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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2012

Golpe de Estado constitucional en Paraguay
El aliento del lobo en la nuca

Rubn Martnez Dalmau
Rebelin


Pueden existir los golpes de Estado constitucionales. El que ha tenido lugar contra Fernando Lugo es, desde luego, un claro ejemplo de ello.

Los anlisis de este tipo de sucesos suelen estar plagados de lugares comunes poco slidos con un mnimo de profundizacin. Que si se trata de los instrumentos parlamentarios que hace ms fuerte a la democracia, que si al fin y al cabo se ha aplicado la Constitucin que se dieron los paraguayos, que si todos los actos se han realizado en el marco constitucional... Muchas de estas razones, desde luego, son esgrimidas para defender el mantenimiento del Estado de Derecho y el normal funcionamiento de las instituciones.

Y es que el normal funcionamiento de las instituciones se suele dar, fundamentalmente, en las dictaduras. Si por "normal" se entiende simplemente "dentro del marco legal", no duden ustedes de la existencia de una institucionalidad bien fortalecida en el Pinochet de Chile, o en la Italia de Mussolini. De hecho, en las democracias las cosas suelen ser ms cambiantes, y las Constituciones, si son realmente normativas y democrticas, van avanzando a medida que los pueblos as lo deciden. Sin traumas ni tapujos. La voluntad democrtica es la nica que puede sostener a la Constitucin democrtica: el resto, como nos demuestra el caso paraguayo, no es democracia. Es otra cosa.

De dnde proviene la Constitucin de 1991, ms vigente que nunca en Paraguay? De una alianza entre los partidos polticos destinada a transitar desde la dictadura hacia una sociedad algo ms libre y con un maquillaje democrtico. Los noventa ya no parecan aos de dictaduras en Amrica Latina, y la cada de los bloques avecinaban nuevos vientos. Los regmenes militares no atraan capitales internacionales, y los movimientos de derechos humanos haban complicado la aplicacin de frreas disciplinas, vitales para la supervivencia de los sistemas autoritarios. Todos los participantes en la brutal Operacin Cndor fueron cayendo uno a uno: las juntas militares en Brasil, Bolivia y Argentina, el pinochetismo, la dinasta de los Somoza... Al estilo del "puntofijismo" venezolano, que marc la pauta de lo que se conocera por "transicin democrtica" (competitividad electoral, finalmente) con la salida de Prez Jimnez, Amrica Latina fue indudablemente avanzando hacia un marco de mayores libertades, pero bajo la vigilancia de la coalicin de partidos polticos que no prometan grandes avances democrticos. Slo Per, a un costo altsimo, dio marcha atrs con Fujimori.

En Paraguay, los que derrotaron la dictadura de Stroessner fueron los mismos colorados que lo apoyaron desde el parlamento y legitimaron el rgimen. Fue, finalmente, la traicin a uno de los suyos cuando perdi los apoyos en el partido del que formaba parte. El objetivo: una transicin controlada, con algunos tintes de pluralidad, hacia un sistema de gobierno donde la incorporacin de los opositores, los liberales, relegitimaran el poder en la poca de las democracias. Pero la partidocracia no es una democracia autntica. Es una democracia limitada basada en el acuerdo de los partidos polticos que forman parte del sistema con los factores de poder (ejrcito, iglesia, grandes capitales...) y la exclusin de cualquier alternativa democrtica que vaya ms all de ellos. De trata de un rgimen ms abierto y plural que las dictaduras, pero a su vez autoreproductivo e incapaz de regenerarse por l mismo, que usa mecanismos conocidos (leyes electorales, sistemas clientelares, dominio de medios de comunicacin...) para garantizar la estabilidad y la institucionalidad. Lgicamente, dentro del marco constitucional. La Constitucin partidocrtica es muy diferente a la democrtica: no surge de un poder constituyente popular, sino que es el certificado de bautismo de un espejismo de democracia y libertad.

En el caso paraguayo, la ceremonia tuvo lugar el 20 de junio de 1992, cuando se aprob la Constitucin partidocrtica. No es casualidad que el 82% de los miembros de la convencin constituyente que sancion la Constitucin vigente estuviera formado por miembros de los dos partidos del sistema, el colorado y el liberal. Entre 1947 y 1963, los colorados fueron los nicos que podan legalmente presentar candidatos a las elecciones paraguayas, y la dictadura de Stroessner se bas en el control del partido durante ms de tres dcadas. Los liberales, tradicionales opositores a los colorados, se adaptaron rpidamente a las nuevas condiciones partidocrticas tras el fin de la dictadura que ellos mismos ayudaron a derrocar, y por lo que algunos de ellos fueron perseguidos y torturados. Pero las mieles del poder producen extraos compaeros de viajes.

Frgil cesto se poda conseguir con esos mimbres. La Constitucin de 1992, por lo tanto, fue un texto negociado para el mantenimiento de la estabilidad partidista, con el visto bueno del ejrcito, y que impeda, como se ha demostrado, cualquier sorpresa dentro del marco constitucional. Cuando el outsider Fernando Lugo gan las elecciones en 2008 con una coalicin que inclua al Partido Liberal, la suerte estaba echada. Aunque tuviera amplio apoyo popular y de varios pequeos partidos al margen del sistema, sin una regeneracin democrtica la frmula Lugo-Franco estaba condenada a acabar mal. La historia demuestra la dificultad de derribar murallas desde la fortaleza. Luis Federico Franco Gmez, mdico de profesin, se afili al Partido Liberal Radical Autntico a los catorce aos. Cont con el carnet de afiliado n 250. Era una criatura de la partidocracia. Posiblemente Fernando Lugo entendi que contando con un vicepresidente del sistema las cosas iban a ser ms fciles, y que el contexto internacional impedira cualquier alteracin de la voluntad ciudadana. Nada ms lejos de la realidad. En su momento, Lugo no vio la necesidad de sustituir las normas del juego de la partidocracia por unas realmente democrticas, lo que supona necesariamente convocar a un proceso constituyente popular. Ahora, que debe someterse a las reglas de los de siempre, ya sabe de lo que ha sido vctima, y su vicepresidente es en estos momentos, constitucionalmente, el Presidente de la Repblica.

En Paraguay, como en Honduras hace unos aos, hemos sido testigos de que cuando se siente el aliento del lobo en la nuca, es muy probable que muerda.

Rubn Martnez Dalmau es Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universitat de Valncia

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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