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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2012

La Carta Magna es el destino, nuestro destino

Noam Chomsky
La Jornada


Sucesos recientes marcan una trayectoria amenazadora, en forma suficientemente clara, que quiz valga la pena ver hacia el futuro unas cuantas generaciones, hasta el aniversario milenario de uno de los grandes hitos en el establecimiento de los derechos civiles y humanos: la creacin de la Carta Magna, la cdula de las libertades inglesas que le fue impuesta al rey Juan en 1215.

Lo que hagamos ahora mismo o dejemos de hacer determinar qu tipo de mundo recibir al aniversario. No es una perspectiva atractiva en buena parte porque la Carta Magna est siendo desgarrada frente a nuestros ojos.

La primera edicin acadmica de la Carta Magna fue publicada en 1759 por el jurista William Blackstone, cuya obra fue una de las fuentes de la legislacin constitucional de Estados Unidos. Fue intitulada The great charter and the charter of the forest, siguiendo las prcticas previas. Ambas cartas son altamente significativas hoy da.

La primera, la Carta de las Libertades, es generalmente reconocida como la piedra toral de los derechos fundamentales de los pueblos de habla inglesa o como expres Winston Churchill, en forma ms amplia, la carta de cualquier hombre que se respete as mismo en cualquier tiempo y cualquier tierra.

En 1679 la carta se vio enriquecida por la ley de habeas corpus, oficialmente llamada una ley para mejor aseguramiento de la libertad del sujeto y para prevenir el encarcelamiento allende los mares. La versin moderna, ms severa, es llamada rendicin encarcelamiento con fines de tortura.

Junto con buena parte de la legislacin inglesa, la ley fue incorporada a la Constitucin de Estados Unidos, la cual afirma que el auto de habeas corpus no ser suspendido salvo en caso de rebelin o invasin. En 1961, la Suprema Corte de Estados Unidos dictamin que los derechos garantizados por esta ley fueron considerados por los fundadores como la ms importante salvaguarda de la libertad.

Ms especficamente, la Constitucin garantiza que ninguna persona (ser) privada de vida, libertad o propiedad sin el proceso debido de la ley (y) un juicio rpido y pblico por sus pares.

El Departamento de Justicia explic recientemente que esas garantas han quedado satisfechas por deliberaciones internas en la rama ejecutiva, como informaron Jo Becker y Scott Shane a The New York Times el 20 de mayo. Barack Obama, el abogado constitucional de la Casa Blanca, estuvo de acuerdo. El rey Juan hubiera asentido con satisfaccin.

El principio subyacente de presuncin de inocencia tambin ha recibido una interpretacin original. En el clculo de la lista de ejecucin de terroristas del presidente todo varn en edad militar en una zona de ataque es contado, de hecho, como combatiente, a menos que haya conocimiento pstumo que pruebe su inocencia, explicaron Becker y Shane. Esta determinacin de inocencia posterior al asesinato es suficiente, actualmente, para mantener este principio sagrado.

Esto es slo una muestra del desmantelamiento de la carta de todo hombre que se respete a s mismo.

La Carta del Bosque que la acompaa es quiz incluso ms pertinente hoy da. Demandaba proteccin del pueblo bajo o vulgo por el poder externo. Ese vulgo era la fuente de mantenimiento para la poblacin en general su combustible, sus alimentos, sus materiales de construccin. El Bosque no era la tierra llana. Era tierra cuidadosamente nutrida, mantenida en comn, con riquezas disponibles para todos, preservada para generaciones futuras. Para el siglo XVII, la Carta del Bosque haba cado vctima de la economa de materias primas, de la prctica del capitalismo y de la moralidad. Ya no protegida por cooperativas y por su uso, los comunes estaban restringidos a lo que no poda ser privatizado una categora que sigue reducindose ante nuestros ojos. El mes pasado, el Banco Mundial decret que la multinacional minera Pacific Rim puede proceder en su caso contra El Salvador por tratar de preservar tierras y materias primas y comunidades contra la altamente destructiva minera de oro. La proteccin ambiental privara a la compaa de ganancias futuras, un crimen segn las reglas del rgimen de derechos de inversionistas mal llamado libre comercio.

ste es slo un ejemplo de las luchas que se libran hoy en buena parte del mundo, algunas con violencia extrema, como en Congo, rico en recursos, donde millones de seres humanos han sido asesinados en aos recientes para asegurar una reserva amplia de minerales para telfonos celulares y otros usos, y, por supuesto, amplias utilidades.

El desmantelamiento de la Carta del Bosque trajo consigo una revisin radical de cmo los comunes son concebidos, capturada en 1968 por la influyente tesis de Garret Hardin, que asegura la libertad en los comunes nos causa ruina a todos, la famosa tragedia de los comunes. Lo que no es de propiedad privada ser destruido por la avaricia individualista. La doctrina no carece de ser desafo. Elinor Olstrom gan el Premio Nobel Memorial en Ciencias Econmicas en 2009 por su trabajo para mostrar la superioridad de los comunes administrados por sus usuarios.

Pero la doctrina tiene fuerza si nosotros aceptamos el principio implcito de que los seres humanos estn ciegamente impulsados por lo que los trabajadores estadunidenses, en la aurora de la revolucin industrial, llamaron el nuevo espritu de la era, obtener riqueza olvidndose de todo menos de uno mismo doctrina que ellos condenaron amargamente como destructiva, ataque contra la naturaleza misma del pueblo.

Enormes esfuerzos se han dedicado desde entonces a inculcar el nuevo espritu de la era. Grandes industrias dedicadas a lo que el economista poltico Thorstein Veblem llam fabricar deseos dirigir a la gente a las cosas superficiales de la vida, como el consumismo de modas en las palabras de Paul Nystrom, profesor de mercadotecnia de la Universidad de Columbia.

De esa forma la gente puede ser atomizada, dedicada slo a la bsqueda de ganancia personal y alejada de esfuerzos peligrosos, como pensar por su cuenta, unidos y desafiar a la autoridad.

Es innecesario pensar en los peligros extremos planteados por un elemento central de la destruccin de los comunes: la dependencia de combustibles fsiles, que plantea un desastre global. Se puede debatir acerca de los detalles, pero hay escasas dudas serias de que los problemas son demasiado reales y que en la medida que posterguemos su solucin ms terrible ser el legado que dejemos a las prximas generaciones. La reciente conferencia de Ro+20 es el esfuerzo ms reciente. Sus aspiraciones eran pequeas y su resultado irrisorio.

A la cabeza en enfrentarse a esta crisis, a lo largo del mundo, se encuentran las comunidades indgenas. La posicin ms firme ha sido tomada por el pas que ellos gobiernan, Bolivia, el pas ms pobre en Sudamrica y, durante siglos, vctima de la destruccin de sus ricos recursos por occidente.

Despus del ignominioso colapso de la cumbre de cambio climtico global en Copenhague, en 2000, Bolivia organiz una cumbre de pueblos con 35 mil participantes de 140 pases. La cumbre hizo un llamado para la severa reduccin de emisiones y una Declaracin de Derechos de la Madre Tierra. sa es una demanda clave de las comunidades indgenas de todo el mundo.

La demanda es ridiculizada por los occidentales sofisticados, pero a menos que podamos adquirir algo de la sensibilidad de las comunidades indgenas es muy probable que ellos ran al ltimo una risa de amarga desesperacin.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/08/index.php?section=opinion&article=026a1mun



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