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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2012

Richard Stallman sobre el ciber control

lavaca.org


La tarjeta SUBE, el sistema SIBIOS, y el software de Microsoft y de Apple, vistos como sistemas de control social. Por qu compartir libros y msica no es piratear. Por qu hay una guerra contra el compartir. Richard Stallman creador de Gnu Linux, cuenta por qu no volver a la Argentina.

La batalla por el control social por parte de los aparatos del Estado parece estar, a nivel global, en un punto de inflexin digital. Sin duda, impulsado por la crisis terminal de los sistemas financieros, tambin por las protestas masivas que resisten ajustes brutales y porque los procesos electorales no logran acotar a las urnas la participacin ciudadana, lo concreto es que diferentes Estados del mundo comenzaron a montar herramientas de control que convierten a la literatura de Orwell en el texto de leyes y noticias. Para sorpresa de muchos, fue Richard Stallman, el creador de Gnu Linux y profeta del software libre, quien nos advirti que Argentina est a la vanguardia de ese proceso. Fue durante su ltima visita, en junio de este ao, cuando anunci que no regresara al pas mientras estn en vigencia el sistema SIBIOS, que colecciona las huellas digitales de todas las personas que ingresan al pas, y la tarjeta SUBE, que permite conocer los movimientos de los ciudadanos que se trasladan en el transporte pblico.

Ahora, en dilogo con lavaca y desde Italia, lo explica as: No es que SUBE, solo, sea el peligro. SUBE aumenta la vigilancia, y a ms vigilancia por parte del Estado, ms peligro para los ciudadanos. Cuando el Estado sabe todo sobre a dnde va cada uno, sabe ms o menos lo que cada uno hace. Es un arma muy fuerte contra los disidentes, para la supresin de la democracia. No s a cuntos disidentes han podido matar, en los aos 70, por la vigilancia proporcionada por el sistema de documentos nacionales de identidad, pero supongo que impeda que muchos se escondieran.

Naturalmente, el Estado no dice Es para reprimir a los disidentes. Siempre dice es para perseguir terroristas, como el Estado argentino deca en los aos 70. En mi pas, que fue el primero en implementar este tipo de controles, hace pocos meses arrestaron a unos disidentes en Chicago y los acusan de terrorismo; los matones, en un allanamiento (sin orden legal) de su apartamento, encontraron un aparato para hacer cerveza y dicen que era para hacer una bomba.

Con un Estado comportndose as es muy difcil ser ingenuo.

Estas medidas de control son responsabilidad del Estado o del triunfo de las corporaciones sobre el Estado?

En este caso, pienso que el Estado decide. Las empresas que fabrican los sistemas de vigilancia hacen su publicidad y su lobby, pero no son tan fuertes ni grandes como para tener una gran influencia sobre las polticas del Estado argentino, como hace Monsanto. Pero hay otro peligro en la vigilancia estatal. Miles de funcionarios tienen acceso a los datos, y algunos usarn estos datos para fines personales, hasta criminales. Frecuentemente los hombres usan esos datos para seguir o amenazar a mujeres. Quizs no es el resultado que el Estado desea, pero resulta. Y es un peligro.Vase ste artculo.


Las principales batallas del ciber mundo

A travs de sus ltimas intervenciones, Stallman ha logrado identificar algunas de las principales trincheras desde las cuales se libran las batallas de control de la actualidad. Muchas de ellas son ahora leyes que criminalizan a los usuarios en Espaa, Estados Unidos, Francia o Italia, por poner solo algunos ejemplos, y que se intentan imponer en Argentina bajo la alfombra de proteccin de derechos de autor . El caso ms claro de lo que oculta esta operacin es el de la industria del cine, ya que la ley actual no le otorga la titularidad de este derecho al director de la pelcula sino a su productor, generalmente representado por una corporacin. Lo interesante de leer los comentarios de Stallman es que ayudan a precisar las operaciones de prensa con las que intentan maquillar estas batallas. Especialmente, porque se amparan en la ignorancia de algunas cuestiones clave que l conoce mejor que nadie. Una sntesis de sus lecciones:

Por qu Anonymus no hackea ni crackea: manifiesta. Las protestas de Anonymous en la web son el equivalente en Internet de una manifestacin masiva. Es un error llamarlo hacking (inteligencia ldica) o cracking (quebrantar la seguridad). LOIC, el programa que est siendo utilizado por el grupo, fue pre-configurado, por lo tanto no requiere de gran ingenio para ser ejecutado, y no rompe la seguridad de ninguna computadora. Los manifestantes no han intentado tomar el control de la pgina web de Amazon, ni extraer ningn dato de MasterCard. Ms bien, entran por la puerta principal del sitio, el cual simplemente no puede dar abasto con el volumen de visitas.

Es tambin un error llamar a estas protestas ataques DDoS. Un ataque DDoS, hablando con precisin, se realiza con miles de computadoras zombis. Alguien quiebra la seguridad de los equipos (generalmente con un virus) y toma el control de los mismos en forma remota, luego los utiliza como botnet dirigindolos al unsono segn su voluntad (en este caso, para sobrecargar el servidor). Por el contrario, los manifestantes de Anonymous generalmente ponen sus propios equipos a disposicin para las protestas.

La comparacin correcta es con la multitud que protesta frente a la puerta de una corporacin.

Internet no podra funcionar si los sitios web fueran frecuentemente bloqueados por multitudes, al igual que una ciudad no puede funcionar si sus calles estn permanentemente llenas de manifestantes. Pero antes de reclamar medidas enrgicas en contra de estas protestas en Internet, hay que tener en cuenta la razn por la cual se est protestando: en Internet, los usuarios no tienen derechos.

Por qu compartir libros no es piratear. En el mundo fsico, podemos comprar un libro con dinero en efectivo, y una vez que lo poseemos, podemos darlo, prestarlo o venderlo a cualquier otra persona. Tenemos tambin la libertad de conservarlo para nosotros. Sin embargo, en el mundo virtual los dispositivos de lectura vienen con grilletes digitales que impiden la donacin, el prstamo o la venta del libro, como as tambin con licencias que prohben estas prcticas. En 2009, Amazon utiliz una puerta trasera de su lector de libros electrnicos para eliminar de forma remota miles de ejemplares del libro 1984, de George Orwell. El Ministerio de la Verdad ha sido privatizado.

Por qu compartir msica no es piratear: Cuando la compaas discogrficas arman tanto escndalo sobre los peligros de la piratera, no estn hablando de violentos ataques a los barcos. De lo que se quejan es de la prctica de compartir copias de msica, una actividad en la que participan millones de personas con espritu de cooperacin. Mediante el uso del trmino piratera, las compaas discogrficas demonizan la cooperacin y la prctica de compartir, equiparando estas actividades al secuestro de personas, al asesinato y al robo.

El copyright fue establecido despus de la aparicin de la imprenta, mtodo que posibilit la produccin masiva de copias, generalmente para uso comercial. En ese contexto tecnolgico el copyright era aceptable en calidad de norma industrial, no como restriccin a los lectores ni (posteriormente) a quienes escuchan msica.

En la dcada del 1890, las compaas discogrficas comenzaron a vender msica producida en masa. Estas grabaciones no interfirieron sino que facilitaron el poder escuchar y disfrutar de la msica. El copyright de estas grabaciones musicales no implicaba prcticamente ningn tipo decontroversias, ya que slo restringa a las compaas discogrficas y no a los oyentes.

Hoy en da la tecnologa digital le permite a cualquiera hacer y compartir copias. Las compaas discogrficas ahora pretenden usar las leyes del copyright para impedirnos el uso de ese avance tecnolgico. La ley que era aceptable cuando restringa slo a los editores es ahora una injusticia porque prohbe la cooperacin entre ciudadanos.

El argumento principal de las compaas discogrficas para prohibir que se comparta es que causa la prdida de empleos. Claramente son puras suposiciones. Pero incluso aunque fuera verdad, no justificara la Guerra Contra la Prctica de Compartir. Debera la gente dejar de limpiar sus propias casas para evitar la prdida de puestos de trabajo para los empleados domsticos? O acaso prohibir a la gente cocinar ellos mismos, o prohibir compartir recetas, para evitar la prdida de puestos de trabajo en los restaurantes? Son argumentos absurdos porque el remedio es mucho ms daino que la enfermedad.

Las compaas discogrficas aseguran tambin que el hecho de compartir msica reduce los ingresos de los msicos. Esta es una verdad a medias, una de esas que son peores que una mentira, y el nivel de veracidad que contiene es mucho menos que la mitad.

Incluso si aceptamos la hiptesis de que si no hubieras descargado la msica, la habras comprado -normalmente falso, pero en ocasiones cierto- solamente si el msico es una superestrella consolidada ver algo del dinero de la compra. Las compaas discogrficas intimidan a los msicos al comienzo de sus carreras con contratos que los explotan durante los primeros 5 7 discos. Es casi imposible que un disco que se publique bajo esos trminos venda suficientes copias como para que el msico vea un centavo de las ventas. Con respecto a los pocos msicos cuyos contratos no los explotan, o sea las superestrellas consolidadas, el hecho de que estas personas se vuelvan un poco menos ricas no representa ningn problema en especial para la sociedad o para la msica. No hay nada que justifique la Guerra Contra Compartir. Nosotros, el pblico, debemos ponerle fin.

Por qu estamos en una Guerra Contra Compartir: Evitar que las personas puedan compartir va contra la naturaleza humana, y la propaganda Orwelliana que dice que compartir es robar normalmente cae en saco roto. Parecera que la nica manera de hacer que la gente deje de compartir es mediante una dura Guerra Contra Compartir. Mientras tanto, las corporaciones conspiran para restringir el acceso pblico a la tecnologa desarrollando sistemas de Administracin de Restricciones Digitales (/DRM Digital RestrictionManagment/), diseados para encadenar a los usuarios e imposibilitar la copia. Los ejemplos incluyen iTunes, los DVD y los discos Blueray. (Para ms informacin ver DefectiveByDesign.org). A pesar de estas medidas, la prctica de compartir sigue en pie; el ser humano posee un fuerte impulso hacia la cooperacin.

Por qu el software de Apple y Microsoft es un mecanismo de control. Todo lo que hacemos en nuestra propia computadora tambin es controlado por otros cuando se usa software no-libre. Los sistemas de Microsoft y de Apple aplican grilletes digitales (caractersticas especialmente diseadas para crearles restricciones a los usuarios). La posibilidad de seguir usando un programa o funcionalidad tambin es precaria: Apple coloc una puerta trasera en el iPhone para eliminar de forma remota las aplicaciones instaladas. En Windows se ha detectado la existencia de una puerta trasera que le permite a Microsoft ejecutar cambios en el software sin pedir permiso.

Empec el movimiento del Software Libre para reemplazar el software no-libre que controla al usuario por software libre que respeta su libertad. Con el Software Libre, al menos podemos controlar lo que hacen los programas en nuestras propias computadoras. En lo especfico, los usuarios pueden leer el cdigo fuente y cambiarlo, de modo que no se pueden imponer funciones maliciosas como Windows y Apple pueden.

El da en que nuestros gobiernos persigan a los criminales de guerra y nos digan la verdad, el control de las multitudes de Internet podr pasar a ser nuestro problema a resolver ms apremiante. Me alegrar mucho si llego a ver ese da.

Su ltima visita a Argentina

En su ltima visita literalmente segn lo anunci- Stallman fue vctima del robo de su computadora, sus documentos y su valija. Sobre la cuestin aclara: Me robaron en la Universidad de Buenos Aires un viernes. Por consiguiente, no pude ir a Crdoba el domingo como tena previsto; tuve que quedarme en Buenos Aires para conseguir mi nuevo pasaporte y visadopara Brasil, el lunes. As perd la conferencia en Crdoba. Losiento mucho, porque no podr reparar esa prdida.

Cree que fue una provocacin?

Esta pregunta me sorprende. Me tomas por paranoico?

Que sepa yo, el Estado argentino no me haca seguimiento especial; me trataba como a cualquier turista estadounidense. Pero si me hicieran vigilancia especial a m, no sera un asunto pblico importante. El asunto es importante porque hacen el seguimiento a todos, incluso a ti.

De hecho, logr evitar en esta visita el seguimiento aumentado que el Estado argentino hace. Evit dar mis huellas dactilares en el control de inmigracin, porque entr y sal por Crdoba, donde no han instalado el sistema SIBIOS. No tuve oportunidad de usar el subte en esta visita, pero si lo hubiera usado, habra comprado un billete de un viaje, no una tarjeta SUBE. Por eso, el asunto no me afect personalmente. Pero para m no es un asunto personal. Que yo evite sufrir personalmente esta vigilancia no implica, para m, que no sea injusta.

No supongo que el robo tuviera una relacin con la vigilancia del Estado. Mis amigos dicen que pareca el acto de un ladrn profesional. Entonces el seguimiento ni lo caus, ni lo hubiera podido evitar. No tenemos las huellas dactilares del ladrn, y la base de datos de SUBE no sirve para identificarlo.

Por ltimo, la carta con que se despidi:


Es mi novena y ltima visita a Argentina. El prximo lunes, saldr del pas y, sin un milagro, nunca lo ver ms.

Esta expectativa me pone triste, porque tengo muchos amigos en este pas, compaeros en la lucha por el software libre y otros. He conocido varios placeres, como las chocolateras de Bariloche, las montaas de Salta y su mar de nubes, Les Luthiers, los libros de Dolina, los asados, los tallarines finitos e infinitos, la Gran Pensin Libre y el puente de la estacin de Coghlan. Hace pocos meses, anticipaba seguir volviendo a Argentina muchas veces ms.

Luego recib con susto la noticia del Sistema SIBIOS, con el cual exigen las huellas dactilares de todos los que entran en el pas. Al ver esa noticia, pensaba que nunca volvera a Argentina. Hay injusticias que debemos resistir aunque cueste. No doy mis huellas dactilares; slo pueden sacarlas con fuerza. Si un pas me las exige, no voy.

Luego supe que, por el momento, SIBIOS slo funciona en Buenos Aires. Reconoc que me ofreca la oportunidad para una visita ms, entrando por otra ciudad, y la aprovech. As estoy aqu, pero la oportunidad no va a durar.

La injusticia de exigir datos biomtricos a los visitantes se origin, como tanto mal, en los Estados Unidos. Con vergenza por mi pas, recomiendo que todos los no estadounidenses rehsen visitarlo. Pero esto no justifica que otros pases lo hagan. No somos peores que los EEUU no excusa nada.

Hay mucha tendencia a la vigilancia en la Argentina actual. Por ejemplo, la tarjeta SUBE (como las parecidas en otras ciudades) registra todo uso de los transportes.

En mis sueos, los argentinos eliminaran SIBIOS, y la vigilancia de SUBE. Si sucede, puedo volver a visitar este pas en el que cuento con mucha amistad. Pero no tengo la fuerza de lanzar estalucha. Les toca a los argentinos.

Siendo ateo, no digo adis. Qu decir?

Hasta el milagro, Argentina.

Fuente: http://lavaca.org/notas/ultimas-lecciones-de-richard-stallman-sobre-el-ciber-control/



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