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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2012

La revolucin en Nepal no quiere morir

Jon E. Illescas Martnez (Jon Juanma)
Rebelin


La poltica es una guerra sin efusin de sangre, y la guerra, una poltica con efusin de sangre.

Mao Zedong ( 毛泽东 )

 

Si ya es difcil que los medios de (des)informacin masivos nos hablen de revoluciones cuando no son del color de las naranjas, ms complicado es que lo hagan de una que desprende un rojo tan intenso como la nepal. Situada entre dos de las principales potencias mundiales, India y China, la revolucin de este pas de 30 millones de habitantes contina diecisis aos despus de que la insurgencia maosta declarara la guerra a la monarqua en 1996. La revolucin prosigue su camino, pero cada vez ms como un rompecabezas que no cesa de fragmentarse. Hagamos un poco de memoria...

Durante la guerra civil los maostas se financiaron mediante el robo de bancos y la extorsin de capitalistas, terratenientes y reaccionarios junto a la ayuda de organizaciones guerrilleras y populares solidarias con su causa, repartidas principalmente por el sureste asitico. All donde controlaron el territorio, los insurgentes establecieron comunas populares al estilo de Mao en la Guerra Civil China (1927/1949) y los obreros junto a los campesinos maostas ocuparon fbricas y sobre todo latifundios de terratenientes (pues la presencia maosta era predominantemente rural, en un pas con un 80% de la poblacin en el campo). Adems, lograron mejorar en mucho la situacin de la mujer y los intocables. All donde instalaron gobiernos populares su situacin cambi de forma radical empoderndolos de un modo indito en toda su historia. No en vano, en el caso de las mujeres, el 40% de la guerrilla estaba formado por ellas1. Frente a esto, el saldo de costos humanos mensurables por los enfrentamientos armados entre insurgentes y fuerzas promonrquicas fue de ms de 13 000 muertos y 100 000 desplazados. Los cuales asolaron el pas, una vez acabada la demoniaca sinfona de disparos de fusiles y explosiones de minas.

Despus de una dcada de conflicto armado, en 2006, las fuerzas beligerantes alcanzaron un principio de acuerdo de paz que finaliz lo que Mao llamaba poltica con efusin de sangre, esto es: la guerra. El acuerdo de paz fue supervisado por la ONU que aos ms tarde abandonara el pas ante el desacuerdo de los partidos por renovar la misin de paz. Con el final de la guerra y la aprobacin de una constitucin interina que ya no contemplaba al rey como jefe del Estado (pero que tampoco abola la monarqua), el conflicto armado dejara paso a la poltica, esto es, volviendo a la cita del lder chino: la guerra sin efusin de sangre. Pero no sera una poltica dominada por las risas y las palmaditas en la espalda de cara a la galera, del tipo a la que tan acostumbrados estamos en la mayora de pases de la UE; sino atravesada de lucha de clases, candente, tensa y desbordante. Poltica salpicada de numerosas movilizaciones populares que desde la calle presionaban continuamente a la Asamblea recordando a los polticos profesionales de dnde emanaba la autntica soberana, frente a los designios del capital transnacional fragmentado y representado por diferentes actores internacionales como los Estados Unidos, la India, China o la Unin Europea con Alemania a la cabeza.

En el 2008, los resultados de las elecciones para la Asamblea Constituyente sorprendieron a propios y extraos con el triunfo de los exguerrilleros maostas, los cuales fueron seguidos a bastante distancia por el Congreso Nepal (CN) de centro-derecha y el Partido Comunista de Nepal-Unificacin Marxista Leninista (PCN-UML), pese al nombre, una mezcla de socialdemcratas y eurocomunistas2. La voluntad popular, aun teniendo en cuenta la distorsin de voto propia de toda ley electoral representativa, produjo una correlacin de fuerzas en la Asamblea favorable a los partidos englobados dentro de una izquierda amplia (desde los maostas hasta los socialdemcratas de izquierda). Estos partidos recibieron el doble de votos que los de la derecha amplia (desde social-neoliberales hasta minoras de monrquicos radicales).

Pero aun con esta mayora de izquierdas, y pese a que en su primera sesin del 28 de mayo de 2008 fue proclamada la Repblica; despus de cuatro aos de Asamblea Constituyente, Nepal sigue sin tener nueva Constitucin. Las negociaciones polticas han fracasado ante la imposible cuadratura del crculo entre fuerzas representantes del capitalismo transnacional, las lites nacionales, el gobierno injerencista indio, los EUA y la UE por una parte; y las de las clases populares, por otra. Todo esto tiene su reflejo no slo en los principales partidos sino entre ellos mismos y sus principales lderes. Es lo que el todava primer ministro maosta, Baburam Bhattarai, design como los tres crculos concntricos de contradicciones: los existentes en el interior de los partidos entre las diversas facciones, entre los diferentes partidos y entre los intereses nacionales y extranjeros. A finales de mayo de este ao, Bhattarai, despus de que los asamblestas sobrepasaran otra vez el plazo legal para redactar la constitucin republicana, decidi disolver la Asamblea Constituyente y convocar nuevas elecciones para noviembre prximo, en contra de la voluntad de muchos polticos, incluso algunos de su propio partido. El principal escollo que impidi la finalizacin del texto constitucional radicaba en que los maostas, Partido Comunista Unificado de Nepal Maosta (PCUN(m)), abogaban por una divisin territorial federal segn las diferentes etnias nepales, en consonancia con el significativo Foro Madhes. Este ltimo, socio gubernamental de los maostas, reclama una mayor autonoma para la regin de Terai, junto a las fronteras de India y el Reino de Butn. Frente a esta posicin, el Congreso Nepal y los marxistas-leninistas (PCN-UML) abogan por una divisin de carcter ms econmico-geogrfico. El quid de la cuestin no es slo los derechos de los diferentes pueblos de Nepal con sus varias decenas de lenguas habladas, sino cmo quedaran estipuladas las divisiones electorales y a qu partidos beneficiaran3.

Por otra parte, para echar ms lea al fuego, se ha producido una escisin importante dentro del partido maosta. Liderada por el ala autoproclamada revolucionaria de Kiran4, se ha formado un nuevo partido llamado Partido Comunista de Nepal Maosta (la nica diferencia con el anterior maosta es la ausencia del trmino Unificado)5. Con aproximadamente un tercio de los altos cargos (y los diputados) del antiguo partido y un importante apoyo de sus juventudes y lo que queda del ELP (Ejrcito de Liberacin Popular), esta ala izquierdista vena un tiempo denunciando la deriva centrista del actual tndem maosta formado por el presidente del partido Prachanda (antiguo lder guerrillero y primer ministro del gobierno republicano) junto al citado primer ministro Baburam Bhattarai (vicepresidente del partido). El ala revolucionaria de Kiran y otros lderes del nuevo partido como Badal6 denuncian el aburguesamiento de los lderes del partido madre (en especial de Prachanda), la falta de transparencia econmica, su pusilanimidad con los intereses injerencistas del capital indio y la incapacidad de Bhattarai para cumplir las promesas realizadas a los obreros, campesinos, mujeres, dalits7, indgenas y al resto de los sectores populares nepales. Por todo ello, exigen la dimisin de su antiguo camarada Bhattarai, al igual que paradjicamente tambin la demandan el CN, los marxistas-leninistas y una parte de los propios maostas que permanecen en el partido nodriza. Sin embargo los movimientos del nuevo partido maosta son contradictorios, pues Kiran afirma, por ejemplo, que los maostas revolucionarios no tienen intencin de presentarse a las elecciones de noviembre, pero tampoco lo descartan, dejando el asunto como una cuestin todava por dilucidar. Por no decidir, los maostas dscolos o revolucionarios tampoco han decidido si volvern a las montaas para reanudar la guerra popular rompiendo por completo, esta vez s, con el llamado Camino Prachanda (Prachanda's Path); o por el contrario, seguirn una va institucional-popular como defendieron hace tan solo unos meses. Esta va fue la teorizada por el ahora criticado como neorevisionista Bhattarai. La tctica consista en dejar a una parte de la dirigencia del partido fuera de las instituciones, presionando desde la calle junto a las masas y evitando de este modo la burocratizacin de los camaradas con cargos institucionales, para as avanzar hacia su objetivo de la implantacin del Estado de Nueva Democracia8. El Camino Prachanda en cambio, fue la estrategia poltica que comenz el partido cuando se encontraba en el ecuador de la guerra insurgente en 2001. Segn las tesis de Prachanda (el fiero), su estrategia debiera desembocar en lo que sola llamar la conclusin lgica: los acuerdos de paz y la derrota de las fuerzas reaccionarias. Hoy da, podemos afirmar que s se logr una paz (dbil) pero no una derrota de las fuerzas reaccionarias, y mucho menos un cese de la violencia estructural. Por esa razn, muchos exguerrilleros y simpatizantes maostas observan con desilusin lo poco conseguido por su partido en el gobierno, si tenemos en cuenta el peso de tantsimos sacrificios en la guerra y los aos posteriores de acantonamiento: leve disminucin de la pobreza, algunas mejoras en la salud pblica, supresin de la Haliya9, mayor transparencia ligada a tmidos intentos de democracia participativa, licencias generosas para los guerrilleros reinsertados en la vida civil, cierta progresividad fiscal, acciones para el mantenimiento de la fauna y la lucha contra el cambio climtico, etc.

Son avances, por supuesto, pero la sociedad nepal en su conjunto, contina marcada por sus problemas estructurales de siempre: las tremendas desigualdades entre burgueses, terratenientes y asalariados, su estado semicolonial respecto a la India, una pobreza transversal asfixiante que le hace ser uno de los pases con una de las Rentas per Cpitas ms baja del mundo (1.300 $)10, una inflacin galopante, carencia de servicios pblicos de calidad, corrupcin funcionarial, etc. De este modo, mientras los problemas de larga duracin permanecen casi intactos, el actual gobierno maosta se halla perdido en sus esfuerzos institucionales por aprobar la nueva Constitucin y acabar de reintegrar en el ejrcito a los exguerrilleros que todava no lo han hecho11; mientras, despus de seis aos, algunos de ellos todava esperan en los campamentos de lona y latas donde la ONU los dej a la espera del cumplimiento del acuerdo de paz. Otro problema clave para la no promulgacin del texto constitucional y la disolucin de la Asamblea Constituyente el pasado mayo radica en que la oposicin de derechas quiere que los maostas devuelvan las tierras ocupadas durante la guerra. Pero sus bases se niegan por completo mientras Prachanda y Bhattarai, presionados por estas, prometen que los campesinos no las abandonarn si no tienen un plan alternativo de trabajo o las entregan a cooperativas de agricultores.

Volviendo al lder de los maostas escindidos, Kiran, tenemos que resaltar que este antiguo comandante de la guerrilla se encontraba preso en la India cuando se firmaron los acuerdos de paz. Nunca se mostr muy convencido con los acuerdos alcanzados por la mayora del partido, menos an por su posterior desarrollo. Est en lo cierto cuando afirma que tras los acuerdos los maostas renunciaron a mucho y las fuerzas reaccionarias a poco, ms all del fin de la monarqua y la inclusin de algunos guerrilleros a las fuerzas de seguridad del Estado. Las lites estn intentando jugar, en trminos gramscianos, a realizar una revolucin pasiva en la que mediante el transformismo, coopten a los lderes maostas hacia una poltica reformista alejada de todo horizonte revolucionario, sin tocar ningn aspecto fundamental del sistema. Pero Kiran, que parece resistirse a esta dinmica, se muestra muy contradictorio cuando afirma que no quiere saber nada de los revisionistas de su partido (sus antiguos camaradas, lase Prachanda, Bhattarai y compaa) mientras aboga por la formacin de un gobierno de unidad nacional en el que l no estar ni con los reaccionarios ni con los revisionistas. Entonces para qu quiere que se forme? Adems, al poco de la primera reunin del Comit Central del nuevo partido, tanto Prachanda como Bhattarai pudieron hablar con l para intentar convencerlo de que su grupo volviera al PCUN(m), incluso el primer ministro lo visit en su casa.

Algunos, desde posiciones de apoyo a Bhattarai y Prachanda, acusan a Kiran (sin pruebas hasta la fecha) de estar financiado por el depuesto rey Gyanendra para debilitar al gobierno maosta y favorecer un golpe de Estado en el que el exmonarca, con ayuda de gran parte del ejrcito y los servicios de inteligencia de India-EUA, reinstalara una monarqua parlamentaria con la Carta Magna de 1990 . Esta jugada poltica sera vista con muy buenos ojos por el gobierno indio, y presumiblemente, a falta de un escenario mejor, sera tambin apoyada por gran parte de los polticos del statu quo del Congreso Nepal y quizs tambin, por parte de los lderes marxistas-leninistas. En tal caso los maostas revolucionarios posiblemente volveran a las montaas con Kiran convertido en lder maosta y la estrategia de negociacin de Prachanda-Bhattarai quedara como un fracaso histrico a los ojos de las masas, con sus roles pblicos totalmente desencajados en la sociedad nepal. Podran o bien tornar a las montaas como escuderos de Kiran o quedarse a probar suerte en las elecciones de noviembre (si al final se celebran). Si los resultados fueran decepcionantes porque no consiguieran que la seccin de Kiran se volviese a unir, sus vidas correran peligro si perdiesen el suficiente poder para quedar hurfanos de sus bases armadas, pues como es sabido, ni Roma ni Nueva Delhi pagan a los traidores. En cambio, si los resultados del PCUN(m) fueran buenos, dejaran a Kiran y a los suyos que hiciesen lo que les viniese en gana, pues no en vano, muchos exguerrilleros ya han sido licenciados o han abandonado los campamentos, por tanto las fuerzas insurgentes parece que en un principio nada tendran que ver con lo que fueron en 2006. En todo caso, la vuelta a la constitucin de 1990, con o sin Kiran detrs, est siendo alentada desde hace unos meses por una campaa orquestada por varios medios burgueses tanto nepales como indios, que pretenden desplazar la actual hegemona hacia sus intereses, aprovechando el hasto cosechado por los polticos, durante estos cuatro aos, en la sociedad civil. Aunque probablemente, de celebrarse las elecciones, los maostas notaran el desgaste, desde las lites (nativas y forneas) temen que ms lo acusen el CN y los marxistas-leninistas, con lo cual la presencia maosta en la nueva Asamblea podra aumentar pese al descenso de apoyo popular. No en vano, Baburam Bhattarai, pese a las crticas de no pocos maostas, goza de muy buena popularidad entre los electores de otros partidos. Como por ejemplo los profesionales urbanos nepales, que lo ven como un hombre de pas, ajeno a los sectarismos que dominan la accin del resto de partidos, de estilo sobrio a la par que ilustrado y cosmopolita. No en vano es uno de los dirigentes maostas ms cualificados: Doctor en la Universidad de Nerhu (India) y alumno de excelencia toda su vida acadmica. Bhattarai conecta con parte de las clases medias angloparlantes por quebrar la visin clasista y medio racista que tienen de los maostas, filtrada/caricaturizada por los medios burgueses que frecuentemente los retratan como: delincuentes, corruptos, brutos e ignorantes fciles de manipular con la demagogia igualitarista predicada por sus dirigentes.

Pero para seguir complicando las cosas, resulta que el pretendido tndem neorevisionista de Bhattarai-Prachanda (Kiran, dixit) no parece ser tal. De hecho, Prachanda, como actual Presidente del PCUN(m) declar recientemente que si Bhattari (Vicepresidente del partido) no renunciaba al cargo de Primer Ministro, l lo expulsara del PCUN(m). Eso es un tndem? O no ser en cambio una estrategia de Prachanda12 para reunificar el partido aproximndose a la actual escisin de Kiran para postularse como Presidente de la Repblica en un futuro cercano, ofreciendo a Kiran el puesto de Primer Ministro, una vez fulminado Bhattari del panorama poltico?

A todo este limbo preelectoral, preinsurgente y/o pregolpista, se le suma la presin que ejercen los mercados financieros, que por aquellos lares como por casi todo el orbe, se encuentran inquietos ante cualquier atisbo de que las masas populares alcancen poder poltico, o simplemente, se nieguen a aceptar sus designios financieros criminales. Afortunadamente para los nepales, su mercado de stock todava no est privatizado y el gobierno obliga a pagar por las transacciones financieras entre un 5 y un 10% lo que frena las operaciones especulativas en corto, pese a los reclamos de la patronal de inversores que demandan una reduccin de hasta el 0,1%13.

Por su parte, Estados Unidos e India, juegan sus fichas para conseguir que los maostas nepales se pierdan en el escenario institucional y se moderen (como sucedi con los comunistas indios que alcanzaron el poder regional en Kerala o Bengala Occidental), dejando intacto lo fundamental de sus relaciones asimtricas capitalistas, entre potencias imperialistas y la semicolonia que Nepal lleva siendo durante dcadas. Mientras tanto, China observa con cautela. Pero tambin mueve sus fichas y consigue avanzar posiciones con importantes acuerdos comerciales como fue el caso del logrado por el gobierno de Bhattarai con la empresa estatal china 中国 长江 三峡 集团公司 (Three Gorges Corporation) para la construccin de la hidroelctrica West-Seti Project por 1600 millones de dlares 14 . Adems, el gobierno chino le hizo saber a Biplap, importante dirigente del nuevo partido maosta de Kiran, que el gigante asitico no estaba en absoluto contento con la escisin de los maostas nepales. Temen por sus negocios. En todo este ir y venir de movimientos en el escenario geopoltico del pas del Everest, el papel de los servicios secretos est siendo fundamental tal y como demostraron algunos cables publicados por Wikileaks. Estos mostraron las presiones y los chantajes comerciales y polticos que EUA y la Unin Europea estaban ejerciendo sobre el gobierno de Katmand. Sin olvidar el fuerte espionaje al que la CIA estaba sometiendo a todos los diputados de la Asamblea Constituyente. En especial a los maostas, considerados por los agentes estadounidenses como no confiables en contraste con los marxistas-leninistas que slo son comunistas en el nombre (sic). Lo cierto es que ante este espectculo poltico deplorable, enrevesado y exasperante, el pueblo nepal asiste atnito a la incapacidad de los polticos de todo signo de solucionar sus problemas ms acuciantes. Probablemente este escenario de fracaso de la va negociadora llevar al pueblo o bien al hasto generalizado, o a la radicalizacin de sus posiciones.

As pues, el pas donde naci Buda hace ms de 2500 aos, se halla inserto en un nodo explosivo de la actual red de interdependencias del sistema-mundo capitalista. En esta fase histrica que estamos viviendo, que podramos denominar como Nuevo Orden Multipolar Transitorio (NOMT), la economa-mundo est sufriendo una nueva crisis de sobreacumulacin que le obliga a revolucionarse buscando nuevos espacios geogrficos y culturales donde seguir acumulando capital por desposesin de las mayoras. Ello est provocando que pases perifricos del centro (como Espaa o Portugal) desciendan a la semiperiferia en la jerarqua capitalista y que (algunos) de la semiperiferia avanzada (como Brasil) asciendan a la semiperiferia del centro15. Durante los aos que dure el NOMT, las potencias del sistema multiestatal jugarn sus bazas a fin de concentrar nuevas posibilidades favorables para la acumulacin de sus agentes dirigentes mientras varias de ellas intentarn postularse como potencia hegemnica planetaria del maana. Hasta que ese momento llegue, los Estados Unidos con sus aliados seguirn perdiendo su anterior estatus hegemnico, no sin ofrecer resistencias, y por consiguiente: nuevas guerras, dolor y muerte.

Pero es un sufrimiento que se halla en el centro de la lgica capitalista y no en la razn de ser de ningn gobierno concreto. Esa es la ventaja sealada por Wallerstein del sistema capitalista de dominacin interestatal: los Estados y las potencias hegemnicas son sacrificables, pero la lgica del sistema permanece inmune, ajena a la suerte de los primeros. El capital, imperialista por necesidad, como un alien, incuba los cuerpos polticos y extrae el plusvalor de los pueblos que mejor se adaptan a sus necesidades y una vez estos desfallecen, busca nuevas instituciones burguesas y seres humanos tornados mercancas de los que seguir sirvindose para su reproduccin ampliada. Porque del mismo modo que no puede existir soberana sin democracia popular, no puede haber capitalismo sin estado.

Por tanto, esta lgica capitalista de genocidio ser interpretada con mayor bro por la potencia poltica dominante de turno y sus aliados: sin importar acentos ni colores. El capitalismo, subsumiendo toda creacin humana bajo la forma de la mercanca (unidad fundamental donde se expresa la riqueza capitalista) seguir ejerciendo de nivelador16 universal de la especie, bajo la poderosa bota del dinero-capital, acribillando a la mayora de los mortales sin importar aquello que nos hace diversos dentro de nuestra familiaridad universal, como es el caso de nuestros acentos, destrezas, tendencias sexuales o la forma de nuestras orejas. El capitalismo seguir matando/consumiendo cocineros, oficinistas, guitarristas y profesores; sin importar si son sirios, jamaicanos, espaoles o portugueses; dndole absolutamente igual si son altos o bajos, feos o guapos, regordetes o ms atractivos que el propio Narciso o su enamorada y desdichada ninfa Eco. Todos perecern bajo los bombardeos de la reproduccin ampliada de capital.

En este escenario, los estados de China e India se vislumbran como los que mayores posibilidades poseen para suceder a EUA a medio plazo, como lo demuestran su crecimiento econmico y sus crecientes presupuestos militares17. Si bien, nuevos acontecimientos que se encuentran a la vuelta de la esquina nos ayudarn a ver ese relevo hegemnico con mayor precisin. Quizs se produzcan nuevas guerras que pudieran desembocar en una guerra mundial de nuevo tipo, pues la destruccin creativa siempre ha sido una buena salida para que los gobiernos burgueses desplazaran temporal y geogrficamente las contradicciones inherentes del sistema. Todo ello acontecer, claro est, si las fuerzas populares volvemos a perder la batalla por la hegemona, como nos ocurri al estallar la I y la II Guerra Mundial.

De esta forma, si la mayora de la humanidad y en especial los asalariados no conseguimos vertebrar una alternativa contrasistmica mundial que logre la implantacin del socialismo internacional, nuevas pocas de vergenza y dolor vendrn a sumarse a la extensa lista que el ser humano ha cosechado desde el inicio del Neoltico. Largo camino que suma ya ms de 12.000 aos, con luces y sombras, regidos por sociedades de clases vertebradas hacia la explotacin de las mayoras. Es, en esta larga marcha hacia nuestra humanizacin completa, en la que nos situamos todava. Y es desde esta Prehistoria de la especie humana de la que an no hemos escapado, de donde el homo sapiens debe dar el salto definitivo hacia su humanizacin. Impulso que nos haga avanzar sin retorno desde la cruel infancia de un nio que juega con armas de adulto (diferencia histricamente acumulada entre progreso tico y progreso tcnico), hasta la madurez de ciudadanos que viviendo en una comunidad avanzada, pueden ser felices desde el cuerpo y la mente de un adulto, sin olvidar el corazn y la generosidad de un nio18.

Mucho podemos aprender de los aciertos y errores de la revolucin nepal. Pero lo que est claro es que es muy difcil saber quin dice la verdad y quin no de los dirigentes maostas. Quin est de lado del pueblo y quin de mano de los explotadores, porque ni nosotros ni sus propios seguidores nepales poseemos ni un tercio de la informacin que ellos manejan. Cmo saber si Bhattarai es un vendido o est haciendo todo lo que puede para luchar por la acumulacin de fuerzas revolucionarias en una posicin precaria de fuego cruzado? Cmo averiguar qu habl verdaderamente con el primer ministro de la India a puerta cerrada? Cmo conocer qu les respondi Kiran a Prachanda y Bhattarai cuando le llamaron a su casa para que volviera al partido? Cmo saber cmo y en qu trminos hablaban todos ellos con los traficantes de armas cuando estaban en las montaas durante la guerra? Cmo asegurar qu les cuentan verdaderamente a los funcionarios del Banco Mundial o al gobierno chino? Alguien tiene idea, por ejemplo, de qu hablaron Ral Castro y Bhattarai en la Cumbre de Ro+20 cuando se fueron los periodistas?

Es imposible saberlo y sin informacin no podemos obrar con conciencia. Por eso una de las principales conclusiones que podramos extraer de la experiencia nepal, adems del enorme coraje y la capacidad de lucha de su pueblo, es que necesitamos no slo trabajar desde nuestros espacios de poder y militancia por una colectivizacin lo ms completa posible de la economa; sino por una colectivizacin de la informacin pblica bajo control popular19 (salarios, presupuestos, rentas, activos, procedimientos, financiacin, empleos, etc). Debemos exigirles a los lderes que nos lo cuenten todo, o que se bajen del puesto y se dediquen a trabajar para otros donde guardar secretos se premie: como la banca o la mafia. La obligacin de los lderes revolucionarios debiera ser decirnos toda la verdad, correcto; pero la nuestra debiera ser exigrselo con la suficiente fuerza para que pudieran hacerlo sin que les volaran la tapa de los sesos. Porque se pueden matar a los lderes dscolos con los intereses de las clases dirigentes, pero no a la mayora de los pueblos. O de lo contrario, si seguimos como hasta ahora, el divorcio entre las lites del partido y las bases derivado de la asimetra de informacin ser inevitable repitindose una y otra vez como una farsa convertida en tragedia. Y la materializacin de la traicin o la falta de entendimiento entre la praxis de los primeros por un lado, y los militantes de base por otro, ser simple cuestin de tiempo. Slo la colectivizacin simultnea de la economa, la informacin y la toma de decisiones nos llevar a un mundo regido por una democracia verdaderamente mundial y socialista, que transforme a cada individuo de la especie humana en coprotagonista de su vida con iguales derechos que el resto de sus semejantes.

Ya basta de figurar como extras o secundarios en esta historia dirigida por el Capital, pues como todos sabemos gracias al cine, la mayora de ellos, o no pintan nada en la pelcula, o al final de la misma mueren. Nosotros queremos vivir y vamos a luchar por hacerlo. Nuestros enemigos, pese a sus mltiples disfraces, se llaman capitalismo, ignorancia y cerrazn; mientras que nuestra nica esperanza la porta aquella parte del gnero humano que fraternalmente lucha por su libertad con el poder revolucionario del amor20.

Jon Juanma es el seudnimo de Jon E. Illescas Martnez, artista e investigador FCM en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alicante. Blog:  http://jonjuanma.blogspot.com.es/ Correo: [email protected]  

Recientemente ha publicado el libro Nepal, la revolucin desconocida. Crisis permanente en la tierra de Buda, editado por La Cada y distribuido por Traficantes de Sueos y Virus:  http://www.lacaida.info/  

El presente artculo fue finalizado el 4 de julio de 2012. Tiene derechos Creative Commons pudiendo ser reproducido libremente en cualquier lugar siempre que se conserve la totalidad del texto, la estructura, se cite la autora y no exista nimo de lucro.

Notas:

1. En este sentido, es muy recomendable ver el documental Women Rebel de la directora Kiran Deol, que versa sobre el proceso vivido por las guerrilleras maostas y la mujer nepal en estos ltimos aos.

2. Los miembros de este partido haban ocupado cargos gubernamentales mientras los maostas combatan contra el ejrcito monrquico y frecuentemente se alineaban con posiciones defendidas por los conservadores del CN.

3. Prensa Latina, Rechaza primer ministro de Nepal exigencias de dimisin. 25 de junio de 2012. Ver: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=520131&Itemid=1

4. Alias de la guerrilla, de verdadero nombre Mohan Baidya.

5. Aunque algunos periodistas para facilitar un poco las cosas entre tanto baile de siglas revolucionarias, estn optando por llamarlos Partido Comunista de Nepal Maosta Revolucionario (PCN(m-r). Aqu un enlace del resumen de la sesin del nuevo partido para la prensa: http://revolutionaryfrontlines.wordpress.com/2012/06/21/nepal-the-new-maoist-party-meets-and-sets-its-course/ .

6. Alias de la guerrilla, de verdadero nombre Ram Bahadur Thapa.

7. Los dalits son los llamados intocables en el sistema de castas. Segn este sistema, los dalits no son siquiera una casta y por tanto estn fuera del sistema, histricamente fueron condenados a realizar los peores trabajos y a vivir apartados de las castas superiores. Actualmente, al igual que en la India, en Nepal no es legal este sistema, pero s tiene gran fuerza en las esferas de los privado y en las zonas rurales (el 80% de la poblacin vive en el campo).

8. El Estado de Nueva Democracia, segn entrevista a Baburam Bhattarai realizada por el World People's Resistance Movement (Britain) en 2009, sera un estado proletario democrtico que vendra despus de que los maostas, en ausencia de una burguesa nepal, llevaran a cabo la transicin poltica de Nepal de un estado semifeudal y semicolonial a una democracia burguesa. Slo entonces daran una nueva batalla para pasar de una superestructura poltica burguesa a otra proletaria.

9. La haliya era un sistema laboral que en la prctica resultaba un esclavismo parecido al que ejercen los terratenientes del norte de Brasil, en el cual los campesinos se endeudan por encima de sus posibilidades con el propio terrateniente para el que trabajan, para comprar enseres y alimentos que normalmente tambin vende aquel y de este modo quedan supeditados a su voluntad hasta que paguen la deuda (normalmente de por vida).

10. Segn la estimacin de la CIA en 2011, publicada en el World Factbook.

11. Segn Balandana Sharma, coordinador del Secretariado para el Comit Especial para la Integracin en el Ejrcito, ya solamente quedan, despus de seis aos, 3129 exguerrilleros en los acantonamientos, de los ms de 19 000 desmovilizados en 2006. Ver en: http://timesofindia.indiatimes.com/world/south-asia/Over-6000-Maoists-retire-in-Nepal/articleshow/12748982.cms .

12. Segn opinin de algunos analistas, Prachanda vendra a ser un Santiago Carrillo a la nepalesa, o sea un vividor y un oportunista especialista en cualquier tipo de transformismo ideolgico.

13. Para conocer la opinin del Presidente de la Stock Broker's Association of Nepal, ver su entrevista en: http://www.gorkhapatra.org.np/rising.detail.php?article_id=67830&cat_id=29

14. ILLESCAS MARTNEZ, Jon E. (2012) Nepal, la revolucin desconocida. Crisis permanente en la tierra de Buda. Madrid: La Cada.

15. ILLESCAS MARTNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2011) Espaa, una nueva colonia en un mundo en quiebra. En CEPRID, el 10 de octubre de 2011. Ver en: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1261 o en italiano: ILLESCAS MARTNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2011) Spagna, una nuova colonia in un mundo in fallimiento. En ComeDonChischiotte, 12 de octubre de 2011: http://www.comedonchisciotte.net/modules.php?name=News&file=article&sid=2135 .

16. En el captulo III del libro primero de El Capital, Marx define al dinero con su poder social privatizado como el gran leveller de la sociedad de mercancas, el que suprime todas las diferencias entre ellas.

17. Cada vez ms, India y China se mueven en una direccin cercana a instaurar una nueva guerra fra planetaria: http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2012/04/120419_china_india_gran_juego_adz.shtml .

18. ILLESCAS MARTNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2010) Nios, hormigas y dinosaurios. En Rebelin, 2 de abril de 2011: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125603 .

19. Por primera vez en la historia esto es posible, debido al prodigioso avance de las telecomunicaciones y la informtica, lo que en el marxismo son consideradas como parte del desarrollo de las fuerzas productivas.

20. El Che Guevara ya destac que el amor debera ser una cualidad imprescindible en cualquier revolucionario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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