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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2012

Paraguay y los nuevos golpes en la regin

igo Errejn y Alfredo Serrano
El Telgrafo


En menos de 48 horas, entre los das 21 y 22 de junio, se ha consumado la destitucin del ya expresidente Fernando Lugo en Paraguay, por parte del Congreso y el Senado dominados por los partidos tradicionales Colorado (derechista) y Liberal (centroderecha), el ltimo de los cuales era parte de forma ambivalente de la coalicin presidencial. La destitucin, prevista en la Constitucin paraguaya que Lugo hered, fue activada por la derecha partidaria en defensa de los intereses de los ms importantes lobbies ganaderos y terratenientes, a raz de los incidentes en Curuguaty donde en una toma de tierras en un latifundio fueron asesinados 11 campesinos y 6 policas. Los medios de comunicacin de propiedad privada fueron presionando segn el manual clsico de cualquier destitucin forzosa. La derecha paraguaya acus a Lugo, en el Juicio Poltico, de cinco cargos extremadamente ideologizados, siendo el ms importante de ellos el de la complacencia con la agitacin agrcola y el de fomentar la lucha de clases. A esto se sum la cuestin del carcter del presidente como si se tratara tambin de un psicoanlisis. El Juicio Poltico y la destitucin de Lugo han entregado ya la Presidencia al anterior Vicepresidente, Federico Franco, del partido Liberal, y fiel a los poderes econmicos del pas, quien fue siempre el baluarte de la oposicin al interior del Gobierno, merced a una extraa alianza electoral. Este presidente, sin eleccin, ya haba intentado sin xito anteriormente esta tcnica del Juicio Poltico.

La candidatura de Fernando Lugo aglutin a sectores muy diversos que combinaban agrupaciones progresistas con partidos de izquierdas y organizaciones sociales campesinas. No obstante, ms que una suma de organizaciones populares, se trataba ms una articulacin laxa y poco orgnica, nucleada en torno a las posibilidades inditas de victoria gracias al perfil del candidato: la Alianza Patritica por el cambio. La victoria de Lugo termin con dcadas de dominio del Partido Colorado en el sistema poltico paraguayo. El nuevo presidente enfrent desde su llegada, prcticamente sin grupo parlamentario propio, el chantaje permanente de los contrapoderes oligrquicos en el Estado. Las diferencias internas, el dbil respaldo popular organizado, y la timidez poltica del Presidente han lastrado todo el mandato del Gobierno. Las transformacin se circunscribieron a una mejora significativa de la poltica social, pero sin grandes avances en cambios estructurales, en particular de la problemtica de la estructura hiperconcentrada de propiedad de la tierra.

La destitucin de Lugo fue calificada de maniobra antidemocrtica por parte de los cancilleres de varios pases de la UNASUR, que volaron de inmediato a Asuncin para apoyar al Gobierno democrticamente elegido. Mientras se escribe esto, y a la espera de posicionamientos ms desarrollados, los Presidentes de la Organizacin de Estados Americanos y la Unin de Naciones Surameticanas, expresaron su rechazo de la maniobra de destitucin. La presidente brasilea Dilma Roussef ya ha sugerido la exclusin de Paraguay del MERCOSUR. Los Gobiernos ecuatoriano, argentino, boliviano y venezolano ya han hecho pblico que no reconocen al nuevo Ejecutivo paraguayo. La reaccin regional ha sido ejemplar, y muestra los efectos del avance del proceso de integracin latinoamericana, pero no ha podido evitar hasta la fecha el cambio de Gobierno en Paraguay. Por el contrario, los gobiernos espaol, alemn y el Estado Vaticano se apresuraron a reconocer el gobierno golpista. Mientras tanto, Estados Unidos llama a la calma.

El Gobierno de Paraguay, hasta el momento, se enmarcaba en una dinmica regional latinoamericana de gobiernos progresistas, que, con distintas intensidades y alcances, compartan una agenda poltica hoy ya hegemnica en la regin, que marca claramente el sentido de poca dominante y determina el terreno de la disputa poltica incluso para los actores ms conservadores. El gobierno paraguayo ya destituido se inscriba en un esfuerzo por la recuperacin de la soberana nacional, la integracin regional, la inclusin de las mayoras subalternas y el combate de la desigualdad y la pobreza, mnimo comn denominador de las actuales experiencias de Gobiernos progresistas en Amrica Latina. Estos proyectos, an cuando conquistan las Presidencias por una combinacin variable de movilizacin social y victoria electoral, se topan de inmediato con los contrapoderes oligrquicos en el Estado. La lucha poltica ms importante se desplaza al interior del Estado, entendido no slo como el conjunto de los aparatos y administraciones pblicas sino tambin como las instituciones de la sociedad civil que son decisivas en el proceso poltico (gremios profesionales, poder financiero, medios de comunicacin empresariales, organizaciones sociales, etc.) aunque a menudo estn a buen recaudo del control democrtico.

Enmarcados en esa conflictividad que se libra al interior del Estado como campo de disputa, se han producido en los ltimos aos diversos intentos de desestabilizacin, destitucin y restauracin oligrquica en varios pases latinoamericanos: Los intentos fallidos de Venezuela 2002, Bolivia 2008, y Ecuador 2010; los golpes exitosos de Honduras 2009 y Paraguay 2012. Estos intentos siguen un patrn de golpe blando que difiere de los golpes militares tradicionales, y en el que los poderes conservadores provocan crisis polticas destinadas al derrocamiento del presidente, pero relativamente dentro de la procedimentalidad institucional. En estos procesos la violencia reaccionaria nunca est ausente, pero juega slo un papel auxiliar: como precipitadora de la crisis o como represin moderada de la respuesta popular posterior. En este nuevo golpismo latinoamericano, los medios de comunicacin privados, juegan un papel fundamental. Los oligopolios mediticos, que denuncian toda fiscalizacin como ataques a la libertad de expresin, se erigen en verdaderos representantes de la opinin pblica que construyen, y representan como aislados a Ejecutivos que detentan un apoyo popular invisibilizado en la esfera pblica. Adems, producen un marco general de inestabilidad, del que se responsabiliza a los presidentes, y disputan con eficacia la legitimidad democrtica, a menudo haciendo uso de las posiciones acadmicas dominantes sobre el populismo y la desconfianza de la participacin plebeya directa por fuera de los canales institucionales e individualizadores- tradicionales. La matriz de los medios de comunicacin despliegan as las condiciones para una ofensiva conservadora, a menudo en diferentes modalidades de alianza cvico-empresarial-policial/militar, destinada a tumbar al Presidente y a restituir la normalidad democrtica, representada como el orden constitucional antes de ser tensionado por la irrupcin plebeya en el sistema poltico.

Si el de Honduras ya sent un peligroso precedente del nuevo golpismo, el triunfo, hasta la fecha, del golpe en el Estado en Paraguay sita la amenaza en el corazn de Sudamrica, en un pas miembro de UNASUR y MERCOSUR. Los acontecimientos estn an en desarrollo y es pronto para adelantar escenarios futuros, pero la posible consolidacin del nuevo Gobierno recuerda que la democracia se despliega siempre en tensin y disputa con los poderes oligrquicos, y habita siempre este conflicto.

igo Errejn es doctor e investigador en Ciencias Polticas en la UCM. Alfredo Serrano es doctor en economa por la UAB. Ambos son miembros del Consejo Directivo de la Fundacin CEPS.

http://eltelegrafo.com.ec/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=43893&Itemid=29

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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