Portada :: Espaa :: La indignacin toma las plazas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2012

Se trata de un ataque en toda regla, de un shock que va a remover de arriba abajo los cimientos del Sistema
Crnicas desde el Sultanato Borbnico

Carlos X. Blanco
Rebelin


En estos tiempos de convulsin ya no nos queda fe en las recetas. Ninguna receta es capaz de anular las premisas que nos llevaron a esta catstrofe. Las premisas mismas, el fundamento de cuanto hemos construido y deducido los occidentales desde Descartes es lo que est fallando, se agotan las posibilidades. Empearnos en quedar dentro de la cocina del error, respirar sus humos a puerta trancada, arrojando fuera la llave, todo esto es de locos y suicidas. Habra que hacer frente, con arrojo, a la convulsin. Un giro enrgico en los planteamientos vitales es lo que se impone. Si queremos ser durante un siglo ms- los juguetes animalizados de la especulacin financiera y del sistema tecnolgico, no hay mejor nihilismo que dejarse caer. Nuevos amos anhelan esclavos tras las fronteras del bunker europeo. Nativos inconscientes ofrecen sus cuellos, ora a la guillotina, ora al grillete. Para esto sirve la inconsciencia: la creacin de nuevos contingentes de esclavos se logra por medio de un deterioro deliberado de la enseanza, y por la instalacin de las masas en las redes de la dependencia tcnica y consumista. La docilidad al capitalismo tecnolgico es docilidad universalista. No existen enemigos, no hay un Mal contra el que luchar. Se habita dentro del mismo Mal.

Tenemos que ser completamente lcidos y conocer lo que est pasando. Se trata de un ataque en toda regla, de un shock que va a remover de arriba abajo los cimientos del Sistema. Es curioso que el shock tenga hoy su epicentro en la vieja Europa, y que los chivos expiatorios sean los pases del Sur del viejo continente, los pases del Mediterrneo. Geopolticamente hablando el capitalismo es ntido, meridiano, de una lgica feroz. El bnker franco-alemn se ha aprovechado de sus periferias ms inmediatas. En Espaa y en otros pases fallidos (de europesmo fallido podra hablarse en efecto, con relacin a Espaa, Portugal, Grecia, Italia), las manufacturas de alto valor tecnolgico encontraron buena salida, a cambio de las naranjas, las playas, los chiringuitos. No debe sorprender, pues todo est debidamente planificado, que el Sur de Europa sea un desastre en innovacin tecnolgica y en aprovechamiento de la misma. Esto tiene que ver con la fatuidad, mediocridad e inoperancia de las universidades espaolas. Tambin guarda mucha relacin con la estpida y derrochadora fusin de enseanzas de Formacin Profesional con las de Secundaria y Bachillerato. Mientras, se detraen ingentes cantidades de dinero de las partidas de Educacin para instalar mdulos de cocina y de peluquera en los Institutos, en esos mismos centros, la calidad de lo que se ensea en secundaria y bachillerato se degrada por momentos. No se ha querido y en ello las decisiones franco-alemanas tuvieron mucho que ver- diferenciar ntidamente la Formacin Profesional (con centros propios y de alta orientacin tecnolgica) de la Educacin Secundaria. La LOGSE consagr un modelo de amalgama, de amontonamiento. Desde los aos 80 se viene pensando en Espaa como pas puramente turstico, como exportador alimentario y poco ms. El factor conocimiento ha sido sistemticamente despreciado por las lites hispanas puesto que stas han sido cooptadas, en general, por las europeas.

El ingreso de este Reino, que ms bien parece un Sultanato despus del episodio de la caza de elefantes en Botswana, en una Unin Europea ha sido un ingreso condicionado: tendramos subsidios a costa de vivir como colonia subdesarrollada, a cambio de ser dependientes en trminos de capital cognoscitivo. Desde la enseanza primaria, aqu en el Estado Espaol, los chicos con ganas de estudiar y dotados de inteligencia y voluntad por encima de la media, son sistemticamente discriminados, obligados a estabularse en medio de masas de zopencos, haraganes y gamberros. A stos ltimos, se les flexibiliza el currculum, pero a los buenos estudiantes, en cambio, se les martiriza en unas aulas delirantes, masificadas, donde todo el mundo est mezclado, no se aprende nada y el ruido y los malos modos predominan. Y as desde el colegio hasta la universidad.

Tambin est previsto, desde la zona fuerte del euro, que poseamos una universidad marcada por el nepotismo, el derroche, la ausencia de toda meritocracia. La universidad espaola es la universidad del botelln semanal, cuando no diario, sobre todo al venir el buen tiempo. La universidad espaola es la del catedrtico que ha enchufado a su seora, hijos, nueras, cuados y compaeros y compaeras de cama. La universidad espaola es delirante Institucin Superior montada, cual chiringuito de playa, en cada ciudad de 35.000 40.000 habitantes, sea sta capital de provincia o no. Poco se va a investigar en un Estado que ha concebido la universidad como una prolongacin de las guarderas al no poder ofrecer empleos a la juventud en la horquilla de edad entre los 18 y los 35 aos. Pseudodiplomas, botellones y la paga semanal de pap mantienen a buena parte de la masa en el redil. Por supuesto, en este captulo, como en todos los dems, los jvenes de las clases trabajadoras llevan la peor parte: enormes esfuerzos econmicos para estudiar y obtener unos ttulos que, en general y salvo excepciones, no les van a garantizar la salida a su situacin de marginalidad.

Pues esto es lo que le espera a la juventud del Sultanato Espaol en los prximos aos: Marginalidad. Las clases medias-altas podrn enviar al extranjero a sus chicos: a formarse, a probar en trabajos acordes con su formacin si esta ya era buena de partida. Pero los sectores populares y desfavorecidos se vern reducidos a la ms msera y alienante mediocridad, o descender de nivel de vida, se hundir en la carrera de la lucha por la existencia. Les espera un futuro de subempleo indignante (ya es normal hace aos que, contando con dos carreras o un doctorado un joven viva de la economa sumergida), cuando no la desocupacin absoluta. Los jvenes vivirn de los viejos hasta que la cadena se rompa, hasta que la cuerda tensada no soporte pensiones, subsidios, parches.

El Sultanato Espaol, donde el soberano caza elefantes mientras que los bandidos de traje y corbata se llevaban todo el dinero de entidades financieras y de administraciones pblicas, donde el capital humano se ha desaprovechado e hipotecado para un siglo o dos, con su nepotista y fatua universidad y su sistema LOGSE, es un estado fallido, una democracia falsa. Las recetas que los gobernantes y opositores (hasta ayer, como quien dice, gobernantes), consisten simplemente en someterse a los dictados de instituciones europeas que, curiosamente ordenan, mas no protegen. En una cesin de soberana, cuando un Estado permite que otros decidan por l, debera haber una contraprestacin. Debera haber realmente- un superestado que amortige todas las consecuencias de esa prdida. Pero nuestro Sultanato borbnico ha empleado mal su margen de autonoma. En las escuelas se han regalado los libros y los ordenadores. No hay orden en clase pero se exigen ms pizarras electrnicas. En los hospitales se opera gratis a todo quisqui, sin saber apenas de dnde viene y a dnde va. Se regalaron pisos a boleo, y se levantaron calles que estaban perfectas para volverlas a hacer (el famoso plan ZP). Casi se podra decir que el ordenanza o la secretaria de un subdelegado provincial tiene coche, escolta y asistente. Espaa fue una fiesta. La fiesta nacional: todos cornudos y todos toreados.

Pero hay gente que est empezando a pasarlo mal. En Asturies y Llen, as como en otras comarcas mineras del Sultanato, varios miles de hogares se quedarn sin nada. En Asturies, mientras se enterraron millones de euros en hacer un superpuerto (El Musel) en Xixn o en colocar un adefesio arquitectnico en Avils (el centro Niemeyer, cuyos gestores tomaron ostras y gin-tonics en Nueva York pasndoles las facturas al Principado), mientras se derrocha de esa manera, las Cuencas mineras agonizan y el Estado se inhibe de sus obligaciones y deja a la gente en la estacada. Esos miles de mineros y familiares suyos qu podrn pensar de Espaa? Pues pueden pensar, con todo el derecho, que el Sultanato Borbnico en el que viven no sirve par nada. Que despus de dcadas supeditando regiones enteras a la extraccin de un recurso estratgico como el carbn (con lo que eso conlleva en explotacin de la fuerza de trabajo, desequilibrio rural, aculturacin), ahora que no se desea tal recurso desde Madrid, desde Europapues ven que desde el Sultanato les dicen que se vayan a paseo. Un paseo a la pobreza, a la marginacin, al desempleo no ya de mineros que son padres, sino de sus hijos y nietos. Los millones en obras faranicas y en gastos suntuarios no fueron empleados en la debida diversificacin productiva que todo territorio se merece.

Arder este Sultanato? Sentndose en la Puerta del Sol no va a arder nada. Tampoco los viejos mtodos leninistas parecen adecuados a este sombro siglo XXI. Es difcil conocer el camino correcto para la lucha. Hemos llegado hasta aqu, sin duda, porque el propio pueblo se vio apartado de todo mecanismo efectivo de fiscalizacin del poder: el poder econmico, el poder ideolgico, y finalmente el poltico. Hemos llegado hasta lo ms bajo. El Sultanato restaurado oficialmente en 1978 no es viable. Se habl de una primavera rabe. Para cundo un verano ibrico?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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