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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2012

Polonia, ms all de la Eurocopa

Txente Rekondo
GAIN / Rebelin


Estos das est celebrndose la Eurocopa de ftbol en Polonia y Ucrania, un acontecimiento que est siendo utilizado por algunos para esconder las miserias y dificultades polticas y econmicas que atraviesan determinados estados y gobiernos europeos, al mismo que tiempo que otros aprovechan la ocasin para presentarnos aquellas realidades, ocultadas o desconocidas durante el resto del ao, envueltas en un sinfn de tpicos.

Polonia est marcada por la historia. La particin del territorio a lo largo de los ltimos siglos por parte de los diferentes imperios o actores internacionales que han dominado las diferentes etapas histricas, unido a la reivindicacin nacional polaca y el resurgimiento nacional de principio del siglo XX; las dos guerras mundiales, la etapa socialista y la nueva situacin como parte del proyecto de la llamada Unin Europea, son etapas que de una u otra manera han configurado la actual realidad polaca.

Y todo ese abanico de acontecimientos han marcado y siguen condicionando en cierta manera las conversaciones de la gente de a pie. Los recelos hacia los dos grandes vecinos, Rusia y Alemania; las reivindicaciones de territorios de algunos pases de los alrededores, como Lituania, Ucrania o Bielorrusia; la defensa de las teoras conspirativas; el sueo del euro y de Europa; son algunas de las conversaciones que tienen sus defensores y sus detractores en las calles polacas. Y muchas veces, dependiendo de la edad o de su origen se pueden defender unas posturas u otras.

Si nos acercamos a la cordillera de los montes Tatras, en el corazn de la frontera entre Polonia y Eslovaquia, descubrimos una regin considerada por mucha gente como el punto del resurgimiento del sentir nacional polaco. En torno a la ciudad de Zakopane, hoy un centro de deportes de invierno, se fueron asentando durante el siglo XIX toda una serie de personajes que desde sus mbitos de actuacin (culturales y polticos) fueron diseando la tarea de recuperar el sentimiento polaco, diluido o preso entonces entre los poderosos imperios de Hungra, Prusia y Rusia. Por aquel entonces el aislamiento de la regin, y las duras condiciones de vida lo convirtieron en un oasis para aquellos que buscaban ese resurgimiento.

A das de hoy se puede ver el desarrollo de Zakopane, caracterizado entre otras cosas por el tipo de viviendas tradicionales, por la avalancha de gente para disfrutar de sus instalaciones deportivas, e incluso por la presencia de importantes escaladores que utilizan la cadena montaosa como entrenamiento para sus posteriores expediciones al Himalaya. Sin embargo, si nos adentramos entre los montes, entre sus innumerables y variados recorridos, podremos descubrir monumentos y restos de la presencia en la zona de importantes partidas de guerrilleros que se ocultaron aqu en el siglo pasado, y desde donde atacaban a las fuerzas nazis que controlaban el paso fronterizo entre Polonia y Eslovaquia, un camino que tambin era utilizado para lograr salvar a muchos sectores que eran perseguidos en aquel entonces por los dirigentes alemanes.

Unos das en Varsovia, la capital del pas, tambin sirven para percibir la historia polaca a travs de sus calles y monumentos. Destrozada durante la Segunda Guerra Mundial, la reconstruccin posterior ha permitido recuperar algunas de las calles ms significativas, as como el casco antiguo de la ciudad. El tristemente famoso guetto judo, junto a su alzamiento, y del que tan slo qued en pie una iglesia catlica, es hoy en da un barrio completamente reconstruido y donde la presencia de placas y monumentos conmemorativos nos retraen a aquellos tiempos. El monumento a los hroes del Guetto o la sinagoga Nożyk, restaurada entre 1977 y 1983, son algunos de los restos de la presencia juda en Varsovia.

Mucha mayor presencia podemos encontrar por las calles de la capital con lugares y monumentos relacionados con el alzamiento de la ciudad contra la ocupacin nazi. Los restos de la prisin de Pawiak, las innumerables placas y monumentos en homenaje a las organizaciones clandestinas de la poca, como el ancla (kotwica), uno de los smbolos del Armia Krajowa (Ejrcito del Interior), uno de las principales organizaciones de la resistencia polaca, o el monumento al alzamiento de Varsovia, son algunos ejemplos.

Caminar por la calle Krakowskie Przedmieście, que desde el casco antiguo nos acerca a una de las arterias de la capital, observaremos una sucesin de iglesias, edificios institucionales (la universidad, el palacio presidencial) y sobre todo, si nos adentramos a los patios internos de los edificios de la calles, nos toparemos con el claro contraste de los edificios renovados de la calles citada con otras construcciones de los aos socialistas.

De esa poca no quedan apenas rastros, en una poltica similar a la que han aplicado otros estados que en su da pertenecieron al llamado espacio sovitico, en Polonia tambin han intentado borrar cualquier smbolo de aquellos aos. El gigante Palacio de la Cultura y las Ciencias, situado cerca de la estacin central de trenes, es una de la pocas excepciones., junto con el cementerio de Guerra sovitico, en la carretera hacia el aeropuerto, y que conserva un monumento en recuerdo del Ejrcito Rojo liberando a la poblacin civil polaca.

Los llamados Milk Bar, donde se pueden degustar platos del da polacos y muy baratos, son tambin un recuerdo de la poca socialista, y a da de hoy estn desapareciendo de las calles de Polonia, dando paso a la proliferacin de pequeos puestos de comida rpida, sobre todo los llamados Kebaahs.

Sin olvidar tampoco los pequeos Maluch, el Fiat 126 Polaco fabricado entre 1972 y 2000 en diferentes modelos, y que fueron muy populares en su momento. Todava se pueden encontrar algunos de estos coches en los pueblos y ciudades polacas, aunque han dejado paso en su mayor parte a otro tipo de vehculos.

La ciudad portuaria de Gdańsk, una de las sedes de la actual Eurocopa de ftbol, presenta una imagen completamente diferente de su pasado ms reciente. Al igual que otras ciudades polacas, la ocupacin nazi destruy buena parte de la ciudad, y su posterior reconstruccin evit todo resquicio de la tradicin alemana antes presenta en la ciudad. Sin embargo, la actualidad meditica se centrara en esta ciudad en la dcada de los ochenta. En 1979, los trabajadores de los astilleros salieron a las calles para protestar contra el gobierno, la formacin del sindicato Solidarność (Solidaridad), y el protagonismo de Lech Walesa protagonizaran el devenir de Polonia.

La intervencin del general Jaruzelski, y la tibia reaccin de Occidente, temerosos de una intervencin directa de Mosc (todava la Guerra Fra se mantena), fue una derrota para el movimiento, que lograr recuperarse y en 1989 vencer en las elecciones, siendo Walesa nombrado presidente el ao siguiente.

No obstante, las cosas no han seguido el curso que muchos esperaban. Como seala Jarek, un joven estudiante, el paso de los aos ha visto que los astilleros ms importantes han sido cerrados (tan slo se mantiene el menos rentable) y la transformacin de la gente y la ciudad no han cumplido las expectativas.

El devenir de Solidaridad, con fisuras y divisiones, con locales en las ciudades del pas mostrando una imagen de abandono, refuerzan las palabras del propio Jarek, que remarca la importancia de la alianza que se teji entre Solidaridad, la poderosa e influyente Iglesia Catlica y las cancilleras occidentales.

Cracovia es otra de las ciudades claves en la historia reciente de Polonia. Tal vez sea esta una de las ciudades donde el peso de la Iglesia Catlica haya sido ms evidente en estos aos. En ella estuvo como obispo auxiliar y arzobispo, hasta ser nombrado Papa en 1978, Karol Jzef Wojtyła, ms conocido como Juan Pablo II. Su influencia en la ciudad en aquellos aos y posteriormente es manifiesta en las calles y plazas de la ciudad, donde se pueden encontrar placas, estatuas y fotografas del mismo. En el museo de la Archidicesis todava se ve su fotografa en la fachada del edifico, o en el Palacio del Obispo, donde su retrato se ve en al ventana desde donde se diriga a los jvenes del parque cercano.

Las decenas de iglesias conviven en la parte vieja de la ciudad con la colina del Castillo (donde tambin se encuentra la Catedral), y con la plaza del mercado en el centro neurlgico de la misma, y la zona universitaria.

Fuera del casco antiguo encontramos barrios y construcciones ligadas tambin a la poca reciente de Polonia. Los barrios de construccin socialista por una lado, y el llamado barrio judo por otro. Este ltimo ha sido transformado en los ltimos aos, pasando de ser un barrio conflictivo y marginal a convertirse en centro de la vida bohemia, y en cierta medida demasiado turistificado recientemente.

Ms alejado del centro se pueden encontrar tambin smbolos relacionados con la otrora poderosa comunidad juda de la ciudad. As, la fbrica de Oskar Schindler (en el n 4 de la calle Lipowa) se ha convertido en museo, y su visita nos retrae a la famosa pelcula de Spielberg, que tambin rod escenas de su pelcula en las calles y callejuelas del citado barrio judo.

Tambin ha desaparecido de esta ciudad cualquier smbolo de la poca socialista, aunque se puede hacer una visita friky por el barrio de Nowa Huta. Este distrito fue planificado en su da como smbolo de la era socialista, y hoy en da algunas compaas ofrecen un tour al Comunismo de Lujo, totalmente evitable.

No muy lejos de la ciudad se encuentra Auschwitz, el campo de concentracin convertido en smbolo mundial del terror. La visita al mismo, tanto en viaje organizado como por cuenta propia permite acercarnos a los dos campos, tanto a Auschwitz I como a Auschwitz II- Birkenau. Cerca de un milln y medio de personas murieron en este lugar, al hilo de la poltica genocida del rgimen nazi. Visitando sus pabellones, un estudiante israelita nos coment algunas cosas interesantes. Segn Danilo, y mientras veamos la clasificacin de los prisioneros del campo, esa foto refleja la presencia de diferentes prisioneros aqu. Si bien es cierto que la mayor parte de la vctimas fueron judas, sera un error ocultar o ignorar la presencia de polacos, comunistas, gitanos, homosexuales

Posteriormente, en torno a un caf, Danilo recordaba el papel de la comunidad juda en Polonia durante la II Guerra Mundial. El levantamiento del guetto de Varsovia rompi muchos tabes. All los jvenes judos organizados principalmente en torno a organizaciones progresistas tomaron las armas para defender sus vidas, rompiendo esa imagen de sumisin de otros judos.

Hoy en da, sobre todo entre las generaciones mayores, todava resulta complejo abordar todo lo acontecido en torno a la comunidad juda en Polonia durante la II Guerra Mundial. Sirva de ejemplo lo que nos coment Barbara, una persona de ms de cincuenta aos, con estudios universitarios y conocimiento de varios idiomas extranjeros, en Polonia en esos aos vivan unos tres millones y medio de judos, y en cuanto comenz la amenaza de Hitler, ms de medio milln, los ms ricos, abandonan el pas. Ahora muchos acusan a los polacos de no ayudar a la comunidad juda en esos tiempos, pero cuando el propio Hitler solicit dinero a los judos ms ricos para no acabar con el resto de la comunidad, se negaron, no les importaba mucho la suerte del resto, aunque ahora nieguen esa actitud.

Polonia afronta hoy en da un nmero importante de retos. Las reivindicaciones de sectores populistas de territorios vecinos de Lituania o Ucrania; el ingreso en la eurozona, ya que si bien Polonia est integrada en la OTAN o en la Unin Europea, todava tiene su propia moneda, lo que sigue generando un importante debate social. Algunos ven ventajas al ingreso en el euro, pero son muchas las voces, que al hilo de lo que acontece en otros estados europeos, ve ms dificultades que cosas positivas en ese proceso. De hecho la mayora de los polticos polacos se muestran orgullosos, y a pesar de las dificultades que atraviesa el pas, de no pertenecer al llamado club de los PIGS.

Tampoco parece que parte de la clase poltica haya cerrado las heridas abiertas durante aos de relaciones/ocupaciones de sus vecinos. As todava los discursos contra Mosc (muchas veces con el tema del transporte de los recursos energticos en la agenda), y tambin algunos sectores de la sociedad recela del peso que a da de hoy tiene Alemania en Europa, tal vez recordando la experiencia del pasado siglo.

Los dirigentes polacos aspiran a que su pas se convierta en un poder regional en materia de transporte energtico, sobre todo para evitar el peso ruso en dicha materia. Al mismo tiempo que no dudan en su apuesta hacia Occidente, como garanta frente a su eterno enemigo, Rusia.

EL CASO KACZYNSKI

El 10 abril de 2010, el avin que transportaba al presidente polaco, Lech Kaczynski, junto a buena parte de la cpula militar, poltica y econmica del pas, se estrell cerca de Smolensk, cuando iban a homenajear a los muertos de Katyn. Desde entonces la polmica ha rodeado a este caso, y este ao al cumplirse el segundo aniversario, cientos de personas se han manifestado en Varsovia solicitando el esclarecimiento del accidente, que para los seguidores del difunto presidente es el fruto de la conspiracin de Rusia, Alemania y sus colaboradores polacos.

En 2005, al frente del Partido Ley y Justicia (PiS) alcanz la presidencia del pas. Una fuerte alienacin social, la desconfianza hacia las instituciones, el alto desempleo y el aumento de la discrepancia poltica fueron los factores que permitieron ese ascenso poltico. Sin olvidar tampoco a esos sectores sociales que todava mantienen las heridas abiertas del pasado, sobre todo en relacin a Alemania y Rusia. El discurso populista, no exento de mensajes xenfobos y homfobos, basado en un fervor cristiano excluyente logr atraer a sectores desencantados.

Los seguidores de Kaczynski siguen concentrndose frente al Palacio Presidencial en Varsovia, donde tiene instalada una carpa. Los discursos de la Gran Polonia, la defensa de la poltica excluyente y la defensa de teoras conspirativas siguen caracterizando a estos sectores polacos.

Frente a ellos tambin encontramos, sobre todo entre la generacin ms joven, a personas como Helena, estudiante universitaria que seala toda una serie de factores para explicar el accidente. La temeridad e inexperiencia de los pilotos, la presin presidencial, el mal tiempo y algn tipo de fallo tcnico se conjugaron para que el desastre adquiriese las dimensiones que alcanz. Por ello, es absurdo mantener esas teoras conspirativas, la mano negra sobre Polonia, que en ocasiones son la manifestacin de un populismo muy peligroso, como estamos viendo en otros lugares de Europa.

Junto a Magdalena, una periodista local, asistimos al acto en memoria de Kaczynski , un mitin y una concentracin en memoria del fallecido presidente, con las banderas polacas llenando la calle, junto a la aparicin tambin de varias personas en uniforme paramilitar, y todo ello ante la atenta mirada de un discreto pero imponente control policial.

En voz baja nos apunta que para esta gente los que no seguimos sus consignas somos traidores, y ese discurso, ahora debilitado, puede retomar protagonismo y fuerza si la situacin econmica empeora, como ya est pasando en los pases vecinos.


TXENTE REKONDO.- Gabinete vasco de Anlisis Internacional (GAIN)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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