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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2012

El Salvador
La disputa por la direccin del bloque hegemnico

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


"El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer.

Y en ese claroscuro surgen los monstruos."

Antonio Gramsci

(18911937)


En las sociedades capitalistas, el control de la clase burguesa sobre el resto de clases sociales, y en particular sobre la clase trabajadora, no est determinado nicamente por el control de la propiedad de los medios de produccin y/o por el uso de la fuerza policial o del ejrcito. Ms bien, y como lo seala Antonio Gramsci (Cuadernos de la Crcel, 1929-1930 ) esta capacidad de control est determinada por la hegemona de la clase burguesa, es decir, por su capacidad de controlar las ideas y las voluntades de todas las clases sociales, y unificarlas en torno un proyecto histrico de desarrollo capitalista, que acta como una especie de imaginario social colectivo en donde se cree profundamente que los intereses econmicos, polticos, jurdicos y sociales de la clase capitalista son coincidentes con los intereses del resto de la sociedad.

De acuerdo a Gramsci, el xito de la hegemona de la clase capitalista depende de su capacidad de disponer de un discurso coherente y atrayente que les haga creer a los sectores dominados (y a sus aliados) que existe un bien comn o un inters nacional, que supera las diferencias o contradicciones de clase o las ideologas de derecha o de izquierda, y al cual deben supeditarse las voluntades y acciones de todos y todas. En la elaboracin y difusin de este discurso, son importantes los intelectuales orgnicos (profesores, analistas, editorialistas, curas, pastores, comunicadores, acadmicos, escritores, eruditos, etc.) que se encargan de que educar y/ formar a la opinin pblica en eso que se llama el sentido comn.

La labor de los intelectuales orgnicos de la clase dominante es dar continuidad y actualidad a la funcin del sistema educativo. En el capitalismo, el sistema educativo tiene la funcin de depositar en la mente de los nios y nias desde la ms temprana edad, ideas como Patria, Nacin, Orden Constitucional, Sometimiento a la Ley, valores cvicos, productividad, competitividad, liderazgo, familia, entre otras muchas ideas que contribuyen a reproducir las relaciones burguesas de poder. El sistema educativo en el capitalismo no solo forma la fuerza de trabajo que necesita el capital para su valorizacin y reproduccin sino que concientiza a las personas sobre la legitimidad de la estructura jurdica, poltica e ideolgica que corresponde a las relaciones capitalistas de produccin, circulacin y distribucin.

La capacidad de hegemona de la clase capitalista se refleja as en la conformacin de un bloque hegemnico, que est integrado por alianzas ms o menos estables entre fracciones de la clase dominante, y alianzas entre la clase dominante y las clases dominadas. En su conjunto, estas alianzas tienden a desdibujar o a impedir el surgimiento de la conciencia en s y para s de la clase trabajadora y a desactivar su potencial revolucionario. El mantenimiento de estas alianzas es lo que permite el funcionamiento del bloque histrico

El bloque histrico no es nada ms que una forma de referirse al vnculo que en un determinado momento de la historia de un pas existe entre los elementos econmicos o estructurales de un sistema econmico (fuerzas productivas y las relaciones sociales de produccin) y los elementos no econmicos o superestructurales de ese sistema econmico (Sociedad Civil y Sociedad Poltica).

Sobre el concepto de sociedad civil y sociedad poltica, Gramsci seala que se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, aquel que se puede llamar de la sociedad civil, es decir del conjunto de organismos vulgarmente llamados privados y aquel de la sociedad poltica o Estado, que corresponden (respectivamente) a la funcin de hegemona que el grupo dominante ejerce sobre toda la sociedad y aquel de dominio directo o de mando que se expresa en el Estado y en el gobierno jurdico.

De acuerdo a esta definicin, la sociedad civil es el espacio en donde se forma los consensos en torno al proyecto capitalista de desarrollo y se promueve la adhesin de las clases dominadas a los intereses de las clases dominantes. Este espacio estara formado por los gremios empresariales, iglesias, universidades, instituciones educativas, gremios profesionales, tanques de pensamiento, sindicatos, cooperativas, medios de comunicacin, entre otras organizaciones que forman el tejido social. Los partidos polticos seran parte de la sociedad civil, y no un sector aparte como se supone en el uso no marxista del trmino sociedad civil, como por ejemplo, la definicin impuesta por el Banco Mundial.

La sociedad poltica en cambio, estara conformada por las instituciones que realizan la funcin coercitiva y de dominio directo, para hacen cumplir la ley y el orden capitalista, que se sintetizan en la estructura de poderes del Estado (Ejecutivo, Asamblea Legislativa, rgano Judicial, Fuerzas armadas, municipalidades y entidades autnomas). El nexo principal (pero no el nico) entre la sociedad civil y la sociedad poltica son los partidos polticos, que son portadores de los consensos o disensos entre fracciones de clase o entre clases sociales, y que actan como correas de transmisin para reproducir y/o reformar las normas jurdicas y la institucionalidad poltica del Estado, y mantenerlas adaptadas a las necesidades de la hegemona de la clase capitalista en un momento determinado.

El bloque hegemnico capitalista no es una realidad esttica o invariable, sino que se encuentra en constante movimiento. A su interior, existen presiones de determinadas fracciones de la clase burguesa y/o de las clases dominadas por asumir la direccin de las alianzas, e imponer as su propio sentido comn al resto de la sociedad en funcin de sus intereses econmicos estratgicos dentro del bloque histrico. Estas presiones incluyen el inters por imponer su propia interpretacin sobre el rol del Estado en el desarrollo capitalista, sobre los regmenes de propiedad y explotacin de la tierra, sobre el rgimen tributario, sobre el sistema monetario, sobre las condiciones de participacin del capital extranjero y sobre las relaciones econmicas internacionales, entre muchas otras cuestiones.

Estas disputas se agudizan cuando la fraccin de la clase burguesa que ha ejercido durante un perodo prolongado la direccin del bloque hegemnico, de pronto pierde la capacidad de representar al resto de fracciones de la clase burguesa y/o pierde credibilidad ante las clases dominadas. Su discurso hegemnico empieza a perder atractivo y deja de cohesionar a las clases sociales en torno a un proyecto comn de desarrollo nacional. Puede ocurrir por ejemplo que la fraccin dirigente del bloque hegemnico pierda credibilidad al mostrarse incapaz de generar mejores y/o mayores condiciones para la acumulacin del capital (inversin privada) y/o de generar condiciones mnimas de redistribucin del ingreso que mantengan bajo control las demandas de la clase trabajadora. Su continuidad en la direccin del bloque hegemnico puede comenzar a verse como una amenaza al desarrollo nacional y/o al bien comn.

En estas coyunturas se presentan crisis de hegemona, que se reflejan en el afloramiento de las contradicciones entre las fracciones de la clase capitalista, que pueden desembocar en un cambio en la direccin de este bloque. Una fraccin o varias fracciones de la clase empresarial pueden comenzar a luchar por tomar control de la direccin del bloque hegemnico para reformar y/o tomar el control de la institucionalidad del Estado y ponerla en funcin de un nuevo proyecto histrico burgus de desarrollo, mientras que otra fraccin o fracciones se resisten a este cambio.

Y las clases dominadas? Y la clase trabajadora? Ante la carencia de un proyecto y de un discurso contra-hegemnico propio, la clase trabajadora y sus intelectuales orgnicos/as (cada vez menores en nmero) suelen adherirse al nuevo proyecto y/o nuevo discurso hegemnico capitalista, que les devuelve la ilusin y la confianza de que es posible lograr el desarrollo nacional mediante la unidad, la democracia y el respeto al Estado de Derecho burgus. Con ello, sin saberlo contribuyen a la renovacin del capitalismo y a postergar su propio proceso de liberacin.

A propsito de qu hago estas referencias al pensamiento de Antonio Gramsci en este espacio? En estos das, en que la sociedad salvadorea asiste a la puesta en escena de la batalla final por el control de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, (el mximo organismo en la interpretacin de los derechos de propiedad en el bloque histrico salvadoreo), pienso que podra ser de inters re-leer o comenzar a leer a este autor. Me parece que no solo es necesario hacerlo para comprender la esencia del enfrentamiento que protagonizan cotidianamente los intelectuales orgnicos de las fracciones empresariales en pugna, sino sobre todo, es necesario, para poder dimensionar las implicaciones negativas que para la clase trabajadora tiene en esta coyuntura, la falta de un proyecto y de un discurso contra-hegemnico al proyecto de dominacin de la clase capitalista.

Estamos frente a una lucha por la direccin del bloque hegemnico protagonizada por el sector empresarial de ARENA, que se niega a ceder esta direccin al otro grupo de ese bloque, integrado por el sector empresarial de GANA en alianza con el sector empresarial del FMLN. En esta lucha por la direccin del bloque hegemnico se juega el control sobre la interpretacin de la norma constitucional que ms se adapte a su proyecto de hegemona y/o que pueda favorecer o desfavorecer los intereses especficos de las fracciones empresariales en conflicto.

Se trata de eso, no es una lucha entre la democracia y la autocracia, no es una lucha entre la izquierda y la derecha, ni tampoco una lucha entre el bien y el mal. De all los llamados de uno y de otro de los bandos enfrentados a conformar un nuevo pacto de unidad nacional bajo su direccin: un pacto nacional en defensa de la Constitucin, un acuerdo nacional basado en la legalidad, una amplia alianza en donde quepan todos los signos ideolgicos, incluyendo a las feministas.

Los intelectuales y las intelectuales que se consideran an orgnicos al proyecto de revolucionario de liberacin de la clase trabajadora (es decir, los que an no han sido incorporados al proyecto capitalista de dominacin) deben tomarse el tiempo para desentraar la esencia que se esconde detrs de la apariencia en esta coyuntura y redoblar esfuerzos para orientar a la clase trabajadora (en particular a la juventud) sobre lo que en realidad est ocurriendo y evitar una nueva escisin o fractura de clase, que retrase an ms su proceso histrico de liberacin. De lo contrario, se corre el riesgo de terminar actuando (por ingenuidad, ignorancia o indiferencia) como simples instrumentos de alguna de las fracciones de la clase empresarial que se encuentra en pugna por la direccin del bloque hegemnico.

Julia Evelyn Martnez es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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