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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2012

El golpe meditico en Paraguay

Alejandra Soifer y Santiago Mayor
Rebelin


El Golpe de Estado en Paraguay fue impulsado a partir de una supuesta crisis de gobernabilidad. La concentracin de la propiedad de los medios de comunicacin es una de las claves para entender el nivel de incidencia de este relato.

Podra ser trillado decir que los medios de comunicacin son un actor poltico para nada neutral en los conflictos por el poder. Con el golpe de Estado en Paraguay, la historia se repite: los medios hegemnicos paraguayos rpidamente actuaron, tras la masacre de Curuguaty, para construir un relato de crisis poltica de gobernabilidad que estigmatizara a los campesinos y que responsabilizara al presidente Lugo de lo ocurrido, para destituirlo slo una semana despus.

El ataque

Viernes 15 de Junio, en una zona rural de las ms afectadas por el agronegocio dentro del distrito de Curuguaty, un violento desalojo en una tierra del Estado de la cual esgrime supuesta "propiedad" uno de los terratenientes ms importantes del Paraguay, Blas Riquelme, dio como resultado la muerte de once campesinos y seis policas.

En uno de los diarios de tirada ms grande del pas, ABC color, se pudo leer en los das siguientes a la masacre cmo se tild a los campesinos de "invasores" y se santific a los policas muertos. Tambin se habl de "supuestos campesinos", como si estos no fueran tales, y adems se los asoci con otros episodios de violencia, entrenamiento militar y armamentismo. El nombramiento por parte de Lugo de un nuevo comandante de las fuerzas policiales, involucrado como responsable del operativo en Curuguaty, aparece recurrentemente en todas las crnicas como aditamento sobre la responsabilidad del primer mandatario en los hechos.

As como un 80% de las tierras de Paraguay se concentran en un 2% de los propietarios, la desigualdad econmica tambin se replica en la propiedad del espectro radioelctrico: un 98% se encuentra en manos de medios comerciales y slo un 2% se reserva para medios pblicos. Si indagamos un poco de cerca los nombres que figuran como accionarios dentro de ese 98%, podremos ver las conexiones entre el poder poltico heredado de la dictadura de Alfredo Stroessner, los grandes terratenientes paraguayos y los medios de comunicacin.

El diario ABC, fundado durante la dictadura de Stroessner por Aldo Zuccolillo -quien tambin es, actualmente, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa-, es parte del Grupo Zuccolillo, socio de Cargill Paraguay, una de las transnacionales ms importantes del agronegocio en el mundo. No es casualidad, entonces, esta fuerte arremetida del medio de comunicacin en contra del gobierno, ya que slo un par de semanas antes un organismo estatal -el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Vegetal- haba prohibido la introduccin de una semilla Monsanto al pas. La liberalizacin de estas semillas traera un enorme beneficio econmico a ese 2% de propietarios que concentran la tierra.

Los diarios comerciales que le siguen en importancia (y ventas) a ABC son ltima Hora y La Nacin. El primero pertenece al grupo empresario que lidera Antonio Vierici. Este grupo ostenta adems el canal de TV Telefuturo, una cadena de supermercados y la licencia de Burger King en Paraguay, entre otras empresas. El Grupo Clarn de Argentina posee, desde 2007, el 40% de las acciones de ltima Hora y acta en el pas con diversos canales de televisin, la empresa de cable Cablevisin, Fibertel y los derechos de transmisin del ftbol. La Nacin, por su parte, es propiedad del poltico Osvaldo Domnguez Dibb, miembro del Partido Colorado. El grupo Dibb tiene adems en su poder el diario Crnica, varias radios y la tabacalera Boquern.

Una vez puesto en marcha el juicio poltico, estos medios de comunicacin mantuvieron un rol fundamental en la construccin del consenso: la medida se present como un procedimiento legal y legtimo que pone en camino de reconstituir el orden social en Paraguay. Desde el exterior se vieron acompaados por sus socios, que ya han mostrado su rol en otros pases -apoyando el golpe en Venezuela (2002), en Honduras (2009) y en Ecuador (2010)-. En la mayora de los casos se ha hablado de destitucin, resaltando la legalidad del proceso. As como tambin se ha hecho hincapi en cmo las cosas han vuelto a la normalidad luego de la manifestacin del viernes 22 de junio.

La defensa

La televisin pblica paraguaya, inaugurada recin en mayo del 2011 como uno de los canales ms modernos de Paraguay, fue junto con los medios alternativos una trinchera de la resistencia desde el da del juicio poltico a esta parte. Los manifestantes antigolpistas encontraron a partir del micrfono abierto la posibilidad de expresarse y manifestarse, y durante los das siguientes al golpe se reunieron de forma masiva en la puerta del canal. Sin embargo, los medios comerciales no mostraron estas imgenes y se detuvieron slo en aquellas manifestaciones a favor de la asuncin de Franco.

La respuesta oficial a este esbozo de participacin popular no tard en hacerse oir: en estas horas se estn empezando a denunciar los primeros intentos de censura y de intervencin por parte del nuevo gobierno en el canal pblico. An cuando el micrfono ha estado abierto tambin a personas que defienden el gobierno de Franco.

Por otra parte, a nivel internacional los medios de comunicacin pblicos de varios pases realizaron una cobertura en defensa de la democracia paraguaya y denunciando el golpe. Tal es el caso de Venezolana de Televisin (Venezuela), Televisin Pblica Canal 7 (Argentina) y la cadena latinoamericana de noticias Telesur.

El porvenir

Es en los momentos de mayor confrontacin poltica donde los medios de comunicacin muestran "la hilacha", como sucedi en 2008 en la confrontacin "entre el campo y el gobierno" en Argentina.

Sin embargo, la deconstruccin de la hegemona de estos medios de comunicacin no depende nicamente de analizar sus conexiones con el poder poltico y econmico. La construccin de una fuerza social y poltica popular que pueda dar la disputa en la resistencia por la defensa de la democracia tiene que ir indefectiblemente de la mano de la construccin de nuevos medios de comunicacin, que tengan otra estructura interna, fuera de las lgicas comerciales, pero con capacidad de disputar y generar un discurso antagnico al que quieren imponer los de arriba.

Es interesante analizar el proceso que se vaya a dar con la televisin pblica: si la participacin popular antigolpista efectivamente logra aglutinarse en ese espacio en el corto y mediano plazo, esta puede potenciarse y multiplicarse en todo el pas.

La perspectiva a largo plazo tiene ms que ver con el devenir poltico de Paraguay en general, pero sin dudas la lucha por la democratizacin del espectro radioelctrico tiene que ser una de las disputas fundamentales del pueblo paraguayo si efectivamente se propone la pelea por la democracia.

Nota publicada originalmente en www.marcha.org.ar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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