantar revuelo con este nuevo golpe de estado. Esconden la noticia en pginas interiores de sus peridicos, justifican el golpe bajo sesudas consideraciones jurdicas y consideran un mal menor la vuelta de los militares al poder absoluto en la tierra de los faraones. Los rabes no tienen solucin: no acaban de rendirse.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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