Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2012

Coca-Cola nos golea recordndonos lo espaoles que somos

Jon E. Illescas Martnez (Jon Juanma)
Rebelin


El lunes estuve viendo el partido de Espaa contra Croacia en la Eurocopa. Corrijo: estuve viendo un partido repleto de jugadores millonarios que jugaron en nombre de un estado llamado Espaa contra otros que lo hicieron en nombre de uno llamado Croacia. Confieso que lo vi porque me gusta el ftbol, pero sobre todo por inercia y como excusa para cenar con unos amigos. La aclaracin al lector viene como antesala para hacerle otra de mayor calado: desde hace tiempo, al igual que procuro comer sano o hacer ejercicio, intento limpiarme el cuerpo de esa ideologa cancergena que nos separa y enfrenta a todos los que compartimos hogar en la Tierra: el nacionalismo.

Por qu digo todo esto? En el descanso del encuentro, mientras los jugadores relajaban sus msculos y los aficionados hacan lo mismo con sus nervios, en pleno prime time, Coca-Cola tuvo la poca amabilidad de obsequiarnos con un anuncio ciertamente obsceno1. El spot se divida narrativamente en dos partes. En la primera, aparecan los medios de (des)informacin hablando de los desempleados, la prima de riesgo y la crisis, o sea, el pan de cada da para cualquier sufrido ciudadano que acostumbre a acompaar las noticias en los ltimos tiempos. Mientras tanto, en la segunda parte (a partir del segundo 22), se narraba la historia de una cercana e ilusoria recuperacin de la economa espaola en base al esfuerzo colectivo y la iniciativa empresarial de los espaolitos, que con fuerza de voluntad y fe (en s mismos), saldran de este pozo negro en el que seguimos ahogndonos, llamado crisis. Qu bonito no? El esfuerzo colectivo (acompaado de msica de gladiadores in crescendo) estaba representado por imgenes de pruebas histricas de solidaridad autnticas entre los habitantes del Estado espaol, como fue el caso de los voluntarios que marcharon a Galicia a limpiar las playas tiznadas de negro por el Prestige o de aquellos que ayudaron a sus vecinos tras el terremoto de Lorca. Pero lo ms hiriente de los numerosos ejemplos es que se atrevieron a mezclar en este pastiche de oportunismo y subsuncin simblica una recreacin de activistas indignados del 15M. Con este anuncio, la empresa transnacional Coca-Cola, dispara hacia un espectro amplio de la poblacin (de derecha a izquierda) y ayuda a propagar la hegemona de las dos ideologas dominantes de nuestro sistema-mundo: el individualismo y el nacionalismo-estatal.

La primera les sirve, como capitalistas, para atomizar e imposibilitar la temida unin de los trabajadores (vase los mineros), en tanto Coca-Cola forma parte de los Aparatos Privados de Hegemona burguesa radicados en la sociedad civil2. Mientras que con la otra ideologa dominante, el nacionalismo-estatal, generan la energa socializadora que necesitan para que los trabajadores sigan produciendo (y no se suiciden en masa) en una sociedad disociada regida por la Ley del Valor, la explotacin, el egosmo y la neurosis colectiva. En un entramado social como el actual donde el ser humano es ms dependiente que nunca del resto, pero en el que continuamente se le azuza para que compita a muerte contra los dems, el Estado y su parafernalia anexa de marketing (banderitas, toritos, deportistas nacionales, etc) viene a ocupar el lugar espiritual-colectivo que la lite eclesistica no consigue generar con la figura de Dios en la sociedad neoliberal, pues el dinero como fetiche universal no hace sino socavar su antiguo Reinado en la Tierra3. La nacin, por su parte, es la Madre que lleva el amor al Padre (el Estado), y de este modo consagra la pretendida familia de todas las familias (el Estado-nacin), aquella que finge amparar a sus hijos mientras ayuda a machacarlos legislando en favor del Capital transnacional. Una vez muerto Dios, para muchos, y Marx, para otros tantos, el nacionalismo es el amor del Padre perdido pero todava anhelado en su imposible regreso (Estado keneysiano) sanador-redentor de las masas expropiadas (los hijos asalariados perdidos en la jungla neoliberal). Para no volver completamente locos a los proletarios, y mantenerlos en unos niveles de sociabilizacin mnimos que les permita emplearlos como fuerza de trabajo, las lites capitalistas, por medio de sus mandarines, necesitan crear esa falsa unin entre individuo disociado y colectivo mistificado. Justo en el preciso momento en que los magnates no tienen problemas para trasladar su capital e invertirlo (o atesorarlo) en cualquier lugar del mundo, tienen la poca vergenza de vendernos la ideologa que afirma que a lo mejor que podemos aspirar como asalariados, en este planeta interconectado, es a vivir separados por aduanas, permisos de trabajo y residencia, mientras ellos se limpian el culo con las banderas que nosotros, o algunos de nosotros, adoramos. Nuestros ojos clavados con orgullo en sus telas pintadas, provocan no pocas risas y satisfacciones entre aquellos que transitan tragando billetes y escupiendo primas de riesgo.

El spot de Coca-Cola contiene un mensaje ideolgico biceflico muy poderoso que intenta convertir en sentido comn lo que es una mentira flagrante: si todos colaboramos y trabajamos juntos codo con codo, podremos salir de esta crisis. Para empezar la crisis es slo propiedad de la gran mayora, mientras una minora pluripropietaria se est pegando un atracn de plusvalor viviendo una autntica orga de adquisiciones de activos a precio de saldo4. En este contexto, la empresa Coca-Cola nos anima a ser buenos espaoles. Esto es: a creer que nadie de los nuestros nos explota y a abrazar la ideologa nacionalista-estatal, para que si en algn momento las lites degeneradas que mueve la economa-mundo consideraran necesitan una guerra, igual que ahora nos animan a apoyar a la roja como gladiadores (bebiendo una cola fra, faltara ms), llegado el momento, nos animaran a luchar codo con codo, fusil contra fusil, contra los malditos italianos, alemanes, chinos o los extranjeros que sean dependiendo de la cobertura internacional. Pero la guerra sera entre los asalariados (como la I y la II GM)... faltara ms! Nunca contra italianos o alemanes de cualquier tipo, ni mucho menos como ellos, porque recuerde: ellos no existen cuando hay problemas. Slo existimos los tontos que todava vivimos bajo la sombra de las banderas, la dureza de las aduanas y la caresta crnica de no tener suficientes papeles por ser de fuera de tal o cual tierra dividida por tal o cual jodida bandera. Recordemos a este respecto que en 1919 haba solamente 23 estados en Europa, mientras que en 1994 ya eran 51, y en la actualidad son casi 200 en todo el mundo, mientras que en 1945 eran unos 60. Por qu el capitalismo necesita crear ms estados pese a todas las organizaciones supraestatales que se ha visto obligado a levantar por el desarrollo y la mundializacin de los medios de produccin y comunicacin? Fcil: porque el sistema precisa de una libertad global para el capital y ms barreras en las cuales encerrar/encapsular a los trabajadores para exprimirlos con ms fuerza hasta que de ellos slo quede la gelatina de la que hablaba Marx en El Capital. Simple divisin internacional del trabajo. El len corre libre (y mata ms fcil) mientras los antlopes esperan su muerte en la charca vallada.

Coca-Cola junto a Rajoy, Rubalcaba y el Rey, al comps de Merkel, Obama y Barroso, nos recuerdan constantemente que somos espaoles, pero todos ellos son tteres de apellidos que a penas logramos intuir y a los que el comn de los mortales les damos absolutamente igual. Ante esto, por nuestra parte, no deberamos olvidar que somos seres humanos, que el Capital no tiene patria y nosotros tampoco la tendremos hasta que la construyamos con nuestras propias manos. Esa patria se llamar socialismo mundial y no debiera alzar otra tela en su nombre que la coloreada por el internacionalismo, el mismo que late y bombea bajo las diferentes pieles que conforman la infinita belleza de nuestros millones de rostros. Utpico hablar de socialismo mundial? Utpico es pensar que de este pozo nos van a sacar los mismos que da a da nos hunden ms al fondo. As que comencemos a hablar de socialismo sin miedo, porque despus tocar construirlo. Ni patria ni banderas, o socialismo mundial o la muerte que nos acecha. Los tambores de guerra ya resuenan en el horizonte de un futuro cercano. No olvidemos que es una salida fcil para el sistema: bombas vendidas, bombas lanzadas, nuevas bombas, muchos muertos y reconstruccin. Resultado: eliminacin del ejrcito de reserva excedente y creacin de nuevos empleos. Se llama destruccin creativa made in Capitalismo realmente existente, no capitalismo vendido ni soado.

As que construir el socialismo mundial donde los trabajadores tengamos los mismos derechos y vivamos respetando la libertad de cada cual, es una premisa mnima que debemos cumplir si queremos vivir con la luz de la dignidad como especie4. Es la nica alternativa para no continuar arrastrndonos como gusanos bajo las prolongadas sombras del terrorismo de los mercados, tras los que, como las grandes sociedades annimas, se esconden los mayores explotadores del gnero humano: la lite capitalista ms poderosa jams parida gracias al peso de nuestra desidia hipotecariamente acumulada.


Notas:

1. El spot es conceptualmente y ticamente reprobable, para ser exactos, pues nada tengo que decir de su factura audiovisual. El dinero, como mercanca equivalente general, tiene el poder de atraer a los mejores profesionales mercenarios y/o confundidos. El visionado del anuncio demostrar que una(s) imagen(es) vale(n) ms que mil palabras: http://www.youtube.com/watch?v=C63ummLZ26A

2. Todo ello siguiendo el arsenal conceptual de Gramsci en sus Cuadernos de la crcel.

3. ILLESCAS MARTNEZ, Jon E (2009), Estetizacin y mistificacin de la vida en el sistema publicitario. Ver: http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf

4. La banca y la gran burguesa que controlan la gestin de los capitales financieros estn destruyendo los negocios de los pequeos empresarios que deben entregar o malvender sus activos ante la imposibilidad o las dificultades de devolver la deuda con la que financiaban sus negocios.

5. E incluso, para muchos de nosotros, como individuos.


Jon   Juanma   es   el   seudnimo   de   Jon   E.   Illescas   Martnez,   activista,   artista   e   investigador   FCM   en   la   Universidad   Complutense   de   Madrid   y   la   Universidad   de   Alicante.   Recientemente   ha   publicado   el   libro Nepal,   la   revolucin   desconocida.   Crisis   permanente   en   la   tierra   de   Buda (Editorial:   La   Cada).

Correo: [email protected]
Blog: http://jonjuanma.blogspot.com.es/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter