Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2012

Ciudad securitaria, policializacin y violencia soberana

Sergio Job, Mercedes Ferrero y Noelia Feldmann
Rebelin

Fragmento de trabajo realizado para presentacin en mesa "Imperialismo, Soberana y Derechos Humanos: de la ley antiterrorista a la militarizacin de Amrica Latina", en el 4 Foro Nacional de Educacin para el Cambio Social, 2012, Rosario. (Argentina).


La ciudad cesa de lucir la vestimenta del `espacio pblico y se transforma en un aparato de captura y vigilancia de las poblaciones observables a distancia (De Giorgi, 2006). Con esta frase el autor comienza a delinear la gubernamentalidad biopoltica: una forma del poder asociada a la regulacin de los cuerpos y las cosas en el espacio y, por lo tanto, del espacio mismo. Ese control social produce una morfologa del espacio1 que hemos dado en llamar ciudad securitaria. En ella opera un dispositivo de seguridad -signado en este tiempo por la doctrina de la seguridad ciudadana- que abre paso a la dinmica y planificacin de las polticas desde un abordaje territorial, introduciendo la perspectiva de la geoprevencin (Hernando Sanz, 2008). Esta idea se centra en el concepto de riesgo y, por tanto, focaliza en la produccin de polticas preventivas y en una territorializacin de las mismas; siendo necesario el desarrollo de un saber penal que permita identificar con claridad al enemigo y localizarlo en el mapa, a la vez que entrecruzar estrategias de control de diversa ndole.

La lectura desde este paradigma de la seguridad ciudadana redunda en el uso de herramientas altamente tecnificadas de vigilancia y control social que, en primera instancia, parecieran no requerir de un aparato policial que intervenga en forma permanente sobre el espacio, sino ms bien que se concentre en el desarrollo de un saber penal criminolgico que abone en la prevencin temprana del delito. Sin embargo, la ciudad securitaria implica una transformacin profunda en sus dispositivos y disposiciones. Las relocalizaciones-deslocalizaciones y dems cambios a nivel urbanstico-arquitectnico, van acompaados por la reconfiguracin y dislocacin de las fuerzas de seguridad, particularmente de la polica, que adquiere en este momento de desarrollo del modelo de acumulacin y de las polticas de gubernamentalidad, un papel central que intentaremos abordar y esclarecer en el presente artculo.

El desarrollo de estrategias y tecnologas de seguridad avanza en su perfeccionamiento constante. El gobierno de las poblaciones innova en tcticas y herramientas en funcin de los requerimientos de un capitalismo que, en su fase financiera, alcanza una agudeza en tanto modelo de dominacin, que se expresa en un (auto)control omnipresente de todos y de cada quin. A las formas blandas de la dominacin materializadas en las gestiones de las organizaciones y las polticas sociales (Zibechi, 2011), se yuxtapone la forma militarizada (Cecea, 2006) del control y la contencin.

Las ciudades latinoamericanas estn teidas por los colores de la militarizacin y la represin. A los verde oliva, se suman algunos tonos azules y grises, los camuflados de guerra o cuadrillas blanquinegras de los mviles policiales, y tantas otras variedades de la misma represin (seguridad privada, grupos parapoliciales, barrabravas, patotas sindicales, etc.), cuya presencia constante pretende recordarnos que no estamos solos, que el cerco de contencin lleva cordones armados que procuran hacerlo irrompible.

Ahora bien, el crecimiento cuantitativo de las fuerzas de seguridad no se reduce a un incremento en el nmero de efectivos, sino que se materializa tambin en el aumento de los presupuestos de dichas fuerzas, en la compra de armamentos, mviles, dispositivos de seguridad electrnica, etc. Las fuerzas de la (in)seguridad engordan, ascienden, se robustecen, se extienden. Pero adems, se perfeccionan cualitativamente: desde la incorporacin de sofisticadas tecnologas hasta los entrenamientos, prcticas y formacin comandados desde el imperialismo y reafirmados de manera permanente por los Estados policiales2.

La militarizacin (y cuando hablamos de ella no nos referimos solo a la presencia de las fuerzas militares en el espacio, sino y sobretodo a la extensin del control biopoltico y policaco a los ms diversos mbitos de la vida en sociedad) es la forma espacializada de la ficcin financiera del capitalismo. La contencin represiva se vuelve la materialidad ms patente de un sistema que se ha desanclado de los patrones reales de la economa y que se complejiza hasta el infinito.

Si la forma material, en un momento determinado del desarrollo de las relaciones de produccin, fue el disciplinamiento y la explotacin del trabajador lisa y llana, hoy y cada vez ms en Nuestra Amrica (donde jams existi la economa industrial al estilo europeo y desde siempre hubo grandes sectores de la poblacin por fuera del mercado laboral) aquella forma es asumida por el control de los cuerpos y la administracin de las poblaciones en el territorio, erigidas desde un poder gubernativo que tiene a la fuerza policial como elemento estructurante.

No quiere decir que el mercado desaparezca como disciplinador, quiere decir que la dimensin militar se sobrepone al mercado desplazndolo de su carcter de eje ordenador, que la visin del mundo adopta un contenido particularmente militarizado, y que es a partir de la visin militar que la totalidad no slo se reordena sino que cobra un nuevo sentido. (Cecea, 2006)

Nos encontramos en una poca de rearme del capital, que pone a todos los individuos en un lugar de tensin, inclusive a los agentes mismos de ese poder policaco. El nuevo rol que asumen las fuerzas policiales, adems de estar territorial y estratgicamente diseado, requiere por parte de sus agentes funciones renovadas, que ya no pasan solamente por garantizar la seguridad de la propiedad privada y las libertades individuales. Los agentes de la polica se vuelven el eslabn principal de un modelo de dominacin que intenta contener en la pasividad, la rendicin, la apata y el cinismo, a todos los individuos de una sociedad.

Pero para cumplir dicha funcin se vuelven necesarias estrategias diferenciadas para cada grupo poblacional. Ejercer la violencia y la arbitrariedad ms cruel frente a los jvenes de sectores populares; infundir el miedo, la amenaza constante, y demostrar el manejo de diversos mbitos de la economa (narcotrfico, trata de personas, robo organizado, etc.) en las barriadas populares; manifestar la presencia permanente y participar de juntas de participacin con los sectores medios; reprimir las acciones de los sectores organizados; ostentar su porcin de poder frente a los sectores dominantes, a los cuales se encuentran subyugados.

El control, disciplinamiento y contencin social, se sirven de la presencia notoria y continuada de la fuerza policial en las ciudades; pero no requiere en todos los casos de su intervencin en sentido positivo. De alguna manera se sobreponen las tareas de fiscalizacin, control, amenaza, organizacin, aviso, recopilacin de datos, con las de represin, tortura, amedrentamiento, violaciones a las libertades individuales, etc. Cmo y cundo es necesaria cada una de ellas responde al perfeccionamiento permanente de las acciones de la fuerza, en funcin de las necesidades y las dinmicas del poder.

De ah la dislocacin que atraviesa a la fuerza policial (Job y Ferrero, 2011) en su papel de administracin total de los tiempos y la vida urbana. Quizs es en este momento del poder, cuando toma centralidad esa cualidad soberana de la fuerza policial que bien seala Agamben (2000). En un texto breve pero contundente, el autor rescata a la polica como el lugar donde la proximidad y el intercambio constitutivo entre la violencia y el derecho que caracteriza la figura del soberano, se muestra con mayor claridad. Y dice: si el soberano es, de hecho, quien marca el punto de indistincin entre la violencia y el derecho, proclamando el estado de excepcin y suspendiendo la validez de la ley, los policas estn siempre operando dentro de un similar estado de excepcin. Las razones de orden pblico y seguridad sobre las cuales tienen que decidir caso por caso, definen un rea de indistincin entre la violencia y derecho que es exactamente simtrica a la de la soberana.3

Insistimos en aclarar que resaltar la cualidad soberana del poder policial, bajo ningn punto de vista apunta a quitar la mirada de la institucin y abordar el accionar individual de pequeos soberanos. Est claro que las problemticas derivadas de la violencia, represin y control policial, no se tratan ni de errores ni de excesos, sino que responden a una sistematicidad del poder. Lo que se pretende resaltar aqu, es que el Estado policial no puede garantizar mediante el sistema legal sus fines ltimos, necesita instaurar una excepcionalidad permanente, dentro de la cual la fuerza policial cumple el papel ms relevante.

Lo que es realmente importante no es la amenaza a aquellos que infringen la ley, sino ms bien la exhibicin de esa violencia soberana (Agamben, 2000), la demostracin acechante del poder en aquel cordn de contencin armado -omnipresente tanto espacial como temporalmente-, en orden a alcanzar la administracin total de territorios y poblaciones. Aquel mbito de indistincin entre la violencia y el derecho que caracteriza a la prctica policial, se instituye en las reglamentaciones mismas construidas desde y por el poder. En el momento actual, las leyes y normas contemplan en s mismas la existencia y vigencia de la excepcin, instituyendo a partir de all un mbito de apertura a toda clase de nuevas excepcionalidades que, a modo de un espiral ascendente, amplan la extensin y la voracidad del biopoder.

Notas:

1 Se entender al espacio como resultado de disputas entre poder y resistencia, como ese producto (nunca unilateral) del entrecruzamiento de dispositivos, tecnologas y disposiciones sociales (Ciuffolini, 2011). En palabras estrictas de Ciuffolini: el espacio urbano es la consecuencia de un proceso histrico y dinmico (2011: 23), de esas relaciones de poder-resistencia.

2 Enfocar en el crecimiento y los cambios de las fuerzas represivas en la actualidad, de ninguna manera quiere desconocer el rol que las mismas han tenido desde el origen mismo del Estado como formacin social. La dominacin, en cualquier de sus formas, se asienta en la existencia, instauracin y ejercicio de la violencia. Los Estados latinoamericanos han ido refuncionalizando las formas y los blancos de la violencia en los distintos momentos de su historia econmica y poltica. Sin embargo, el pilar represivo del Estado adquiere en la actualidad ciertas cualidades diferenciales, de gran relevancia en tanto la dimensin militar estructura los dems mbitos de relaciones.

3 Traduccin propia.

Bibliografa

Agamben G. (2000) Sovereign Police. Means Without Ends.   Minneapolis, London: University of Minnesota Press.

Cecea E. (2006) Los paradigmas de la militarizacin en Amrica Latina. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/25296.pdf

Ciuffolini A. y Nuez A. (2011) Poltica y Territorialidad en tres ciudades argentinas. Buenos Aires: El Colectivo.

De Giorgi A. (2006) El gobierno de la Excedencia. Postfordismo y control de la multitud. Madrid: Traficantes de Sueos.

Hernando Sanz F. (2008). La seguridad en las ciudades: el nuevo enfoque de la geoprevencin. Revista Electrnica de Geografa y Ciencias Sociales. Disponible en: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-270/sn-270-14.htm

Job S. y Ferrero M.M. (2011) Mi Casa, Mi Vida; para la seguridad de ellos. En Scarponetti, P. y Ciuffolini, A.; Ojos que no ven, corazn que no siente: Relocalizacin territorial y conflictividad social. Un estudio sobre los Barrios Ciudades de Crdoba. Buenos Aires: Nobuko.

Zibechi R. (2011) Poltica y miseria. La relacin entre el modelo extractivo, los planes sociales y los gobiernos progresistas. Buenos Aires: La Vaca Editora.

Sergio Job y Mercedes Ferrero son integrantes del Colectivo de Investigacin El Llano en llamas y militantes del Movimiento Lucha y Dignidad en el Encuentro de Organizaciones de Crdoba. Noelia Feldmann es integrante del Colectivo de Investigacin El Llano en llamas y militante del Espacio de Resistencia al Cdigo de Faltas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter