Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2012

Nuestros Hermanos Musulmanes

Uri Avnery
gush-shalom.org

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Todo el mundo sabe ahora por qu nos quedamos atrapados ah, en Palestina.

Cuando Dios instruy a Moiss para que pidiera al Faran que dejara ir a su gente, Moiss le dijo que no era apto para el trabajo porque "soy tardo en el habla y torpe de lengua" (xodo 4:10).

En realidad, en el original hebreo, Moiss le dijo a Dios que era "pesado de boca y pesado de lengua". Tambin debera haber dicho que era pesado de orejas. Por eso, cuando Dios le dijo que tomara a su pueblo y se dirigiera a Canad, otorgando los cuarenta aos conocidos -tiempo suficiente para llegar a Vancouver- deambulando de aqu para all en el desierto del Sina, llev a su pueblo a Canan.

As que aqu estamos, en Canan, rodeados por los musulmanes.

Durante dcadas, mis amigos y yo hemos advertido de que si vacilamos en hacer la paz, la naturaleza del conflicto cambiar. Yo mismo he escrito docenas de veces que si nuestro conflicto pasa de ser nacional para convertirse en una lucha religiosa, todo va a cambiar a peor.

La lucha entre sionistas y rabes comenz como un enfrentamiento entre dos grandes movimientos nacionales que nacieron ms o menos al mismo tiempo, como vstagos del nuevo nacionalismo europeo.

Casi todos los primeros sionistas eran ateos convencidos, inspirados (y expulsados) por los movimientos nacionalistas europeos. Usaron smbolos religiosos cnicamente para movilizar a los judos y como una herramienta de propaganda para los dems.

La resistencia rabe al asentamiento sionista era, tambin, bsicamente secular y nacionalista. Era una parte de la creciente ola de nacionalismo en todo el mundo rabe. Es cierto que el lder de la resistencia palestina fue Hadj Amin al-Husseini, el Gran Mufti de Jerusaln, y era tanto un lder nacional como un lder religioso, con motivos religiosos para reforzar los nacionales.

Se supone que los lderes nacionales son racionales. Hacen la guerra y hacen la paz. Cuando les conviene, se comprometen. Hablan entre ellos.

Los conflictos religiosos son muy diferentes. Cuando se inserta a Dios en el asunto, todo se vuelve ms extremo. Puede que Dios sea compasivo y amoroso, pero sus seguidores no lo son por lo general. Dios y el compromiso no van bien juntos. En especial, no en la tierra santa de Canan.

La religionalizacion (si la lengua hebrea israel podra acuar una palabra en espaol) del conflicto palestino-israel comenz en ambos lados.

Hace aos, la historiadora Karen Armstrong, ex monja, escribi un libro que invitaba a la reflexin The Battle for God (La Batalla por Dios, N. de T.) sobre el fundamentalismo religioso. Puso el dedo en un hecho asombroso: los movimientos fundamentalistas cristianos, judos y musulmanes eran muy parecidos.

Adentrndose en la historia de los movimientos fundamentalistas en los EE.UU., Israel, Egipto e Irn, descubri que haban nacido al mismo tiempo, y que transitaron por las mismas etapas. Dado que hay muy poca similitud entre los cuatro pases y estas cuatro sociedades, por no hablar de las tres religiones, este es un hecho notable.

La conclusin inevitable es que hay algo en el espritu de nuestro tiempo que anima a tales ideas, algo que no est anclada en el pasado remoto y que es glorificado por los fundamentalistas, pero utilizado en el presente.

En Israel, comenz al da siguiente de la guerra de 1967, cuando el rabino jefe del ejrcito, Shlomo Goren, fue al recin "liberado" Muro de los Lamentos e hizo sonar su Shofar (cuerno de carnero religioso). Yeshayahu Leibowitz lo llam "el payaso con el shofar", pero para todo el pas, provoc un eco sonoro.

Antes de la Guerra de los Seis Das, el ala religiosa del sionismo era el hijastro del movimiento. Para muchos de nosotros, la religin era una supersticin tolerada, algo menospreciado, utilizada por los polticos por razones de conveniencia.

La aplastante victoria del ejrcito israel en la guerra se pareca a la intervencin divina, y la juventud religiosa salt a la vida. Era como el cumplimiento del Salmo 118 (22): "La piedra que desecharon los constructores, pas a ser la piedra primordial del edificio. Las energas reprimidas del sector religioso, alimentado por aos en sus separadas escuelas ultranacionalistas, estall.

El resultado fue el movimiento de los colonos. Estos se apresuraron a ocupar cada colina de los territorios ocupados. Es verdad que muchos colonos fueron all para construir sus casas soadas en tierra rabe robada y disfrutar de la mejor "calidad de vida". Pero en el centro de la empresa estn los fanticos fundamentalistas, que estn dispuestos a vivir vidas duras y peligrosas, porque (como los cruzados solan gritar) "Dios lo quiere!".

Toda la razn de ser de los asentamientos es expulsar a los rabes fuera del pas y convertir toda la tierra de Canan en un Estado judo. Mientras tanto sus tropas de choque llevan a cabo los pogromos contra los rabes "vecinos" y queman sus mezquitas.

Esos fundamentalistas tienen en la actualidad una gran influencia en la poltica de nuestro gobierno, y su impacto es cada vez mayor. Por ejemplo: desde hace meses, el pas se incendi despus de que el Tribunal Supremo decret que cinco (5!) casas en Bet El deben demolerse, porque se construyeron en tierras rabes privadas. En un esfuerzo desesperado para evitar disturbios, Benjamn Netanyahu ha prometido construir en su lugar 850 (ochocientos cincuenta!) nuevas casas en los territorios ocupados. Este tipo de cosas suceden todo el tiempo.

Pero no nos equivoquemos: despus de la limpieza de no-judos en el pas, el siguiente paso sera la de convertir a Israel en un "Estado religioso", un pas gobernado por la ley religiosa, con la abolicin de todas las leyes seculares promulgadas democrticamente que no se ajustan a la palabra de Dios y de sus rabinos.

Sustituya la palabra "sharia" por "halaj" -ambas significan la ley religiosa- y usted tiene el sueo de los fundamentalistas musulmanes. Ambas leyes, por cierto, son muy similares. Y las dos cubren todos los mbitos de la vida en lo individual y lo colectivo.

Desde el comienzo de la primavera rabe, la incipiente democracia rabe ha llevado a los fundamentalistas musulmanes a la palestra. En realidad, comenz incluso antes, cuando Hams (una rama de la Hermandad Musulmana) gan las elecciones democrticas, con observadores internacionales en Palestina. Sin embargo, el resultante gobierno palestino fue destruido por los dirigentes israeles y sus subcontratistas serviles Estados Unidos y Europa.

La aparente victoria de la semana pasada de la Hermandad Musulmana en las elecciones presidenciales de Egipto fue un hito. Despus de las victorias similares en Tnez y los eventos en Libia, Yemen y Siria, est claro que los ciudadanos rabes de todo el mundo estn a favor de la Hermandad Musulmana y partidos similares.

La Hermandad Musulmana egipcia, fundada en 1928, es un viejo partido consolidado, que ha ganado mucho respeto con su firmeza como resultado de enfrentarse a recurrentes persecuciones, la tortura, las detenciones masivas y las ejecuciones ocasionales. Sus lderes no estn contaminados por la corrupcin reinante, y son admirados por su compromiso con el trabajo social.

Occidente est obsesionado con las horribles ideas medievales sobre los sarracenos. La Hermandad Musulmana inspira terror. Se concibe como una temible secta asesina secreta, dispuesta a destruir a Israel y Occidente. Por supuesto, casi nadie se ha tomado la molestia de estudiar la historia de este movimiento en Egipto y en otros lugares. La realidad, no podra estar ms lejos de esta parodia.

La Hermandad siempre ha sido un partido moderado, a pesar de que casi siempre tena un ala ms extrema. Siempre que ha sido posible, intent acomodarse a los dictadores sucesivos de Egipto, Abd-al-Nasser, Sadat y Mubarak, aunque todos ellos trataron de erradicarlos.

La Hermandad es, ante todo, un partido rabe y egipcio, profundamente arraigado en la historia de Egipto. A pesar de que probablemente lo nieguen, yo dira que son -a juzgar por su historia- ms rabes y ms egipcios que fundamentalistas. Ciertamente nunca han sido fanticos.

Durante sus 84 aos, han experimentado muchas subidas y bajadas. Pero sobre todo, su mayor calidad ha sido el pragmatismo, junto con la observancia de los principios de su religin. Este es el pragmatismo que caracteriza tambin su comportamiento durante el ltimo ao y medio, lo que -segn parece- trajo un gran nmero de votantes que los prefirieron -an sin ser particularmente religiosos- al candidato secular que est contaminado por su relacin con los corruptos y el antiguo rgimen represivo.

Esto tambin determina su actitud hacia Israel. Palestina est constantemente en su mente, y eso es cierto para todos los egipcios. Su conciencia est atormentada por la sensacin de que en Camp David, Anuar el Sadat traicion a los palestinos. O, peor an, que el taimado judo Menachem Begin, enga a Sadat hacindole firmar un documento que no reflejaba lo que pensaba y dijo Sadat. No fueron los Hermanos quienes hicieron que los egipcios nos recibieran con entusiasmo, el primer israel que visit su pas, y que luego se volvieran en contra nosotros.

A lo largo de las acaloradas campaas electorales -cuatro en un ao- la Hermandad no exigi la derogacin del acuerdo de paz con Israel. Su actitud parece tan pragmtica como siempre.

Todos nuestros vecinos se estn convirtiendo, lenta pero seguramente, en islmicos.

Este no es el fin del mundo. Pero seguramente nos obliga, por primera vez, a tratar de entender el Islam y a los musulmanes.

Durante siglos, el Islam y el judasmo tenan una relacin estrecha y mutuamente beneficiosa. Los sabios judos en la Espaa musulmana, el gran Maimnides y muchos otros prominentes judos estaban cerca de la cultura islmica y escribieron algunas de sus obras en rabe. Ciertamente no hay nada en las dos religiones que impida la cooperacin entre ellas. (Lo cual, por desgracia, no es cierto para el cristianismo, que no poda tolerar a los judos).

Si queremos que Israel exista y prospere en una regin que por mucho tiempo se regir por los partidos islamistas elegidos democrticamente, haramos bien en darles la bienvenida ahora como hermanos, felicitarlos por sus triunfos y trabajar por la paz y la conciliacin con los islamistas elegidos en Egipto y en los otros Estados rabes, incluida Palestina. Ciertamente, debemos resistir la tentacin de empujar a los estadounidenses a apoyar otra dictadura militar en Egipto, Siria y otros lugares. Elijamos el futuro, no el pasado.

A menos que prefiramos hacer las maletas y dirigirnos a Canad, despus de todo.

Fuente original: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1340361675/



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