Un proyecto de resolución de las potencias occidentales y una
contrapropuesta de Rusia están hoy en el centro de los debates del
Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Alemania demandan la invocación
del capítulo séptimo de la Carta de la organización internacional, que
permitiría a los miembros del Consejo autorizar acciones que van desde
sanciones económicas hasta una intervención militar.
El
representante permanente alterno de Rusia ante la ONU, Alexander Pankin,
dijo que el borrador presentado por su país no hace referencia al
capítulo séptimo de la Carta.
Moscú exige el cese inmediato de
la violencia gubernamental y de las fuerzas de oposición y la
implementación del plan de paz de seis puntos del enviado especial de la
Liga Arabe y la ONU, Kofi Annan.
El texto ruso no menciona la
posibilidad de sanciones, extiende la misión de la ONU en ese país por
otros tres meses, y llama a las partes en conflicto a garantizar la
seguridad de los observadores de esa organización sin perjuicio de su
libertad de movimiento.
Añade que el pueblo sirio es el que debe
hallar una solución política a la crisis y disponer de interlocutores
efectivos y aceptables que negocien con Annan.
El vicecanciller
ruso Guennady Gatilov aseguró hoy que Moscú utilizará el derecho al veto
en caso de que la propuesta occidental se someta a consideración del
Consejo de Seguridad.
Una votación sobre Siria debe realizarse
antes del 20 de julio, cuando culmina el mandato inicial de 90 días de
la misión de observadores de la ONU en ese país del Levante.
Fuente original:
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=525240&Itemid=1