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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2012

Crnica de la huelga general en la minera espaola
La cuenca asturiana se paraliza y los mineros preparan ms movilizaciones

Alberto Pradilla
Gara


El tijeretazo del gobierno espaol a las ayudas pactadas con la minera ha puesto a las cuencas en pie de guerra. A la huelga indefinida que se mantiene desde hace ms de 20 das, ayer se le sum un paro total que paraliz diversas zonas de Asturias, Len y Palencia. Por la tarde, una multitudinaria marcha reivindic un futuro laboral para la comarca.

Si cierran la mina esta zona se muere. Juan Carlos Berrouet, minero jubilado a sus 46 aos, mantiene la posicin en la principal barricada que cierra el paso en la entrada del pozo Santiago de Aller, en Caborana (Asturies). Sus palabras expresan el gran temor que se ha extendido en toda la zona: la decisin del Gobierno espaol de suprimir el 64% de las ayudas pblicas a la minera pone en cuestin su propia supervivencia econmica. En su vigesimosegunda jornada de huelga indefinida, los trabajadores del carbn recibieron el apoyo de sus vecinos, que secundaron masivamente el paro general que colaps la cuenca minera. Por la maana, cortes de carretera y barricadas. Por la tarde, una multitudinaria manifestacin que desbord las calles de Langreo. Todo ello, 24 horas antes de que el Senado espaol apruebe el Presupuesto General del Estado, que incluye un tijeretazo de ms de 100 millones.

Para las 7 de la maana, los piquetes ya se haban apostado en las entradas de industrias como las que rodean el municipio de Mieres y varias carreteras amanecan cortadas con barricadas de troncos. En realidad, la presencia de sindicalistas dedicados a informar a los trabajadores sobre las razones del paro era prcticamente testimonial. No era necesaria. La reivindicacin viene en el ADN de este territorio y la minera es su principal recurso econmico. As que no poda encontrarse ni una tienda abierta. Solo los servicios mnimos pactados en determinadas reas rompieron con la dinmica de unas localidades paralizadas. Esto, y el fuerte despliegue de la Guardia Civil, que aument el nmero de agentes ante los enfrentamientos registrados en las ltimas jornadas, evidenci la magnitud de la protesta.

Piquetes madrugadores

La autova y los accesos a las minas centraban toda la atencin. En Caborana, unos 200 trabajadores cerraban la entrada desde primera hora. Tras las capuchas y las mscaras, rostros de preocupacin. Son ya 22 las jornadas de huelga indefinida y el Gobierno espaol no da muestras de querer sentarse a la mesa. Quieren acabar con todo. Aqu, no hay una sola familia que no est afectada. Antonio (nombre ficticio, los arresto y la amenaza de endurecer la ley contra quien participe en las protestas favorece el anonimato), se cubre tras un pasamontaas. Lleva en la mina la mitad de sus 41 aos y tiene un importante bagaje de movilizaciones a sus espaldas. Ya estuve en el encierro del 92. Tambin en las marchas del 98, cuando un coche mat a un compaero que colocaba una barricada. Quieren que termine matndose alguien antes de empezar a negociar?, protesta.

Frente a l, dos grandes barricadas construidas mediante la colocacin de varias vagonetas, troncos y neumticos cierran el paso. Los trabajadores han dejado un pequeo espacio en la mediana para emergencias. Pero hay que tener una buena excusa para poder cruzar. Conforme avanzan las horas, crece la tensin. Hasta ahora, todos los cortes han terminado con la irrupcin de la Guardia Civil y la Polica espaola lanzando botes de humo y pelotas de goma. As que los trabajadores les esperan tras las barreras improvisadas con los tirachinas a punto. En las lomas del valle, ocultos en precarios puestos de vigilancia, algunos compaeros aguardan con las voladoras, los lanzacohetes caseros con los que frenan el avance de los agentes.

Hoy el pjaro no viene, comenta extraado uno de los mineros que se parapeta tras una mesa de plstico. El pjaro al que se refiere es el helicptero de la Guardia Civil, que en estas protestas es sinnimo de invasin inminente de agentes. La niebla, que cubre por completo las zonas superiores de los montes que rodean el pequeo municipio asturiano, augura que esta vez no lo tendrn fcil. Pasadas las 11.00 de la maana se da la voz de alarma. Las patrullas han sido avistadas a escasos kilmetros. As que los mineros se preparan. Pero no ocurre nada.

No hay familia no afectada

Pasadas las 13.30 horas, empieza a confirmarse que la Delegacin del Gobierno espaol en Asturias ha optado por no calentar ms unos nimos ya suficientemente caldeados. Los mineros se sienten engaados, ya que los recortes del Ejecutivo del PP rompen unilateralmente con lo pactado en el Plan General del Carbn avalado por el anterior gobierno de Jos Luis Rodrguez Zapatero. Y la movilizacin es la nica herramienta ante una situacin incierta. Lo resume, nuevamente, Berta Quintero, una mujer que supera ya el medio siglo y que sigue de cerca las movilizaciones desde la ventana de su casa, ubicada a pie de calle. Qu vamos a hacer si no hay minera? Solo queremos que se respete lo pactado, seala. Su marido trabaj en ese pozo que la mujer divisa desde su propia vivienda. Al hijo no le dieron un puesto, a pesar de que ech decenas de solicitudes. Pero en ella tambin se cumple la mxima de que no hay familia en esta cuenca que no dependa de un salario del carbn.

La barricada ardiendo

En este pequeo municipio que apenas llega al millar de habitantes, la adhesin hacia los trabajadores de la mina es total. Y esta se extiende tambin a las empresas de la zona. En la barricada externa, dos jvenes que, entre risas se identifican como tuercas y chispas, relatan cmo las progresivas reconversiones han empujado a muchos de sus compaeros de generacin a hacer las maletas y abandonar la localidad. Tambin han llegado grupos solidarios desde Gijn u Oviedo, donde la huelga no est convocada.

Recogemos! Son las 13.30 horas y no hay rastro de la Guardia Civil. As que los trabajadores optan por replegarse. Antes, como manda el ritual, prenden fuego a las dos principales barricadas. Entiendo lo que hacen, en este caso, estn en su derecho. Lo dice un hombre que se identifica como guardia civil de paisano. Asegura que est como curioso, aunque lo cierto es que tampoco nadie se le acerca demasiado. En el pozo, a 200 metros de la entrada al municipio, tres empleados de la mina Santiago siguen encerrados como medio de protesta. Ayer cumplan 21 jornadas sin ver la luz del da.

Marcha negra a Madrid

Por la tarde, el centro de atencin se desplaz a Langreo, donde miles de personas (50.000 segn los sindicatos convocantes) colapsaron el municipio asturiano. Ahora falta que el Gobierno espaol emita su acuse de recibo. Hoy, el Senado debate el tijeretazo y la mayora absoluta del PP no deja lugar a la sorpresa. Ante esta situacin, las centrales ya avisan que seguirn en la calle. La huelga general en la minera se mantiene y UGT y CCOO se reunirn hoy mismo para convocar una nueva marcha negra a Madrid.

Que traigan un autobs de Euskal Herria que les damos trabajo

El intento de los medios de la derecha espaola de criminalizar las reivindicaciones de los mineros era tomado a broma por los trabajadores. De hecho, hasta se permitan las bromas. Vasco? Diles que venga un autobs de Euskal Herria, que les damos trabajo, casa y comida, comentaban en tono jocoso algunos de los huelguistas frente a la barricada principal. Los enfrentamientos con la Guardia Civil se han generalizado en las ltimas semanas. Aunque tambin es cierto que, cada vez que el sector del carbn ha estado amenazado, sus trabajadores siempre se han destacado por su capacidad de movilizacin.

Al que le enganche con una voladora al helicptero le doy una recompensa de 500 euros, bromeaba otro de los huelguistas. Humor negro en unos momentos de tensin que se extiende incluso a las heridas provocadas por los pelotazos. Aqu la mitad est marcada. Pero no vamos al hospital. No queremos identificarnos.

Nosotros no somos como el 15M, bromeaba otro de ellos. La tradicin sindical marca el carcter de una zona en la que, como sealaba este trabajador, llevamos levantndonos desde 1934. Desde nuestros abuelos hasta nuestros hijos.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120619/347736/es/La-cuenca-asturiana-paraliza-mineros-preparan-mas-movilizaciones



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