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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2012

De la (supuesta) democracia representativa a la (efectiva) democracia participativa

Nacho Dueas
Tercera Informacin

Hasta el 15 de mayo de 2011 muchos de nosotros, que nos tenamos por dignamente informados y relativamente crticos, aceptbamos el montaje de un aparato de poder. El camelo de la democracia desde la dictadura.


Tuvo que despertarse un huracn a partir de un bendito 15-M para que nos diramos cuenta de la terrible mentira en la que se sustentaba toda la arquitectura jurdica del presente sistema. Hasta entonces, muchos de nosotros, que nos tenamos por dignamente informados y relativamente crticos, aceptbamos el montaje de un aparato de poder que, si bien con deficiencias y aspectos considerablemente mejorables, no dejaba de representar un genuino intento de construir democracia.

As, es verdad que nos regamos mediante una constitucin aprobada en refrendo, gestionada por unos partidos polticos generadores, con mayor o menor fortuna, de unos espacios de participacin popular; las consultas electorales eran limpias, y la prensa, relativamente libre. La polica, no obstante algunos abusos cometidos con cierta frecuencia, se mostraba moderadamente respetuosa con la ciudadana; y la economa, an dentro de los cnones del capitalismo, no dejaba de tener una cierta vocacin redistributiva, a partir de la puesta en prctica de un keynesianismo socialdemcrata.

En definitiva, hicimos buena la mxima de Winston Churchill de que la democracia es que llamen a tu casa de madrugada y sea el lechero, y no la polica. Tuvo que llegar, repito, el 15-M para pensar que es una democracia muy sospechosa aquella en la que el lechero llame de madrugada, y no por la maana, cuando ya la gente est despierta.

a) El presente rgimen es un fraude desde sus orgenes: Tras la muerte de Franco, la debilidad de la oposicin y la relativa fortaleza del establishment dificult el hecho de dar el primer paso necesario para un Proceso Constituyente, o ruptura institucional (preferentemente pacfica) que derrocase todo el aparato del poder, para que el pueblo, mediante unos mecanismos efectivos de gestin y participacin, elaborase un nuevo sistema legal y, en definitiva, una democracia real.

No se trata de un purismo idealista para el embellecimiento moral del novedoso rgimen de convivencia a construir, sino de la condicin sine qua non de cara a la renovacin efectiva de todas las instancias de poder (la judicatura, la prensa, el empresariado, la cpula militar y policial, la lite financiera, la sindical, el legislativo, el gubernamental). As, una democracia no puede funcionar con la herencia de todo el establishment de una dictadura de 40 aos (a excepcin de los poderes ejecutivos y legislativos, los nicos en haber sido renovados). Prueba de ello es la descomposicin del actual rgimen, cuya intensificacin ha generado al movimiento del 15-M por reaccin.

Por todo esto, ya en los aos 60, Antonio Garca Trevijano, que en absoluto era un revolucionario ni un antisistema, logr convocar a la oposicin, en el contexto de la Platajunta, en torno a la idea de la ruptura institucional para inaugurar el necesario Proceso Constituyente y dar pie a una verdadera democracia. La traicin a este pacto, protagonizada sobre todo por el PSOE y el PCE, sustituy dicha ruptura por un consenso que en realidad fue una claudicacin de la izquierda antifranquista ante el deber de implementar la democracia. El actual sistema, meramente electoralista, como veremos a continuacin, es la consecuencia de aquel pacto.

b) El presente rgimen es un fraude desde su construccin: El poder financiero internacional, agrupado a partir de 1973 en torno a la Comisin Trilateral, foment que, de cara a un virtual auge de la izquierda en Espaa, se accediese a su domesticacin, gracias al apoyo econmico dispensado desde la socialdemocracia alemana. Es en este contexto cuando el PSOE abandona el marxismo y el PCE acepta la monarqua y la bandera bicolor. Y, lo que es ms grave, aceptan unas reglas del juego que en general le fueron impuestas, y cuyo contenido real les imposibilitaran para llevar a cabo las medidas sociales emanadas de sus instancias ideolgicas. Nada ms inteligente que el progresismo formal gestionando los intereses de los poderes ocultos.

As, a la muerte de Franco, el PSOE y el PCE renunciaron a la ruptura institucional a cambio de participar en un nuevo aparato que, de apariencia democrtica, blindaba al establishment heredado del franquismo (salvo el gobierno y el parlamento, repetimos). De esta manera, las medidas democratizantes de Surez fueron avaladas por las izquierdas mediante la participacin de stas. Por lo tanto, las Cortes franquistas se hicieron el harakiri, los partidos fueron legalizados, y se procedi a legislar de cara a la celebracin de elecciones libres, y se elabor y aprob la Constitucin del 78.

Sin embargo, el nacimiento de la Carta Magna, no eman de ningn Proceso Constituyente, puesto que ello hubiese posibilitado un orden que derrocara a los poderes fcticos ya citados (el ejrcito, la polica, la judicatura, el empresariado, las finanzas), algo indispensable de cara a una democracia efectiva, entendida como tal la capacidad de autogobierno por parte del pueblo, y por tanto, de controlar a dichos poderes.

En su lugar, al no haber Proceso Constituyente, no hubo Asamblea Constituyente, sino unas Cortes Generales a las que, con posterioridad a su composicin, se les otorg de modo implcito una facultad constituyente. Adems, la Carta Magna fue redactada por 7 seores, sin participacin popular alguna. As, el Parlamento fue una instancia meramente deliberativa; y el pueblo, otra instancia de mero asentimiento a posteriori.

c) El presente rgimen es un fraude en su arquitectura jurdica: Primeramente, la jefatura del Estado es, a espaldas de decisin ciudadana alguna, vitalicia, hereditaria, masculina, y no sujeta a responsabilidad en el ejercicio de sus funciones. Y, por lo dems, se trata de una herencia de la dictadura de Franco, como imposicin de los poderes fcticos, tal vez como smbolo del blindaje de stos. El presidente es elegido por el Parlamento, del cual a su vez emana el poder judicial. La bsica separacin de poderes que hace ms de 2 siglos teoriz Montesquieu como criterio bsico de democraticidad, en nuestro pas brilla por su ausencia.

Pero ms an: al Parlamento concurren los candidatos integrados en unos partidos polticos. stos son agrupaciones de listas cerradas, decisiones verticales, designaciones a dedo, receptoras de ingentes sumas de dinero pblico y empresarial, as como de espacios mediticos; omnipresentes, adems, de modo jerrquico en multitud de pueblos, autonomas, diputaciones, instancias judiciales, televisiones, consejos de administracin, asociaciones de vecinos, empresas pblicas, universidades, etc.

Lo inmensamente crematstico de los puestos a ocupar, y el criterio arbitrario de designacin al cargo o a la candidatura, nos dan una referencia de la corrupcin que esta partitocracia ha podido generar. Estos 30 aos de rgimen, salpicados de constantes escndalos polticos, ofrecen innumerables ejemplos de lo que estamos afirmando. Adems, el hecho de que apenas se convoquen plebiscitos (que ni siquiera tienen carcter vinculante), o la casi imposibilidad de facto para llevar al Parlamento alguna Iniciativa Legislativa Popular (recogida de firmas para imponer a la cmara el debate y la votacin de nuevas leyes), avalan todo esto; por no citar las dificultades econmicas y administrativas que suponen la creacin de nuevos partidos polticos, as como la Ley DHont y el sistema de proporcionalidad, que marginan a las minoras en beneficio de las grandes agrupaciones.

Slo as se entiende que el PP haya obtenido la mayora absoluta en las ltimas elecciones con nicamente el voto del 30% del electorado, contando con la oposicin del movimiento del 15-M que, en las fechas cercanas a los comicios, contaba con el 60% de apoyo en la opinin pblica.

Fuente: http://tercerainformacion.es/spip.php?article38957

Del mismo autor:

El kilmetro uno hacia una nueva constitucin http://www.rebelion.org/noticia.php...

Desde el kilmetro cero hacia el proceso constituyente para una nueva constitucin http://www.rebelion.org/noticia.php...



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