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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2012

El futuro de Egipto contina siendo un enigma

Txente Rekondo
Gain


La reciente victoria de Mohamed Morsi, candidato de los Hermanos Musulmanes a la presidencia egipcia, ha significado para algunas fuentes locales el comienzo de un cambio en el pas, sin embargo otros analistas apuntan a un pacto entre diferentes actores, con la intencin de cambiar un poco pero sin profundizar en las reformas y cambios que se demandaban hace ao y medio.

Las ltimas semanas haban estado precedidas por diferentes acontecimientos que ponan en duda la voluntad de los militares para respetar un posible triunfo del candidato islamista. Despus de disolver el parlamento y asumir funciones legislativas, que modifica la declaracin constitucional de marzo de 2011, con el fin de aumentar su propio poder y proteger a los militares de la supervisin civil, y maniobrar para hacer valer su control sobre la redaccin de la nueva Constitucin, la Corte Suprema Consejo de las Fuerzas Armadas (SCAF) no ha optado por el paso citado y se ha abstenido de maniobrar abiertamente contra Morsi.

La supuesta calidad democrtica de estas elecciones ha estado marcada por ese abanico de presiones por parte de los poderes fcticos que durante dcadas han controlado Egipto, por importantes restricciones hacia candidatos y sobre todo, por una serie de negociaciones bajo la mesa, que sitan a esta cita lejos del modelo de democracia estndar que dice promocionar Occidente.

La victoria del candidato de los Hermanos Musulmanes supone a pesar de todo un hito en la historia de Egipto. Tras ochenta aos en la clandestinidad, han logrado a travs de unas elecciones la presidencia egipcia, sin embargo a partir de ahora los retos y dificultades se sucedern en este nuevo escenario. Los dirigentes islamistas debern ser capaces de formar alianzas y evitar al mismo tiempo el aislamiento que se potenciar desde sus adversarios locales y extranjeros.

Para ello intentarn dar una imagen abierta, alejada de un monopolio de todas las instituciones, y en ese sentido cabra enmarcar esa especie de giro pragmtico que se ha observado desde el primer momento en el nuevo presidente Morsi. Sus declaraciones anunciando puestos de responsabilidad para miembros de la minora copta o para mujeres busca convencer de sus intenciones a los sectores ms reacios dentro del pas. Por otro lado, al sealar que Egipto mantendr sus compromisos internacionales, se dirige hacia EEUU y su aliado regional, Israel, en un guio que tambin busca contrarrestar las campaas iniciadas contra la nueva presidencia.

Histricamente, la paciencia y el acercamiento metdico al poder, han sido los ejes centrales de la estrategia islamista. Los Hermanos Musulmanes son conscientes de que su margen de victoria en las presidenciales no ha sido muy alto (un 3,5%), que el antiguo rgimen todava es poderoso, y que las presiones internas y externas no van a cesar, sin olvidar tampoco la prxima cita electoral. Su prctica poltica debe evitar las tentaciones que caracterizaron al antiguo rgimen (corrupcin, nepotismo, codicia, malversacin), por eso se muestra dispuesto a seguir apostando por reas que en el pasado le han dado buenos frutos, como educacin, servicios sociales y justicia, mostrndose de momento dispuestos a ceder otros espacios como defensa, economa o exteriores.

No es sencilla la agenda que debern afrontar. La reconciliacin de una sociedad fragmentada, las relaciones con los poderosos militares, la seguridad y la economa seriamente deterioradas en los ltimos meses, sin olvidar tampoco las fuertes presiones que llegarn desde el exterior, como el Consejo de Cooperacin del Golfo (temerosas las petromonarquas de un aumento de la oposicin organizada en su seno) o desde Israel y EEUU.

Los militares egipcios han sido los mayores protagonistas estas ltimas semanas. Todas sus decisiones y maniobras buscan asentar y expandir su poder y defender sus propios intereses, que son muchos y no slo dentro del mbito estrictamente militar. Gracias a esos movimientos han logrado, de momento, influir y en cierta medida controlar el proceso para redactar una nueva constitucin, mantener el control absoluto en asuntos militares, e incluso, ante la ausencia del parlamento, controlar el poder legislativo.

Los militares egipcios han venido utilizando diversas tcticas para asentar su estrategia. Desde buscar divisiones entre la oposicin hasta la cara del miedo y el caos. Tras el supuesto acuerdo con los Hermanos Musulmanes, algunos analistas han manifestado que la estrategia actual pasa por esperar el desgaste islamista, lo que refuerza las teoras de quienes defienden que en lugar del modelo turco o indonesio, en Egipto nos podamos encontrar ante un modelo muy similar al paquistan.

No obstante, no todo se presenta como un camino de rosas para los militares egipcios. Las diferencias entre los altos mandos y los rangos inferiores, las tensiones internas o los problemas econmicos del pas, son algunos obstculos que pueden alterar los planes militares. Pero lo ms peligroso puede ser las maniobras que desarrollen para proteger sus intereses a toda costa, que puede ser percibido por parte de la poblacin como un intento de golpe de estado o una vuelta a la era Mubarak, lo que sin duda generara una unidad en la oposicin que alterara la situacin privilegiada que a da de hoy disfrutan.

Tambin cobra importancia la incidencia del nuevo escenario egipcio sobre otros actores extranjeros. En Palestina, mientras que Hamas ha recibido con alegra el triunfo de Morsi, los dirigentes de al Fatah lo ven con angustia, ante una mayor prdida de apoyo local. Tambin en Jordania se sigue con atencin el desarrollo de los acontecimientos, pues si hasta ahora el rgimen jordano ha podido contener los intentos de cambio internos, un nuevo panorama dominado por el islamismo poltico de los Hermanos Musulmanes tendr consecuencias directas en los movimientos opositores en Jordania.

Pero sin duda alguna, los nervios pueden aflorar entre las monarquas del Golfo, que desde hace tiempo temen que cualquier tipo de movimiento opositor acabe calando en sus estados y ponga en entredicho el sistema que les permite mantener a sus sociedades cautivas. No tardaremos en ver cmo se incrementa la tensin sobre Siria e Irn, para evitar que la centralidad meditica se centre en la falta de libertades y derechos que a da de hoy caracterizan a los estados del Golfo.

Tambin desde EEUU e Israel se sigue con temor los acontecimientos egipcios. La poltica de Washington ha estado marcada en las ltimas dcadas por una contradiccin entre retrica y realidad. Durante aos hemos asistido a una supuesta promocin de la democracia en Egipto, pero que en realidad era una frmula para consolidar el rgimen de Mubarak. Ahora las maniobras estadounidenses buscan marginar a las fuerzas sociales que apuestan por el cambio y la transformacin, bien ningunendolas o bien hacindoles participe, va subvenciones, del proyecto de EEUU, sin olvidar las enormes sumas de dinero que se sigue dando a los militares egipcios. En resumen, la poltica de la Casa Blanca busca no alterar sustancialmente el orden poltico de Egipto y de la regin.

Los prximos meses van a estar protagonizados por nuevas pugnas entre los diferentes actores. Las batallas en torno a la eleccin del nuevo parlamento o la redaccin de la nueva constitucin van a condicionar el devenir de Egipto. Sin olvidar tampoco, dos procesos judiciales abiertos y que podran aflorara en septiembre, uno para prohibir a los Hermanos Musulmanes y otro para hacer lo mismo con su expresin poltica, el Partido Justicia y Libertad.

Si se confirma el supuesto pacto entre militares e islamistas, es evidente que ambos han maniobrado para defender sus propios intereses. Los militares para asegurar y fortalecer su poder y privilegios, y los islamistas para marginar a las fuerzas opositoras que les puedan hacer sombra en el futuro.

Como seala un analista poltico de la regin, mucho de lo que ocurre en Egipto continua siendo un enigma. El pas entra en una nueva fase, al menos simblicamente. Cmo se trasladar ese simbolismo a la prctica es difcil de saber, pero el proceso de transicin ser intenso, tanto para Egipto como para el conjunto de la regin, y puede ofrecer muchas sorpresas.

Txente Rekondo es miembro del Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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