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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2012

Vctor, Maxi y Daro
A 40 aos del Quintazo y a 10 de la masacre de Avellaneda, o la repeticin de nuestra historia como tragedia

Rubn Kotler
DIAI


Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos
y personajes de la historia universal aparecen, como si dijramos, dos veces.
Pero se olvid de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa

Carlos Marx (En su libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte)

 

Coincidencias, trgicas coincidencias, este ao recordaremos dos sucesos de la historia argentina separados por 30 aos. El primero, acaecido durante la dictadura encabezada entonces por el dictador Agustn Lanusse; el segundo, durante el gobierno transicional de Eduardo Duhalde. Pero las analogas entre uno y otro, nos ponen ante la evidencia que el viejo Marx no se equivocaba. Y s, la historia, segn podemos constatar en este pas, se repite una y otra vez como tragedia y como farsa, o, invirtiendo las proposiciones, como farsa y como tragedia. Quizs convenga decir que la repeticin tiene que ver con la puesta en marcha de un modelo social, poltico, econmico y cultural el 28 de junio de 1966 y que perdura hasta nuestros das, contndose los muertos asesinados que dej esa historia de tragedias que sacudieron a nuestro pas. Sin embargo, y a pesar de ver cmo el modelo ha salido triunfador, tambin debemos sopesar en la balanza del haber, las grandes manifestaciones de los sectores populares en el enfrentamiento contra las clases privilegiadas, en la defensa de los derechos.

A 40 aos del Quintazo, pocos recuerdan a Vctor Villalba

All por 2007, cuando nos enterbamos del vil asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba, yo escriba acerca de las analogas de nuestra historia [1]. All expona negro sobre blanco los recuerdos de los viejos militantes setentistas sobre las instancias del asesinato del estudiante salteo, Vctor Villalba:

Carlos Zamorano, dirigente del Partido Comunista de Argentina, era un joven abogado recin recibido, cuando en junio de 1972 daba comienzo el Tercer Tucumanazo. Ya en el ao 72 si no me acuerdo mal, en junio de ese ao 72, haba un grave problema, creo recordar, con el comedor universitario, pero en el sentido de las luchas por las plazas del comedor universitario, y tuvo epicentro en una quinta que era la facultad de Agronoma y zootecnia. Al testimonio de Zamorano, Juan Ferrante, un ex sacerdote tercermundista acerca el relato del asesinato de Villalba. Yo me acuerdo que ah, creo que fue ah donde lo mataron a Villalba y ah me fueron a buscar a la noche... a Villalba para tratar de rescatar el cuerpo, y me acuerdo que tuve un fuerte cruce con, como se llamaba... con el que estaba a cargo del operativo, un comisario que no me acuerdo como se llamaba, hicimos una misa ah, en la avenida, y despus creo que marchamos. Marcos Taire, periodista y ex militante del FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo) suma detalles sobre la muerte del estudiante salteo: un fin de semana, no me acuerdo si era viernes o sbado, se desata una gran represin contra la gente que ocupaba la Quinta agronmica, y ah en una escuela cercana a la Avenida Roca y Bernab Araoz, asesinan a un estudiante salteo que se llamaba Vctor Villalba.

Vctor Villalba estaba acostado en el suelo y con su cabeza casi pegada al suelo entonces desde un lugar ms elevado le hacen un disparo que estalla exactamente en su cabeza, con una granada enorme de gran peso como es la granada de gases lacrimgenos y le destruye el crneo, de modo que fallece de inmediato, relata con gran precisin Carlos Zamorano.

Esto fue jueves o viernes. Nosotros desde la Asociacin de Prensa, ms algunos pocos sindicatos que tenan conduccin bastante combativa y en esto no me puedo olvidar de un gran dirigente que se llamaba Juan Alberto Pacheco del sindicato grfico, que fue un hombre combativo como pocos en esos aos, junto a los compaeros de la Unin Tranviario Automotor y uno que otro que en este momento no recuerdo, impulsamos la realizacin de un plenario de la CGT, recuerda Taire. Se hizo un plenario, la conduccin de Damin Marquez y compaa lo convoc a regaadientes, como para decir que se haca, pretendan sacar una declaracin y con eso dar por terminado todo y me acuerdo que la importancia que tuvo esto, que se hizo en el Saln de Actos de la FOTIA; ellos no calcularon que nosotros estbamos muy vinculados con el movimiento estudiantil y cuando empez el plenario como a las 10 u 11 de la noche, lleg una enorme caravana de dirigentes y militantes estudiantiles que se apostaron como barra alrededor del lugar donde se estaba haciendo el plenario, entonces cuando nosotros propusimos, yo lo hice personalmente, que se hiciera un paro activo en repudio al crimen de Villalba y a la represin indiscriminada que se estaba desatando contra el pueblo tucumano, al ver que haba dos o tres gremios que apoyaban, que estaba esa barra que cantaba a favor de la realizacin del paro no le qued otra cosa que aceptarlo y se hizo.

El Quintazo fue, ante todo, una expresin ms de la respuesta obrero estudiantil a los avasallamientos de la dictadura de los derechos, a las imposiciones de la misma a sangre y fuego de las polticas ultraliberales. Fue una respuesta desde la dignidad y por la dignidad, esa que no se pierde por ms que 40 aos de historia hayan procurado solaparla detrs de las derrotas del movimiento.

Porque de las enseanzas de la lucha se aprende que en la unidad de los sectores populares y en la solidaridad de clase es posible poner a parir otro mundo, por ms que entre el establishment y los medios hegemnicos nos digan lo contrario. El Quintazo, como los tucumanazos anteriores, triunf en las enseanzas que nos dejaron. Y la historia de las luchas populares habra de continuar pese a la ferocidad de la dictadura que sigui al periodo transicional 1973 1976, y continu luego del 83, cuando la sacha democracia que sigui tambin debi recurrir a la represin de la protesta social.

Maxi y Daro, en el recuerdo de Vctor

Exactamente 30 aos despus del Quintazo, en otra geografa y en otro contexto poltico, los sectores populares siguieron resistiendo los embates del Estado capitalista burgus. Qued demostrado entonces que el rgimen ya no necesitaba de sus mandamases vestidos de verde oliva para imponer el orden por medio de la sangra. Los 33 asesinados bajo la administracin de Antonio De LaRa y la masacre en el puente Pueyrredn, es el claro ejemplo de esto que afirmamos. Una marcha y un piquete pusieron en jaque una vez ms al Estado, cuando miles de manifestantes cortaban uno de los principales accesos a la capital federal. Entonces otra vez la sangre rebelde corri tras la represin policial. Daro Santilln y Maximiliano Kosteki, dos jvenes militantes fueron asesinados a sangre fra, recordndonos el asesinato de Vctor Villalba 30 aos antes en Tucumn.

Recordar estos crmenes es recordar a los militantes, pero adems es poner en discusin la idea que procura instalar la actual administracin kirchnerista sobre la novedad de la militancia juvenil. Villalba, cientos de los 30.000 desaparecidos en la ltima dictadura militar, Maximiliano y Daro, Mariano, todos ellos jvenes, militando cada uno en su tiempo y cada uno dejando la vida en la militancia. Seamos claros: en la historia argentina la derecha pone las balas y la izquierda el cuerpo; la derecha propone sistemas perversos hacia el conjunto social, la izquierda los resiste, tanto en dictadura como en democracia. En Tucumn, cuando el prximo martes 26 de junio marchemos para recordar a Daro y Maxi, tendremos que mencionar a Vctor, no hacerlo sera faltar a nuestra propia historia, aquella que incluso algunos partidos de izquierda intentan hacernos olvidar, solapando las grandes luchas locales a grandes procesos nacionales.

No comprender las particularidades de nuestra historia local o provincial, es faltar a la verdad histrica y olvidar es s, contribuir a una historia de omisiones y olvidos en los que la derecha siempre procur solapar sus nuevos crmenes cada vez que los ha cometido. Y la historia debe servirnos para eso, para aprender y aprehender de lo que fue, pero sobre todo, para la transmisin generacional de la experiencia sobre lo que s y lo que no debe hacerse. Porque si bien es cierto que desde antao se nos machaca como pueblo que la lucha conduce inexorablemente al fracaso, la lectura crtica y seria del proceso poltico nos lleva a comprender que esto es falso: la lucha y la unidad en la lucha puede conducir a triunfos de los sectores populares. La experiencia setentista demuestra eso, que solo en la unidad de todos los sectores populares ser posible conseguir triunfos y ganarle al sistema. Con la actual fragmentacin de la izquierda no solo seguimos a merced del Estado burgus y sus recurrentes ciclos de represin, sino que nunca seremos capaces de consolidarnos como fuerza capaz de disputar el poder, que en definitiva es de lo que se trata. Un esbozo, si, es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, pero todava, ese FIT que muchos de nosotros apoyamos en octubre del ao pasado, no deja de ser una comunidad imaginada que avanza ms lento de lo que debiera. Esto, volviendo a lo local, se traduce en que el Frente NO existe, mal que le pese a algunos, en provincias como Tucumn, donde sus componentes marchan en veredas separadas. La constitucin del FIT puede ser una herramienta, y esto ya lo he escrito en otras oportunidades, pero si no volvemos nuestra mirada al pasado, construir en este presente, esa unidad tan necesaria, ser imposible. Insisto, en la marcha del 26, omitir los 40 aos del Quintazo, sera una omisin, por izquierda, grave.

La crisis caus dos nuevas muertes, o la coherencia editorial de Clarn

La prensa canalla existi siempre. Medios hegemnicos que llaman al sostenimiento del orden establecido cumplen con la funcin de acallar a las conciencias rebeldes y poner todo su aparato a la orden del sistema. Ya en dictadura, ya en democracia. Y Clarn, como medio hegemnico por excelencia es un buen ejemplo de la repeticin de la historia narrada desde el establishment, aquella que se narra por primera vez como tragedia y la segunda como farsa.

Un hallazgo entonces muestra que en junio de 1972, el medio porteo pona en su portada la cuestin del Quintazo titulando: Tucumn: Se registraron nuevos disturbios. Un estudiante muerto. En que consistan esos disturbios para Clarn? Y en todo caso, eran los disturbios los que haban ocasionado la muerte del estudiante? 30 aos despus y ante el horror por la masacre en el puente de Avellaneda Clarn titulara: La crisis caus dos nuevas muertes, en clara referencia a la crisis institucional que viva el pas desde diciembre de 2001.

Lo que en 1972 eran disturbios, en 2002, era una crisis, responsable de la muerte de dos jvenes militantes. En ambos casos nunca la polica con su criminal accionar haban sido los culpables. Es curioso ver las vueltas de historia pues parece que el viejo Carlos Marx no se haba equivocado entonces. El periodista Mario Aldonate escriba aos despus del Quintazo un libro en el que detallaba la crnica de las instancias del asesinato de Vctor Villalba a manos de la polica tucumana, titulando su libro: Autores annimos en clara alusin a las investigaciones judiciales que no haban logrado determinar quin haba sido el autor material del joven salteo. Un documental producido aos despus de la masacre del Puente Pueyrredn, daba cuenta de la tergiversacin de Clarn sobre el asesinato de Daro Santilln, documental titulado justamente La crisis caus dos nuevas muertes en el que se desmenuza la rutina periodstica de Clarn. Clarn, como todos los medios hegemnicos en Argentina, siempre hicieron un guio al aparato represivo del Estado. Llamaban subversivos a quienes enfrentaban a la dictadura, llamaban y llamaban revoltosos a quienes resisten los embates del sistema de produccin capitalista, llamaban y llaman criminales a quienes cortan una ruta o camino para visibilizar lo que los propios medios se encargan de invisibilizar. Pero ya conocemos las relaciones entre los poderes pblicos (legalmente constituidos o no) y ese otro cuarto poder que es la prensa meditica hegemnica.

Lo interesante en todo caso es ver cmo ciertas continuidades en la historia se pueden rastrear an cuando entre la dictadura de Lanusse y el gobierno de Duhalde haban transcurrido 30 aos. Yo me arriesgara entonces a decir que desde entonces a la fecha poco o nada ha cambiado en lo profundo de un modelo que al que, desde el poder, siguen llamando a profundizar. Seamos claros: el proceso poltico, social, cultural y econmico abierto tras el golpe de Ongana el 28 de junio del 1966, y del que se cumplir un nuevo aniversario justamente en este junio de 2012 tambin, sigue siendo el mismo, por otros medios, eso es ms que evidente, pero es el mismo, eso que eufemsticamente algunos han denominado neoliberalismo y que yo llamo capitalismo sin ms. Volvamos una vez ms al viejo Marx, que sobre la caracterizacin del modelo tendra hoy mucho que decir.

Eplogo para una historia argentina de la lucha obrera

Pero para qu volver sobre la historia una y otra vez? Quienes nos dedicamos al estudio de la historia y su transmisin desde un compromiso con el cambio social, creemos que la historia puede ser una poderosa herramienta que contribuya, entre otras cosas, con la transformacin social. Aqu no hay lugar ni para el positivismo de viejo cuo ni para el conservadurismo que gobierna los claustros universitarios. Nuestro quehacer como historiadores camina por otros senderos. Y esos senderos nos llevan una y otra vez a la historia del movimiento obrero, a sus luchas, a sus triunfos y a sus derrotas. Revisitar los 70 con ojo crtico implica escuchar esas voces que nos llegan del pasado y a las que deberamos ser capaces de escuchar. El asesinato de Villalba vuelve a nosotros en la versin moderna de los crmenes de Kosteki y Santilln. La protesta obrero estudiantil de los 70, con sus diferencias, vuelve sobre la protesta obrero estudiantil del nuevo siglo. Ser capaces de escuchar las experiencias de los 70 nos permitir descubrir que tenemos ante nosotros las herramientas analticas para ver qu se hizo bien y qu se hizo mal para no repetir viejos errores y preservar, ante todo, la vida de cada uno de nuestros militantes actuales.

Digo esto, sobre todo, en la necesidad de revisitar la historia MUY reciente de nuestro pas donde el crimen poltico sigue vigente como estrategia del Estado burgus. Mariano Ferreyra es un buen ejemplo de ello. Pero adems la lectura del pasado nos debe servir para sacar como conclusin que solo en la unidad ser posible cantar ms victorias que derrotas. Mientras caminemos separados los disturbios o las crisis seguirn provocando nuevas muertes. Si caminamos juntos y en unidad, ser difcil al aparato represivo doblegarnos. La historia de la clase obrera argentina est a nuestro alcance para poder aprender de ella las lecciones sobre el qu hacer, no tenerlo presente ser un error estratgico y pronto deberemos lamentar ms muertos por parte de los sectores populares porque ya sabemos, a este Estado no le temblar la mano para disparar su bala asesina sobre los cuerpos militantes. Desde Vctor a Daro, Maxi y Mariano, es posible trazar una elipse donde, como bien lo apuntaba Marx, la historia argentina se repite, una vez como tragedia, otra como farsa. Yo agregara entonces: aqu, la historia, en esa elipse siempre, pero siempre, se repite como tragedia. De la unidad obrero estudiantil conseguiremos transformar la historia en la victoria de la clase y la transformacin final del modelo y podremos decir, quizs, soando un poco, que por fin hemos podido transformar la historia de tragedia a comedia, la comedia de sentir que los destinos estn en nuestras manos como trabajadores. Recuperar esa confianza en nosotros mismos es lo que se torna urgente y necesario, ms all de las disquisiciones tericas.

Nota:

[1] Fuentealba, Villalba, Rodrguez: Tres asesinatos. Analogas de la Historia Argentina: http://www.deigualaigual.net/es/cultura/23-historia/834-fuentealbateresarodriguezdocentemuertoneuquen

Fuente: http://www.deigualaigual.net/es/especiales/quintazo-40/5645-victor-maxi-y-dario



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