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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2012

Declaracin de la Coordinadora Estatal de Red Roja
Sortu es legal; la lucha extra-institucional prosigue

Red Roja


Desde Red Roja no queremos comenzar esta declaracin sin primeramente saludar las victorias polticas que suponen para la izquierda abertzale la legalizacin de Sortu y la exculpacin de los promotores de D3M y Askatasuna. Y ello, en la medida en que estas expresan que la izquierda abertzale sigue recuperando la iniciativa poltica en su histrico y zigzagueante enfrentamiento con el Estado espaol. Est claro que el gobierno central no impone la agenda poltica en Hego Euskal Herria como quisiera, lo que le supone un factor aadido de desazn en medio de la particularmente profunda crisis socio-econmica que vivimos en nuestro marco estatal. No en vano, Hego Euskal Herria es el nico rincn del Estado en que el rgimen de Madrid enfrenta un movimiento poltico donde la conjugacin de la lucha por el derecho de autodeterminacin y las aspiraciones socialistas tiene un carcter de masas, factor este que es el verdaderamente decisivo en las transformaciones histricas.

Slo desde la admiracin y el respeto por el ejemplo de lucha del pueblo vasco, pero tambin conscientes de que el actual proceso poltico se da en medio de un sano debate en el seno del mismo abertzalismo; slo desde el reconocimiento de los propios lmites que tenemos las restantes fuerzas con vocacin revolucionaria en el Estado espaol, y la modestia aadida a que ello nos obliga, expresamos tambin -junto a la celebracin por los ltimos acontecimientos judiciales- nuestra preocupacin frente a todo tipo de ilusionismo y reformismo que puedan alentar las decisiones del rgimen. Y, en definitiva, cmo pudieran afectar a la necesaria y urgente tarea de acumular fuerzas con proyeccin revolucionaria en el conjunto del Estado espaol.

La legalizacin de Sortu y la exculpacin de los promotores de D3M y Askatasuna es una prueba ms de que la represin desatada contra la izquierda abertzale fue una decisin extra-judicial tomada y a la vez ejecutada por el Estado espaol, antidemocrtico y heredero de la dictadura franquista.

Es evidente que ya que la negacin y la eliminacin directa de la izquierda patriota vasca no dio los resultados esperados, el Estado apuesta -con una legalizacin de Sortu llena de mltiples condiciones y amenazas, y algunas concesiones a los presos- por un cierre del conflicto que pase por una asimilacin de la izquierda abertzale, despojndola de su intensidad combativa. Ciertamente esta apuesta est llena de riesgos para el propio gobierno, pues, al fin y al cabo, esa asimilacin poltica no depende en primera instancia del poder: tratndose del pueblo vasco y del ejemplo que ha dado en las ltimas dcadas, es lgico que el gobierno no se fe de las decisiones que se ve obligado a tomar y las ejecute de forma tan timorata y contradictoria

En cualquier caso, la implicacin protagnica del pueblo trabajador vasco y de sus organizaciones ms clarividentes ser fundamental para que esas amenazas no se materialicen. Como escribi Rosa Luxemburg en una cita rescatada ahora por un editorial de Boltxe, los amantes del realismo, que subrayan los positivos xitos de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia para utilizarlos como argumentos contra la necesidad y la utilidad de la violencia en la lucha obrera, no notan que esos xitos, por ms nfimos que sean, slo pueden ser considerados como los productos del efecto invisible y latente de la violencia.

Aun conscientes de que la utilizacin de los medios ms institucionales de lucha no es equiparable en Hego Euskal Herria y en el resto del Estado espaol, pues no responden a un mismo grado de lucha extrainstitucional de masas, estamos convencidos de que esta sigue siendo la clave de cualquier estrategia poltica popular tambin all. Y que tambin all sobran los motivos para la lucha en la calle y en los puestos de trabajo. A pesar de la legalizacin de Sortu, el Estado espaol sigue aplicando de manera sistemtica la violencia en las calles de las ciudades y los pueblos vascos, persistiendo la tortura, la presencia de la guardia civil o la represin contra la simple solidaridad con los presos.

Otegi, Dez Usabiaga y otras muchas compaeras y compaeros siguen en prisin en condicin de rehenes polticos. Adems, la Ley de Partidos contina vigente. Y estamos obligados a precisar que sta no slo afecta a la izquierda abertzale, sino igualmente a movimientos de resistencia comunista como el PCE(r), cuyo secretario general, por ejemplo, lleva ms de una dcada encerrado en las mazmorras de un Estado que no duda en utilizar figuras forzadas de acusacin que niegan hasta su propia legislacin burguesa. En este sentido, Red Roja no descansar hasta ver derogada la Ley de Partidos y ver liberados todos los presos polticos comunistas, anarquistas, sindicalistas e independentistas que sufren la represin contrarrevolucionaria del Estado espaol.

Red Roja celebra, pues, toda concesin arrancada al Estado, como en este caso la legalizacin de Sortu y la exculpacin de D3M y Askatasuna, pero est con aquellos y aquellas dentro de la izquierda abertzale que sostienen que la orientacin que siga el MLNV depender de la implicacin y la energa histrica de la clase trabajadora, que encauce el proceso hacia la independencia y el socialismo esquivando todos los espejismos.


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