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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2012

Malvinas, causa irredenta

Jos Steinsleger
La Jornada


Un historiador que figura entre los contados que articulan rigor, ecuanimidad y amor por la disciplina public en enero de 1983 un vigoroso ensayo acerca de la guerra librada por Argentina y Gran Bretaa en las islas Malvinas (abril/junio 1982).

Nuestro autor empieza diciendo que, a causa de la guerra, ms gente ha perdido la chaveta por esto que por cualquier otra cosa. No quiero decir la gran mayora de la gente, cuya reaccin fue, con toda probabilidad, seguramente ms apasionada o histrica que la de aquellos cuya profesin es escribir y formular opiniones.

A ojos vista, podra suponerse que el autor se refera a los argentinos y sus demandas sobre las Malvinas, o a la desgarradora y no menos real contradiccin que contina causando insomnio entre los analistas progres: la ndole dictatorial del rgimen cvicomilitar que en 1976 usurp el poder en Argentina, aunada a las histricas demandas de este pas sobre la colonia que, eufemsticamente, Londres llama Falkland y, alevosamente, incluye en sus territorios de ultramar.

Negativo. El autor es el ingls Eric Hobsbawm (1917), y en el ensayo de marras (Falklands fallout, publicado en la revista Marxist Today) deplora el patrioterismo histrico de sus compatriotas durante la guerra, a ms de responder con 30 aos de anticipacin a historiadores como el argentino Jos Luis Romero y otros intelectuales que, con invencible cinismo liberal, se preguntan hoy si en realidad (sic) las Malvinas son argentinas.

Hobsbawm apunta: Ahora bien, no estoy emitiendo un juicio sobre la validez de la reivindicacin argentina. Como muchas reivindicaciones nacionalistas similares, no resiste demasiada investigacin. Est basado esencialmente en lo que uno podra llamar geografa de escuela secundaria todo aquello que pertenece a la plataforma continental debera pertenecer al pas ms cercano, pese al hecho de que ningn argentino ha vivido all텔, etctera.

Por consiguiente, la presidenta Cristina Fernndez de Kirchner saba con qu calaa de diplomticos tena que vrselas el 10 de junio pasado, al presentar su vibrante alegato en el Comit de Descolonizacin de la ONU. Y peridicos aptridas de la oposicin, como Clarn y La Nacin, relativizaron y diluyeron la importancia histrica del momento, calificando al comit de la ONU de foro menor, pues a quin se le ocurre hablar de colonialismo en pleno siglo XXI.

Roger Edwards, legislador britnico de las islas, acus al gobierno argentino de actuar con hipocresa y denunci la imposicin de un supuesto bloqueo econmico al archipilago. En nombre de 3 mil habitantes, Edwards afirm que la presidenta de 40 millones de argentinos ignoraba la Carta de Naciones Unidas que obliga a todos los miembros a respetar la igualdad de derechos y la autodeterminacin.

El sbdito de su majestad no aclar a qu tipo de autodeterminacin se refera. Acaso despus de la guerra la British Nationality (Falkland Islands) Amendment Act de 1982 no haba convertido a los kelpers (habitantes de las islas) en ciudadanos britnicos con plenos derechos de ingreso y empleo en el Reino Unido?

Contradictoria exigencia que, precisamente, la ex premier Margaret Thatcher se encarg de explicar en persona a los isleos, durante su visita a Malvinas en enero de 1983. Momento a partir del cual Londres empez a tratar a los isleos como seres humanos. Tardaron casi 150 aos y cost una guerra de un millar de muertos y miles de heridos (Tiempo Argentino, Buenos Aires, 16/6/12).

Al trascender que en Downing Street 10 de Londres (residencia oficial del primer ministro conservador David Cameron), la bandera del Reino Unido fue izada junto con la de las Falkland Islands en seal de apoyo a los habitantes del archipilago que celebraron el Da de la Liberacin, Cristina manifest vergenza ajena.

La gobernante observ: Qu pensaran el pueblo alemn, o la seora Merkel, si el 8 de mayo de 1945 (fecha de la rendicin incondicional de Alemania) ondeara la bandera alemana por debajo de la bandera inglesa?

Agreg: El apoyo de nuestros pases hermanos no es slo solidaridad, sino un ejercicio de autodefensa porque nuestra regin est desmilitarizada sta no es slo una cuestin bilateral, sino global. Por eso Malvinas no es slo una causa nacional, porque estamos defendiendo los recursos de Amrica del Sur.

El humor rioplatense tambin cautiv la atencin de los medios. As, luego que Mike Summers (otro legislador integrante de la comitiva de ocho kelpers enviada a Nueva York), anunci la celebracin en 2013 de un referendo en las islas, Cristina sugiri:

Si tanto anhelan un plebiscito... por qu no van a hacer un referendo en Afganistn o Irak?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/06/20/index.php?section=opinion&article=025a2pol


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