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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2012

Tctica y plataforma poltica

Manuel Navarrete
Rebelin


La dominacin que padecemos se asienta en tcticas inteligentes y sutiles por parte del poder. Desgraciadamente, los contestatarios entramos en ese juego con demasiada facilidad, haciendo exactamente lo que ellos quieren que hagamos.

El ciclo es ms o menos as: cuando privatiza, gobierna y recorta el PSOE nos vemos impotentes para romper el bipartidismo, nuestras movilizaciones son minoritarias, adems de silenciadas mediticamente, y no logramos impedir que, en las siguientes elecciones, el pueblo vote masivamente al PP. Pero entonces, con el PP en el gobierno, el PSOE comienza a infiltrar todas nuestras movilizaciones, que dejan de ser minoritarias a costa de perder su esencia y su contenido, pasando a una inofensiva y vaca denuncia en contra de la derecha.

Por supuesto, si, en cambio, denuncias que algunos de quienes ahora toman protagonismo eran precisamente los mismos recortaban o aplaudan en la legislatura anterior, entonces eres un sectario o radical que no ha comprendido la tctica aglutinadora del movimiento.

Sin embargo, finalmente esta tctica resulta ser siempre un absoluto fracaso, ya que, aun siendo grandotas, las manifestaciones no logran parar absolutamente nada y, para colmo, permiten al PSOE lavar su imagen y volver de nuevo al gobierno, desde donde seguir privatizando, recortando y haciendo lo mismo que haca el PP.

Llevamos 35 aos en esta desesperante rueda de ratn y, por lo visto, nadie entre nuestras filas quiere probar una tctica nueva: romper este ciclo, aunque slo sea para ver qu ocurre. Mejor seguir como hasta ahora, a ver si milagrosamente se nos aparece la virgen y hace la revolucin por nosotros.

Todo parece encomendarse al idealizado objetivo de incrementar el nmero de gente que tenemos a nuestro alrededor en manis pacficas que tal vez algn da podamos contarles a nuestros nietos (aunque no tengan sanidad pblica, ni educacin, ni convenio colectivo, ni pensin, ni al menos una vivienda donde caerse muertos).

La cosa, nos dicen, es bien simple: no se puede construir la alternativa a CC OO y UGT porque ah es donde estn la mayora de los asalariados afiliados. Gran complejidad argumental! Reconozcamos su brillantez: tendrn que ser los mismos seres humanos que a da de hoy estn en Comisiones quienes realicen revolucin socialista, de modo que no debemos decirles que abandonen Comisiones (ni tampoco que no inviertan su dinero en el Forum Filatlico).

Pero es interesante, teniendo en cuenta que tambin tendrn que ser -quines si no- los mismos seres humanos que a da de hoy confan en el PSOE y el PP quienes realicen la revolucin socialista. Aunque, por otro lado, esos seres humanos slo podrn hacer una revolucin si previamente cobran conciencia de clase, es decir, si previamente dejan de confiar en el PSOE, en el PP y en Comisiones.

Por otra parte, el manido clich de cambiar CC OO (o el PCE, o why not?- la Falange) desde dentro choca con una irrefutable evidencia histrica: nunca jams, en toda la historia de la humanidad, un proceso emancipatorio fue desencadenado transformando una organizacin contrarrevolucionaria en organizacin revolucionaria.

Sabemos, con todo, que la izquierda se niega a aprender y dejar de tropezar una y otra vez con la misma piedra. Sigue empeada en ser (numricamente) ms, es decir, en lo cuantitativo, obviando lo cualitativo: acumular fuerzas revolucionarias. Ser ms gente, dejndonos atrs los contenidos y principios polticos, no sirve absolutamente para nada. Como mximo, lograremos que el PSOE gane posiciones en su escenificada y alienante competicin con el PP. Tal vez, con el inestimable eco meditico del Grupo Prisa y de los artistas de la ceja, hasta le ayudemos a ganar las elecciones. Y es que lo peor del oportunismo es que, adems de traidor, es intil, ya que para saber sumar fuerzas revolucionarias, lo primero es saber restar fuerzas reformistas.

Los recientes movimientos contra la privatizacin de la sanidad y la educacin son paradigmticos al respecto. Como el PSOE est en la oposicin, se ha propuesto infiltrarlos e instrumentalizarlos en pos de sus propios objetivos. Viendo al Gran Wyoming con una camiseta verde y criticando la privatizacin de la educacin (culpa, segn l, exclusivamente del PP), es imposible no recordar aquella vieta en la que aparece una mani con varios obreros, comunistas y okupas con la cara llena de moratones, preguntndole a un calvo con una banderita del PSOE: t eres nuevo aqu, no, compaero?.

Efectivamente, no vimos al Wyoming en aquella desesperada lucha contra el Plan Bolonia, ni lo veremos cuando el PSOE retorne al gobierno y contine la obra privatizadora en la que tan bien se ha ido relevando con el PP. Pero volvamos a la actualidad: en la lucha contra la privatizacin de la sanidad han surgido dos plataformas: el MATS (Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad) y la RAAS (Red Autogestionada Anti-Privatizacin de la Sanidad).

El MATS, aunque tericamente muy revolucionario y de izquierdas, critica nicamente al PP. En cambio, en la web de la RAAS pueden encontrarse denuncias explcitas contra todos aquellos partidos que, aprobando la Ley 15/97 o de Nuevas Formas de Gestin en Sanidad, facilitaron la privatizacin de la sanidad (aunque nada de esto lo cuenten en El Intermedio, la entrevista de Ana Pastor o el diario Pblico). Adems, mientras el MATS calla, la RAAS denuncia claramente a la Federacin de Sanidad de CC OO, que valor muy positivamente esta decisin parlamentaria.

En educacin, sin embargo, no existe todava una alternativa a las Plataformas en Defensa de la Educacin Pblica promovidas por la alianza de CC OO, UGT, PSOE e IU. Si leemos el manifiesto de la plataforma andaluza, encontraremos un texto surrealista, en el que nica y exclusivamente se denuncia al gobierno central del PP, de manera insistente y obsesiva, a pesar de que las competencias en educacin estn transferidas a las comunidades autnomas, por lo que previsiblemente deba ser la Junta de Andaluca, gobernada por PSOE e IU, la que deba efectuar (como ms tarde se confirm) el brutal recorte en este sector y la bajada de salarios a sus trabajadores. Por supuesto, tras oficializarse el recorte, no hemos ledo ningn segundo manifiesto denunciando tambin a la Junta de Andaluca.

As pues, en este panorama, los activistas nos encontramos frente a dos opciones antagnicas: o generamos una nueva plataforma educativa, inspirndonos en el exitoso ejemplo de la RAAS, o fortalecemos la plataforma orquestada por el PSOE. En el primer caso, habremos generado un polo alternativo de presin o una nueva corriente de opinin en el interior de la Marea Verde y de sus movilizaciones, que denuncie consecuentemente a todos los implicados en este circo bipartidista que aspira a robarnos todos los derechos adquiridos. En el segundo caso, tendremos manifestaciones enormes y divertidsimas, aunque, eso s, no lograrn cambiar nada, garantizarn la sumisin ideolgica de la clase trabajadora al PSOE y facilitarn un nuevo ejercicio del turnismo bipartidista que nos oprime.

Hay que ir donde est la gente, repiten mecnicamente los revisionistas del PCE, en (no tan) curiosa consonancia con el discurso de las pequeas sectas trotskistas. Poco parece importarles que en sanidad y educacin CC OO y UGT sean en realidad minoritarios, o que, por ejemplo en los IES, exista actualmente una dinmica espontnea de autoorganizacin en asambleas de trabajadores, mucho ms interesante de cara a nuestros objetivos polticos.

Tampoco parecen interesados en promover que los trabajadores superen lo que Lenin llamara conciencia meramente tradeunionista, ligando a las imprescindibles reivindicaciones econmicas otras reivindicaciones polticas de mayor calado, es decir, armndolos ideolgicamente y generando conciencia de clase. Nada de eso! Todo sea por ser ms!

Me gustara recordar una cosa: la revolucin cubana la iniciaron 12 hombres armados. Probablemente, si hubieran sido 120 hombres desarmados, no habran logrado hacer la revolucin cubana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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