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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2012

El antipriismo en las calles amenaza la victoria de Pea Nieto

Manuel Aguilar Mora
Rebelin


El 11 de mayo sucedi un acontecimiento que ha repercutido en los planes de los amos de Mxico por imponer en fro, slo con los mecanismos oficiales del IFE y sin protestas callejeras, al priista Enrique Pea Nieto (EPN) como presidente de la Repblica para el sexenio 2012-18. Aconteci lo nico que podra amenazar lo que se ha venido anunciando desde hace tiempo como algo inevitable, a saber, el regreso del PRI a Los Pinos en las elecciones presidenciales del 1 de julio prximo. Irrumpi intempestivamente en las calles la protesta masiva de sectores populares a un mes y medio antes de la cita electoral, protesta detonada ese da por los actos de repudio de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana contra la visita a su campus de EPN. A partir de esa fecha la campaa electoral priista dejo de ser un paseo por el parque del ungido de antemano por los poderes reales como el sucesor de Felipe Caldern, complicndoseles as la situacin.

Como ha sucedido frecuentemente en la historia de los movimientos contestatarios, y en Mxico esto ha sido particularmente el caso, han sido los estudiantes universitarios quienes han iniciado la actual oleada de antipriismo que desde el norte en Baja California hasta el sur en Oaxaca se ha levantado en todo el pas con evidentes consecuencias electorales.

Antipriismo potencial

La accin del 11 de mayo protagonizada por los estudiantes de la jesuita Universidad Iberoamericana, impugnaba a EPN por los actos represivos que orden como gobernador del estado de Mxico en San Salvador Atenco en mayo del 2006. El potencial antipriista nacional que siempre ha estado presente estall de inmediato en amplios sectores de la poblacin. Slo faltaba la accin valiente de los estudiantes de la Iberoamericana para que lo hiciera con toda su fuerza. Con la irrupcin del movimiento estudiantil masivo que tom el nombre de #Yo soy132, debido a los 131 estudiantes que desafiaron con sus fotografas en las redes sociales las amenazadoras declaraciones del presidente del PRI despus de los acontecimientos de la Iberoamericana, el panorama electoral abruptamente dio un giro insospechado por las jerarquas polticas dominantes. Inmediatamente, cientos, miles de estudiantes, de artistas, de profesionistas y de pueblo en general se declar yo soy el 132.Sali a relucir algo que pareca olvidado, irrumpi de hecho la evidencia de una memoria histrica que est lejos de ser minoritaria, exclusiva del medio estudiantil, en el cual slo se expresan con ms dinamismo y oportunidad impulsos muy profundos que atraviesan a amplios sectores populares.

Tan era un potencial vivo y presente, una realidad tan slo escondida con los delgados y corruptos velos de la operacin de la reforma poltica electoral representada por el IFE, que pronto se expandi como plvora a las dems universidades de la ciudad de Mxico y de otros estados y ha tenido consecuencias en la poblacin en general que hoy slo podemos atisbar en forma embrionaria.

As, un mes despus del estallido del detonador en la Iberoamericana, el 10 de junio, aniversario de la masacre estudiantil del jueves de Corpus de 1971, se presenci algo indito en las justas electorales: manifestaciones masivas, de decenas de miles, en especial en la ciudad de Mxico, en contra de Pea Nieto, el candidato para la presidencia de la Repblica apoyado por los sectores fundamentales de los amos de Mxico. De este modo se les presenta a stos una situacin indita en las jornadas electorales: que antes de ser electo el candidato escogido por un fundamental sector de los amos de Mxico para ser presidente, Pea Nieto ya es impugnado y rechazado en las calles por decenas, centenas de miles de ciudadanos, especialmente jvenes.

Estas acciones que hoy se multiplican en todo el pas, por supuesto han cambiado ciertamente el panorama anunciado desde hace aos por los concilibulos polticos y los medios de comunicacin, especialmente del duopolio televisivo (Televisa y TV Azteca), de una fcil, amplia y cmoda victoria del candidato Pea Nieto.

Y precisamente el escndalo de la complicidad mercenaria (valuada en cientos de millones de pesos) de uno de los dos monopolios televisivos (Televisa) con Pea Nieto, ningn secreto para nadie, explot en medio de las acciones de protesta contra ambos factores de la mancuerna nefasta. El jueves 7 de junio el diario britnico The Guardian public documentos que confirman hasta la saciedad los pactos de Pea con Televisa. No se hizo esperar el grito callejero de los manifestantes Pea, la tele es tuya; la calle es nuestra.

Se complica la situacin

La irrupcin bsicamente espontnea del antipriismo masivo ha tenido como efecto una mayor complicacin de la operacin de la sucesin presidencial para los grupos dominantes: el gobierno (incluido el ejrcito) de Caldern, los grandes sectores empresariales (financieros, industriales, etc.), los dueos del duopolio televisivo, los aparatos de los tres partidos burgueses hegemnicos, la jerarqua eclesistica y posiblemente hasta la embajada yanqui. La fuerza enorme de estos poderes fcticos se ve retada en la calle. Desde 1994, con motivo del alzamiento del EZLN, las elecciones presidenciales no haban sido acompaadas por protestas populares callejeras.

Veamos como se le presenta la situacin a Caldern, un presidente asediado y arrinconado como resultado de su impopularsima poltica de combate militar y policaco a los crteles del crimen organizado de la droga, cuyo saldo al da de hoy es de ms de 60 mil muertos, la mayora civiles. Adems de carente de legitimidad al nivel nacional desde su ms que truculento ascenso a Los Pinos en 2006, Caldern fue derrotado en su propio partido con motivo de la eleccin de la candidatura presidencial. La eleccin de Josefina Vzquez Mota como candidata presidencial panista se hizo a costa del hombre impulsado por el presidente, su ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero. La divisin panista se hizo ms evidente cuando el ex presidente Fox, en abierta traicin a su partido, declar pblicamente que slo un milagro lograra la victoria de Vzquez Mota y acept ser partidario de EPN. As, Caldern se encuentra en una posicin difcil, agravada por la debacle que ha sido la campaa de Vzquez Mota, colocada por la mayora de las encuestas en un tercer lugar por debajo de Pea Nieto y Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO).

Pero Caldern tiene todava un rol clave en el drama que se desarrolla en las cpulas en estos das decisivos. Es el presidente de la Repblica, disponiendo por ello del presupuesto nacional que pesa fuertemente en la balanza donde se decidir el desenlace final. Tiene muchas cartas que jugar contra el PRI y contra AMLO. Por ejemplo, con la ayuda del propio gobierno de Estados Unidos, ha denunciado a un ex gobernador priista, T. Yarrington de Tamaulipas, acusndolo de cmplice de las bandas de narcotraficantes. Y con motivo del segundo debate presidencial, intervino polemizando contra AMLO con relacin a las cifras que ste daba para demostrar sus planes de austeridad republicana en la reduccin de los sueldos de la alta burocracia estatal.

Promovida por su gobierno, la propaganda antipriista no cesa: denunciando la corrupcin de los gobernadores y ex gobernadores de este partido, divulgando noticias que vinculan a los priistas con los crteles del narcotrfico y exponiendo y explotando el tenebroso pasado del priismo.

En el segundo debate entre los candidatos presidenciales fue evidente que la candidata panista luch a brazo partido contra los otros dos candidatos punteros para recuperar un terreno que ya parece, a estas alturas de la contienda, irrecuperable para ella, pues ha cado al tercer lugar de la competencia. Caldern, no obstante ello, dijo que la eleccin no estaba decidida y que cualquiera de los tres candidatos principales podra ser el triunfador(a) el 1 de julio. Declar que sera una eleccin a tercios. Fue el tpico bluf de un jugador del poker del poder con muchas maas, sin ningn escrpulo en las cuestiones de la lucha por mantenerse en la cpula. Sabe que lo ms probable es que la pelea estelar del prximo 1 de julio ser entre EPN, quien se mantiene en el primer lugar con ms de diez puntos de ventaja en la mayora de las encuestas y AMLO quien ha sido el ms favorecido por el alud antipriista surgido en estos das y ha remontado muchos puntos acortando la diferencia que lo separa de EPN, como lo mostr una de las encuestas ms difundidas, la del diario Reforma, que a fines de mayo seal que la diferencia entre los dos era slo de cuatro puntos. De hecho, el propio AMLO ya proclama que le lleva dos puntos de ventaja a EPN, autodeclarndose como el puntero en la competencia. As, el antipriismo callejero e irnicamente tambin el promovido por el gobierno, ha beneficiado ms AMLO que a la candidata panista.

Cierto desconcierto en la cpula

La pelea de Caldern y su partido es cuesta arriba ante dos pendientes como lo deja traslucir la campaa de guerra sucia panista que ataca por igual al segn al populista y extremista AMLO y al corrupto y represor EPN. Caldern no puede ms que constatar esta realidad por ms que busque enmascararla pblicamente: su partido es casi seguro perder feamente el prximo 1 de julio.

La apuesta de Caldern ser a la derrota anunciada de la candidata panista? Casi se podra apostar a que no. Entonces cul es el plan que tiene con respecto a los punteros? La lgica poltica ms evidente seala que el equipo gobernante panista tiene ms afinidades en la gran poltica [neoliberal]con el PRI de Pea que con AMLO y la coalicin progresista alrededor del PRD que lo postula. No obstante ello, la alianza antinatura que para muchos es la del PAN con el PRD ha sido ya una realidad en varias elecciones estatales, por ejemplo en Oaxaca. Pero hay que recordar tambin que sectores de la coalicin progresista han hecho alianzas con el PRI, por ejemplo, el Partido del Trabajo en Chihuahua.

Obviamente nosotros estamos muy lejos del Olimpo en donde se realizan las maniobras de los partidos gobernantes y en especial de los acuerdos en la cpula de los dirigentes. Por lo tanto, slo podemos guiarnos por las seales externas que ellos dan en sus discursos, en sus maniobras, en su poltica en general. Teniendo en cuenta esto podemos decir que en los espacios del poder a escasos diez das previos al da de la eleccin es posible atisbar en ellos ciertas desavenencias. Esto es evidente en el factor ms afectado por la situacin intempestiva, o sea, el PRI y su candidato. Focos rojos han surgido por todas partes: un candidato asediado por protestas y manifestaciones de repudio, el aparato de seguridad se ha reforzado con el consecuente choque con manifestantes contrarios, la impopularidad del candidato priista se ha expuesto en amplios sectores masivos, el propio candidato insiste y convoca a sus partidarios a que no se confen, ni caigan en provocaciones, un lenguaje muy diferente al acostumbrado antes del 11 de mayo.

Segn Vzquez Mota todava hay tiempo para la victoria y, como hemos dicho, AMLO, por su lado, aparte de declarar que se considera el puntero con dos puntos arriba de EPN, cada vez ms lanza mensajes que advierten que est completamente dispuesto a contemporizar con los que hace menos de un ao consideraba sus enemigos de la mafia que le arrebat la victoria en el 2006.

A slo unos das de las elecciones, la panista Vzquez Mota ha intensificado su belicosidad y el PRI ha lanzado todos sus enormes recursos propagandsticos en la recta final, llenando plazas, inundando los medios de comunicacin con su propaganda y no dejando nada al azar para que del plato a la boca no se caiga la sopa. Aunque con muchsimo menos recursos propagandsticos, lo mismo hace AMLO para recortar an ms la distancia que lo separa de EPN, ms de 10 puntos, por tanto plantendosele as la difcil tarea de ganar casi un punto diario de aqu al 1 de julio.

De incendiario a bombero

Sin duda AMLO el candidato de la coalicin progresista, es el que rene a los sectores que se pueden considerar de la izquierda social en Mxico. Pero en su corrimiento hacia el centro AMLO se ha alejado de su ncleo militante duro y ha mandado mensajes claros a los amos del pas que l no est en esta campaa agitando ni subvirtiendo el pas. Una y otra vez lo dice en sus discursos y declaraciones sin fin: hay que serenar el pas. As l se ha autopostulado como el serenador de Mxico en unas condiciones en las que, en efecto, la clera popular puede detonar masivamente en cualquier momento: el pas tiene once millones de jvenes entre 18 y 28 aos que ni estudian ni trabajan que se agregan a los niveles altsimos de desempleo en la poblacin trabajadora en general, la mitad de la poblacin est catalogada como pobre y una quinta parte de ella como muy pobre, ms de 60 mil muertos en lo que va del sexenio ha sembrado la guerra insensata contra el crimen que slo sirve para colmar la carencia de legitimidad ante la poblacin de la derecha en el poder en una operacin que al mismo tiempo le garantiza a sta el apoyo de los crculos ms reaccionarios de Washington, persiste sin freno las privatizaciones y el desfondamiento de la seguridad social, de la educacin primaria, secundaria, media y superior pblicas y se profundiza una de las polarizaciones sociales ms monstruosas entre los ms ricos (Mxico es el pas en donde habita el hombre ms rico del mundo, Carlos Slim) y las inmensas masas millonarias de pobres y miserables que crecen da con da.

No faltan en la conducta de AMLO quiebres que aparentan romper su poltica conciliadora y que sealan rasgos errticos de su conducta. Fue el caso de sus declaraciones de que podra darse de nuevo una situacin de fraude en el IFE como en el 2006. La jaura se le dejo venir e incluso en su propio campo, Marcelo Ebrard, entre otros, asegur que no sera el caso: se respetaran cualquiera que fueran los resultados emanados del IFE. Quedan as los seguidores del progresismo dependiendo de los resultados, nada confiables, por cierto, de un aparato del IFE clara y fuertemente vinculado con el poder.

De nuevo hoy, como en el 2006 y de hecho desde que surgi en 1989 el progresismo nacionalista alrededor del PRD, fundado por la corriente escisionada del PRI encabezada por Cuauhtmoc Crdenas, Muoz Ledo entre otros (y a la que se uni ms tarde Lpez Obrador) y las corrientes de izquierda ligadas al viejo Partido Comunista Mexicano (PCM), sus lderes, sus idelogos y seguidores en general insisten en hacernos creer que la batalla presidencial por la presidencia de la Repblica es cada seis aos el momento clave para definir el destino del pueblo de Mxico. O sea una lnea electoralista alejada por completo de las necesidades y tareas de la lucha de los trabajadores. Es la estrategia que se convirti por mucho en la dominante de la izquierda en Mxico desde 1988.

La estrategia electoral del reformismo perredista y sus diversos acompaantes puesta en prctica en los ltimos 25 aos no ha impedido, ni mucho menos, el viraje cada vez ms a la derecha de la sociedad mexicana, circunstancia por dems contradictoria con la cada vertiginosa del bienestar popular que se ha dado en el mismo lapso de tiempo. La explicacin fundamental de esta aparente paradoja es que tambin en esos aos se han producido fuertes derrotas de los trabajadores. La ms reciente y con devastadoras consecuencias, ha sido el aplastamiento del Sindicato Mexicano de Electricistas en el 2009, el sindicato ms antiguo fundado en plena Revolucin Mexicana y depositario de una vasta tradicin de lucha obrera. En este 2012 se hace ms evidente que en el 2006 y otros aos de eleccin presidencial esa ausencia de los trabajadores en el escenario poltico.

Y es el propio AMLO quien hoy expresa con mayor claridad esa ausencia poltica de los trabajadores: no hay en su discurso, ni en su programa la centralidad que hoy revisten las demandas de los trabajadores para que su movilizacin reoriente el rumbo del pas. Esas necesidades urgentes de las masas trabajadoras que se traducen en demandas clave como son, entre otras: un aumento general de salarios, atacar el desempleo con la reduccin de la jornada laboral para que todos tengan empleo, la estabilidad del empleo, la jubilacin a los 60 aos, la democracia e independencia sindicales, la derogacin del secreto comercial, la nacionalizacin de los bancos con el control de sus trabajadores y usuarios entre los ms importantes estn ausentes del proyecto del progresismo. De lo que se trata para AMLO es de reformar el sistema para que funcione mejor, desacelerando los conflictos (serenndolos) con medidas por dems insuficientes.

Un ejemplo de ello es su propuesta para lograr mayores recursos para el Estado proponiendo un programa de austeridad que rebaje drsticamente los ingresos de los funcionarios, los cuales en los altos puestos llegan a niveles verdaderamente escandalosos: un ministro de la Suprema Corte de Justicia o un consejero del IFE se embolsan mensualmente emolumentos que equivalen a casi medio milln de pesos, sin tomar en cuenta numerosas prerrogativas extras.

Por supuesto que cualquier programa verdaderamente revolucionario y clasista atacara de frente el parasitismo del aparato burocrtico del Estado, pero si al mismo tiempo se deja libre el camino a la acumulacin de capital por parte de los empresarios, banqueros y dems, la mayor fuente de corrupcin y desigualdad en la sociedad capitalista, de ninguna manera atacara de raz del problema.

AMLO con su nueva lnea ha buscado y en ciertos sectores ha logrado un entendimiento con importantes grupos de capitalistas de Monterrey, de Puebla y ha reforzado los que ya tena con los del D.F. Les ha prometido derogar el IETU y no subir los impuestos. Su lema ya no es por el bienestar de todos primero los pobres sino gobernar por igual para ricos y pobres. Su objetivo ya no es combatir la mafia que nos rob la victoria en 2006 sino forjar una repblica amorosa con todas y todos los mexicanos.

Para asustarnos, algunos partidarios obradoristas sofisticados recurren incluso al petate del muerto de que hay que votar por AMLO para impedir la llegada del fascismo. Pero ni Pea, ni el PRI son fascistas. El priismo fue una de las consecuencias polticas ms importantes del largo, estable y fuerte rgimen surgido de la Revolucin Mexicana con rasgos ms que fascistas de clara estirpe bonapartista. En sus etapas tardas, su populismo nacionalista comenz a integrar caractersticas cada vez ms reaccionarias. Daz Ordaz, Echeverra y sus secuaces no eran fascistas y no por ello fueron menos represivos y autoritarios. En la actualidad la burguesa no ve amenazada su hegemona por ningn movimiento de las masas populares como para promover en los sectores medios y lmpenes la constitucin de hordas fascista para lanzarlas contra ellas. Ms bien ha puesto grandes sumas de dinero en la operacin de construir una fachada encarnada en la democracia del dinero que representa el IFE.

Veamos el ejemplo del caso de la represin de San Salvador Atenco de mayo de 2006, una de las principales acusaciones contra EPN que resalt el movimiento #Yosoy132. Pero a veces se olvida que en la represin de ese funesto da tuvieron que ver las autoridades de los tres niveles gubernamentales representados respectivamente por los tres partidos mayoritarios. El conflicto empez al nivel local donde el presidente municipal del PRD se encarg de iniciar la represin que remataron brutalmente los granaderos del gobierno mexiquense de EPN, no sin la ayuda de las fuerzas policacas federales del gobierno panista de Vicente Fox.

Botarlos s, votarlos no

Ms que convocar a los trabajadores y al pueblo en general a seguir votando como en 1988, 1994 y 2006 por el progresismo nacionalista de origen cardenista y estalinista, la tarea de los verdaderos socialistas y revolucionarios debe ser la de forjar el instrumento poltico, organizativo e ideolgico independiente de la burguesa, de su Estado y sus partidos, el cual, ejerciendo en sus filas la democracia proletaria, se yerga como la alternativa de las masas populares proletarizadas de Mxico. Insistimos, ms que convocar a votar por AMLO y los dems candidatos de la coalicin progresista hay que luchar por construir un frente socialista, democrtico, internacionalista y medioambientalista.

Por eso es que en el campo de la izquierda socialista encarnada en varias organizaciones socialistas (GAR, LUS, Madera Peridico Clandestino, POS-MAS, Feministas Comunistas Grupo de Trabajadores del SITUAM) ha surgido la propuesta de convocar a los sectores de trabajadores y activistas leales a los principios ms caros de la lucha proletaria independiente a forjar un Frente de Izquierda Socialista para impugnar la farsa electoral llamando a nulificar el voto o abstenerse de participar y convocando a prepararse a los desafos que la lucha de clases nos deparar a partir del 2 de julio sea quien sea el candidato(a) que resulte triunfador(a) el da anterior.

Hace ms de 70 aos, Len Trotsky desde su casa de exilado en Coyoacn aconsejaba a sus seguidores de Mxico con motivo de las elecciones presidenciales de 1940 lo siguiente:

Estamos por la participacin ms activa de los obreros en la poltica. Pero por la participacin independiente [cursivas de LDT]. En Mxico, actualmente no hay ningn partido obrero, ningn sindicato que desarrolle una poltica clasista independiente y que sea capaz de lanzar una candidatura independiente. En estas condiciones lo nico que podemos hacer es limitarnos a la propaganda marxista y a la preparacin del futuro partido independiente del proletariado mexicano. (Extractos del editorial de la revista Clave dirigida por Trotsky correspondiente a marzo de 1939).

Las anteriores palabras definen casi perfectamente la situacin actual y plantean para los revolucionarios la cuestin central de la poltica independiente y proletaria, expresando con su candente verdad una de las tragedias mayores del pueblo mexicano, la continuada carencia de independencia poltica de los trabajadores. O como lo sintetiz en una frase otro gran marxista revolucionario, Jos Revueltas: la tragedia mexicana de un proletariado sin cabeza.

Manuel Aguilar Mora es autor de varios libros sobre la poltica nacional y mundial y es miembro dirigente de la Liga de Unidad Socialista (LUS).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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